Isca  
 
Nos preparamos para el día del catequista el 21 de agosto
28.07.2010

La catequesis del catequista
Una reflexión para compartir en el día del catequista

Dios hace a todos los hombres y mujeres el llamado personal e intransferible de una vida, que se recibe como don y que se realiza en libertad. En esta afirmación queda encerrada la clave para una auténtica ética de la perso-na. No existe vida alguna que no merezca ser vivida. Con este llamado, Dios ofrece generosamente el llamado a la realización personal.

 

Más allá de los condicionamientos más débiles o más contundentes ofrecidos por los diversos contextos, cada vida trae consigo el ineludible compromiso de ser y de hacer esto o aquello. Y en la aceptación incondicional de este compromiso quedan comprometidas, no sólo la felicidad de la persona, sino fun-damentalmente su misma ética, en tanto ésta es el modo de obrar, profundamente humano, por el cual el hombre se vuelve con toda la fuerza y la coherencia de su fe, de su inteli-gencia y de su voluntad a lo que Dios lo invita a vivir.

 

Desde esta perspectiva, el catequista está llamado a ser entrañablemente él mismo... En la verdad y en la hondura de su identidad resuena el llamado de Dios que lo convoca a ser eco de Cristo, para que muchos hombres y mujeres se encuentren con Él. ¡Cuánta sin-tonía y cuánta fidelidad! ¿Cómo hacerse eco auténtico? ¿Cómo no ser una caja de reso-nancia de otras voces y de otros ruidos capa-ces de distorsionar la verdadera identidad?

 

En esta disyuntiva existencial: ser o no ser lo que Dios lo invita a ser, queda implicada la naturaleza humana del catequista. Caída y redimida. Débil y fuerte. Imperfecta y llama-da a la plenitud. Sería impensable un cate-quista desprovisto de la gracia de Dios. Sería impensable un catequista errante, náufrago de procesos educativos incapaces de albergarlo.

 

La naturaleza humana, abierta al auxilio di-vino de la gracia y al auxilio humano de la educación, se perfecciona y se hace más imagen y semejanza de Dios. Se hace tierra fértil en la cual Cristo crece, configurando en la personalidad del catequista todas las virtudes que lo hacen capaz de ser lo que Dios lo invita a ser.

 

En este proceso educativo, la catequesis ocu-pa un lugar propio e inconfundible. A ella le corresponde la educación de la fe. Y el catequista, como hombre de fe, necesita ser per-manentemente educado en la fe.

 

Para ser entrañablemente él mismo, el catequista necesita hacerse destinatario de la ca-tequesis. Destinatario de itinerarios formati-vos diseñados para él, en los cuales la educa-ción en la fe sea intencional y sistemática-mente favorecida. En el integral entramado de dimensiones diversas asumidas por la formación de los catequistas, tendrá un lugar privilegiado la educación de la fe, en tanto virtud teologal que ha de ser sostenida, forta-lecida, animada, informada y testimoniada a lo largo de toda la vida.

 

Pero, para ser entrañablemente él mismo, el catequista necesita hacerse destinatario, tam-bién, de los procesos catequísticos diseñados para sus catequizandos y catecúmenos. Allí, en la siempre nueva dinámica del encuentro y del proceso catequístico, allí Dios obra pro-duciendo siempre lo inimaginable. Allí, en el misterio de una metodología y de unos recur-sos siempre imperfectos, Dios logra, una vez más, como aquel día junto al pozo de Zicar, que los discípulos sean testigos. Y el cate-quista se hace destinatario de lo que los cate-quizandos y catecúmenos dicen.

 

Pbro. José Luis Quijano
Rector del ISCA

 

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“Cincuenta veces juntos”
28.05.2010
COMUNIDAD ISCA
Mayo de 2010 - Año 6 – Nº 50

“Cincuenta veces juntos”

Parte I

Para que circule la vida

El título de este Comunidad es casi una falacia… Cincuenta veces, a lo largo de los últimos seis años, nos reunimos en el Comunidad para que la vida comunicada de unos a otros vaya “circulando” entre muchos otros. Pero cincuenta veces es poco, no alcanza…O es demasiado y sobra…

El Comunidad fue siempre un encuentro que anticipaba otro encuentro o que recogía las resonancias de una reunión previa. A veces, su contenido principal era un simple “gracias”, un saludo, una noticia – acontecimiento en la vida de alguno de nosotros, una convocatoria a iniciar una etapa nueva o a vivir juntos una experiencia de pensamiento y de creatividad.

La cuestión es que aquí, como en tantas otras situaciones de nuestras propias vidas, parece que la cantidad no es todo. Tal vez, sería más preciso no decir que estuvimos ”cincuenta veces juntos”, sino que a lo largo de estos 50 Comunidad nos fuimos comunicando, unos a otros, los valores que animan la vida en el ISCA.

El Comunidad Nº 50 tiene dos partes. Hoy recibimos la primera de ellas con la sección “Para que circule la vida”. Muy pronto llegará a nosotros la segunda parte del Comunidad Nº 50 con la ya conocida sección “Hacerse don para los demás”. Incluiremos, además, un nuevo apartado que elegimos llamar “Para orar la vida”. Esta nueva sección nos acompañará en esta nueva etapa, que estamos iniciando...

Como decíamos en el Comunidad Nº 48, “el ISCA puede compararse con la vida de una persona, con sus etapas y tiempos diversos… Una primera etapa en la que nos propusimos llegar a muchos, especialmente a los más alejados de los centros de formación. Por eso, expresamos un aspecto de nuestra identidad a través de esta frase: ‘Hacer cercano lo distante’. Era el inicio de esta gestión. Nos acercamos a la expresión de la identidad, pero había que seguir profundizando en ella…

Después comenzamos una segunda etapa en la cual la palabra fundacional del P. Frans animó nuestra misión y nos ayudó a descubrir aquello que hemos denominado el núcleo más genuino de nuestra identidad y misión: ‘pensar la Catequesis’ A lo largo de esa etapa reconocimos y valoramos diversas direcciones para el crecimiento. Señalamos, entonces, la prioridad del crecimiento en la propia naturaleza….

Vislumbramos ahora un tercer momento en nuestra vida institucional. Faltan todavía las palabras que la expresen… Tendremos que pensarlas y asumirlas juntos, como hicimos en las etapas anteriores. No se trata de una simple frase ni mucho menos de un slogan o de un lema… Se trata, más bien, de la expresión de otro aspecto de la identidad del ISCA. Cuando en la identidad descubrimos la voluntad y el don de Dios, queremos seguir ahondando en ella, para poder, al menos, balbucearla con alguna analogía o aproximación.”

Hoy nos permitimos elegir 50 de las expresiones que fuimos desgranando, a lo largo de la primera etapa (Hacer cercano lo distante) y de la segunda etapa del ISCA (Pensar la catequesis) , para que ellas sigan haciendo eco de aquello que somos.

Comunicación para la comunión

1. La comunicación constituye un elemento esencial en todo nuestro quehacer en el ISCA. No es posible concebir la evangelización ni la educación sin plantearnos con seriedad el tema de la comunicación. (Nº 1)

2. Comunidad y comunicación se implican mutuamente. En la comunicación se van entretejiendo los vínculos capaces de entramar verdaderas comunidades. El don del propio ser convertido en palabra, gesto, actitud, meta, creación y sentimiento se entrega al prójimo que se abre para recibirlo y acuñarlo en su mismísima identidad, generando una respuesta que hace posible la circulación de la vida en la comunidad. (Nº 1)

3. “Todos los hombres son llamados a formar parte del Pueblo de Dios[1]...” En esta categórica afirmación del Concilio Vaticano II encontramos un sólido fundamento de nuestra vocación a la comunicación. (Nº 2)

4. Nos comunicamos no sólo porque tenemos esa humana y existencial necesidad de salir de nosotros mismos para recibir el misterio del otro, generando una respuesta que hace posible la circulación de la vida. Nos comunicamos, sobre todo, porque nuestra semejanza con Dios nos hace hombres y mujeres para la comunidad. (Nº 2)

5. Dios es comunidad. Entre el Padre y el Hijo existe la comunicación más plena y el don total de sí en el Espíritu Santo. Esta comunión perfecta desborda la Trinidad y se exterioriza en misión que alcanza a toda la humanidad. De este modo, el ideal de toda misión es la Trinidad – comunidad. (Nº 2)

6. Así es la tensión dinámica comunidad – misión que brota de la Trinidad: “La comunión es misionera y la misión es para la comunión”.[2] Por eso, cuando en el ISCA, decimos que somos una comunidad que evangeliza nos estamos identificando con todas las comunidades cristianas del mundo. A imagen y semejanza de la Trinidad vivimos nuestra misión para que la Vida de Dios desborde nuestra pequeña comunidad y circule a través de la vida de los hombres y mujeres llamados a formar parte del Pueblo de Dios. (Nº 2)

7. Y la vida circuló en el ISCA…A través de la misión compartida en el equipo de trabajo y a través de la corriente de afecto y creciente comunión que se fue haciendo, poco a poco, un rasgo primordial de nuestra identidad. Muchas personas hemos hecho nuestro aporte a la intuición convertida en proyecto. En este sentido, el ISCA se ha ido configurando como una comunidad que sabe recibir, dialogar y seguir pensando la Catequesis. (Nº 16)

8. Las verdaderas comunidades son comunidades en movimiento… Ante una mirada superficial o desprevenida, pueden aparecer con cierta inestabilidad. Pero su cambio y permanente movimiento son la expresión del fecundo dinamismo que las lleva de la comunión a la misión. (Nº 10)

 

Identidad y misión

9. Aunque parezca paradójico, la estabilidad del ISCA consiste en un permanente cambio. Cuanto más nos afianzamos en nuestra propia identidad, más capaces nos hacemos para abrirnos a otras organizaciones; para dialogar con ellas; para incluir modalidades, convenios, agentes y proyectos diversos que nos van expresando, como multifacética afirmación de aquello que nos es esencial e irrenunciable: la formación de catequistas en este tiempo peculiar, caracterizado por el cambio. (Nº 10)

10. Conocernos a nosotros mismos, saber cuál es la verdad acerca de nuestro ser, no es cuestión de días ni de semanas, es cuestión de toda la vida. Es cuestión de poder instalarnos en nuestro interior y crecer desde allí, desde lo propio. El Cardenal Newman decía, al respecto: “Un verdadero desarrollo es un desarrollo de lo verdadero”.Toda la vida ética está marcada por estos dos grandes principios: Conócete a ti mismo. Sé lo que eres. (Nº 4)

11. Perfección significa, desde su etimología, “hacer hasta el fondo”, realizar hasta el fondo las posibilidades, no dejarlas a medias. Es fundamental saber qué somos para saber qué podemos hacer, dejando que nuestros talentos se realicen. (Nº 4)

12. El descubrimiento de la verdad acerca de nosotros mismos es fruto de muchos sacrificios y de muchos esfuerzos. Pero una vez alcanzada, la paz de la verdad pasa a la decisión. Entonces podemos ver claramente por qué decidimos y apreciar el valor por el cual decidimos ya que es el que más nos corresponde, el más connatural a nosotros mismos. (Nº 11)

13. Llegar a descubrir y a expresar cuál es la verdadera identidad del ISCA supone, por lo tanto, un camino de sacrificio y de esfuerzo. En cierto sentido, podríamos decir que la identidad es un misterio y que, como todo misterio, no está oculto para permanecer oculto, sino para ser revelado y mostrado en toda su verdad. (Nº 11)

14. Una misión cimentada en la identidad nace en ella y conduce a ella, como hacia un puerto seguro, conocido y hogareño. Cuando vivimos la tarea de nuestra misión, vivimos el don de nuestra identidad y el camino conduce al hogar seguro de lo que somos verdaderamente. Por eso la misión se conoce contemplando la identidad y la identidad se conoce contemplando la misión. (Nº 11)

15. Esa identidad y esa misión nos unen en una relación que no implica apropiación, porque no es una relación de poder ni de propiedad; no se resuelve solamente en los vínculos; no se expresa en la simple asociación, porque no se trata de compartir costos y beneficios; no es de simple referencia, porque la comunidad se sostiene en la común pertenencia. (Nº 25)

16. La identidad y la misión del ISCA nos unen en una relación de comunión y la comunión implica colaboración, entrega mutua y gratuita. El que colabora no da poco ni da lo que le sobra, da todo lo que tiene porque en el don de la comunidad encuentra siempre una fuente inagotable para seguir dando y dándose. (Nº 25)

17. Para que pueda transmitirse la fe son necesarias unas relaciones basadas en vínculos interpersonales fuertes y duraderos, más allá de las relaciones meramente funcionales…Uno de los dramas del hombre de hoy es su falta de ligazón a la realidad. No tiene dónde apoyarse... Sólo el caos y el abismo parecen abrazarlo. En esta situación de absoluta soledad y falta de consistencia, necesita desesperadamente situarse, asirse, reencontrarse, trascender de él mismo para ir al encuentro de los otros y del Otro. (Nº 3)

18. La transmisión de la fe, en el tiempo actual, nos convoca a despojarnos de muchas seguridades, certezas, métodos, programas y concepciones íntimamente atesoradas, para atravesar el río y empezar a vislumbrar algún camino para transmitir la fe, no como en un simple trasvasado “de recipiente a recipiente”; sino como proposición vital que “afecta a la persona entera y la abre a una realidad nueva, a una manera nueva de realizar su existencia”[3]. (Nº 15)

19. Nosotros evangelizamos a través de la formación de los catequistas. En la gran obra eclesial de la evangelización del tiempo actual, éste es el aporte específico que estamos llamados a realizar. (Nº 5)

20. La formación se concibe como el proceso capaz de contribuir al perfeccionamiento de la naturaleza humana en sus dimensiones educables, favoreciendo la “promoción de la persona” que, en su sentido más profundo, no es sólo “autorrealización” (como tarea del hombre en la búsqueda de una justicia auténticamente humana), sino fundamentalmente “plenitud humana” (como don de Dios, fruto de la Redención). (Nº 5)

21. La formación de catequistas en el ISCA pretende contribuir a la realización personal de sus destinatarios. Realización que se hace servicio en la construcción de una sociedad más justa y más humana, capaz de trascender la crisis y de actualizar vínculos profundos en la comunión, la justicia y la solidaridad. Realización que halla su último fundamento en la elección y llamada singular que Dios hace a todo hombre y que convierte la vida en misión y en respuesta libre a ese llamado. (Nº 5)

22. Afirmamos la complementariedad existente entre estos dos servicios eclesiales: la formación y la animación. Complementariedad que admite la distinción entre ambos, pero también cierta identificación en sus finalidades. Porque, mientras el primero se refiere al perfeccionamiento en la misión, el segundo promueve la vitalidad, el dinamismo, la significatividad y la eficacia de las estructuras eclesiales que están al servicio de esa misión. (Nº 5)

23. A veces, Dios nos deja ver los frutos de la cosecha. Como catequistas, hemos hecho muchas veces esta experiencia. También hemos hecho la experiencia de la semilla oculta debajo la tierra. Experiencia de fe, de silencio y de paciencia. (Nº 6)

24. Toda contribución a la formación de catequistas está, también, unida al Misterio del Resucitado. Esta verdad da sentido a todo lo que hacemos en el ISCA. Cada logro y, también, cada fracaso pueden generar brotes de vida nueva porque han sido fecundados por la Gracia de la Pascua. (Nº 7)

 

El desafío de crecer

25. Hemos recibido una herencia. Muchos hombres y mujeres convocados a ser formadores de catequistas la han amasado a lo largo de más de cuarenta años de historia institucional. Podríamos haber renunciado al crecimiento, refugiándonos en la inmovilidad y en la nostalgia del recuerdo. Optamos, en cambio, por el desafío de crecer. (Nº 8)

26. Para seguir creciendo, queremos focalizarnos en ese dinamismo, que es bien evangélico y que nos va llevando por los derroteros del aprendizaje, del error que enseña, del pensar juntos, del darnos cuenta y volver a empezar, siempre en la tensión constante del Reino que crece. (Nº 34)

27. Diseñamos un itinerario para el crecimiento en el ISCA y recurrimos a algunas dimensiones que intentan ponerle nombre a un camino que nos implica a todos:

  1. la dimensión espiritual (nuestra identidad y nuestra misión vividos como respuestas de fe, el carisma fundacional como herencia y compromiso, algunos primeros pasos en la configuración del ideario…)
  2. la dimensión académica (un proceso permanente de estudio y de reflexión interna que encarne el núcleo más genuino de nuestra identidad: “pensar la Catequesis”)
  3. la dimensión técnico – pedagógica (a lo largo de estos años, hemos ido generando conceptos que surgieron de nuestras prácticas; hay que volver a explicitarlos en ese movimiento constante de acción – reflexión – acción)
  4. la dimensión comunitaria ( que nos lleva a hablar y a dar testimonio de la “Comunidad ISCA”; que nos hace decir que “cuando vamos al ISCA, vamos a la Iglesia” y que, siempre, pide de nosotros un paso más en nuestra madurez humana). (Nº 34)

 

Los desafíos de la misión

28. Otros desafíos diferentes se nos fueron presentando. Ante la actual crisis de la transmisión de la fe, muchos de los que se acercaron a dialogar con nosotros nos trajeron imágenes que combinaban riesgo, incertidumbre y dinamismo: saltar la aporía[4], ensayar lo inédito[5], poner el cuerpo para transmitir una presencia[6]…(Nº 9)

29. Fuimos descubriendo así una mística que atraviesa nuestra historia. El ISCA nació en un contexto de Catequesis en movimiento y en un ambiente de respuestas renovadas. Hoy, en cambio, el ISCA se halla en un contexto eclesial y cultural de crisis. Algo se ha roto para empezar a ser de un modo nuevo, pero ese modo nuevo no es fácil de hallar… Y aquí reside un aspecto esencial de la mística que nos atraviesa. No tenemos, todavía, la lucidez de la respuesta, pero conservamos la inquietud de la búsqueda. (Nº 9)

30. Porque el amor se entrega, se abre, se multiplica, se expresa, crece y se hace fecundo. El amor verdadero, el que viene de Dios que es amor, nunca permanece encerrado en las paredes de la comunidad. El amor verdadero no puede quedarse quieto y se hace misión… No le alcanza la quietud de los que se aman. Se pone en camino, sale a la búsqueda, acompaña, recibe y envía. (Nº 10)

31. Una vez alguien nos llamó “comunidad ISCA” y nosotros asumimos esta denominación como propia, porque nos sentimos definidos e identificados con ella. Sabemos que una comunidad no se encierra entre las cuatro paredes de una oficina. La comunidad es para la misión y cada día nos vamos haciendo más conscientes del valor de pensar la Catequesis, haciendo lejano lo distante. (Nº 24)

32. Acercándonos a los que están lejos en diversos lugares de nuestro país, a través de encuentros presenciales y virtuales, hemos ido ampliando, poco a poco, las fronteras de la misión y hoy la mesa circular de la oficina del ISCA resultaría pequeña para congregar a todos los hermanos que integramos esta comunidad. (Nº 24)

 

