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Amar
y servir, Herencia de Jesús |
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Con este lema se llevó cabo
el pasado sábado 10 de marzo
el Encuentro Arquidiocesano de Catequesis
de la Arquidiócesis de Buenos
Aires. Más de 2500 catequistas
concurrieron a una verdadera fiesta
de comunión que está
por cumplir 15 años. En esta
Jornada quisimos destacar tres elementos:
| • |
El Anuncio (Kerygma) de Jesús |
| • |
la
Buena Noticia del Reino que es
salvación para todos hoy |
| • |
la dimensión social de
la fe. |
Trabajamos
los contenidos con la Comisión
Arquidiocesana de Pastoral social
que está celebrando 10 años
de las Jornadas de Pastoral Social.
Además festejamos al mediodía
los 50 años de Caritas Diocesana.
Muchos motivos para hacer fiesta,
encuentro fraterno y alegre.
A la mañana Fr. Miguel Ángel
López nos ayudó a reflexionar
en base al texto de Zaqueo para descubrir
en la Palabra las pistas para ser
discípulos y “abajarnos” por
amor como hizo Jesús. El
amor es la nota distintiva del discípulo
de Jesús. Amor que es
cercanía, estar abierto a las
necesidades del hermano y promoverlo
en su dignidad.
El texto
puede consultarse en:
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El
discípulo lucano (54 kb) |
Esta nota orientó
nuestra reflexión en los trabajos
grupales por Vicarías Zonales,
Vicaría de Educación
y en el encuentro de los sacerdotes.
Por la tarde el espacio de presentaciones,
talleres y grupos de reflexión
desplegó toda la riqueza compartida
para crecer en comunión. La
Eucaristía nos encontró
cansados pero felices de haber compartido
con tantos hermanos de Buenos Aires
y muchos de diócesis vecinas
un nuevo encuentro en el que renovamos
las fuerzas y el entusiasmo para la
tarea del año. El Cardenal
Bergoglio, en su homilía nos
desafíó una vez más
“salgan a las periferias, vayan a
buscar al hermano más necesitado;
no busquen ocupar espacios de poder,
comprometan su tarea en procesos comunitarios”,
palabras que siguen resonando en nuestro
corazones para seguir caminando juntos
y comprometidos con esta vocación
que el Señor nos ha regalado
para ser testigos de su Mensaje que
es salvación hoy para todos.
El EAC 2007 ha terminado pero el año
recién comienza y tenemos muchos
proyectos por delante por eso… preparándonos
para la Vº Asamblea del Episcopado
Latinoamericano, los catequistas de
Buenos Aires queremos renovar nuestro
compromiso de amar y servir a los
demás por Cristo, con Él
y en Él.
Solo en Él,
nos haremos prójimos de todos
descubriendo en la fraternidad un
camino de reconciliación y
paz.
Solo en Él,
podremos ser cristianos “liberadores”
(EN 38) que trabajen por la dignidad
de los hermanos promoviendo la participación
y construyendo la comunión.
Solo en Él seremos capaces de discernir los signos
de los tiempos en nuestra ciudad y
dar mensajes de esperanza, en medio
de tanto dolor.
Solo en Él podremos asumir la opción por
los pobres que implica diálogo,
acompañamiento, dignificación,
servicio, misericordia, solidaridad,
justicia, compartir desde el otro,
ponerlo todo en común.
Solo en Él,
podremos comunicar la alegría
del Evangelio generando vínculos
de caridad, motor de nuestra misión
como discípulos de Jesús.
