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Tras
cuarenta años de historia,
el Instituto Superior de Catequesis
Argentino (ISCA) quiere reafirmar
su presencia evangelizadora a través
de un medio nuevo y que cada vez se
torna más masivo, como es "la
Internet". Por esta razón
y porque consideramos importante que
nos unamos para transmitir la Buena
Nueva, el próximo 9 de agosto,
en la sede de la Casa de la Educación
"CONSUDEC", realizaremos
un Encuentro bajo el título
de "Catequesis y Nuevas Tecnologías".
El objetivo del mismo es compartir
las nuevas propuestas que existen
en materia de comunicación,
para la catequesis. Para los que consideramos
la informática como un valioso
medio de Evangelización, es
muy apreciable la presencia y opinión
de los agentes de pastoral.
En el Encuentro disertarán:
Mons. Juan Carlos Maccarone,
Presidente de la Comisión Episcopal
de Catequesis, sobre: "Nuevas
Tecnologías, la Iglesia y el
futuro del Hombre". El Pbro.
José Luis Quijano, Rector
del ISCA, sobre: "El sitio
del ISCA, una propuesta con historia";
y el Lic. Agustín Barbetta,
quien hablará sobre "Comunicación
e informática"; el
mismo también explicará
la forma en que se realizó
el sitio y las nuevas propuestas,
como los "Cursos", el "Aula
Abierta" y el "Observatorio".
Rogelio
López
ral1960@hotmail.com
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La
Trinidad es la infinita verdad que
sólo conocemos a través
del Hijo. Jesús mediante sus
palabras, acciones y signos nos revela
a Aquel que lo envió y nos
adelanta la llegada del que no nos
dejará solo: el Paráclito.
En Jesús encontramos al comunicador
perfecto.
La Trinidad se revela en el hombre
mediante la acción comunicadora
de Jesús. Ella misma es misterio
de perfecta comunicación. Y
en la comunicación, la perfecta
comunión. En la entrega de
uno en el otro, en la profunda comunión
de las personas, se establecen una
profunda comunicación.
... lo que yo digo, lo digo como
el Padre me ha enseñado (Jn.
12,50b)
Por esa entrega el Padre dejo que
su Hijo por amor al hombre descendiera
hasta los infiernos , arriesgando
su propia vida, para salvarlo. Y en
la entrega, ese Padre a pesar de dejarlo
ir, lo espera desde lejos y desde
siempre, corriendo a su encuentro
entre abrazos y besos (Lc 15, 20b)
Mirando la Trinidad comprendemos el
don de la comunicación. Mirando
la Trinidad aprendemos el alcance
del poder de la comunicación.
Esto nos hace pensar cual es la manera
de comunicarnos que existe entre nosotros.
¿Cuáles son los lazos
que tendemos entre los sujetos que
formamos la sociedad?
¿Cuál es la
actitud que existe en cada uno para
poder establecer sanos vínculos
de comunicación?
La
palabra es uno de los lazos que gestan
vínculos de comunicación.
Sin embargo en estos tiempos la palabra
ha perdido su credibilidad. La palabra,
hoy, ha perdido su valor. La palabra
es creación, es gestación,
es transformación, es don
Hágase
en mi, según Tu Palabra (Lc.1,
38); sin embargo, el vínculo
entre palabra y hecho a perdido toda
credibilidad.
La palabra es identidad. Mediante
el nombre, cada uno y cada cosa adquieren
su lugar de pertenencia, su funcionalidad,
su misión. Se responde el para
qué. Se encuentra el proyecto.
En el principio, Dios le dio nombre
a todas las cosas y cada una encontró
su ser, su identidad. Sin embargo,
el hombre construye caminos de desencuentro
y a partir de allí se rompen
los lazos de comunicación.
El hombre pierde de vista su identidad,
su proyecto de ser para él
y para los demás. Por ello,
la falta de comunicación rompe
los caminos de encuentro con Dios,
los hombres y con él mismo.
El desafío de estos tiempos
es la necesidad de re construir vínculos
de comunicación. Construirlos
es don y tarea. Si el hombre se abre
a Dios y deja que El pueda comunicarse,
la tarea de construcción será
ardua pero fructífera.
En la era de las comunicaciones, los
hombres hemos perdido el primer espacio
de comunicación con Dios que
es la oración, el encuentro
con el Otro. Re establecer ese espacio
es el desafío de los tiempos.
En la era de la comunicación,
los hombres sufren de soledad e indiferencia.
Gestar alianzas, encontrarse con el
otro en la reconciliación y
la comprensión, es un llamado
claro a la sociedad entera. El evangelio,
la Buena Noticia, es la Palabra que
comunica desde siempre el cómo,
el por qué, el quién,
el para qué. En ellos se revelan
las obras y palabras de Jesús.
Palabra que respeta al hombre en su
identidad y libertad, pero sin dejar
de acercarse con gestos y signos a
cada uno en su necesidad. A cada uno
y a todos.
La palabra de Jesús crea comunidad,
crea lazos, para poder gestar vínculos
que construyan el reino de Dios en
la tierra. La palabra hoy no sólo
perdió credibilidad, también
ha perdido contenido. Hoy no se sabe
qué comunicar.
Comunicar es entender la acción
del Espíritu que anima a cada
uno y desde allí revelar la
verdadera identidad de cada uno de
lo que debe ser revelado.
La Iglesia está llamada a comunicar,
a gestar comunidad, a revelar el Espíritu
que anida en cada uno mediante los
sacramentos, la oración y el
servicio a los hermanos. Sin embargo
es desafío en estos tiempos,
hacer de la Palabra de Dios, palabra
encarnada, palabra inculturada, palabra
que eleve al hombre desde su lugar,
desde su historia, en su dignidad.
Las actuales redes que construyen
los medios de comunicación
social hacen posible que los hechos
más distantes se conviertan
en cercanos. La Iglesia esta llamada
a comprometerse en los medios, ha
no ser indiferente a esta realidad
comunicacional. Deberá crear
espacios de discernimiento para poder
entender este nuevo lenguaje y desde
él poder transmitir la Buena
Noticia que se re significa para todos
hasta el final de los tiempos.
Vayan y hagan que todos los
pueblos sean mis discípulos,
bautizándolos en el nombre
del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo y enseñándoles
a cumplir mis mandamientos y yo estaré
con ustedes hasta el final de los
tiempos. (MT. 28,19-20)
Andrea
Zannol
andre_fatima@fibertel.com.ar
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