Creatividad y participación en el pensamiento y en la gestión

33. La gestión participativa se va gestando paulatinamente en el ISCA… A lo largo de los últimos seis años, fuimos profundizando en nuestra identidad y, al mismo tiempo, fuimos ensayando algunos pasos que nos han ido situando, poco a poco, en la opción por este modelo de gestión. Podemos afirmar que, poco, a poco, “hemos aprendido a participar participando…” (Nº 26)

34. “Si las experiencias son profundas y auténticas, las personas quedan transformadas, cambiadas. Es difícil que haga verdadera experiencia quien no está dispuesto a cambiar, así como es difícil cambiar de vida, si no se viven experiencias significativas.”[7] (Nº 38)

35. Después de las experiencias compartidas en el ISCA, es justo valorar y agradecernos mutuamente el camino compartido, el tiempo y el esfuerzo que implicaron los trabajos colaborativos, los dones de cada uno, la alegría expresada ante los logros de los compañeros y la calidad de las diversas producciones. (Nº 46)

36. Esta apreciación combina, por un lado, una sana valoración de las personas y del espacio, como ocasión para enseñar aprendiendo y para aprender enseñando y, por otro lado, una justa exigencia, que fue eficaz porque hizo posible algunos logros y fue auténtica porque se gestó de adentro hacia fuera. (Nº 46)

37. Cuando los procesos se gestan y se desarrollan así, en la originalidad y en la singularidad, no se hallan fácilmente todas las respuestas, puesto que hay que concebirlas, ensayarlas y reflexionarlas, para poder explicitarlas. Es como buscar la luz del acierto en la oscuridad de las preguntas. Pero, después, esa luz es tan fuerte, tan propia y tan contundente que confirma y garantiza la autenticidad del proyecto. (Nº 39)

38. Tenemos un pensamiento que vamos construyendo poco a poco. Podríamos decir que lo hacemos de un modo casi “artesanal”. Consultamos diversas bibliografías y tratamos de estar muy actualizados con respecto a las certezas que la Catequética hoy nos va ofreciendo, sin ser meros repetidores. Elaboramos relaciones, nos permitimos traspolaciones lícitas, desarrollamos intuiciones…Este proceso es genuino y trabajoso. La verdad y el esfuerzo son algunos de los valores que lo sostienen y le dan sentido. (Nº 40)

39. Nuestro pensamiento y nuestro trabajo ya son ricos en saberes que hemos alcanzado y en estilos que hemos adoptado. Ellos son, de alguna manera, como un patrimonio que se actualiza y se comparte a medida que crece la comunidad ISCA. (Nº 40)

40. El trabajo colaborativo alcanza el carácter de principio. En la construcción de nuestro pensamiento ninguno de nosotros busca ser protagonista, sino simplemente aportar a la mesa común. En esta mesa todos podemos poner lo mejor de nosotros mismos y, al mismo tiempo, todos podemos servirnos de lo que otros miembros del equipo ISCA han ofrecido.(Nº 35)

41. No asumimos las formalidades “pre – armadas” de otras organizaciones; sino que fuimos configurando genuinamente nuestras prácticas en sintonía con la identidad del ISCA. Poco a poco, las verbalizamos, como memoria significativa y reflexionada, en un proceso permanente de valoración y sistematización, que constituye una potencial riqueza para pensar la Catequesis. (Nº 36)

42. Hemos dado ya muchos pasos significativos tanto en la dimensión espiritual como en la comunitaria. La orientación fundamental (“Pensar la catequesis”) parece ahora pedirnos que nos centremos en la dimesión académica, haciéndonos generosos en la reflexión que se hace producción para poder ser socializada y para que muchos otros puedan pensar la catequesis. (Nº 41)

43. Para no perder la visión y para no caer en la tentación de “pensar el hacer” o de “hacer” directa o impulsivamente. Si esto nos ocurriera, pasaríamos rápidamente de la teoría a la acción y el incipiente corpus teórico que vamos gestando tiene, todavía, que hacerse más sólido y sistemático para poder ser mediado adecuadamente hacia la acción. La luz sobrenatural de la fe es la que nos permite ver bien, sin encandilarnos y sin distorsionar nuestra naturaleza.(La fortaleza de la fe) (Nº 46)

44. El objeto de la esperanza es la promesa. Si logramos divisar con claridad por la fe, podremos caminar con esperanza hacia la promesa. Hay una íntima y esencial relación entre la fe, que nos muestra el “qué” y la esperanza, que nos motiva en el “hacia dónde”. (La seguridad de la esperanza) (Nº 46)

45. Con la luz de la fe y la motivación de la esperanza, seguimos reafirmando nuestra naturaleza y finalidad. Las asumimos como don y, a la vez, como tarea. Permanecemos en Jesús, fuente de amor que da sentido a la identidad y a la misión. (La constancia en el amor) (Nº 46)

 

El ISCA como valor y los valores del ISCA

46. El ISCA no nos deja indiferentes… Nos atrae y nos congrega. Situados en este dinamismo podemos decir que el ISCA es un valor. Sólo pueden estar plenamente cargados de esta fuerza que no nos deja indiferentes los valores que han sido “encarnados” en la vida de las personas, es decir que se han hecho carne y sangre, penetrando el mismísimo proyecto vital de cada uno.(Nº 48)

47. Los valores convocan por el bien que encierran. Por eso son fuente de energía espiritual. La encarnación de los valores supone la aceptación del corazón entendido como interioridad. Cuando el Padre Frans De Vos afirmaba: “El ISCA me llega bien al corazón”, sin saberlo, tal vez, estaba afirmando este dinamismo del ISCA como valor. (Nº 48)

48. El ISCA es un valor en él vamos viendo las maravillas que Dios hace con nosotros y en nosotros; nos atrae y nos congrega en torno a un mismo proyecto con el cual nos identificamos, asumiéndolo como propio; no está encerrado entre las cuatro paredes de una oficina, sino que se abre en una multiplicidad de propuestas y de interlocutores; lo encarnamos y lo hacemos propio y, a la vez, lo ofrecemos y lo entregamos. .(Nº 48)

49. El ISCA es un valor porque, en su identidad y en su misión, vamos descubriendo y testimoniando valores que se encarnan en la comunidad catequística, como servidora del Reino y de la humanidad. .(Nº 48)

50. Cada etapa del ISCA tiene sus valores propios y todos ellos se han ido integrando en la identidad del ISCA:

  1. la creatividad naciente de los primeros años, que hoy queremos hacer continuo presente en la vida del ISCA;
  2. el esfuerzo compartido de siempre amalgamado en el trabajo colaborativo de todo el equipo;
  3. la eclesialidad reconocida y asumida, que nos hace decir que cuando venimos al ISCA venimos a la Iglesia;
  4. la responsabilidad con la que tratamos de asumir nuestro aporte a la evangelización;
  5. el sentido de pertenencia a la comunidad ISCA, que excede al pequeño equipo que se reúne alrededor de la mesa circular en la que trabajamos, pensamos y rezamos juntos;
  6. la comunión para la misión y la misión para la comunión, que deviene de nuestra misma eclesialidad y que nos lleva a reconocer en la misión común el vínculo más fuerte de la comunidad;
  7. la entrega de hoy y de mañana, que no nos deja aferrados a lo que fuimos construyendo y nos hace capaces de ofrecerlo, de compartirlo y de darlo, sin ninguna búsqueda más que la evangelización misma. .(Nº 48)

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[1] Cfr. LG 13.
[2] ChL 32
[3] Ginel, Álvaro en “Referencias para una nueva Catequesis”
[4] Beatriz Sarlo
[5] Mons. J.C. Maccarone
[6] Marcelo González
[7] Alberich, Emilio. “Catequesis evangelizadora”, Ed. Abya – Yala, Quito, Ecuador. 2003, pág. 80
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LA PATRIA ES UN DON, LA NACIÓN UNA TAREA
27.05.2010

LA PATRIA ES UN DON, LA NACIÓN UNA TAREA

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CATEQUESIS FAMILIAR PARA EL MUNDO DE HOY
18.11.2009

 

CATEQUESIS FAMILIAR PARA EL MUNDO DE HOY


PRESENTACIÓN

A las Comunidades y pastores de las Iglesias Particulares de Argentina.

Queridos Hermanos:

Convocados por el Equipo Episcopal y la Junta Nacional de Catequesis, acabamos de realizar el 3er. ENCUENTRO NACIONAL DE CATEQUESIS FAMILIAR en Cosquín, acompañados por el Presidente del Equipo Episcopal y con la participación de 105 delegados de 37 diócesis, de todas las regiones pastorales de la Argentina.
Nos guió el objetivo propuesto de “relanzar la catequesis familiar” en nuestras Iglesias Particulares y trabajamos el documento base, elaborado y propuesto por un equipo convocado por la Comisión Episcopal de Catequesis.
Hicimos memoria, destacando que la Catequesis Familiar nació en nuestro país hace 35 años y cobró gran impulso a partir del 2º Congreso Nacional de Catequesis celebrado en Rosario en 1987, siendo proclamada "Prioridad Pastoral" por el Episcopado Argentino al año siguiente . Se extendió por casi todo el país y sus frutos son múltiples e innegables, aunque también han existido problemas y dificultades en su implementación.
Reconocemos que la Catequesis Familiar tiene un potencial evangelizador muy grande, frente a las nuevas situaciones y cuestionamientos desafiantes; ayuda a tomar conciencia de que Dios está presente y actúa en el seno de las familias; renueva la vida de nuestras comunidades y de los núcleos familiares que participan, en un contexto de Iniciación Cristiana y de estilo catecumenal.
Hemos comprobado que los efectos positivos de la Catequesis Familiar son proporcionales al convencimiento, entusiasmo y preparación de sus agentes, incluyéndolos a todos (obispos, sacerdotes, catequistas, etc.). y que es fundamental la aceptación de la Catequesis Familiar en la Diócesis por parte del obispo, los sacerdotes y demás agentes de pastoral, para que pueda vivirse este proceso en un clima de verdadera comunión y participación.
Desde este Encuentro vemos la necesidad de promover y alentar cada vez más en todo el país la Catequesis Familiar como una opción pastoral prioritaria y contar con auténtico y efectivo apoyo del Episcopado y de los Agentes de Pastoral
No podemos concluir sin una palabra de agradecimiento a tantos catequistas que en todo el país dedican muchas horas de sus vidas a esta hermosa tarea de acompañar a las familias en su camino de fe. Sin este trabajo constante e invalorable, la Catequesis Familiar no hubiera podido dar los frutos que comprobamos por todas partes.
Nos ponemos bajo la protección de la Virgen María, estrella de la evangelización, rogándole nos acompañe para ser cada vez más fieles a la misión que nos confió el Señor.
En Cosquín, el 27 de abril de 2008

NOTA: Esta carta y el Documento que figura a continuación fueron aprobados unánimemente por los participantes del 3er. Encuentro Nacional de Catequesis Familiar.


CITAS

CFL = Christifideles Laici, Exhortación Apostólica de Juan Pablo II.
CT = Catechesi Tradendae, Exhortación Apostólica de Juan Pablo II.
DA = Documento de Aparecida, de la 5ª Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.
DCG = Directorio Catequístico General, de la Congregación para el Clero.
DP = Documento de Puebla, de la 3ª Conferencia General del Episcopado Latinoamericano.
EN = Evangelii Nuntiandi, Exhortación Apostólica de Pablo VI.
ES = Ecclesiam Suam, Encíclica de Pablo VI.
FC = Familiaris consortio, Exhortación Apostólica de Juan Pablo II.
GE = Gravissimum Educationis, Declaración del Concilio Vaticano II.
GS = Gaudium et Spes, Constitución Pastoral del Concilio Vaticano II.
JEP = Juntos para una evangelización permanente, de la Conferencia Episcopal Argentina.
LG = Lumen Gentium, Constitución dogmática del Concilio Vaticano II.
Med = Medellín, documento final de la 2ª Conferencia General del Episcopado Latinoamericano.
NMA = Navega Mar Adentro, de la Conferencia Episcopal Argentina.
OA = Octogesima Adveniens, Carta Apostólica de Pablo VI.
QCF = Que es la catequesis familiar, de la Comisión Episcopal de Catequesis. Argentina.
RH = Redemptor hominis, Encíclica de Juan Pablo II.
RM = Redemptoris Missio, Encíclica de Juan Pablo II.


¿QUÉ ES LA CATEQUESIS FAMILIAR?

1. En un sentido amplio, se puede llamar de este modo a toda catequesis que se oriente hacia la familia o cuyo contenido sea la familia .
2. Más estrictamente utilizaremos la expresión Catequesis Familiar en relación a un determinado método evangelizador, que comienza cuando la familia manifiesta el deseo de que los niños se preparen para los sacramentos de la Iniciación Cristiana .
En momento se la invita a hacer un proceso catequístico, con un estilo catecumenal, para enriquecer su fe, cuestionar sus respuestas actuales, proyectar su dimensión misionera y la de cada uno de sus miembros.
3. El método supone que los padres, o adultos a cargo de los niños, tengan encuentros periódicos y celebraciones en los que reflexionen la Palabra de Dios para iluminar sus vidas y así poder acompañarlos en su Iniciación. Los encuentros se realizan en un contexto eclesial, siguen un orden temático y deben contar con la guía de catequistas capacitados.

UNA MIRADA SOBRE LA REALIDAD

a. Logros:
• 4. Gracias a la Catequesis Familiar se ha fortalecido en muchas familias el diálogo y la comunicación. En los grupos se mejoró la integración entre personas de distinta condición social y entre variados sectores de la misma comunidad.

• 5. Muchos han descubierto el paso de Dios en sus vidas, tomaron conciencia de la necesidad de vivir la fe en lo cotidiano, abiertos al prójimo, con proyección misionera y buscando una formación permanente. También a menudo se acercaron a los sacramentos o intensificaron su vida de oración.

• 6. En una Iglesia donde la mayoría eran mujeres, la Catequesis Familiar ha permitido incluir a los varones y los transformó en miembros activos en la transmisión de la fe.

• 7. El adulto participó en la transmisión de la fe a sus hijos, el niño vivió la relación con Dios como algo que comprende toda la realidad familiar y lo pone en comunión con la Iglesia.

• 8. Muchos han descubierto el valor y actualidad de la Palabra de Dios. Se han formado grupos de matrimonios y de servicio eclesial con adultos comprometidos que, después de recibir los sacramentos de iniciación, hacen posible un itinerario catequístico permanente impulsando a los laicos a construir el Reino de Dios.

• 9. La Catequesis Familiar es fermento de comunidades. Por ella se refuerzan en las familias los vínculos de pertenencia a la Iglesia. Es una verdadera acción eclesial en el corazón de las familias y una verdadera acción familiar en el corazón de la Iglesia.

• 10. La Catequesis Familiar ha renovado la vida de numerosas parroquias y comunidades en una dimensión misionera, llegando a las familias y acompañándolas en las diversas situaciones que viven actualmente.

• 11. Han surgido muchas vocaciones catequísticas que viven con alegría su misión. Se han abierto espacios para su formación. Se podría decir que la Catequesis Familiar es “como una incubadora de Agentes de Pastoral”.

• 12. Han surgido diversos textos para responder a distintas situaciones y en muchas comunidades se han hecho adaptaciones a la propia realidad.

• 13. En numerosos lugares del país la Catequesis Familiar es ampliamente aceptada y hace años que funciona. Si se la cuestiona es para tratar de mejorarla, no para eliminarla.

b. Dificultades:
• 14. La Catequesis Familiar se situó desde sus orígenes en un escenario ambiguo, paradójico y desafiante: la Iniciación Cristiana no “iniciaba”, sino que con ella concluía la vida de fe.
Ya en ese momento la mayor parte de las familias vivían un cristianismo meramente sociológico: mantenían ciertas prácticas religiosas, pero sus vidas estaban alejadas de los valores evangélicos y de toda inserción real en la comunidad cristiana. Por eso, surgieron múltiples dificultades, algunas de las cuales se mantienen e incluso acrecentaron.

• 15. Unas son previsibles y siempre existieron , como las que surgen al “instalar” la Catequesis Familiar. O bien aparecen frecuentemente, como padres que faltan, se niegan a hacer el proceso (especialmente los varones), tienen varios hijos y no quieren repetirlo, reciben sólo para transmitir pero cerrados al cambio personal, catequistas poco formados o que se “atan” demasiado al texto, etc.

• 16. Otras provienen de las deficientes aplicaciones de la Catequesis Familiar : baja participación de varones, catequistas insuficientemente preparados , reuniones poco catequísticas , incompleta catequesis de los niños, ausencia de proyectos pastorales para después de la etapa sacramental, constantes cambios de criterios en la conducción pastoral de las comunidades , mala adaptación de los textos, etc.

• 17. Pero también han aparecido dificultades nuevas. Ya sean propias de la Catequesis Familiar, de la catequesis en general o las que plantea la realidad actual, como las eclesiales y culturales. Todas se interrelacionan e influyen, aunque de manera diversa según las zonas del país:

• 18. El hombre y la mujer de hoy están en crisis y esto afecta a la familia. A su vez, la familia actualmente está en crisis y esto impacta fuertemente en el hombre y la mujer, en cuatro de sus aspectos fundamentales:

• 19. Dimensión personal: El hombre y la mujer se centran en ellos mismos. Tienen dificultades para relacionarse con los demás. Suelen mirar el presente, sin ver si está en coherencia con su pasado y sin proyectar el porvenir. Les cuesta asumir compromisos duraderos.
Por otra parte, en los ambientes urbanos a los chicos se los sobre estimula con la tecnología actual, el deporte y la variedad de actividades que se superponen. Esto les genera dificultades para relacionarse y atender al que les enseña.

• 20. Dimensión institucional: Cambió el lugar de la mujer, hay más comunicación entre los esposos, padres e hijos; disminuye la influencia de abuelos y tíos, etc. Esto repercute en la familia con elementos positivos, pero también negativos.
Hay un incremento notable de parejas que no se casan por Iglesia, uniones de hecho, segundas nupcias, familias “ensambladas”, madres y padres solteros o separados, parejas homosexuales, etc. En parte, esto era común en sectores populares, pero hoy se ha extendido a la clase media.

• 21. Dimensión funcional: Hoy ambos padres trabajan fuera de la casa y aumentan las ciudades-dormitorios. Es difícil que la familia sea medio de socialización primario.
El hombre y la mujer están agobiados, con poco tiempo para ellos mismos y para sus hijos y, por lo tanto, con poca capacidad para el diálogo.
La inseguridad en las grandes ciudades repercute negativamente en la familia, en la integración social y en la Catequesis Familiar, ya que los padres tienen miedo de salir de sus casas.

• 22. Dimensión religiosa: Se da una disminución en la práctica religiosa de los más jóvenes en los sectores urbanos y en ciertas zonas rurales. La fe deja de transmitirse en muchas familias. Los avances de la tecnología y de los medios de comunicación quitan momentos de oración y se pierden elementos de religiosidad popular. Se acentúa el proceso de secularismo.
Por eso, no se puede dar por supuesta la fe, ni en los padres ni en los hijos. Muchas veces no la tienen . O la tienen de modos diversos: creen por tradición, sin sentirse parte de la Iglesia, han pasado o están en otras creencias, sectas o cultos , etc. Otros están en búsqueda y unos pocos están comprometidos con Jesús y la Iglesia.
• 23. Cultura post-moderna: La exaltación del individuo frente a lo institucional es una de las características de la post-modernidad. Esta realidad interpela y desafía la Catequesis Familiar, que debe buscar nuevos caminos para inserción de las personas y familias en la comunidad.