Laura de
Isla
formacionadistancia@isca.org.ar |
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Quinta
conferencia: Claves de lectura
para el documento de participación
(2º parte) |
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Continuamos con nuestra lectura del
Documento de Participación
de la V Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano y del Caribe iniciada
en nuestro número anterior
de Comunicándonos. El texto
del documento puede encontrarse en http://www.celam.info/content/view/6/26
El encuentro
con Jesucristo: identidad, vocación
y misión
Nos toca vivir en medio de cambios
tan formidables y profundos que comprenden
y afectan al ser humano en sus mismas
raíces, a sus sentimientos
e ideas, a sus valores y a su identidad,
a sus leyes y costumbres; en consecuencia,
a su memoria y a sus instituciones;
en fin, nada de lo que es humano escapa
al cambio. En toda época de
profundo cambio, la pregunta inquietante
que emerge y se instala en el corazón
humano tiene que ver con su identidad,
su vocación y su misión:
¿quién soy, de dónde
vengo, hacia donde voy? ¿Qué
es la verdad? ¿Quién
es el otro? Preguntas en torno a la
vida...
Por eso, el primer capítulo
del Dpa se abre con el título
“El anhelo de felicidad, de verdad,
de fraternidad y de paz”, constatando
que “en lo hondo de nuestro ser, hay
hambre de amor y de justicia, de libertad
y de verdad, sed de contemplación,
de belleza y de paz, ambición
de plenitud, ansias de hogar y fraternidad;
deseos de vida y felicidad”. En seguida,
se afirma que como cristianos no podemos
separar esos anhelos de la luz de
la fe. La revelación ilumina
los anhelos más profundos que
Dios puso en nuestro corazón
al crearnos a imagen y semejanza suya.
Luego de un breve recorrido por los
principales acontecimientos de la
historia de la Salvación ,
el texto nos revela que por el misterio
de la encarnación, el Hijo
de Dios se hizo nuestro hermano y
salvador “pues todas las promesas
de Dios se han cumplido en Él”.
Él sacia nuestra sed de amistad,
siendo nuestro hermano y llamándonos
no siervos, sino amigos. El nuevo
código de la felicidad son
las Bienaventuranzas. El acontecimiento
que revela definitivamente el infinito
Amor de Dios es la cruz gloriosa de
Cristo Jesús. Su respuesta
a los profundos anhelos de felicidad
se encuentra en Él. Así,
el cristianismo se expandió
por la antigüedad corno una verdadera
explosión de gozo, como una
corriente de fe, sabiduría
y esperanza, proclamando la verdad
sobre Dios y la dignidad del hombre
y de la comunidad.
El segundo capítulo completa
el primero. En él se reconoce
con gratitud la llegada del Evangelio
a América Latina y el Caribe.
Las dos partes de este capítulo
presentan el encuentro con Jesucristo
vivo. En la primera parte se reconoce
la bendición que recibieron
nuestros pueblos por el encuentro
con Jesucristo vivo. La presencia
de la virgen de Guadalupe, el ejemplo
de quienes plantaron la vida cristiana
en nuestros pueblos latinoamericanos,
los intrépidos luchadores por
la justicia y evangelizadores de la
paz, son motivos de gratitud porque
a través de ellos se abrió
camino en el continente la verdad
sobre Dios y sobre el hombre. Aún
cuando “ la Evangelización
, como tarea humana, está sometida
a las vicisitudes históricas,
pero siempre busca transfigurarlas
con el fuego del Espíritu en
el camino de Cristo, centro y sentido
de la historia universal, de todos
y cada uno de los hombres”, recordaba
el Documento de Puebla (n. 6).
En la segunda parte de este capítulo,
se agradece el signo actual más
notable: el crecimiento del número
de quienes se encuentran con Jesucristo
y se comprometen con Él, por
eso reconoce en el título de
esta segunda parte una Iglesia viva,
fermentada por la experiencia de la
gracia de Dios. A continuación,
los párrafos dan cuenta de
los signos de una Iglesia viva, con
una particular gratitud al Papa Juan
Pablo II, como hombre de Dios, por
su fecundo Magisterio, su testimonio
y su presencia en nuestros países.
Más adelante se comprueba que
la fe en Dios pertenece al patrimonio
de nuestros pueblos; crece la vitalidad
de la fe en quienes participan en
las gozosas celebraciones litúrgicas
y en la vida de las parroquias, de
sus comunidades de base, de los movimientos
eclesiales y de otros itinerarios
de iniciación y formación
cristiana. Siguen creciendo las manifestaciones
de la piedad y la religiosidad populares,
el amor a la Santísima Virgen
, la devoción al Santo Padre,
hay referencias positivas al compromiso
de incontables laicos, al abnegado
ministerio y formación de los
diáconos permanentes, al desarrollo
de la pastoral de juventud y vocacional,
a los planes pastorales de la familia,
de los presbíteros, de la pastoral
social y la opción preferencial
por los pobres; al esfuerzo por despertar
en los pastores y en los laicos el
espíritu de comunión,
participación y corresponsabilidad;
al compromiso creciente con el autofinanciamiento
de nuestras Iglesias particulares;
a las iniciativas del diálogo
ecuménico e interreligioso.
Esta constatación de las fortalezas
se realiza con un profundo sentido
de gratitud y reconocimiento como
un don del amor de Dios que “hemos
recibido gracias al espíritu
misionero y solidario que nace entre
quienes han recibido la gracia de
experimentar el encuentro con Jesucristo,
vivo Evangelio del Padre, el gran
amor a la Virgen María , que
nos precedió por los caminos
de la fe, la esperanza y el amor y
tantos otros dones de Dios”.
Por eso, el encuentro con Jesucristo
es la clave principal para comprender
de qué se trata cuando hablamos
de discípulos y misioneros.
El encuentro con Jesucristo vivo es
la clave principal para comprender
la identidad, la vocación y
la misión del hombre. Ser discípulo
y misionero es responder al llamado
de Jesucristo para ir al encuentro
con Él y experimentar vivamente
que, a partir de ese encuentro, adquieren
respuesta los interrogantes más
Profundos de la existencia humana.
Ser discípulo y misionero de
Jesucristo es descubrir y madurar
en plenitud la identidad, vocación
y misión humanas. Ser discípulo
y misionero de Jesucristo es la propuesta
para vivir en plenitud la condición
humana.
Esta clave de lectura nos abre el
camino hacia el capítulo central
del DPa, cuyo título es: “Discípulos
y misioneros de Jesucristo”, que se
nos convierte en la clave central
para la lectura del Documento.
Discípulos
y misioneros de Jesucristo
Discípulos y misioneros de
Jesucristo es la clave central para
la lectura del DPa y al mismo tiempo
el título del tercer capítulo.
Hacia él confluyen los demás
capítulos buscando una respuesta
a las preguntas inquietantes sobre
la existencia humana; y desde él
parten con una experiencia nueva que
inunda y da sentido a la vida del
ser humano. El secreto de la clave
central está dado en la experiencia
del encuentro con Jesucristo, que
transforma al que lo vive en discípulo
y misionero suyo. El fundamento del
discipulado y la misión es
el encuentro con Jesucristo.
Este capítulo es un esfuerzo
por remar mar adentro de la realidad
con toda la complejidad que ello implica.
Aquí es importante que señalemos
cuál es el espíritu
que nos anima al adentrarnos en este
campo. Ante todo, es preciso decir
que esta mirada parte desde la fe,
es decir, es una mirada creyente sobre
la realidad. Esta perspectiva no desestima
los instrumentos de análisis
científico, muy útiles
para objetivar los complejos fenómenos
de la realidad, sino que los convierte
en servicios en la medida que ayudan
a comprender esos fenómenos
desde la fundamental perspectiva de
la fe. Esta perspectiva ofrece una
iluminación que va más
allá de¡ mero análisis
racional de la realidad, que por cierto
no lo desconoce, al contrario, lo
valora, asume y trasciende. Así,
la razón se ve iluminada con
la luz de la fe.
Por ello, el creyente que realiza
el ejercicio de “ver” la realidad,
no puede dejar de verla como creyente.