• Otras dificultades tienen su origen en la Iglesia:
• 24. Desconcierto de la Iglesia frente al mundo moderno: A más de 40 años del Concilio Vaticano II y de su mirada evangélicamente optimista, hoy la Iglesia parece desconcertada ante los rápidos cambios actuales. Parece tener miedo al mundo, en lugar de amarlo y saberlo amado por Dios. No acaba de asumir los ataques externos y los antitestimonios de sus miembros. En muchos casos prefiere encerrarse dentro de sus límites, en lugar de salir a anunciar con decisión la Buena Noticia a todos .

• 25. Disconformidad con los contenidos: En la Catequesis Familiar se experimenta a menudo una fuerte sensación de inadecuación de los temas catequísticos a los problemas reales de la familia y de la sociedad. A veces por el lenguaje, otras por los contenidos, pareciera que estamos hablando un idioma distinto del resto del mundo.

• 26. Muchos reclaman que especialmente se tengan en cuenta las nuevas realidades familiares y sean asumidas por la Iglesia con un corazón misericordioso. No es raro que las familias que se acercan a nuestras comunidades se encuentren con actitudes cerradas e intolerantes, cuando no agresivas por parte de sacerdotes y algunos fieles.

• 27. Dificultad para integrar a las familias a la comunidad: Muchas veces la Catequesis Familiar no está integrada en la comunidad parroquial. La Iglesia carece de una pastoral orgánica real. Por eso, padres y chicos suelen crecer más en la dimensión personal de su fe que en la comunitaria y se contentan con recibir los sacramentos.

• 28. Falta una convocatoria adecuada, que entusiasme, que implique desde el vamos a toda la comunidad con objetivos claros. Lo celebrativo se omite con facilidad y no se lo ha descubierto como un proceso de Iniciación Litúrgica progresiva.

• 29. Agentes de pastoral con menor tiempo y posibilidad de compromiso: Tienen dificultades para asumir todo lo que la Catequesis Familiar implica. Cuesta formar equipos, integrarlos en la comunidad y el número de varones suele ser insuficiente. Se aceptan catequistas con poca formación.

• 30. Los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas: Muchos carecen de suficientes conocimientos catequísticos. El apoyo sacerdotal frecuentemente es escaso y a menudo hay un rechazo drástico a esta forma de catequesis. Esto ha sido señalado como una de las dificultades más importantes para la Catequesis Familiar.

PAUTAS PARA RELANZAR LA CATEQUESIS FAMILIAR


A. Premisa fundamental:
• 31. Reconocemos que la Catequesis Familiar tiene un potencial evangelizador muy grande, ayuda a tomar conciencia de que Dios está presente y actúa en el seno de las familias. En un contexto de Iniciación Cristiana, renueva la vida de nuestras comunidades y de las familias que participan . Estamos convencidos que debe ser promovida en todo el país , ser una opción pastoral prioritaria y contar con auténtico apoyo de toda la Iglesia.

B. Criterios pastorales:
• 32. La Iglesia ha sido enviada a evangelizar el mundo entero, sin exclusiones . En un mundo secularizado, la Catequesis Familiar se inscribe en el marco de la evangelización y de la acción misionera . Por eso, debe salir a buscar las familias para invitarlas a que asuman su misión de primeras catequistas de sus hijos.

• 33. La experiencia demuestra que los efectos positivos de la Catequesis Familiar son proporcionales al convencimiento, entusiasmo y preparación de sus agentes, incluyéndolos a todos (obispos, sacerdotes, catequistas, etc.). Es fundamental la aceptación de la Catequesis Familiar en la Diócesis por parte del obispo y de la mayoría de los sacerdotes para que pueda vivirse este proceso en un clima de verdadera comunión y participación.

• 34. La familia, ha recibido el hermoso nombre de Iglesia doméstica. Esto revela su potencial evangelizador. Ella es primera comunidad de vida cristiana para muchos . Si el mensaje del Evangelio fecunda a los miembros de una familia, podrá llegar también a través de ella a otras que todavía no viven su realidad de pequeña Iglesia doméstica .

• 35. "Los padres de familia son los primeros educadores de la fe " de sus hijos. Por medio de la Catequesis Familiar se trata de ayudarlos a cumplir su misión . Por eso, la participación de la familia en la Catequesis Familiar es absolutamente necesaria . Sólo así esta será "un espacio donde el Evangelio es transmitido y desde donde este se irradia ", cualquiera sea la modalidad de familia en la que vivan los niños.

• 36. Es necesario asumir la crisis actual, las nuevas situaciones familiares y la disolución de los vínculos sociales. Teniendo un corazón misericordioso como el de Cristo, habrá que tener las puertas abiertas para que todos puedan integrarse, cualquiera sea su situación y realidad de vida . Se les brindarán elementos superadores, que favorezcan el diálogo entre los miembros de una misma familia, las integren entre sí y recreen los modos de organización social.

• 37. Al hablar de la transmisión de la fe en la familia, "se trata de una educación cristiana más testimonial que sistemática ", que suele incluir elementos de piedad, religiosidad popular, contenidos morales y modos de vida. La Catequesis Familiar favorecerá que desde los comienzos sus miembros puedan leer juntos la Palabra de Dios, reflexionar a su luz aspectos de la vida, orar y participar en forma progresiva en la celebraciones de la comunidad con sus hijos, haciendo posible de este modo que se establezca entre ellos un diálogo fecundo.

• 38. La Catequesis Familiar, en ningún momento, debe dejar de tener presente a los niños. Ellos son los primeros beneficiados si sus familias desarrollan su potencial evangelizador y los acompañan en su proceso catequístico en plena comunión con los catequistas. Lo que reciban en sus casas, aún cuando sea parcial y a veces limitado, cobra gran importancia para el crecimiento de su fe; siempre debe ser valorado y alentado. Pero es necesario completarlo, darles a los niños el sentido de comunión y participación eclesial en un grupo con sus pares, con la conducción de un catequista capacitado , iniciarlos en la liturgia, con signos y lenguaje adecuados, utilizando el Ritual de Misas con Niños.

• 39. La Catequesis Familiar no tiene solamente, ni en primer lugar, como finalidad que los niños "reciban la Primera Comunión o la Confirmación", sino que estos sacramentos deben integrarse en un proceso de Iniciación Cristiana abierta a todas las esferas de la vida.

C. Criterios catequísticos:
• 40. “La catequesis es un camino de crecimiento y maduración de la fe en un contexto comunitario – eclesial que da sentido a la vida. En efecto, por medio de la catequesis todos los hombres pueden captar el plan de Dios Padre –centrado en la persona de Jesucristo- en su propia vida cotidiana. Además pueden descubrir el significado último de la existencia y de la historia ”.

• 41. La Catequesis Familiar es una catequesis de adultos , "forma principal de la catequesis ", que incluye la catequesis de niños. Hoy más que nunca es necesaria una iniciación o reiniciación de los adultos en la vida cristiana y la Catequesis Familiar es un medio providencial, adecuado y una oportunidad única para hacerlo.

• 42. Como las familias llegan a la Catequesis Familiar desde situaciones diversas, habrá que recorrer con ellas itinerarios diferenciados con una auténtica pedagogía de acompañamiento. A menudo los adultos tienen un cristianismo sociológico y se acercan a la catequesis sólo con un propósito sacramental. El desafío que se le plantea a la Catequesis Familiar es transformar esta motivación y recorrer con ellos un itinerario de fe, a través de un proceso concebido como verdadera Catequesis de Iniciación, tomando como modelo la pedagogía de Jesús en el camino de Emaús , con los siguientes pasos:

+ 43. Un itinerario de indagación y diálogo fraterno para explicitar sus búsquedas religiosas. Muchas veces, detrás de un aparente pedido sólo sacramental se esconde una inquietud religiosa real, que está en la misma naturaleza humana y que es necesario explicitar. Para esto hay que recibir con caridad auténtica y saber escuchar los profundos y vitales interrogantes de los interlocutores .

+ 44. Un camino de respuestas vitales, de redescubrimiento de la fe y la esperanza por parte de los adultos como auténticos protagonistas . Sus situaciones, angustias, esperanzas y aspiraciones han de ser interpretadas a la luz de la persona y del mensaje de Cristo .

+ 45. Un espacio superador, que no se reduce a la transmisión de un discurso doctrinario y genérico sino que se esfuerza en suscitar y favorecer la opción personal de fe. Esta no se impone sino que se propone y transmite a través de una verdadera experiencia personal, realizada en el seno de una comunidad.

• 46. Así, se recorrerá un itinerario de Catequesis de Iniciación con sus momentos más importantes: el misionero (primer anuncio, kerigma), el catecumenal (iniciación cristiana y litúrgica), el pastoral (discipulado, integración en la comunidad cristiana) y el servicio (caridad, compromiso en la transformación del mundo y la construcción del Reino) .

• 47. "La evangelización no sería completa si no tuviera en cuenta la interpelación recíproca que se establece entre el Evangelio y la vida concreta, personal y social del hombre " . Por eso, los encuentros catequísticos deben centrarse en la Palabra de Dios y contar con la participación de todos. Hay que evitar las exposiciones magistrales del catequista.

• 48. Esto significa también una introducción a la lectura orante de la Biblia, para que se vaya formando la comunidad en torno a la Palabra, lo que garantizará la continuidad. De este modo también se facilitará la participación en ámbitos celebrativos para introducirlos gradualmente en la vida de oración y en la liturgia.

• 49. Debemos ser muy creativos en la metodología catequística , flexibles al aplicar los recursos y evitar infantilizar a los adultos, dada la diversidad de situaciones y problemas que viven. Cuando se reduce el encuentro a sólo entregarles la ficha, sienten que pierden tiempo y esto incide en la baja perseverancia, especialmente de los varones.

D. Criterios para la formación de los catequistas
• 50. Si creemos en la eficacia de la gracia, debemos dar prioridad a la espiritualidad del catequista, siendo conscientes que "las técnicas de evangelización son buenas, pero ni las más perfeccionadas podrían reemplazar la acción discreta del Espíritu. La preparación más refinada del evangelizador no consigue absolutamente nada sin Él. Sin Él, los esquemas más elaborados sobre bases sociológicas y sicológicas se revelan pronto desprovistos de todo valor ".

• 51. Pero también sabemos que "cualquier actividad pastoral que no cuente para su realización con personas verdaderamente formadas y preparadas, pone en peligro su calidad ". En la Catequesis Familiar los catequistas deben adquirir esta formación en la acción.

• 52. Para ello, hay que suscitar vocaciones catequísticas entre los miembros de la comunidad y acompañarlos en su proceso formativo. Sin presuponer la fe, se los invitará a hacer ellos mismos un itinerario kerigmático – catecumenal, al mismo tiempo que adquieren los conocimientos metológicos básicos . Despertando o reanimando su fe y abiertos a seguir creciendo en ella, buscarán una profunda intimidad con Cristo. Así podrán ser “discípulos y misioneros ”.

• 53. Es fundamental que los catequistas de padres sean adultos, pero para los niños también pueden serlo los jóvenes. Hay que procurar que estén libres de prejuicios hacia aquellos con los que tratan y se comprometan en una formación permanente.

• 54. Todo catequista necesita que se lo acompañe, anime y ayude, que lo valore toda la comunidad y sentir el apoyo constante del pastor.

• 55. No se puede ser catequista en forma aislada. La reunión del equipo es un testimonio de comunión eclesial, permite formarse en la acción, compartir experiencias, ayudarse en las dificultades; brinda un espacio de contención a los más nuevos y a los que tienen grupos difíciles, ilumina y afianza el camino de fe.

• 56. La capacitación de los catequistas abarcará estos aspectos: el SER (madurar como persona y como creyente, para ser testigo de la fe y apóstol), el SABER (conocimiento del mensaje, del destinatario al que se dirige y del contexto social) y el SABER HACER (conocer la pedagogía y la metodología catequísticas) . Además, el 3er. Encuentro Nacional de Catequesis Familiar destacó que es necesario SABER ESTAR (acompañar, escuchar y compartir para educar en la fe).

• 57. Los seminarios catequísticos y otros centros de formación deberían insistir mucho en la metodología de la catequesis de adultos y familiar. Cuando no pueden asistir a los seminarios, se buscarán otros modos de acompañarlos y mejorar su formación.

E. Criterios eclesiológicos:
• 58. Ante la ruptura del tejido social y el creciente aislamiento o soledad de los individuos, especialmente en las grandes ciudades, es urgente reconstruir canales de comunicación y encuentro , buscando el contacto vivencial y vincular con el otro. Al generar pequeñas comunidades familiares, la Catequesis Familiar es un instrumento eficaz para esta tarea .

• 59. La parroquia, debe tener un proyecto familiar - comunitario y aspirar a ser una comunidad de comunidades de familias , para que éstas puedan seguir un itinerario de crecimiento en su vida de fe y de unión con Cristo. La Catequesis Familiar requiere este marco para lograr su verdadera fecundidad, ya que si no hay una comunidad cristiana que recibe al catequizando, la catequesis corre el riesgo de volverse estéril .

• 60. El equipo de catequistas debe ser una pequeña comunidad, donde Cristo se hace presente, que intenta anunciar la misma Buena Noticia que experimentan entre ellos, integrándose con los demás sectores de la parroquia y enriqueciéndose con encuentros a nivel diocesano. Si en él se logra verdadero clima comunitario, los catequistas podrán transmitirlo y contagiarlo en sus grupos.

• 61. "La comunidad cristiana es origen, lugar y meta de la catequesis ". "La catequesis es responsabilidad de toda la comunidad cristiana. Es una educación de la fe realizada en un contexto o clima comunitario rico en relaciones, para que los catequizandos se incorporen activamente a la vida de dicha comunidad ". Por lo tanto, toda comunidad eclesial (diócesis, parroquia, etc.), deberá involucrarse con entusiasmo en esta tarea.

• 62. La Catequesis Familiar se entiende plenamente en una eclesiología de comunión y participación y en el marco de una Pastoral Orgánica que busque coherencia entre las diversas parroquias o comunidades de la diócesis y permita la continuidad de los proyectos pastorales, más allá de que cambien los sacerdotes que las conducen.

F. Criterios doctrinales:
• 63. A pesar del contexto secular del mundo actual, el hombre sigue buscando lo trascendente y lo encuentra, muchas veces, en formas o lugares equivocados. "El fin definitivo de la catequesis es poner no solo en contacto, sino en comunión, en intimidad con Jesucristo " y con el prójimo. Es decir que no debemos suponer la fe en nuestros catequizandos, sino siempre partir de un primer anuncio o kerigma para suscitar la fe en él (recordando que esto siempre es obra e iniciativa de Dios).

• 64. Este primer anuncio tiene características propias tanto en su contenido como en su método, que serán cuidadosamente analizadas al aplicarlas . Debe suscitar una adhesión de toda la persona, llegar a lo afectivo y emocional, así como a lo intelectual, de modo que lleve a la oración y a la experiencia del encuentro personal con Jesucristo , que nos muestra el amor misericordioso de su Padre.

• 65. A partir de este anuncio, con un estilo catecumenal, la Catequesis Familiar introducirá progresivamente en el misterio de Cristo y en la vida testimonial de la Iglesia, transmitiendo los contenidos de la fe, iniciando en la celebración litúrgica de la eucaristía dominical, la enseñanza moral, la práctica de la oración personal, familiar y comunitaria , el servicio y el compromiso en la construcción del Reino.

• 66. "El hombre es el primer camino que la Iglesia debe recorrer en cumplimiento de su misión ". Hay que hacer una revisión de los contenidos de la Catequesis Familiar, para que respondan a los cuestionamientos y nuevas situaciones del adulto. Que se le presenten los que sean más básicos, fundamentales, para que lo humanicen, plenifiquen y ayuden a dar sentido a su vida, generando vínculos con los demás. Así se acentuará su esperanza y le será menos difícil encontrar una respuesta a los problemas e inquietudes propios del mundo de hoy.

• 67. Los padres y los hijos tienen necesidades y procesos de fe diferentes. Hay que revisar los contenidos, temarios y textos para tratar de responder a esta doble necesidad, sin perder el vínculo de comunicación entre ambos. Esto deben tenerlo presente los catequistas y los autores de textos, para ser muy creativos y cuidadosos.

CONCLUSIÓN

68. Si el contexto de la Catequesis Familiar siempre fue desafiante, que las nuevas dificultades no nos desanimen. Por el contrario que estimulen aún más nuestra capacidad y deseo de continuar anunciando el Evangelio por este medio, ya que es un camino fecundo para acercar a muchas familias a Dios, insertarlas activamente en la Iglesia y construir una sociedad más fraterna.
Renovando la alegría de saber que el Señor nos ha elegido, nos sostiene e impulsa, emprendamos con entusiasmo el relanzamiento de la Catequesis Familiar.

 

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Encuentro sobre Misión Continental y Conversión Pastoral - Celam Buenos Aires 26/29 de octubre de 2009
30.10.2009

                  Encuentro sobre Misión Continental y Conversión Pastoral

                    Departamento de Misión y Espiritualidad del Celam

Secciones Misión, Catequesis, Liturgia, Piedad Popular y santuarios

Buenos Aires – Argentina, 26 al 30 de octubre de 2009

 

Estimados hermanos:

Reciban nuestros saludos, junto a los votos de paz, salud y alegría en el Espíritu Santo.

Convocados por el Departamento de Misión y Espiritualidad del CELAM, nos hemos reunido en la Sede Nacional de las Obras Misionales Pontificias en Argentina, los Obispos responsables  da las Comisiones Episcopales de Misiones, Catequesis, Liturgia, Piedad Popular y Santuarios  de las Conferencias Episcopales del Cono Sur. Nos acompañaron algunos asesores de estas comisiones y los Directores Nacionales de las Obras Misionales Pontificias de nuestros países.

 

Originó esta invitación la constatación por parte del CELAM de una cierta fragmentación, no solo en las acciones de las secciones del Departamento de Misión y Espiritualidad, sino también de sus demás Departamentos, sabiendo que el éxito de la Misión Continental depende fundamentalmente de una Conversión Pastoral.

 

El objetivo que nos convoco es buscar una mayor integración entre las secciones del Departamento de Misión y Espiritualidad con los correspondientes Departamentos de las Conferencias Episcopales y trabajar los puntos y proyectos comunes en una línea de transversalidad a partir de la propuesta de la Misión Continental y del desafío de una conversión pastoral.

Para esto nos apoyamos en algunas ponencias que a continuación detallamos:

1-. Misión Continental.

Ponencia entregada por Mons. Luís Augusto Castro, Arzobispo de Tunya, Colombia.

En ella

2.- Conversión Pastoral

Ponencia entregada por el P. Agenor Brighenti

 

3.- Misión Continental y Conversión Pastoral en el ámbito de la Misión ad Gentes. Ponencia compartida por Mons. Edmundo Valenzuela, Obispo del Vicariato Apostólico del Chaco, Paraguay y el P. Roberto Tomichá

 

4.- La Misión Continental y la Conversión Pastoral en el ámbito de la Catequesis Ponencia compartida por Dom Juventino Kestering, Obispo de Rondonopolis, Brasil y por el Hno. Enrique García.