Su experiencia del encuentro con Jesucristo
vivo, su pertenencia viva y activa
en la Iglesia , conforman su identidad
católica, de tal manera que
su ver, juzgar y obrar en ningún
momento del proceso pueden prescindir
de la luz de la fe. La primera nota
que distingue el modo de ver creyente
es la acogida. El creyente recibe
el mundo, la realidad, como un don,
por eso su “ver” es un ver desde su
identidad de imagen y semejanza de
Dios. El discípulo aprende
a ver la realidad en el encuentro
con Jesucristo, se esfuerza por mirar
el mundo como Él lo mira, de
amarlo como él lo ama. El más
alto grado de visión crítica
de la realidad se adquiere junto al
Crucificado. La Mesa de la Palabra
y la Mesa de la Eucaristía
son para el creyente la escuela donde
se aprende a ver la realidad acogiéndola
como un don, a discernirla y luego
comprometerse a transformarla para
que responda al querer amoroso del
Creador.
Desde esta perspectiva podemos volver
a leer los subtítulos de este
capítulo y notar que en sus
enunciados se transparenta ese mirar
creyente del discípulo. Por
ejemplo, comprenderse que vivimos
en medio de dolores de parto, es acoger
con esperanza el advenimiento de los
tiempos nuevos que se manifiestan
en tantos fenómenos positivos
y, al mismo tiempo, reconocer los
dolores como señales que amenazan
con ahogar ese advenimiento de vida
nueva. Los párrafos que tratan
sobre esto son ilustrativos sobre
todo por la descripción de
los principales fenómenos que
caracterizan nuestra época
y, entre otros, justifican la realización
de la V Conferencia General.
Un apartado propio se dedica la globalización,
como un fenómeno real y complejo,
valorado primero en sus aspectos positivos.
Sin embargo, “como toda criatura gestada
por el hombre, la globalización
será aquello que nosotros hagamos
de ella”. Entonces la mirada crítica
sobre este fenómeno parte de
“nuestra cosmovisión cristiana
que nos aproxima al fenómeno
de la globalización desde los
criterios fundamentales de la dignidad
humana”, y ésta se mide por
el Amor de Dios, cuya medida es el
Amor sin medida manifestado por Cristo
Jesús.
“Las esperanzas y tristezas de nuestros
pueblos nos interpelan” es otro subtítulo
donde encontramos una mirada que reconoce
grandes esperanzas en nuestros pueblos,
por una parte, y dolorosas tristezas
por otra, que continúan agobiando
a grandes sectores de pobres en nuestros
pueblos, que “retardan e imposibilitan
hasta ahora los procesos de integración
en Latinoamérica y el Caribe”
(n. 139).
Por último, en el apartado
sobre “Los católicos y la Iglesia
, también ante otros desafíos”,
“constatamos nuestras propias debilidades”.
Por ejemplo, se señalan amenazas
erosivas al substrato católico
de nuestra cultura, “lo que debilita
la presencia evangelizadora de la
Iglesia y carcome algo medular del
patrimonio espiritual y moral de América
Latina y el Caribe”.
En este apartado se da espacio a un
fenómeno relativamente nuevo
entre nosotros que se manifiesta en
“una mentalidad que en la práctica
prescinde de Dios en la vida concreta
y aún en el pensamiento, dando
paso a un indiferentismo religioso,
un agnosticismo intelectual y a una
autonomía total ante el Creador”.
En esa línea se constata “que
emerge con renovada fuerza un laicismo
militante, que niega a los creyentes
posibilidad de manifestarse públicamente”.
La presencia de la Iglesia en el continente
ha realizado “desde sus inicios un
amplio camino evangelizador”, que
ha fortalecido la comunión
eclesial, ha promovido un diálogo
más abierto con el mundo y
ha motivado la creciente participación
de los laicos en la construcción
de la Iglesia y, al parecer en menor
grado, en la configuración
del mundo mediante su compromiso sociopolítico”.
En los párrafos siguientes
se mencionan otros desafíos
que interpelan la responsabilidad,
el testimonio y la coherencia cristiana
de los discípulos del Señor
también da cuenta de la fuerte
disminución del número
de católicos en los últimos
diez años, entre otros temas,
que reclaman un mayor ardor evangelizador
y nuevas iniciativas pastorales de
parte de los católicos.