 

5.- La Misión Continental y la Conversión Pastoral en el ámbito de la liturgia. Ponencia compartida Mons. Lorenzo Voltolini, Obispo de Portoviejo, Ecuador y el P. Guillermo Rosas.

 

6.- La Misión Continental y Conversión Pastoral en el ámbito de la Piedad Popular y Santuarios.

Ponencia compartida por Mons. Marco Antonio Ordenes, Obispo de Iquique, Chile y el P. Jordí Sabaté.   

 

Le hacemos llegar como anexo copia de cada una de las conferencias.

 

Finalmente y después de un fructífero y fraterno dialogo, proponemos para nuestras iglesias:

 

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CatechesiTradendae
16.10.2009

LEER CATECHESI TRADENDAE EN EPOCA DE APARECIDA
Me atrevo a hacer una lectura de una encíclica de hace 30 años en época de Aparecida motivado por el mismo texto de la encíclica y el documento de Aparecida.
“Muy pronto se llamó catequesis al conjunto de esfuerzos realizados por la Iglesia para hacer discípulos, para ayudar a los hombres a creer que Jesús es el Hijo de Dios, a fin de que, mediante la fe, ellos tengan la vida en su nombre” (CT 1)
El título de las fichas de preparación hacia la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe decía:
“Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida.”
Pero antes de entrar en esta lectura de la encíclica me parece necesario hacer una anotaciones previas:
No quiero hacer una lectura comparativa por varios motivos, entre otros

- Catechesi Tradendae es una encíclica, e.d. magisterio del Papa mientras que el documento de Aparecida es un documento elaborado por la Conferencia General de los Obispos de América Latina, e.d. magisterio de los obispos de nuestro continente.
- Han pasado 30 años desde Catechesi Tradendae, no tengo que explicar que han pasado muchas cosas en estos 30 años
- El tema de Aparecida no fue la catequesis, sino la acción pastoral de la Iglesia Latinoamericano en su conjunto.

Solamente quiero hacer una lectura nueva de la encíclica para animar nuestra reflexión sobre la catequesis. Y lo quiero hacer desde el hoy, a partir del momento que estamos viviendo en nuestra Iglesia, e.d. “época de Aparecida”. Voy a seguir el mismo esquema de la encíclica, enriqueciéndola con el documento de Aparecida, tomando también algunos elementos del documento de la III Semana Latinoamericana de la Catequesis.
Me gustaría utilizar una imagen para explicar el trabajo que quiero hacer. Hacemos sonar una campana (la Encíclica) delante de un vidrio (la época de Aparecida) y vamos a oír la campana pero también la vibración del vidrio. Y todo para que podamos hacer sonar nosotros con mayor fervor el mensaje de Cristo.
Después de cada capítulo dejaré un momento para que vaya también ir resonando mi palabra en el corazón de ustedes, y por ahí hagan de “vidrio”, e.d. dejaré también que ustedes respondan, opinan, cuestionan,….

INTRODUCCIÓN
Si bien la encíclica es del papa Juan Pablo II, a base del documento está ciertamente Pablo VI. En primer instancia por lo que Pablo VI ha hecho para la catequesis:
“El aprobó el 18 de marzo de 1971, el Directorio General de la Catequesis… instituyó la Comisión Internacional de Catequesis, en el año 1975. .. se dirigió a los participantes en el Primer Congreso Internacional de catequesis, el 25 de septiembre de 1971, y se detuvo explícitamente sobre este tema en la Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi. El quiso que la catequesis, especialmente la que se dirige a los niños y a los jóvenes, fuese el tema de la IV Asamblea general del Sínodo de los Obispos, celebrada durante el mes de octubre de 1977..” (CT 2)
En esta IV Asamblea general del Sínodo de los Obispos participa el Card. Carlos Woytyla. Los Padres sinodales entregan al Papa una documentación rica de todo lo discutido en la asamblea como también las conclusiones de los grupos de trabajo, el mensaje dirigido al pueblo de Dios y sobre todo una serie imponente de “proposiciones”.
El Papa Pablo VI preparó unas reflexiones, utilizando toda esta documentación, pero no pude terminar el trabajo. El Papa Juan Pablo I, cuyo celo y cualidades de catequistas son conocidos, siguió el trabajo de Pablo VI y se disponía a una publicación en el momento de su muerte. El Papa Juan Pablo II asume la herencia de estos dos Pontífices, para responder a la petición de los obispos. Pasaron 2 años desde el Sínodo y la encíclica.
La introducción termina con un deseo:
“Deseo ardientemente que esta Exhortación Apostólica, dirigida a toda la Iglesia, refuerce la solidez de la fe y de la vida cristiana, dé un nuevo vigor a las iniciativas emprendidas, estimule la creatividad – con la vigilancia debida – y contribuye a difundir en la comunidad cristiana la alegría de llevar al mundo el misterio de Cristo.” (CT 4)
El Papa Juan Pablo estaba preparando conjuntamente con el CELAM la Vta Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe. Dada su situación de salud se había ya pensado de realizarla en Roma. Pero fue su sucesor que impulsó la realización de la Conferencia y que propuso de hacerla en Aparecida. El documento de Aparecida, escrito por los obispos, resultado de trabajos grupales, de comisiones, asambleas, etc… recibió pocas semanas después la autorización de ser publicado:
“..autorizo la publicación del Documento Conclusivo, pidiendo al Señor que, en comunión con la Santa Sede y con el debido respeto por la responsabilidad de cada Obispo en su propia Iglesia particular, sea luz y aliento para una fecunda labor pastoral y evangelizadora en los años venideros.”
La introducción del documento de Aparecida termina con una declaración de intenciones de los obispos:
“Conocer a Jesucristo por la fe es nuestro gozo; seguirlo es una gracia, y transmitir este tesoro a los demás es un encargo que el Señor, al llamarnos y elegirnos, nos ha confiado. Con los ojos iluminados por la luz de Jesucristo resucitado, podemos y queremos contemplar al mundo, a la historia, a nuestros pueblos de América Latina y de El Caribe, y a cada una de sus personas.” (DAp 18).

1. Tenemos un solo maestro: Jesucristo
En el sínodo los obispos habían insistido mucho en el cristocentrismo de la catequesis. Por eso el Papa afirma ya en el primer capítulo de su encíclica:
“Hay que subrayar, en primer lugar, que en el centro de la catequesis encontramos esencialmente una Persona, la de Jesús de Nazaret” (CT 5)
“Se trata por lo tanto de descubrir en la Persona de Cristo el designio eterno de Dios que se realiza en Él” (CT 5)
“El cristocentrismo significa también que, a través de ella se transmite no la propia doctrina o la de otro maestro sino la enseñanza de Jesucristo, la Verdad que Él comunica o, más exactamente, la Verdad que Él es”. (CT 6)
Tenemos que tener la constante preocupación que como catequista tenemos comunicar, a través de su enseñanza y su comportamiento, la doctrina y la vida de Jesús. Ciertamente nos suena las palabras del Evangelio: “Mi enseñanza no procede de mí, sino de aquél que me envió” (Jn 7, 16) o “Yo no hago nada por mi propia cuenta; solamente enseño lo que aprendí del Padre (Jn 8,28). San Pablo escribió a la comunidad de Corintia: “Por lo que a mí toca, del Señor recibí la tradición que les he transmitido…” (1Cor 11,23)
Esta doctrina de Jesús no es un conjunto de verdades que se pueden aprender de memoria, esta doctrina es la comunicación del Misterio vivo de Dios. Y ahí estamos invitados a mirar al mismo Jesús:
“Es evidente que los Evangelios indican claramente los momentos en que Jesús enseña, ‘Jesús hizo y enseñó’: en estos dos verbos que introducen al libro de los Hechos, San Lucas une y distingue a la vez dos dimensiones en la misión de Cristo” (CT 7)
El que enseña es el Maestro. Cuántas veces no podemos leer en el Evangelio que los discípulos, la gente, le llaman ‘Maestro’, a veces lo hacen con admiración, otras veces con confianza u con ternura. Incluso lo llama así los fariseos, los saduceos y los judíos en general: “Maestro queremos ver una señal hecha por ti” (Mt 12, 38). Es a la figura de Jesús Maestro que estamos invitado a acercarnos en la Encíclica. Pero no solamente a su palabra sino a toda su vida:
“… la majestad de Cristo que enseña, la coherencia y la fuerza persuasiva únicas de su enseñanza, no se explican sino porque sus palabras, sus parábolas y razonamientos no pueden separarse nunca de su vida y de su mismo ser. En este sentido, la vida entera de Cristo fue una continua enseñanza: su silencio, sus milagros, sus gestos, su oración, su amor al hombre….” (CT 9)
En esta época se habla mucho del “discípulo-misionero”, para ser discípulo hay que tener un maestro.
“Los discípulos de Jesús reconocemos que Él es el primer y más grande evangelizador enviado por Dios (cf. Lc 4, 44) y, al mismo tiempo, el Evangelio de Dios (cf. Rm 1, 3). Creemos y anunciamos “la buena noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios” (Mc 1, 1). Como hijos obedientes a la voz del Padre, queremos escuchar a Jesús (cf. Lc 9, 35) porque Él es el único Maestro (cf. Mt 23, 8). Como discípulos suyos, sabemos que sus palabras son Espíritu y Vida (cf. Jn 6, 63. 68). Con la alegría de la fe, somos misioneros para proclamar el Evangelio de Jesucristo y, en Él, la buena nueva de la dignidad humana, de la vida, de la familia, del trabajo, de la ciencia y de la solidaridad con la creación.” (DAp. 103)
Hay más de 20 numerales en el Documento de Aparecida que dan a Jesús, el título de “maestro”. Citamos algunos:
“Jesús nos dice: ‘uno es su maestro, y todos ustedes son hermanos’ (Mt 23,8)..” (DAp 110)
“De su Maestro, el discípulo ha aprendido a luchar contra… (DAp 112)
En el capítulo 4, sobre la vocación de los discípulos misioneros a la santidad se nos dice que somos llamados al seguimiento de Jesucristo, configurados con el Maestro para ser enviados a anunciar el Evangelio del Reino de vida, animados por el Espíritu Santo. Configurados con el Maestro.
Al sabernos llamados por nuestro nombre el discípulo quiere dar una respuesta libre y consciente madurando la respuesta “Te seguiré adondequiera que vayas” (Lc 9,57). El llamado de Jesús tiene una gran novedad. Diferente de los Maestros de la lay, no es el discípulo que elige al maestro, sino que es Él quien llama, para estar con Él y vincularse a su misión en cuanto llamados y enviados. Según Aparecida, para configurarse con el Maestro, es necesario asumir la centralidad del mandamiento del amor, distinto de todo cristiano y característica de su Iglesia. En el seguimiento de Jesús aprendemos a vivir las bienaventuranzas del Reino y su estilo de vida:
“Para configurarse verdaderamente con el Maestro, es necesario asumir la centralidad del Mandamiento del amor, que Él quiso llamar suyo y nuevo: ‘Ámense los unos a los otros, como yo los he amado’ (Jn 15,12)” (DAp 138)
“En el seguimiento de Jesucristo, aprendemos y practicamos las Bienaventuranzas del Reino, el estilo de vida del mismo Jesucristo: su amor y obediencia filial al Padre, su compasión entrañable ante el dolor humano, su cercanía a los pobres y a los pequeños, su fidelidad a la misión encomendada, su amor servicial hasta el don de su vida” (DAp 139)
“Identificarse con Jesucristo es también compartir su destino” (DAp 140)
Enviados a anunciar el Evangelio del Reino de Vida, no es una tarea opcional sino integrante de la identidad cristiana. La misión consiste en compartir la experiencia del acontecimiento del encuentro de Jesucristo, testimoniarlo y anunciarlo de persona en persona, de comunidad a comunidad y, de la Iglesia a los confines del mundo. (Cfr. DAp 144-145)
“En el hoy de nuestro continente latinoamericana, se levanta la misma pregunta llena de expectativa: ‘Maestro, ¿dónde vives?’ (Jn 1,38)” (DAp 245)

2. Una experiencia tan antigua como la Iglesia
La catequesis no es un invento de ahora, si bien quizás nunca se ha reflexionado y hablado tanto como en nuestros tiempos. En la encíclica el Papa Juan Pablo II nos acerca una reflexión sobre esta experiencia a través de los tiempos
Los apóstoles recibieron el mando después de la resurrección cuando el Señor los confía formalmente la misión de hacer discípulos a todas las gentes. El libro de los Hechos de los Apóstoles nos narra como ellos fueron fiel a esta misión. Tenemos la imagen de una Iglesia que nace gracias al fervor de los discípulos y que tiene 3 características muy concretas:
“se nutre continuamente de la Palabra del Señor, la celebra en el sacrificio eucarístico y da testimonio al mundo con el signo de la caridad” (CT 10)
Muy pronto los Apóstoles asocian en su tarea de enseñar a otros discípulos. Como podemos leer en el libro de los Hechos: “Judas y Silas, que también eran profetas, consolaron y confortaron a los hermanos conversando largamente con ellos. Pasado algún tiempo, fueron despedidos con afecto por los hermanos, y regresaron a la comunidad que los había enviado. Pablo y Bernabé, por su parte, se quedaron en Antioquía enseñando y proclamando la palabra del Señor, junto con otros muchos.” (Hechos 15, 32.35). Hay muchos otros ejemplos.
En los primeros siglos que siguen al nacimiento de la Iglesia encontramos muchos obispos y pastores que consideraban como una parte importante de su ministerio enseñar de palabra o escribir tratados catequéticos, por ej. Cirilo de Jerusalén, Juan Crisóstomo, Ambrioso, Agustín,….
También en los Concilios darán siempre nuevos impulsos a la catequesis, el Concilio de Trento fue ciertamente el concilio que con mayor fuerza ha dado a la catequesis. El “Catecismo Romano”, que fue fruto del concilio de Trento, fue por muchos siglos el libro de cabecera con respecto a la catequesis. El Papa Juan Pablo II expresa ahí su deseo:
“¡Ojalá suscite el Concilio Vaticano II un impulso y una obra semejante en nuestros días!” (CT 13)
Una forma concreta de hacer catequesis fueron las misiones, hay congregaciones que fueron fundadas para esta tarea específica. A través de la historia podemos ver como la catequesis está íntimamente unida a toda la vida de la Iglesia. Por lo cual el Papa llega a una primera conclusión: la catequesis – derecho y deber de la Iglesia.
“Es evidente, ante todo, que la catequesis ha sido siempre para la Iglesia un deber sagrado y un derecho imprescriptible. Por una parte, es sin duda un deber que tiene su origen en un mandato del Señor…. Por otra parte, puede hablarse igualmente de derecho: desde el punto de vista teológico, todo bautizado por el hecho mismo de su bautismo, tiene el derecho de recibir de la Iglesia una enseñanza y una formación que le permitan iniciar una vida verdaderamente cristiana” (CT 14)
La segunda lección se refiere al lugar mismo que ocupa la catequesis en los proyectos pastorales de las distintas iglesias.
“Cuanto más capaz sea, a escala local o universal, de dar la prioridad a la catequesis – por encima de otras obras e iniciativas cuyos resultados podrán ser más espectaculares – tanto más la Iglesia encontrará en la catequesis una consolidación de su vida interna como comunidad de creyentes y de su actividad externa como misionera” (CT 15)
Una tercera conclusión a lo cual se llega a través de esta corta recorrida histórica de la catequesis, es que la catequesis ha sido y sigue siendo una misión de la que toda la comunidad entera debe sentirse y querer ser responsable. No es responsabilidad de unos pocos, es responsabilidad de los pastores, los sacerdotes, los religiosos y las religiosas, los padres de familia, los distintos ministerios,…
“Uno de los mejores frutos de la Asamblea General del Sínodo dedicado por entero a la catequesis sería despertar, en toda la Iglesia y en cada uno de sus sectores, una conciencia viva y operante de esta responsabilidad diferenciada pero común. (CT 16)
Y finalmente a la historia nos enseña que la catequesis necesita renovarse continuamente, tanto en el concepto mismo de la catequesis, en metodología, en lenguaje, … En el “Mensaje al pueblo de Dios podemos leer:
“la repetición rutinaria, que se opone a todo cambio, por una parte, y la improvisación irreflexiva que afronta con ligereza los problemas, por la otra, son igualmente peligrosas” (CT 17)
El proceso de evangelización en nuestro continente se remonta al momento del descubrimiento de éste y el proceso de colonización. Como bien han dicho nuestros obispos en diferentes momentos, este proceso tiene sus luces y sombras, ya que la conquista y colonizaci´no tienen dos protagonistas, la cruz y la espada.
Sin detenernos en lo que podrían ser las sombras encabezadas por la espada, la evangelización tiene sus grandes luces y en ella la catequesis ocupó un puesto de gran relieve. El interés por la catequesis se ve reflejada en la impresión de diferentes doctrinas y catecismos para la instrucción religiosa, no sólo en lengua castellana sino varios de ellos en lenguas indígenas y en pictogramas.
La preocupación por el adoctrinamiento a través de la catequesis se ve reflejada en las diferentes juntas eclesiásticas y los primeros Concilios provinciales, tanto de México como de Lima. Durante la Colonia la catequesis fue transmitida a través de los catecismos preparados en estas tierras y otros traducidos de catecismos hechos en Europa.
Entre las guerras de independencia y el Concilio Vaticano II, los catecismo pasaron por períodos de lucha, de quienes estaban a favor de los movimientos de Independencia contra los que querían la permanencia bajo el régimen de la Corona Española, esto como consecuencia de un pluralismo ideológico y religioso.
El primer Concilio Plenario de América Latina, convocado por Leon XIII en 1899 tuvo como preocupación principal el tema de la catequesis, animando una catequesis con fórmulas tradicionales para evitar confusión.
En el caminar de la catequesis en América Latina, Brasil ocupa un lugar destacado que se ve reflejado en los tiempos actuales, no sólo por la producción de diferentes subsidios sino por las diferentes orientaciones que su magisterio han dado sobre el tema, muchas veces con una proyección hacia toda Latinoamérica.

3. La catequesis en la actividad pastoral y misionera de la Iglesia
Después de ver como la catequesis se fue evolucionando en la acción pastoral de la Iglesia a través de los tiempos llego el momento de ver cómo hoy día la catequesis se ubica en el conjunto de actividades pastorales y misionales de la Iglesia. El Papa Juan Pablo II no quiere entrar en una discusión y hace referencia a la definición rigurosa y formal de la catequesis que está en el “Directorio General de la Catequesis” . A su vez invita a los especialistas seguir enriqueciendo cada vez más su concepto y su articulación.
Igualmente el Papa nos recuerda algunos puntos esenciales:
“Globalmente, se puede considerar aquí la catequesis en cuanto educación de al fe de los niños, de los jóvenes y adultos, que comprende especialmente una enseñanza de la doctrina cristiana, dada generalmente de modo orgánico y sistemático, con miras a iniciarlos en la plenitud de la vida cristiana….
Recordemos ante todo que entre la catequesis y la evangelización no existe ni separación u oposición, ni identificación pura y simple, sino relaciones profundas de integración y de complemento recíproco.” (CT 18)
A continuación se separa claramente la catequesis del anuncio primero del Evangelio.
“La peculiaridad de la Catequesis, distinta del anuncio primero del Evangelio que ha educar al verdadero discípulo por medio de un conocimiento más profundo y sistemático de la persona y del mensaje de Nuestro Señor Jesucristo” (CT 19)
Pero dice el Papa hay que tener en cuenta que muchas veces esta primera evangelización no ha tenido lugar y describe la situación de:
- cierto número de niños bautizados pero sin haber recibido alguna iniciación en la fe
- otros niños no bautizados, para quienes los padres no aceptan sino tardíamente la educación religiosa
- otros han sido bautizados, han tenido catequesis pero no tienen una adhesión ni se comprometan en su vida con Jesús,
por lo cual:
“La “catequesis” debe a menudo preocuparse, no sólo de alimentar y enseñar la fe, sino de suscitarla continuamente con la ayuda de la gracia, de abrir el corazón, de convertir, de preparar una adhesión global a Jesucristo en aquellos que están aún en el umbral de la fe. Esta preocupación inspira parcialmente el tono, el lenguaje y el método de la catequesis.” (CT 19)
La finalidad de la catequesis no consiste solamente en iniciar a la fe, sino de hacer crecer el germen de la fe sembrado por el Espíritu Santo con el primer anuncio.
“La finalidad de la catequesis, es el conjunto de la evangelización, es la de ser un período enseñanza y de madurez, es decir, el tiempo en que el cristiano, habiendo aceptado por la fe la persona de Jesucristo como el solo Señor y habiéndole prestado una adhesión global con la sincera conversión del corazón, se esfuerza por conocer mejor a ese Jesús en cuyas manos se ha puesto” (CT 20)
Para lograr esto es necesario una catequesis sistemática. Ya Pablo VI en su discurso de clausura hizo alusión a la gran necesidad de una catequesis orgánica y bien ordenada. Esta catequesis orgánica tendría que tener las siguientes características:
“debe ser una enseñanza sistemática, no improvisada, siguiendo un programa que le permita llegar a un fin preciso; una enseñanza elemental que no pretenda abordar todas las cuestiones disputadas ni transformarse en investigación teológica o en exégesis científica; una enseñanza, no obstante, bastante completa, que no se detenga en el primer anuncio del misterio cristiano, cual lo tenemos en el kerigma; una iniciación cristiana integral, abierta a todas las esferas de la vida cristiana” (CT 21)
Pero conjuntamente a esta enseñanza cristiana orgánica y sistemática tan importante, no podemos olvidar de la experiencia vital. El Papa advierte que no podemos oponer una catequesis que arranque de la vida a una catequesis tradicional, doctrinal y sistemática. Por eso dice en la encíclica:
“Es inútil insistir en la ortopraxis en detrimento de la ortodoxia: el cristianismo es inseparablemente la una y la otra. Una convicciones firmes y reflexivas llevan a una acción valiente y segura; el esfuerzo por educar a los fieles a vivir hoy como discípulos de Cristo reclama y facilita el descubrimiento más profundo del Misterio de Cristo en la historia de la salvación.” (CT 22)
Luego se entra en el tema catequesis y sacramentos, la catequesis está intrínsecamente unida a toda la acción litúrgica y sacramental. Mirando la Iglesia primitiva podemos ver como catecumenado e iniciación a los sacramentos (bautismo y eucaristía) se identificaban. Por lo cual concluye el Papa:
“Por una parte, una forma eminente de catequesis es la que prepara a los sacramentos, y toda catequesis conduce necesariamente a los sacramentos de la fe. Por otra parte, la práctica auténtica de los sacramentos tiene forzosamente un aspecto catequético.” (CT 23)
La catequesis tiene una dimensión comunitaria, todo aquel que se ha adherido a Jesucristo tiene necesidad de vivir su fe en comunión con todos aquellos que son seguidores de Jesús. La comunidad tiene una doble tarea: la responsabilidad de atender a la formación de sus miembros, pero también la responsabilidad de acogerlos.
Y para terminar este capítulo sobre la catequesis en la actividad pastoral y misionera de la Iglesia, el Papa dice:
“En definitiva, la catequesis es tan necesaria para la madurez de la fe de los cristianos como para su testimonio en el mundo: ella quiere conducir a los cristianos ‘en la unidad de la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios y a formar el hombre perfecto, maduro, que realice la plenitud de Cristo’; también quiere que están dispuestos a dar razón de su esperanza a todos los que les pidan una explicación”. (CT 25)
Leemos algunos numerales de la III Semana Latinoamericana de catequesis:
“La tarea de articular el proceso evangelizador partiendo de la Iniciación Cristiana compete a la comunidad con sus diferentes agentes de pastoral, donde los catequistas tienen un papel fundamental. La Iglesia realiza su tarea de evangelizar en diversos momentos concatenados, tal como fue propuesto por Pablo VI. Uno de aquellos momentos es la Catequesis, donde los catequistas están encargados preferentemente del proceso de la Iniciación Cristiana, tarea ardua y compleja” (IIISLat. 103)
“Sin embargo el catequista ha de conocer la dinámica del proceso evangelizador y el modo como la iniciación se articula, coordina y relaciona con la etapa que le precede y con la que le continúa. Es necesario, aunque no suficiente, renovar la catequesis y realizar la Iniciación Cristiana desde el respeto a la unidad y articulación de los tres sacramentos de iniciación. Se necesita también la coordinación, articulación y relación entre las distintas etapas de evangelización: misionera, catecumenal-iniciatoria-pastoral y de presencia en el mundo. Lo repetimos: se ha de actuar desde la dinamicidad y circularidad del proceso.” (id. 105)
“El catequista debe saber operar con una visión global, integral, dinámica, procesal y circular de la evangelización. De modo tal que esté en capacidad de ubicar lo propio de la acción de iniciación en el proceso de evangelización, así como de favorecer su integración, colaboración e incidencia, en la etapa misionera que la prepara y antecede; y en la etapa de pastoral y presencia que le precede y es consecuencia. Así, supera también una mirada lineal de la misma y asume en su acción la complejidad del proceso de evangelización y la importancia de la Iniciación Cristiana dentro del mismo”. (id. 106)

4. Toda la buena nueva brota de la fuente
En el capítulo 4 de la encíclica el Papa Juan Pablo II se detiene sobre el contenido del Mensaje:
“Siendo la catequesis un momento o un aspecto de la evangelización, su contenido no puede ser otro que el de toda la evangelización: el mismo mensaje – Buena Nueva de salvación – oído una y mil veces y aceptado de corazón” (CT 26)
Este mensaje tiene como fuente viva la Palabra de Dios, transmitida mediante la Tradición y la Escritura. Es esta palabra que impregna todo la catequesis a través de un contacto asiduo con los textos mismos. Cualquier otra fuente, como la enseñanza, la liturgia y la vida de la Iglesia surge de esta fuente y conduce hacia ella. Una expresión privilegiada de esta herencia viva es el Credo. Como referencia segura para el contenido de la catequesis Juan Pablo II nos sugiere el texto del “Credo del Pueblo de Dios, proclamado por Pablo VI al cumplirse el XIX centenario del martirio de los Apóstoles Pedro y Pablo.
A continuación el Sumo Pontífice nos recuerda algunos elementos que no podemos olvidar:
- exponer brevemente el misterio del Verbo de Dios hecho hombre
- la realización de la salvación del hombre por su Pascua
- evitar reducir a Cristo a su sola humanidad y su mensaje a una dimensión meramente terrestre, hay que reconocer más bien como el Hijo de Dios
- la importancia de las exigencias morales personales correspondiente al Evangelio
- las actitudes cristianas ante la vida y ante el mundo, ya sean heroicas, ya las más sencillas (virtudes cristianas o virtudes evangélicas)
- no omitir realidades como la acción del hombre por su liberación integral, la búsqueda de una sociedad más justa y fraterna. (cfr. CT 29)
Con respecto a la integridad del contenido hay tres puntos importantes a tener en cuenta.
El primero se refiere a la integridad del contenido:
“el que se hace discípulo de Cristo tiene derecho a recibir ‘la palabra de la fe’ no mutilada, falsificada o disminuida, sino completa e integral, en todo su rigor y su vigor../.. a ningún verdadero catequista le es lícito hacer por cuenta propia una selección en el depósito de la fe, entre lo que estima importante y lo que estima menos importante o para enseñar lo uno y rechazar lo otro.” (CT 30)
Un segundo punto se refiera a los métodos pedagógicos que se utilizan para transmitir este contenido.
“El método y el lenguaje utilizados deben seguir siendo verdaderamente instrumentos para comunicar la totalidad y no una parte de las ‘palabras de vida eterna’ o del ‘camino de la vida’” (CT 31)
Y un tercer punto es la dimensión ecuménica de la catequesis dentro del marco que describe la encíclica:
“La catequesis tendrá una dimensión ecuménica si, sin renunciar a enseñar que la plenitud de las verdades reveladas y de los medios de salvación instituidos por Cristo se halla en la Iglesia Católica, lo hace, sin embargo, respetando sinceramente, de palabra y de obra, a las comunidades eclesiales que no están en perfecta comunión con esta misma Iglesia…/… la catequesis será ecuménica si se esfuerza por preparar a los niños y a los jóvenes, así como a los adultos católicos, a vivir en contacto con los no católicos, viviendo su identidad católica dentro del respeto a la fe de los otros.” (CT 32)
Puede haber una colaboración ecuménica en el ámbito de la catequesis pero tenemos que tener presente que la comunicación de fe entre los católicos y los demás cristianos no es completa ni perfecta, aún existen profundas divergencias. En este punto el Papa también dice una palabra sobre los manuales comunes a diversas religiones que están surgiendo a nivel de la enseñanza religiosa en ciertos países.
Confrontamos estos deseos con nuestra realidad descrita en el documento de Aparecida. La realidad de muchos cristianos de nuestra sociedad en América Latina es que no han tenido la oportunidad de contar con una catequesis que lo ayude a adquirir una identidad más personal y fundamentada (n. 297). Hay una práctica ordinaria de una catequesis que podemos llamar “ocasional” e.d. una acción de un momento, de un tiempo, tan común la catequesis previa a los sacramentos de iniciación cristiana, especialmente para la primera comunión (n. 298) Otra práctica ordinaria de la catequesis, es no sólo el hecho de ser presacramental sino que es común descubrir una catequesis puramente doctrinal, centrada en este aspecto, sin mirar a los otros aspectos de la fe cristiana y por lo tanta, falta una verdadera y dedicada formación integral de la fe de la mayoría de los cristianos, lo único que tienen medio presente es lo que se les ofreció en el curso para la primera comunión o confirmación y en otros casos para el matrimonio (n. 299)
5. Todos tienen necesidad de la catequesis
El tema del Sínodo explicitaba que se iba a tener una mirada especial hacia los niños y los jóvenes. En la encíclica el Papa dedica todo un capítulo al respecto, empezando a señalar la importancia de los niños y de los jóvenes ya que son numerosos y son el nuevos constructores de la civilización de mañana. Juan Pablo II se pregunta.
¿Cómo revelar a esta multitud de niños y jóvenes a Jesucristo, Dios hecho hombre? ¿Cómo dar a conocer el sentido, el alcance, las exigencias fundamentales, la ley del amor, las promesas, las esperanzas del Reino? (CT 35)
Para empezar a dar una respuesta a preguntas tan complejas, el Papa recorre las diferentes etapas de la vida.
- Párvulos: una iniciación precoz a cargo de los padres (CT 36)
- Niños: con un círculo social más amplio, el momento de una catequesis de manera orgánica en la vida de la Iglesia, incluida una preparación a la vida sacramental (CT 37)
- Adolescentes: con sus grandes y los riesgos típicos de esta edad que la catequesis no puede ignorar, por lo cual la catequesis tiene que ser capaz de conducir al adolescente a una revisión de su propia vida y al diálogo (CT 38)
- Jóvenes: el momento de las primeras decisiones, la catequesis cobra una importancia considerable, es el momento en que el evangelio podrá ser presentado, entendido y aceptado como capaz de dar sentido a la vida (CT 39).
A los jóvenes Juan Pablo II dedica unos numerales más:
o La adaptación de la catequesis a los jóvenes: un lenguaje al que es preciso saber traducir, con paciencia y buen sentido, sin traicionarlo, el mensaje de Jesucristo (CT 40)
o Los minusválidos: tienen el derecho a conocer como los demás coetáneos el misterio de la fe. (CT 41)
o Los jóvenes sin apoyo religioso (CT 42)
Y luego termina su recorrido con
- Los adultos: una catequesis dirigida a las personas que tienen las mayores responsabilidades y la capacidad de vivir el mensaje cristiano bajo su forma plenamente desarrollada. Tiene que ser una catequesis permanente (CT 43)
- Dentro de los adultos tenemos los cuasi catecúmenos (CT 44)
- Catequesis diversificada y complementarias: también los adultos son destinarios de la catequesis. La catequesis permanente y la catequesis de adultos no sean compartimientos estancos e incomunicados.
Reiteramos que el documento de Aparecida no es un documento sobre catequesis, se se acerca a los destinatarios lo hace desde una óptica más amplia.
- Familia: es un tesoro importante y tenemos que trabajar para que la familia asuma su ser y su misión en el ámbito de la sociedad y de la Iglesia. Se debe asumir la preocupación por ella como uno de los ejes transversales de toda la acción evangelizadora de la Iglesia (DAp 432-437)
- Niños: don y signo de la presencia de Dios en nuestro mundo por su capacidad de aceptar con sencillez el mensaje evangélico. Al ser la primera etapa de la vida del ya nacido, constituye una ocasión maravillosa para la transmisión de la fe. (DAp 438- 441)
- Adolescentes y jóvenes: la adolescencia es la etapa de la búsqueda de su propia identidad, de independencia frente a sus padres, de descubrimiento del grupo. Tenemos que proponer el encuentro con Jesucristo vivo y su seguimiento en la Iglesia, a la luz del Plan de Dios, que les garantiza la realización plena de su dignidad de ser humano, les impulsa a formar su personalidad y les propone una opción vocacional. (DAp 442-446)

6. Métodos y medios de la catequesis
La búsqueda de métodos y medios para la catequesis ha existido siempre, desde las cartas de los apóstoles hasta los medios modernos. Pero el Papa no se extiende sobre el tema de los medios de comunicación social ya que hay otros aportes dentro de la Iglesia que habla sobre este tema. Pero es necesario ver los múltiples lugares, momentos o reuniones por valorizar: las peregrinaciones diocesanas, las misiones, círculos bíblicos, reuniones de las comunidades eclesiales de base, los grupos de jóvenes,… pero..:
“El esfuerzo catequético, posible en estos lugares y en otros muchos, tiene tantas más probabilidades de ser acogida y de dar frutos, cuanto más se respete su naturaleza propia.” (CT 47)
Juan Pablo II resalta la homilía diciendo que:
“La predicación centrada en los textos bíblicos, debe facilitar entonces, a su manera, el que los fieles se familiaricen con el conjunto de los misterios de la fe y de las normas de la vida cristiana. Hay que prestar una gran atención a la homilía: ni demasiado larga, ni demasiado breve, siempre cuidadosamente preparada, sustancias y adecuada…” (CT 48)
Se consta con respecto a las publicaciones catequéticas un florecimiento actual de la catequesis en la renovación y la multiplicación de los libros catequéticos. Pero también hay que reconocer que hay ensayos y publicaciones equívocas y perjudiciales. Adaptar al lenguaje de hoy a veces implica que se olvidan de los elementos esenciales de la fe de la Iglesia. Por eso, hay que multiplicar las publicaciones teniendo en cuenta algunas condiciones:
- Que se conecten con la vida concreta de la generación a la que se dirigen
- Que se esfuercen por encontrar el lenguaje que entiende esa generación
- Que se propongan decir toda e mensaje de Cristo
- Que tiendan a producir en sus usuarios un conocimiento mayor de los misterios de Cristo en orden a una verdadera conversión. (CT 49)
Por lo cual también se invita a las conferencias episcopales que emprendan el trabajo para lograr catecismos fieles a los contenidos esenciales de la Revelación.
En realidad se hace una breve mención a los métodos y medios de la catequesis, las proposiciones elaboradas en el Sínodo tuvieron una riqueza mucho más importante.
Y Juan Pablo II concluye este capítulo diciendo:
“Es reconfortante pensar que en cada país se realza actualmente una preciosa colaboración para una renovación más orgánica y más segura de estos aspectos de la catequesis. ¿Cómo es posible dudar de que la Iglesia pueda encontrar personas competentes y medios adaptados para responder, con la gracia de Dios, al las exigencias complejas de la comunicación con los hombres de nuestro tiempo?” (CT 50)
Aquí leo solamente dos numerales del documento de Aparecida:
La catequesis no debe ser sólo ocasional, reducida a los momentos previos a los sacramentos o a la iniciación cristiana, sino más bien “un itinerario catequético permanente”. Por esto, compete a cada Iglesia particular, con la ayuda de las Conferencias Episcopales, establecer un proceso catequético orgánico y progresivo que se extienda por todo el arco de la vida, desde la infancia hasta la ancianidad, teniendo en cuenta que el Directorio General de Catequesis considera la catequesis de adultos como la forma fundamental de la educación en la fe. Para que, en verdad, el pueblo conozca a fondo a Cristo y lo siga fielmente, debe ser conducido especialmente en la lectura y meditación de la Palabra de Dios, que es el primer fundamento de una catequesis permanente.” (DAp. 298)
“La catequesis no puede limitarse a una formación meramente doctrinal sino que ha de ser una verdadera escuela de formación integral. Por tanto, se ha de cultivar la amistad con Cristo en la oración, el aprecio por la celebración litúrgica, la vivencia comunitaria, el compromiso apostólico mediante un permanente servicio a los demás. Para ello, resultarían útiles algunos subsidios catequéticos elaborados a partir del Catecismo de la Iglesia Católica y del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, estableciendo cursos y escuelas de formación permanente para catequistas.” (DAp. 299)