Hacia
la misión continental
La misión continental forma
parte del conjunto principal de claves
de lectura del DPa. 12 primera propuesta
de redacción del tema (febrero
de 2004): “Discípulos de Jesucristo
en la Iglesia Católica para
la Nueva Evangelización de
América Latina y el Caribe
al inicio del Tercer Milenio”, reflejaba
la intención de dar un nuevo
impulso a la evangelización
en el continente. Este deseo inicial
fue tomando fuerza en la medida que
se avanzaba sobre la reflexión
en torno al tema, los núcleos
temáticos y los desafíos.
Pronto se empezó a hablar sobre
una “gran misión continental”
que sería convocada en la V
Conferencia General.
El texto del tema, tal cual nos lo
entregó el Santo Padre, recoge
explícitamente la dimensión
misionera que quiere distinguir la
V Conferencia General: “discípulos
y misioneros”. La nota evangelizadora
del “discípulo de Jesucristo”,
como aparecía en la primera
redacción del tema, quedó
más explícita y casi
redundante en la expresión
“discípulos y misioneros”.
Es cierto, como señalaban algunos,
que ser discípulo incluye por
naturaleza la dimensión misionera.
Sin embargo, el lenguaje nos permite
rescatar y destacar significados que
complementan y refuerzan los conceptos.
Por eso, es oportuna la expresión
“discípulos y misioneros” para
no dejar lugar a dudas de que la necesidad
del tiempo presente nos exige desentrañar
y poner en acción todo el vigor
y ardor evangelizador que encierra
para el discípulo el encuentro
con Jesucristo vivo.
La idea de dar un fuerte impulso a
la evangelización del continente
no es una originalidad exclusiva de
esta Conferencia General. Las Conferencias
de Río de Janeiro, Medellín,
Puebla y Santo Domingo, también
fueron preparadas y celebradas como
grandes acontecimientos orientados
hacia la evangelización, buscando
cada una responder a los desafíos
propios de su tiempo. Sus conclusiones
y orientaciones pastorales reflejan
el espíritu evangelizador que
las distinguía a todas. Sin
embargo, en ninguna de ellas se planteó
la evangelización del continente
en términos de una “gran misión
continental”.Y en esto consiste la
novedad de la actual propuesta sobre
una Gran Misión en América
Latina y el Caribe,”que los Obispos
deseamos convocar en la V Conferencia
General, a fin de que nuestra Iglesia
tenga realmente ardor misionero”,
como podemos leer en la Presentación
y en la Introducción del DPa.
Texto publicado
en la revista “Medellín”. Puede
leerse su versión completa desde
aquí.
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Stanovnick
(70 kb) |
Por
Mons. Antonio Stanovnik • Obispo
de Reconquista • Secretario General
del CELAM
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Para quienes
estamos estudiando el DPa y trabajando
sobre los aportes es indispensable
que tengamos presente estas claves
de lectura por dos razones. Una razón
es más operativo y tiene que
ver con la ayuda que ésas nos
dan para una adecuada comprensión
del texto, para la reflexión
sobre el mismo y para la consiguiente
elaboración de las aportaciones.
Pero el objetivo del Documento no
se agota en este ejercicio intelectual.
Por eso, la otra razón mira
al proceso de conversión espiritual
de quienes tenemos la gracia de participar
en la preparación de la V Conferencia.
Esta disposición interior,
mientras realizamos la tarea con el
DPa, nos invita a dejarnos evangelizar,
a ser los primeros en sentir la necesidad
de que el Señor Jesucristo
nos convierta en discípulos
suyos y renueve en nosotros el ardor
de anunciarlo vivo a nuestros hermanos.
Como hemos visto, no hay duda de que
la clave principal para la lectura
del DPa está en el tema de
la V Conferencia. Y al interior del
tema, destacábamos la expresión
“discípulos y misioneros” como
los dos elementos esenciales que configuran
la identidad de aquel que fue elegido
y llamado por Jesucristo e incorporado
a la comunidad eclesial para una misión.