7. Cómo dar la catequesis
Se constata una gran variedad de propuestas catequéticas, según el lugar, según la edad, etc… Es una verdadera riqueza y un signo de vida. Pero no se puede negar que hay unas cuestiones a tener en cuenta:
El riesgo y la tentación de mezclar indebidamente la enseñanza catequética con perspectivas ideológicas (CT 52)
“La pauta que ha de procurar seguir es la Revelación, tal como la transmite el Magisterio universal de la Iglesia en su forma solemne u ordinaria”
Un segundo aspecto es la “aculturación” o “inculturación
“De la catequesis como de la evangelización en general, podemos decir que está llamada a llevar la fuerza del evangelio al corazón de la cultura y de las culturas. Para ello, la catequesis procurará conocer estas culturas y sus componentes esenciales; aprenderá sus expresiones más significativas, respetará sus valores y riquezas propias. Sólo así se podrá proponer a tales culturas el conocimiento del misterio oculto y ayudarles a hacer surgir de su propia tradición viva expresiones originales de vida, de celebración y de pensamiento cristianos. …/… “Los catequistas auténticos saben que la catequesis “se encarna” en las diferentes culturales y ambientes. …/… pero no aceptan que la catequesis se empobrezca por abdicación o reducción de su mensaje, por adaptaciones, aun de lenguaje, que comprometan el ‘buen depósito’ de la fe, o por concesiones en materia de fe o de moral; están convencidos de que la verdadera catequesis acaba por enriquecer a esas culturas, ayudándolas a superar los puntos deficientes o incluso inhumanos que hay en ellas y comunicando a sus valores legítimos la plenitud de Cristo.” (CT 53)
Un tercer aspecto tiene que ver con las devociones populares o los elementos válidos de la piedad popular.
“En la mayor parte de esas oraciones o de esas prácticas, junto a elementos que se han de eliminar, hay otros que, bien utilizados, podrían servir muy bien para avanzar en el conocimiento del misterio de Cristo o de su mensaje.” (CT 54)
Y una última cuestión metodológica a la cual hace alusión la encíclica es la memorización. Tenemos que reconocer que la catequesis ha conocido una larga tradición de aprendizajes por la memoria de las verdades. Como también hay que reconocer el peligro que estas verdades fueron memorizadas pero no asimiladas. Juan Pablo II hace eco de lo que se vivió en el Sínodo:
“se han hecho oír voces muy autorizadas para reequilibrar con buen criterio la parte de la reflexión y de la espontaneidad, del diálogo y del silencio, de los trabajos escritos y de la memoria” (CT 55)
Y para terminar este capítulo con algunas consideraciones sobre los métodos la encíclica nos dice:
“La pluralidad de métodos en la catequesis contemporánea puede ser signo de vitalidad y de ingeniosidad. En todo caso, conviene que el método escogido se refiera en fin de cuentas a una ley fundamental para toda la vida de la Iglesia: la fidelidad a Dios y la fidelidad al hombre, en una misma actitud de amor.” (CT 55)
Con respecto a la inculturación, nos dice Aparecida en el numeral 479:
“Con la inculturación de la fe, la Iglesia se enriquece con nuevas expresiones y valores, manifestando y celebrando cada vez mejor el misterio de Cristo, logrando unir más la fe con la vida y contribuyendo así a una catolicidad más plena, no solo geográfica, sino también cultural. Sin embargo, este patrimonio cultural latinoamericano y caribeño se ve confrontado con la cultura actual, que presenta luces y sombras. Debemos considerarla con empatía para entenderla, pero también con una postura crítica para descubrir lo que en ella es fruto de la limitación humana y del pecado. Ella presenta muchos y sucesivos cambios, provocados por nuevos conocimientos y descubrimientos de la ciencia y de la técnica. De este modo, se desvanece una única imagen del mundo que ofrecía orientación para la vida cotidiana. Recae, por tanto, sobre el individuo toda la responsabilidad de construir su personalidad y plasmar su identidad social. Así tenemos por un lado, la emergencia de la subjetividad, el respeto a la dignidad y a la libertad de cada uno, sin duda una importante conquista de la humanidad. Por otro lado, este mismo pluralismo de orden cultural y religioso, propagado fuertemente por una cultura globalizada, acaba por erigir el individualismo como característica dominante de la actual sociedad, responsable del relativismo ético y la crisis de la familia”
En el tema de las devociones populares, que ciertamente en nuestra diócesis está muy presente en el diario vivir, el documento de Aparecida da unas indicaciones muy interesante a tener en cuenta:
“Debe darse una catequesis apropiada que acompañe la fe ya presente en la religiosidad popular. Una manera concreta puede ser el ofrecer un proceso de iniciación cristiana en visitas a las familias, donde no sólo se les comunique los contenidos de la fe, sino que se las conduzca a la práctica de la oración familiar, a la lectura orante de la Palabra de Dios y al desarrollo de las virtudes evangélicas, que las consoliden cada vez más como iglesias domésticas. Para este crecimiento en la fe, también es conveniente aprovechar pedagógicamente el potencial educativo que encierra la piedad popular mariana. Se trata de un camino educativo que, cultivando el amor personal a la Virgen, verdadera “educadora de la fe” , que nos lleva a asemejarnos cada vez más a Jesucristo, provoque la apropiación progresiva de sus actitudes.” (DAp 100)
 

8. La alegría de le fe en un mundo difícil
Afirmar la identidad cristiana en un mundo indiferente con la pedagogía original de la fe. La catequesis tiene como tarea dar firmeza a los cristianos en su propia identidad y que tenga la fuerza de sobreponerse sin cesar a las vacilaciones, incertidumbres y desazones del ambiente.(CT 56)
El mundo secularizado, de una era postcristiana es una realidad profunda. Es necesario que el cristiano sea formado para vivir en este mundo de indiferencias, de menosprecio, etc.. La catequesis tienen que enseñar a los cristianos de las comunidades a permanecer lúcidos y coherentes en su fe. (CT 57)
Para realizar esta tarea la catequesis se servirá del modelo de la pedagogía de la fe aprendiendo de Dios mismo, a lo largo de toda la historia sagrada y el Evangelio. (CT 58) y concluye diciendo:
“En catequesis, una técnica tiene valor en la medida en que se pone al servicio de la fe que se ha de transmitir y educar, en caso contrario, no vale.” (CT 58)
Y ahí vuelve la encíclica sobre el tema del “lenguaje adaptado al servicio del Credo”.
“En efecto, ésta tiene el deber imperioso de encontrar el lenguaje adaptado a los niños y a los jóvenes de nuestro tiempo en general, y a otras muchas categorías de personas… ../… la catequesis no puede aceptar ningún lenguaje que, bajo el pretexto que sea, aun supuestamente científico, tenga como resultado desvirtuar el contenido del Credo” (CT 59)
Pero más allá no podemos olvidar que a veces viene un desafío muy sutil del mismo modo de entender la fe. Ahí podemos tener la imagen de Abrahán, una imagen de una marcha y no de una fe instalada. La fe no es una certeza, sino un interrogante, no es una claridad sino u n salto en la oscuridad nos dice la teología.
“En la educación de los niños, de los adolescentes y de los jóvenes, no les demos un concepto totalmente negativo de la fe – como un no-saber absoluto, una especie de ceguera, un mundo de tinieblas -, antes bien, sepamos mostrarles que la búsqueda humilde y valiente del creyente, lejos de partir de la nada, de meras ilusiones, de opiniones falibles y de incertidumbres, se funda en la Palabra de Dios que ni se engaña ni engaña, y se construye sin cesar sobre la roca inamovible de esa Palabra.” (CT 60)
Se entiende que tiene que haber una relación entre catequesis y teología (CT 61) y el Papa hace una advertencia:
“Conscientes de la influencia que sus investigaciones y formaciones ejercen en la enseñanza catequética, los teólogos y los exegetas tienen el deber de estar muy atentos para no hacer pasar por verdades ciertas lo que, por el contario, pertenece al ámbito de las cuestiones opinables o discutidas entre expertas. Los catequistas tendrán a su vez el buen criterio de recoger en el campo de la investigación teológica lo que pueda iluminar su propia reflexión y su enseñanza, acudiendo como los teólogos de a las verdaderas fuentes, a la luz del Magisterio.” (CT 61)
Es necesario que tenemos que tener el firmo propósito de formar unos cristianos firmes en lo esencial y humildemente felices en su fe.
O como lo dice Aparecida:
“Un auténtico camino cristiano llena de alegría y esperanza el corazón y mueve al creyente a anunciar a Cristo de manera constante en su vida y en su ambiente. Proyecta hacia la misión de formar discípulos misioneros al servicio del mundo. Habilita para proponer proyectos y estilos de vida cristiana atrayentes, con intervenciones orgánicas y de colaboración fraterna con todos los miembros de la comunidad. Contribuye a integrar evangelización y pedagogía, comunicando vida y ofreciendo itinerarios pastorales acordes con la madurez cristiana, la edad y otras condiciones propias de las personas o de los grupos. Incentiva la responsabilidad de los laicos en el mundo para construir el Reino de Dios. Despierta una inquietud constante por los alejados y por los que ignoran al Señor en sus vidas.” (DPa 280d)

9. La tarea nos concierne a todos
Este capítulo empieza con unas palabras de aliento:
“¡Sí, quiero sembrar pródigamente en el corazón de todos los responsables, tan numerosos y diversos de la enseñanza religiosa y del adiestramiento en la vida según el Evangelio, el valor, la esperanza y el entusiasmo.” (CT 62)
Palabras de aliento a los obispos (CT 63), a los sacerdotes (CT 64), a los religiosos y religiosas (CT 65) y por supuesto a los catequistas laicos (CT 66)
Y ahí voy solamente ir citando:
“En nombre de toda la Iglesia quiero dar las gracias a vosotros, catequistas parroquiales, hombres y, en mayor número aún, mujeres, que en todo el mundo os habéis consagrado a la educación religiosa de numerosas generaciones de niños. Vuestra actividad, con frecuencia humilde y oculta, mas ejercida siempre con celo ardiente y generoso, es una forma eminente de apostolado seglar, particularmente importante allí donde, por distintas razones, los niños y los jóvenes no reciben en sus hogares una formación religiosa conveniente. En efecto, ¿cuántos de nosotros hemos recibido de personas como vosotros las primeras nociones de catecismo y la preparación para el sacramento de la reconciliación, para la primera comunión y para la confirmación?” (CT 66)
Pero a su vez el Papa hace un llamado (y me tomo el atrevimiento de señalar algunas cosas que quizás a nivel diocesano tenemos que tener más presente)


• En parroquia
“Por esto, toda parroquia importante y toda agrupación de parroquias numéricamente más reducidas tienen el grave deber de formar responsables totalmente entregados a la animación catequética —sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares—, de prever el equipamiento necesario para una catequesis bajo todos sus aspectos, de multiplicar y adaptar los lugares de catequesis en la medida que sea posible y útil, de velar por la cualidad de la formación religiosa y por la integración de distintos grupos en el cuerpo eclesial. En una palabra, sin monopolizar y sin uniformar, la parroquia sigue siendo, como he dicho, el lugar privilegiado de la catequesis. Ella debe encontrar su vocación, el ser una casa de familia, fraternal y acogedora, donde los bautizados y los confirmados toman conciencia de ser pueblo de Dios. Allí, el pan de la buena doctrina y el pan de la Eucaristía son repartidos en abundancia en el marco de un solo acto de culto; desde allí son enviados cada día a su misión apostólica en todas las obras de la vida del mundo”. (CT 67)
• En familia
“La acción catequética de la familia tiene un carácter peculiar y en cierto sentido insustituible, subrayado con razón por la Iglesia, especialmente por el Concilio Vaticano II. Esta educación en la fe, impartida por los padres —que debe comenzar desde la más tierna edad de los niños— se realiza ya cuando los miembros de la familia se ayudan unos a otros a crecer en la fe por medio de su testimonio de vida cristiana, a menudo silencioso, mas perseverante a lo largo de una existencia cotidiana vivida según el Evangelio. Será más señalada cuando, al ritmo de los acontecimientos familiares —tales como la recepción de los sacramentos, la celebración de grandes fiestas litúrgicas, el nacimiento de un hijo o la ocasión de un luto— se procura explicitar en familia el contenido cristiano o religioso de esos acontecimientos. Pero es importante ir más allá: los padres cristianos han de esforzarse en seguir y reanudar en el ámbito familiar la formación más metódica recibida en otro tiempo. El hecho de que estas verdades sobre las principales cuestiones de la fe de la vida cristiana sean así transmitidas en un ambiente familiar impregnado de amor y respeto permitirá muchas veces que deje en los niños una huella de manera decisiva y para toda la vida. Los mismos padres aprovechen el esfuerzo que esto les impone, porque en un diálogo catequético de este tipo cada uno recibe y da.” (CT 68)
• En la escuela
• En los movimientos
Y este capítulo termina con unas palabras sobre los institutos de formación y la necesidad de una formación esmerada. Una formación que tiene ser organizado. Es un campo en el que una colaboración diocesana, interdiocesana e incluso nacional se revela fecunda y fructuosa. (CT 71)
A partir del nº 296 del documento de Aparecida encontramos una lista de tareas que sería bueno tener en cuenta:
- La formación teológica y pedagógica de los catequistas; el tema de la formación de los discípulos misioneros aparece con mucha claridad en el Documento de Aparecida al hablar de la formación de éstos, aprovechando sus potencialidades, ésta debe ser a ejemplo de Jesús. En los criterios generales de esta formación se señala que debe ser integral, kerygmsática y permanente la cual implica la dimensión humana, comunitaria, espiritual, intelectual y pastoral-misionera. Cuando explicita la formación intelectual manifiesta que se da a través de un especial conocimiento bíblico teológico, juntamente con las ciencias humanas darán la competencia en vista a los servicios eclesiales y para la adecuada presencia en el mundo secular.
- Los materiales y subsidios integrados a una pastoral de conjunto.
- El papel de la familia en la catequesis: vista como uno de los lugares de formación de los discípulos misioneros, destaco el papel que ésta tiene en la iniciación cristiana de los niños. Se ha de trabajar para que la situación de la familia sea transformada y ésta asuma su ser y su misión en el ámbito de la sociedad y de la Iglesia.
- La falta de compromiso en la catequesis de los párrocos y demás responsables (cfr. nº 296); para que la catequesis cumpla con su vocación de ayudar a madurar la fe de los discípulos misioneros al interno de la comunidad se requiere el apoyo, en primer lugar de quienes ejercen el ministerio de ser Cristo Cabeza, de manera muy concreta desde la comunidad parroquial.
- Al asumirse la catequesis desde la Iniciación Cristiana, ésta tiene que dar la posibilidad de un aprendizaje gradual que lleve al conocimiento, amor y seguimiento de Jesús, esto ayudará a forjar la identidad cristiana; el asumir la dinámica de la Iniciación Cristiana se garantiza la renovación de una comunidad y despierta su carácter misionero, para esto se urge el cambio de actitudes pastorales (cfr. nº 291)
- Es necesario una catequesis que ayude a adquirir una identidad católica que promueva una adhesión personal y comunitario a Cristo (nº 297); en esto se encuentra la clave de la catequesis; hoy se insiste que su finalidad es precisamente poner a uno en contacto con una persona y esa es Jesucristo.
- Pasar de una catequesis ocasional a un itinerario catequético permanente. (nº 298)
- Etc….
Conclusión
“Al final de esta Exhortación Apostólica la mirada se vuelve hacia Aquél que es el principio inspirador de toda la obra catequética y de los que la realizan: El espíritu del Padre y del Hijo, el Espíritu Santo. …/… Yo invoco ahora sobre la Iglesia catequizadora este Espíritu del Padre y del Hijo, y le suplicamos que renueve en esta Iglesia el dinamismo catequético.
Que la Virgen de Pentecostés nos lo obtenga con su intercesión …/… Quisiera, pues, la presencia del Espíritu Santo, por intercesión de María, conceder a la Iglesia un impulso creciente en la obra catequética que le es esencial. Entonces la Iglesia realizará con eficacia en esta hora de gracia, la misión inalienable y universal recibida de su Maestro: “Id, pues; enseñando a todas las gentes”” (CT 72 y 73)

 

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«SER DISCÍPULO ES UN DON DESTINADO A CRECER» Xmo. ENCUENTRO DIOCESANO DE CATEQUESIS - ZÁRATE-CAMPANA
25.08.2009

 

 

La DIÓCESIS DE ZÁRATE-CAMPANA CELEBRÓ ESTE SÁBADO 22 de agosto el Xmo. ENCUENTRO DIOCESANO DE CATEQUESIS.

Con ocasión de la proximidad de la festividad de San Pío X Papa y del Día del Catequista. La delegación diocesana de catequesis, con su delegado, el Pbro. Fernando Crevatín, el vice-delegado, Pbro. Nicolás Guidi, la Junta catequística, y la invalorable colaboración de las parroquias de la diócesis, pudieron hacer realidad en encuentro que a lo largo de 10 años de historia ha sido el de concurrencia más numerosa, con espíritu eclesial, participativo, corresponsable en la misión de la Iglesia.

CON EL TRÍPTICO DE APARECIDA ENTRONIZADO EN LUGAR CENTRAL, ESTE SÁBADO 22 DE AGOSTO, EN LAS INSTALACIONES DEL COLEGIO «CRISTO REY» DE LA CIUDAD DE GARÍN (PARTIDO DE ESCOBAR), CON LA CONCURRENCIA DE 1.000 CATEQUISTAS DURANTE EL ARCO DE LA JORNADA, 45 SACERDOTES, DIÁCONOS PERMANENTES, EL SEMINARIO «SAN PEDRO Y SAN PABLO» Y LA PRESENCIA DE NUESTRO OBISPO MONS. OSCAR SARLINGA, TUVO LUGAR ESTE MARAVILLOSO ENCUENTRO DE FE Y COMPROMISO POR LA MISIÓN, ORGANIZADO POR LA DELEGACIÓN DIOCESANA DE CATEQUESIS (a cargo del Pbro. Fernando Crevatín), LA JUNTA DIOCESANA Y LA COLABORACIÓN DE TODAS LAS PARROQUIAS, presentes con numerosos representantes, en su inmensa mayoría. También había algunos catequistas presentes en Escuela católica, y en Escuelas que se consideran de orientación católicas, y que están bajo la supervisión de los párrocos de lugar.

«SER DISCÍPULO ES UN DON DESTINADO A CRECER»  (Documento de Aparecida, n. 291)

La ocasión fue también la de festejar el Xmo. ANIVERSARIO DE LA JUNTA CATEQUÍSTICA DIOCESANA, cuyos responsables transmitieron un power point con los puntos más salientes de las actividades de los distintos miembros que se sucedieron a lo largo de estos años.El encuentro comenzó con la adoración al Santísimo Sacramento, y siguió con la exposición del Obispo, quien realizó un resumen "catequético" acerca de la catequesis en el Documento de Aparecida, del sentido del discipulado, del "crecer" a la vez como hecho y como desafío, ambos a tomar desde la fe, y de diversas consideraciones pastorales sobre la diócesis, entre las cuales la explicación de los puntos del «Plan Pastoral» que más concernían a los temas del Encuentro. Hizo especialmente alusión el Obispo al espíritu eclesial que debe animarnos, el cual, cuando es real, procede verdaderamente del Espíritu Santo, que consuela a la Iglesia (Cuerpo de Cristo y Pueblo de Dios) con sus dones sagrados, de los que todos, en la comunión de los santos, nos hacemos beneficiarios. Mencionó también que a ese espíritu eclesial se opone cierto avance de lo "clánico", que se ve en parte de la sociedad civil, pero de lo que pueden no estar exentos los distintos grupos de Iglesia, si es que no se da lugar enteramente al Espíritu de Unidad, por la que Jesús oró. Pidió superar todo "espíritu clánico, que denota, cuanto más, un "usufructuar más o menos compartido entre pocos", que abate el deseo de la misionariedad, y por consiguiente achica, apoca el apostolado "de llamar a todos al Don del Evangelio " y de "crecer" en todas las formas de la comunión, también en la comunión de bienes, como en el Libro de los Hechos de los Apóstoles. No faltó, como era de esperar, la relación que trazó Monseñor Sarlinga entre el Año Paulino Jubilar, el Año Sacerdotal y la disposición de la diócesis a afianzarse y crecer en los ejes de la «comunión» y «misionariedad», como lo refiere el «Plan Pastoral». A continuación hizo Mons. Oscar una serie de consideraciones sobre la Iglesia, sobre el Amor de Cristo, y sobre la misión de los catequistas y de los agentes pastorales, desde el corazón de Pastor, y que caló en los presentes, algunos de los cuales, habiéndose incorporado recientemente a la catequesis, participaban del Encuentro por primera vez. La reflexión de Mons. Sarlinga fue tratada y comentada en todos los grupos de trabajo, que luego presentaron sus preguntas por escrito, muy numerosas y criteriosas, las cuales fueron respondidas por el Obispo casi en su totalidad, dentro de los márgenes de los tiempos puestos por la organización del evento. El P. Fernando Crevatín transcribirá todas y cada una de las preguntas y consideraciones de los catequistas, de lo cual se hará un breve informe que será transmitido por este medio. Como se hallaba programado, a mediodía la Comunidad del «Cenacolo» (de recuperación de adictos a las drogas, presentes como "Asociación San Lorenzo" y Casa de Nuestra Señora de Luján, en el partido de Exaltación de la Cruz) efectuó una presentación teatralizada acerca del tema de las adicciones.

Participacion del ISCA con sus cursos CAM para agentes Multiplicadores

Luego, el presbítero José Luis Quijano, director del Instituto Superior de Catequesis Argentino (ISCA) se referió al caminar de esta entidad en la diócesis de Zárate-Campana, y la concurrencia pudo también escuchar las interesantes y prácticas reflexiones del Lic. Benavídez, de la arquidiócesis deBuenos Aires.

La misa de clausura fue celebrada apenas pasadas las 16, presidida por Mons. Sarlinga y concelebrada por numeroso clero (30), del que había podido quedarse hasta el final, dado que el sábado por la tarde debían regresar a sus parroquias. Días atrás, Nuestro Obispo había dirigido esta invitación para los catequistas, al Xmo. Encuentro diocesano, pidiendo un renovado empeño en la misión continental, ante el tríptico de Aparecida

CARTA DEL OBISPO:

"SER DISCÍPULO ES UN DON DESTINADO A CRECER"
MENSAJE DE MONS. OSCAR D. SARLINGA A LOS CATEQUISTAS DE LA DIÓCESIS

17 de agosto de 2009

Queridos catequistas de la diócesis, Querido y valorado Padre Fernando Crevatín, Delegado de Catequesis y Evangelización de la Cultura, Queridos miembros de la Junta catequística diocesana.

Tiempo atrás, más exactamente el 21 de mayo, el Padre Fernando me sugería que las intervenciones del Obispo en los más de tres años que el Señor me dio en pastorear esta diócesis fueron más bien breves en los encuentros de Catequesis. Y, lo pensé, tenía razón. Mi intención había sido siempre el priorizar la convocación comunitaria, la organización pastoral del evento, el expresarse de los propios catequistas y la formación que pudieran brindarles excelentes participantes e invitados expertos en el tema.

De hecho, me siento de verdad contento y feliz con este acontecimiento que nos congrega cada año, excelente en cuanto a la convocación, tratamiento de los temas, trabajo de conjunto, ambiente de fraternidad y culminación con la eucaristía. Recibiendo esta sugerencia a la que hice alusión, que apuntaba a una de las principales tareas del Obispo, el Padre Fernando me proponía: "¿No le gustaría este año ser el orador principal de nuestro encuentro diocesano?. Qué mejor que sea el primer catequista y maestro de la doctrina en la diócesis quien les hable a nuestros catequistas".
Por eso, aceptando con gusto esta propuesta desde la fe, vamos a hacer una breve referencia a la catequesis en el proyecto pastoral diocesano y el trabajo de comunión orgánica con las otras pastorales (con aplicación concreta en las parroquias y colegios), y principalmente a la Catequesis e iniciación cristiana a la luz del Documento de Aparecida, el cual, de los últimos tiempos, es el Documento por excelencia de la Misión; esto es, la catequesis asumida como misión, juntos en nuestro caminar, para que nuestro pueblo, en Cristo, tenga vida.

Es la razón por la que les propongo también nuestro recuerdo y renovado empeño en asumir renovadamente la misión continental, ante el «Tríptico de Aparecida» como catequistas del Pueblo de Dios.

Sabemos que la Gran Misión Continental, para la cual la Conferencia Episcopal Argentina ha dejado a las distintas diócesis el «acto inicial» ha tenido su lanzamiento en la diócesis de Zárate-Campana el día 9 de mayo, con oportunidad del término de la misión en Escobar, la celebración de las Fiestas Patronales diocesanas (por el 8 de mayo, día de la Virgen de Luján) y la consagración de la diócesis al Sagrado Corazón de Jesús, en la iglesia co-catedral de la Natividad del Señor, de Belén de Escobar. Queremos ahora también profundizar sobre la misionariedad en la «catequesis» como aspecto principal, tanto desde la «dimensión misionera de toda la pastoral» como de los «gestos concretos de misión». Así queremos ver la iniciación cristiana, a la luz del Espíritu que nos impulsa a anunciar a Jesucristo, el Amor de los Amores, como Iglesia, que es su Cuerpo.

Gracias por toda su dedicación, su apostolado, incluso con sacrificio. Como Pastor de ustedes, invito a todas y a todos los catequistas de la diócesis a este encuentro del día sábado 22, en el Colegio de las Hnas. de Cristo Rey, en la ciudad de Garín, para que sea un momento de alegría y paz en la fe, y de renovado espíritu de fraternidad, en apertura amorosa a lo que el Espíritu Santo nos quiera recordar, de todo lo que Jesús dijo e hizo, para nuestra misión.
Rezo por ustedes, por todos y todas y por cada uno, para que reciban bendición y paz, y el "ciento por uno" de todo lo que dan, pues Dios ama al que da con alegría.

Con afecto pastoral los saluda,
+Oscar, Obispo.

 

CONTEXTO ECLESIAL DE LOS TEMAS SOBRE LOS ENCUENTROS DE CATEQUESIS Y LA MISIÓN
Algunos puntos salientes

LA MISIÓN EN LA DIÓCESIS Y EL AÑO SACERDOTAL

Nuestro Obispo inauguró el «Año sacerdotal» convocado por Su Santidad Benedicto XVI, el día 19 de junio, en la iglesia catedral de Santa Florentina, en consonancia con la solemne apertura que el Santo Padre hiciera en Roma, el mismo día, con oportunidad de la celebración de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.

En este contexto, y para dar al Año Sacerdotal en la diócesis una especial dimensión misionera, dentro de la "semana sacerdotal", cuyos momentos más significativo ha sido el día 4, con la eucaristía presidida por Mons. Oscar Sarlinga y concelebrada por los sacerdotes de la iglesia catedral y algunos del Obispado, tuvo lugar también el primer encuentro del recientemente creado «consejo pastoral» de la parroquia de Santa Florentina (iglesia catedral) en la cual el Sr. Obispo expuso los lineamientos fundamentales del «Plan Pastoral diocesano», en particular en lo concerniente a los ejes fundamentales de la «comunión» y «misionariedad».

La Iglesia particular de Zárate-Campana asumió en el año 2006 el «estado de misión» y desde entonces se han realizado dos grandes misiones diocesanas (en especial con participación de jóvenes), la de Santiago del Baradero y la de Belén de Escobar. También hubo gestos especiales de misión y misiones populares en la ciudad de Campana (centro y barrios, a cargo del grupo juvenil de la iglesia catedral, con los Padres Hugo Lovatto, Mauricio Aracena y Lucas Martínez; así como en Ariel del Plata, cuya misión estuvo a cargo del grupo misionero de la parroquia de Maquinista Savio) y en barrios del partido de Escobar (Garín, La Chechela y otros pertenecientes a la parroquia de San Juan de la Cruz), Pilar (Presidente Derqui y nueva parroquia de Ntra. Sra. de Luján y San José Obrero, en Zelaya, así como Ntra. Sra. de las Gracias y también parroquia de San Luis Gonzaga-Fátima), Zárate (parroquia de Ntra. Sra. del Carmen y Ntra. Sra. de Luján), Los Cardales (parroquia entre los partidos de Campana y Exaltación de la Cruz). Otros grupos misioneros han realizado gestos concretos de misión en San Antonio de Areco, y también en otros lugares de la República.

El Obispo, hizo hincapié en la misionariedad del Año Sacerdotal (que el mismo Santo Padre realizara, haciendo la relación con el Año Paulino Jubilar), exponiendo ante los fieles presentes (numerosos de ellos pertenecientes al consejo pastoral de Santa Florentina) el TRÍPTICO DE APARECIDA, que el Obispo encargó a Mons. Olmedo, Prelado de Humahuaca, el cual lo hizo pintar por un grupo de artistas pintores de esa Prelatura (a la cual va todos los años a misionar, por lo demás, el grupo misionero del Colegio de Santa María, de las Hnas. Claretianas, que están en Belén de Escobar).

Ya el pasado año, tuvo lugar un Encuentro de 700 catequistas de la diócesis de Zárate-Campana, con el lema: “Discípulos y Misioneros, para anunciar la Buena Noticia” Con el lema “Discípulos y misioneros para anunciar la Buena Noticia”, 700 catequistas provenientes de las 25 parroquias de la diócesis de Zárate-Campana se reunieron en el Instituto Madre del Divino Pastor, de Pilar, el sábado 23 de agosto en el IX Encuentro Diocesano de Catequistas.

Acompañaron en ese momento a los catequistas, tres diáconos permanentes, numerosas religiosas, los seminaristas diocesanos, 30 sacerdotes y el obispo diocesano, monseñor Oscar Sarlinga, quien estuvo presente por la mañana y luego presidió la misa de clausura a la tarde. El encuentro se desarrolló con un variado programa en el que hubo disertaciones y paneles temáticos, a cargo de monseñor Santiago Herrera, provicario general de la diócesis,quien habló sobre la relación entre la catequesis y la misión. El presbítero José Luis Quijano, rector del Instituto Superior de Catequesis (ISCA), trazó líneas importantes para la catequesis inserta en el proyecto pastoral, se refirió a temas de metodología y comunicación, tan fundamentales para realizar un trabajo de conjunto, y oficializo el aporte del ISCA a la diócesis, en especial en la formación a los catequistas. Resultaron de gran interés los talleres, tales como “Perfil del catequista a la luz de Aparecida”, por el hermano marista Eugenio Magdaleno, y “La Misión en la Catequesis de Confirmación”, de monseñor Marcelo Monteagudo, delegado diocesano para las misiones. Por su parte el Equipo de la Junta Nacional de Catequesis se refirió a "Catequesis Especial", el licenciado Luis Benavídez coordinó el taller “Iniciación Cristiana. Nuevos paradigmas”, y la profesora Celia Montani en el taller “Educar para el amor”.

En su homilía del pasado año, monseñor Sarlinga felicitó a los catequistas por su entrega generosa y fiel, así como por la fe que ponen en obra en la diócesis. Se refirió también a la importancia del “condiscipulado evangelizador” y a la “conversión a la misión” a la que se nos llamó desde el III Congreso Americano Misionero, con el lema “América con Cristo: escucha, aprende y anuncia"

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Feliz día del Catequista
20.08.2009

La dimensión misionera de la Catequesis
Una reflexión para compartir en el día del catequista

El catequista, discípulo y misionero

El discípulo es, sobre todo, un seguidor. Puede no conocer, del todo, el camino… Pero alcanza a ver la meta que le muestra su maestro. No se puede ser discípulo si no se ha descubierto un maestro a quien seguir. En la cultura del “sin – sentido” se hace difícil ser discípulos.

“El mundo vive actualmente en un estado de confusión absoluta. Permanentemente, en lo cotidiano, nos encontramos con situaciones diversas (sociales, económicas, culturales, políticas, institucionales, familiares, científicas y hasta pseudoreligiosas, fanatismos radicales, etc) que dan cuenta de un innegable colapso axiológico. Este estado de vida mantiene al hombre cautivo de una propuesta de vida alienante, contradictoria y deshumanizante.”

En la cultura del “sin – sentido”, muchas veces, el hombre y la mujer de hoy no saben a quién seguir y esto se manifiesta no sólo en desorientación y en confusión, sino también en escepticismo, rebeldía y depresión. El discípulo necesita, antes que nada, conocer a un maestro, descubrir los valores que él encarna y sentirse atraído por esos valores.

En la formación de discípulos todo esto tiene una importancia vital. No es lo mismo ser un deambulante que un peregrino. El discípulo es siempre un peregrino, nunca es un deambulante. “En su peregrinar el hombre puede avanzar firmemente hacia el descubrimiento de su mejor versión como persona” Jesús, el Hijo del Padre, es el modelo de hombre y en Él recibimos la revelación simultánea de Dios y del prototipo de hombre, a través de la comprensión de la plenitud de la Revelación en su Encarnación y en su Pascua.

Conocer a Jesús, seguirlo y hacernos sus discípulos, implica darle la respuesta de fe que nos plenifica y nos asemeja a Él, configurando nuestras personalidades a su imagen y semejanza. Implica encarnar en nuestras vidas su propuesta y los valores que ella conlleva. Y, como los valores atraen, arrastran por su propio peso e iluminan el camino de los que peregrinan, donde hay valor hay sentido. La fe es la respuesta de sentido más plena que el hombre puede darle a su vida, es el valor que lo mantiene religado permanentemente a Dios, como su sentido y fin último.

La Catequesis siempre, y más que nunca en la cultura del “sin – sentido”, ha de ser mediación, camino y experiencia para el Sentido y los catequistas de hoy, como hombres y mujeres de esta cultura, podemos decir: “He encontrado el Sentido de mi vida, ayudando a otros a encontrar el Sentido de sus vidas.”

El que ha conocido a Jesús, encontrando en Él el Sentido de su vida, ayuda a otros a encontrarse con el mismo Sentido. El discípulo se hace misionero porque él mismo ha encarnado en su vida los valores del Maestro y su vida digna, plena y feliz en Cristo atrae a otros que encuentran en Jesús el Sentido de sus vidas.

La conversión misionera de la Catequesis
Este concepto, expresado literalmente de este modo durante el Congreso del Equipo Europeo de Catequesis , es proclamado en el Documento de Aparecida. Por ejemplo, cuando nuestros Obispos Latinoamericanos afirman la urgencia y necesidad del ‘kerigma’, que no sólo es una etapa, sino el hilo conductor de un proceso que culmina en la madurez del discípulo de Jesucristo”. (278 a).

Los conceptos catequéticos parecen estar hoy en una situación de “desborde semántico” , de transformación y adecuación a las nuevas realidades a las que hay que nombrar y definir.

Tradicionalmente hemos situado a la Catequesis a continuación del Primer Anuncio. Según las funciones que el Directorio General para la Catequesis de 1997, enuncia para el Ministerio de la Palabra:

  •  la llamada a la fe,
  •  la iniciación,
  •  la educación permanente de la fe.

Desde esta concepción y según lo que expresa el citado documento, la Catequesis es distinta al Primer Anuncio y a ella le corresponde desarrollar la conversión inicial. En este cambio epocal, la realidad pastoral nos invita a revisar los conceptos que hemos formulado, por años, y las prácticas que se fundamentaron en dichos conceptos. La Catequesis, en el contexto actual, tiene a menudo una tarea misionera . Se habla entonces de "Catequesis kerigmatica" . El DGC afirma en conclusión que las fronteras entre ambas acciones no son fácilmente delimitables"

Nuestras prácticas catequísticas se resuelven a través de procesos organizados en torno a la suposición de una fe inicial, que no siempre existe. Nos planteamos, entonces, la redefinición de caminos posibles para los que llegan a un proceso catequístico sin fe o con una fe pequeña, olvidada, casi “adormecida”.

La pluralidad y la diversidad de ofertas de todo tipo, como decíamos más arriba, ponen a la persona en situación de reconfirmar y de validar sus opciones cristianas. Por eso, tal vez, no sólo debamos hablar de un Primer Anuncio, siempre necesario e impostergable en el inicio de un proceso catequístico, sino de una Catequesis siempre misionera y kerigmática, que sale a buscarnos en las distintas etapas de nuestra vida, en las diversas “edades de nuestra fe” y en nuestros distintos lugares de encuentro teológico con Dios.

Una “Catequesis kerigmática o misionera” es una Catequesis de la propuesta que busca, atrae y propone siempre. No se trata de un discurso doctrinario estampado desde afuera y por la fuerza de la repetición, sino de un camino de experiencias siempre nuevas, que marcan profundamente la vida de las personas.

Más que un proceso lineal en el cual la Catequesis se pone a continuación del Primer Anuncio, parece que el pluralismo, la diversidad de propuestas, el descrédito de lo religioso, en algunos casos, y una larga serie de cambios que se van produciendo en los modos de vivir, de sentir y de creer, solicitan de la Catequesis ese “desborde semántico”, que nos hace concebirla como un proceso espiralado, siempre abierto y en desarrollo. El Kerigma se va ampliando y profundizando, a lo largo de nuestra vida, reiterándose siempre, de un modo nuevo, vigoroso y atrayente, aun después de la conversión inicial.

 

Pbro. José Luis Quijano
Rector del ISCA

 

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“Pensando el aprendizaje en las redes sociales”
19.08.2009
Pensando el aprendizaje en las redes sociales”
Seminario EDUTIC – FLACSO

Convocado por el interés de la temática del seminario y por el prestigio de las entidades organizadoras, el ISCA participó en este seminario realizado en la ciudad de Buenos Aires el lunes 10 de agosto de 2009.

Presentación:
Ing. Mag. Gabriela Sacco, Presidente de EDUTIC (asociación de Entidades de Educación a Distancia y Tecnologías Educativas de la República Argentina) www.edutic.org.ar , e – mail: info@edutic.org.ar

 

Expositores:

- Lic. Catalina Perri, portal www.hacercomunidad.org . Fundación La Nación. E- mail: contacto@sercomunidad.org

- Lic. Pilar Nazar, portal www.hacercomunidad.org . Fundación La Nación. E- mail: contacto@sercomunidad.org

- Téc. Karina Spalla, Coordinadora General Ejecutiva del Instituto Superior de la Carrera del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. www.iscvirtual.buenosaires.gob.ar

- Lic. Fabio Tarasow, Director del Postgrado en Educación y Nuevas Tecnologías de FLACSO.

 

Primera exposición

- Lic. Catalina Perri, portal www.hacercomunidad.org . Fundación La Nación.

- Lic. Pilar Nazar, portal www.hacercomunidad.org . Fundación La Nación.

El sitio aborda temáticas sociales a partir de lo que las expositoras denominaron “periodismo participativo” Las intervenciones de los que participan en el sitio les da los contenidos para las diversas noticias. Tienen un newsletter que lleva al sitio. Reciben 50.000 visitas por mes. El sitio se complementa con el suplemento “Hacer comunidad”, en soporte papel, que aparece los terceros sábados de cada mes.

Las noticias de fuerte impacto se destacan en el home del sitio y esto aumenta notablemente el número de visitas. En esta modalidad de “periodismo participativo” han tenido poquísimos casos en los cuales han tenido que eliminar el aporte. En casi todos los casos las intervenciones son pertinentes. Por otro lado, Internet habilita la posibilidad de textos cortos, con una redacción y ortografía no tan cuidada. Implica otra forma de comunicar y, por lo tanto, otra forma de pensar (¿acá subyace la idea de Marcelo González en Platense?: otra forma de pensar en los jóvenes habituados a las TICS, una forma de pensar que no responde a la lógica secuencial).

Ante la pregunta sobre el aporte de este sitio con lo educativo, las expositoras sugieren que puede utilizarse como recurso para los proyectos solidarios de las instituciones educativas. Además, hay una sección que se llama “Comunidad educativa” que, entre otras cosas, otorga anualmente un premio a una experiencia educativa.

Se observa que el sitio no sólo tiene muchas visitas, sino mucha interactividad. Entonces se les pregunta a las expositoras si esta interactividad puede traducirse en términos de una comunicación bi – direccional o más en red y circular. Ellas responden que logran una comunicación en red. Por ejemplo, cuando las noticias son muy movilizantes, un comentario genera, a su vez, nuevos comentarios… Un pedido se traduce en respuestas y ofrecimientos que se potencian entre sí. Ellas atribuyen este logro al tipo de temáticas que se abordan.

 

Segunda exposición

- Téc. Karina Spalla, Coordinadora General Ejecutiva del Instituto Superior de la Carrera del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. www.iscvirtual.buenosaires.gob.ar

Desde el año 2007 comenzaron esta experiencia que consiste en formar a los agentes de la administración pública de la Ciudad de Buenos Aires. El propósito consiste en contribuir a su profesionalización.

El Instituto Superior de la Carrera se define como una organización que aprende. Esta exigencia que los lleva a aprender permanentemente deviene de una situación de cambio permanente. Hay que pensar siempre qué se está necesitando saber. Reconocen, en sus destinatarios, una suerte de “analfabetismo digital”, la falta de recursos informáticos y cierta resistencia cultural en la tecnología.

La propuesta no es totalmente virtual y decidieron conformar una propuesta semipresencial, respetando justamente esta falta de cultura digital. Elaboraron una plataforma y buscaron temas transversales que interesan a todos, más allá de la formación específica que reciben. Tienen previsto crear una RED SOCIAL presencial o virtual.

Como la formación que dan está estrictamente vinculada al desempeño laboral, el Instituto enseña a “saber hacer” y los cursos son cortos. Los cursos tienen una autoevaluación, para que los alumnos puedan verificar si están aprendiendo. Los administradores del sitio pueden ver, por la plataforma que tienen, cuánto tiempo permanece en línea cada alumno. El examen final es presencial, no sólo por la modalidad cultural de los destinatarios, sino para brindar contención y mostrar la validez de la herramienta.

En el comienzo había mucha resistencia a la pre – inscripción virtual. Ahora eso fue superado. La autorización del jefe de la repartición, en la cual se desempeña el empleado, llega al Instituto en soporte papel, puesto que, por el momento, la firma digital no es legal. Cada agente que accede a uno de los cursos del Instituto tiene que tener la autorización de su jefe, puesto que se realiza en horario laboral. Entre el 80 y el 90% de las deserciones se producen, paradójicamente, por cuestiones laborales.

Se le pregunta a la expositora si la falta de cultura digital en los destinatarios condicionó el diseño de la plataforma y la incorporación de herramientas. Responde que sí y que le dieron importancia al diseño gráfico, para que el sitio resultara más amigable. Un participante virtual de este seminario pregunta qué plataforma utilizan y la expositora dice que se la confiaron a la UBA. También hicieron convenios con otras instituciones educativas que aportaron profesores y / o el formato didáctico de los cursos.

Pudimos navegar el sitio, pero no pudimos acceder al aula virtual. Puso a disposición de todos, la información que ella no poseía por no ser estrictamente de su área. Ingresando al sitio y al link “contactos” es posible enviar un mail solicitando la información faltante.

 

Tercera exposición

- Lic. Fabio Tarasow, Director del Postgrado en Educación y Nuevas Tecnologías de FLACSO – PENT (Proyecto Educación y Nuevas Tecnologías)

Este tiempo parece signado por la construcción de un discurso colectivo que podríamos definir en términos de un “determinismo tecnológico”. Esto deviene de la influencia de las economías de mercado. El uso de las NTICS no se ha estabilizado aún y, además, los usuarios transformamos las tecnologías. En definitiva, todavía no hay un acuerdo social para que se usen de determinada manera.

En las redes sociales estamos, todavía, construyendo y a tientas. Las comunidades sociales y las comunidades de práctica existían antes de Internet.

  1. COMUNIDADES DE PRÁCTICA: Son comunidades que se reúnen en torno de un interés., para intercambiar experiencias. Se producen relaciones horizontales en las que las fronteras son difusas: se puede ir, no ir, ir a veces… Los hippies pueden ser considerados una comunidad de práctica.
  2. REDES SOCIALES: Existieron siempre, pero no siempre se supo acerca de ellas. No se forman en torno a un interés, sino a una identidad y perfil. Hoy el 80% de las interacciones que se dan en las redes sociales se dan a través de unas pocas empresars privadas, entre ellas “FACE – book”.

El sistema escolar también implica una tecnología. Ellas es diferente, pero es tecnología al fin. Habitualmente entran en conflicto dos tecnologías que deberían modificarse mutuamente.

Hay redes sociales abiertas como FACE – booh, HI 5, Linkedin. Por otro lado, está NING, que es una red social en la cual cada uno define el universo con el que va a interactuar.

¿Es posible aprender a través de las redes sociales? Habría que preguntarse qué aprendizajes son posibles y cuáles no. Hay aprendizajes colaborativos, cooperativos, curriculares, informales, de apoyo… Tal vez las redes sociales son propicias para algunos aprendizajes que, aunque informales, pueden darse en la escuela. Pero todavía falta mucho, falta pensar cómo y valorar adecuadamente la herramienta y el aprendizaje que se logra. No sucumbir al mandato del determinismo tecnológico. El expositor manifiesta que las redes sociales rompen la democracia porque algunos acceden y otros, no.

Después de esta exposición, no se hicieron preguntas. Queda la impresión de que todo este espacio formativo o de reflexión estuvo situado en la web 2. 0. Siempre se habló de Internet y de las redes sociales como medios. Parecen no reconocer que la cultura digital ya es un hecho y pide ser estudiada y comprendida.

Pbro. José Luis Quijano
Rector del ISCA

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Diócesis de Zárate Campana 10 Encuentro diocesano de Catequistas
07.08.2009

Xmo. ENCUENTRO DIOCESANO DE CATEQUESIS
Sábado, 18 de julio de 2009

 

El Padre Fernando Crevatín, Delegado diocesano, nos envía algunos nuevos datos sobre el Xmo. Encuentro diocesano de Catequesis, el cual se iniciará a las 9,15 con Adoración al Santísimo Sacramento.

Tanto en el «infodiócesis» semanal como en los envíos a los sacerdotes de la diócesis y al consejo diocesano de pastoral, ya han estado dándose las informaciones e indicaciones pertinentes, a las que estas que siguen sirven como complemento:

La exposición del Sr. Obispo Mons. Oscar Sarlinga tendrá lugar a las 9,45 y a continuación se dará lugar a los trabajos en grupo de los catequistas presentes, a partir de los "ecos" de la disertación del Obispo.

Al mediodía la "Comunità Cenacolo" realizará una representación teatralizada acerca del tema de las adicciones, tan preocupante en nuestro mundo de hoy y también en nuestros medios, que están a nuestro cuidado pastoral.

A partir de las 13,30 se realizarán los «talleres simultáneos» y a las 16 concluiremos el Xmo. Encuentro de Catequistas de nuestra diócesis con la Eucaristía, presidida por el Sr. Obispo.

Este horario puede experimentar algunas modificaciones, pero lo presentamos para que la comunidad de lectores del Sitio web del Obispado tenga una primera idea aproximativa del desarrollo de ese día.

Al mismo tiempo, se contará con un momento especial para celebrar los 10 años de la «Junta diocesana de catequesis» y otro momento para compartir el caminar del ISCA (INSTITUTO SUPERIOR DE CATEQUESIS ARGENTINO) en nuestra diócesis, a lo largo de estos años. A tales fines, se hará presente el P. José Luis Quijano.

A propuesta del Delegado diocesano, Pbro. Fernando Crevatín, el Sr. Obispo hará una carta de invitación a todos los catequistas de la diócesis.

Continuaremos el envío de información sobre este encuentro tan importante para la vida de la diócesis, para lo cual recordamos algunos párrafos de nuestro PLAN DIOCESANO DE PASTORAL

(promulgado el 3 de junio ppdo., luego de tres años de reflexión compartida, consulta a los más vastos sectores de la diócesis y un caminar juntos en la evangelización y misión).

EXTRACTO DEL "PLAN PASTORAL DIOCESANO" DEL CAPÍTULO CONCERNIENTE A LA CATEQUESIS

V MOMENTO SEÑALADO DE LA EVANGELIZACIÓN: LA CATEQUESIS

1. La catequesis, ese momento tan señalado de la evangelización. Una referencia especial, aunque específica a algunos puntos sobre los que se han obtenido consensos profundos, y no a la catequesis en general, quiere efectuar este Plan Pastoral acerca de ese «momento tan señalado de la evangelización» (como lo llamó Juan Pablo II en Catechesi tradendae). Siguiendo las líneas de NAVEGA MAR ADENTRO, los consensos eclesiales profundizados y obtenidos y los aportes de los distintos organismos y decanatos, podemos afirmar: La revisión y renovación de la catequesis inicial es una convicción general que surge tanto de la renovada eclesiología propuesta a partir del Concilio Vaticano II como de la necesidad de una consecuente pastoral orgánica, junto a la realidad social y cultural actual, profundamente desafiante. Precisamente, el CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA resalta este proceso en el cual, por medio de los sacramentos de la iniciación se incorpora al sujeto al misterio de Cristo: Mediante los sacramentos de la iniciación cristiana, el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, se ponen los fundamentos de toda la vida cristiana. La participación en la naturaleza divina, que los hombres reciben como don mediante la gracia de Cristo, tiene cierta analogía con el origen, el crecimiento y el sustento de la vida natural. En efecto, los fieles renacidos en el Bautismo se fortalecen con el sacramento de la Confirmación y finalmente, son alimentados en la Eucaristía con el manjar de la vida eterna, y así, por medio de estos sacramentos de la iniciación cristiana, reciben cada vez con más abundancia los tesoros de la vida divina y avanzan hacia la perfección de la caridad.

 

2. La iniciación cristiana. La iniciación cristiana, como acción pastoral de la Iglesia, debe ubicarse en un proyecto y en un marco eclesial determinado. Particularmente la catequesis, como ministerio que acompaña al hombre creyente en su incorporación al misterio de Cristo y de la Iglesia, responde a una convicción eclesiológica y por lo mismo no puede quedar aislada del contexto pastoral y comunitario, dado que es un momento primordial de la tarea evangelizadora.
La centralidad del misterio eucarístico nos ayudará en estos próximos años a centrar aún más la catequesis en sus objetivos prioritarios como son conducir a la comunión con Jesucristo y hacer posible que la comunidad creyente proclame que Jesús, el Hijo de Dios, el Cristo, vive y es Salvador. Para esta misión la catequesis continuará configurándose como catequesis al servicio de la iniciación cristiana procurando una enseñanza y un aprendizaje convenientemente prolongado, de toda la vida cristiana. Con esta orientación la catequesis asumirá la preocupación constante por promover y mantener el primer anuncio como forma de una transmisión que no da por supuesta la fe sino que trata siempre de suscitarla. Junto a ello, y a la luz de la institución catecumenal, la catequesis conecta con toda la acción sacramental y litúrgica de la Iglesia, pues la catequesis y la liturgia son las dos acciones eclesiales a través de las cuales se genera la nueva vida en Cristo. Por ello la catequesis deberá adecuarse progresivamente a la participación sacramental en la vida de la Iglesia, mostrando siempre con claridad el carácter culminante de la Eucaristía, la centralidad del domingo y la celebración de la eucaristía dominical, lo cual ha de ser central en todo itinerario catequético. Son muchos los creyentes que no participan en la Eucaristía dominical, ni reciben con regularidad los sacramentos, ni se insertan activamente en la comunidad eclesial. Esto constituye un gran desafío que cuestiona a fondo la manera como estamos educando en la fe. La iniciación cristiana, que incluye el kerygma, es la manera práctica de poner en contacto con Jesucristo e iniciar en el discipulado. Nos da también la oportunidad de fortalecer la unidad de los tres sacramentos de la iniciación y profundizar en su rico sentido. La iniciación cristiana, propiamente dicha, se refiere a la primera iniciación en los misterios de la fe, sea en la forma de catecumenado bautismal para los no bautizados, sea en la forma de catecumenado postbautisnmal para los bautizados no suficientemente catequizados. Este catecumenado está íntimamente unido a los tres sacramentos de la iniciación: bautismo, confirmación y eucaristía, celebrados solemnemente en la Vigilia Pascual(43).

 

3. Acciones que destaca este Plan Pastoral. La catequesis al servicio de la iniciación cristiana pone de relieve algunas urgencias de acción: a. Opción preferencial en la diócesis (ni exclusiva ni excluyente) por la modalidad de la CATEQUESIS FAMILIAR (entendida ésta en su dimensión metodológica) o por lo menos por una fuerte DIMENSIÓN FAMILIAR de la catequesis. El hecho de ser preferencial sin ser excluyente significa que cada párroco no puede obviar la catequesis familiar en su parroquia, pero debe dar también otras opciones, jamás abandonando la importancia de la dimensión familiar. La misión de la familia es insubstituible en la catequesis.

  • b. Primer anuncio e institución catecumenal. Centralidad del domingo en el itinerario catequético. Una catequesis más vinculada a la acción litúrgica, a los sacramentos de la iniciación, al testimonio de la caridad, en definitiva, al conjunto de la memoria viva de la comunidad cristiana.
  • c. Catequesis vinculada a la vida de la Comunidad cristiana, también con una catequesis remota respecto del matrimonio y la familia.
  • d. La implicación de quienes desempeñan alguna responsabilidad pastoral, entre los que sobresale el Obispo y su presbiterio, con la aportación original de religiosos y laicos. El ejercicio de esta responsabilidad debe llevar a intensificar la formación de catequistas.
  • f. Una catequesis que ayude a los cristianos a fortalecer su identidad. Una fe que no pueda formularse en un lenguaje para ser compartido hace imposible la unidad de la fe. El Catecismo de la Iglesia Católica y su Compendio nos ayudarán en esta tarea. En los próximos años trabajaremos para que estos instrumentos produzcan frutos en la identidad de fe de todo el pueblo cristiano.
  • g. Estudio del Catecismo de la Iglesia Católica y su Compendio
  • h. Una catequesis que, por ser iniciación, tiene en la comunidad cristiana la referencia más visible de la experiencia de la fe, y que, de forma muy especial alienta a la familia cristiana a cumplir su misión insustituible en el despertar a la fe y en su transmisión a las nuevas generaciones.
  • i. Con este fin, se reafirma el cometido de la DELEGACIÓN DIOCESANA DE CATEQUESIS, de la JUNTA DIOCESANA y se le asigna la tarea de presentar un programa más concreto, conforme a las indicaciones de la Conferencia Episcopal, del ISCA y del propio Obispado, también para el catecumenado de adultos y formas especiales de catequesis.

 

4. La dimensión familiar de la catequesis. Conforme a lo que se ha dicho en las urgencias para un trazado de proyecto de catequesis, asumimos la catequesis familiar en el sentido en que se menciona a continuación: "En un sentido amplio, se puede llamar de este modo a toda la catequesis que se orienta hacia la familia o cuyo contenido sea la familia. Más estrictamente utilizaremos la expresión Catequesis Familiar en relación a un determinado método evangelizador, que comienza cuando la familia manifiesta el deseo de que los niños se preparen para recibir la Primera Comunión y/o la Confirmación. Es el momento en el que se la invita a hacer un proceso de Iniciación Cristiana, enriqueciendo su fe, cuestionando sus respuestas actuales, proyectando su dimensión misionera y la de cada uno de sus miembros. El método supone que los padres, o adultos a cargo de los niños, tengan encuentros periódicos y celebraciones en los que reflexionen sobre la Palabra de Dios para iluminar sus vidas y así poder acompañarlos en su Iniciación. Los encuentros se realizan en un contexto eclesial, siguen un orden temático y deben contar con la guía de catequistas capacitados". (Extraído del Documento base para el Encuentro Nacional de Catequesis familiar realizado en abril de 2008 en Córdoba, convocado por la Junta Nacional de catequesis)

 

5. Algunas orientaciones importantes

  • a. Recepción del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica y aplicación a los diversos proyectos catequéticos para la iniciación cristiana. Organismos responsables: Delegación diocesana de Catequesis y Junta catequística diocesana. Idem acerca de la Recepción Compendio y de las Líneas y Orientaciones de la Conferencia Episcopal Argentina.
  • b. Publicación de un documento sobre la identidad de la Escuela Católica y su proyecto educativo hoy, como servicio a la educación. Organismo responsable: Vicaría general con encargo para la Educación católica, Junta Regional de Educación Católica y Delegación diocesana para la Catequesis.
  • c. Realización de un estudio sobre la asistencia a la Eucaristía dominical de los miembros de nuestras comunidades (número de feligreses, motivaciones y dificultades), así como preparación de una catequesis sobre la Santa Misa. Organismos responsables: Delegación de Liturgia y Delegación de Catequesis. Finalidad: impulso de la asistencia a la misa dominical
  • d. Reflexión y sugerencias para la promoción del catecumenado de adultos y de niños en edad escolar en las diversas parroquias y comunidades eclesiales. Comisiones diocesanas de Catequesis, Liturgia.
  • f. Promoción de iniciativas que favorezcan el acercamiento a Cristo Eucarístico de la infancia y juventud, tales como las escuelas de monaguillos y la adoración al Santísimo (vigilias, adoración nocturna), hora santa y oración por las vocaciones. Organismos responsables: Delegación de Pastoral de Juventud, Delegación de Catequesis, Delegación de Liturgia y Delegación de Misión (por la I.A.M., Infancia Misionera).
  • g. En cuanto a la edad para los sacramentos de la iniciación cristiana, conforme a las indicaciones de la Conferencia Episcopal y a las consultas diocesanas, no convendría prolongarla más de los 14 años. El itinerario de formación para la catequesis debería ser de dos años, como ideal.
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Padre José Luis Quijano
Sacerdote del clero de San Isidro. Ha realizado estudios de Economía en la Universidad Católica Argentina y de Teología y Filosofía en el Seminario San Agustín del Obispado de San Isidro. Cursó la Catequética en el Instituto Teológico para América Latina y ha obtenido la Diplomatura en Educación Virtual de la Universidad de San Martín. Se desempeñó durante más de quince años como Director Diocesano de Catequesis. Recorrió el país, dando numerosos cursos y promoviendo la formación de los catequistas. Participó en la I Semana Internacional de Catequesis, invitado por el CELAM. Es autor de libros de Catequesis Escolar. Integró durante más de diez años el Equipo de Catequesis de Adultos de la Junta Nacional de Catequesis. Ha representado al ISCA en numerosos congresos y encuentros internacionales. Fue Asesor de la Junta Nacional de Catequesis y Profesor y Vice - rector del ISCA. Coordinó la Comisión de Revisión del Instituto, organismo que, por delegación de la Comisión Episcopal de Catequesis, tuvo a su cargo durante el año 2001 la revisión y el análisis de lo actuado por el ISCA.

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