Su misión, recordábamos,
deberá ser un servicio a la
construcción del Reino de Dios
“para que nuestros pueblos en Él
tengan vida”. Las otras claves de
lectura son como los rayos de una
circunferencia que convergen hacia
esta clave principal, y en ella se
alimentan y dan sentido a los demás
temas del Documento.
Hay un hermoso texto de la homilía
de Juan Pablo II, pronunciada en la
Basílica de Nuestra Señora
de Guadalupe de Ciudad de México,
el 27 de enero de 1979, durante la
solemne concelebración con
los participantes en la Conferencia
, donde afirma explícitamente
la identidad del cristiano en su condición
de discípulo: “¡Salve,
Madre de Dios! Tu Hijo Jesucristo
es nuestro Redentor y Señor.
Es nuestro Maestro. Todos nosotros
aquí reunidos somos sus discípulos.
Somos los sucesores de los apóstoles,
de aquellos a quienes el Señor
dijo: “Vayan, pues; enseñen
a todas las gentes, bautizándolas
en el nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo, enseñándoles
a observar todo cuanto yo les he mandado.
Yo estaré con ustedes hasta
la consumación del mundo” (Mt
28,19-20)”. Notemos el modo inclusivo
de utilizar la expresión “discípulo”:
“Todos nosotros aquí reunidos
somos sus discípulos”. Con
todo, el discipulado, no ha tomado
carta de ciudadanía ni en Puebla,
ni en Santo Domingo. En su lugar se
prefería utilizar los términos
testimonio y testigo.
S.S. Benedicto XVI utilizó
recientemente las dos expresiones
juntas, discípulos y testigos,
con motivo de la Jomada Mundial de
la Juventud. Dijo que esa jornada
“fue un acontecimiento providencial
de gracia para toda la Iglesia. Hablando
con los obispos de Alemania, poco
antes de emprender el regreso a Italia,
dije que los jóvenes han dirigido
a sus pastores, y en cierto modo a
todos los creyentes, un mensaje que
es al mismo tiempo una petición:
«Ayudadnos a ser discípulos
y testigos de Cristo. Como los Magos,
hemos venido a encontrarlo y adorarlo»”
(Angelus, 28 de agosto de 2005).
Creo que vale la pena destacar las
dos referencias pontificias al discipulado
como invitación inclusivo a
ser discípulos: “Salve, Madre
de Dios! Tu Hijo Jesucristo es nuestro
Redentor y Señor. Es nuestro
Maestro. Todos nosotros aquí
reunidos somos sus discípulos”.Ayudadnos
a ser discípulos y testigos
de Cristo”.
La V Conferencia General es un ejercicio
de colegialidad episcopal y un acto
de magisterio, realizado cum Petro
et sub Petro . En esta perspectiva,
podríamos decir que para un
auténtico ejercicio de esta
colegialidad y magisterio es necesario
aprender a ser discípulo. Todos
estamos llamados a serlo, pero este
llamado nos incumbe de un modo especial
a los Obispos, que estamos implicados
directamente en la preparación
y realización de esta Conferencia
General. La colegialidad es un verdadero
ejercicio de comunión, con
el que nos disponemos a escuchar juntos
lo que “el Espíritu dice a
las Iglesias”. La apertura, escucha
y fidelidad en este ejercicio hará
más auténtico y fecundo
nuestro magisterio.
Por eso, en esta etapa de preparación
de la V Conferencia todos los creyentes
nos sentimos implicados en estudiar
el Documento de Participación
y realizar nuestros aportes para enriquecer
la reflexión sobre los diversos
temas que allí se abordan.
Por el espíritu que nos anima
en esta tarea hacemos nuestra la súplica
del Santo Padre: “ayúdennos
a ser discípulos y misioneros
de Jesucristo, para que nuestros pueblos
en Él tengan vida”.
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Estimados
amigos de ISCA: les escribo
para agradecerle de corazón
el trabajo que realizan a través
de la formación a distancia
y todas las novedades que por
medio los boletines me hacen
llegar normalmente, les cuento
que soy profesor de catequesis
en la Escuela Juan XXIII de
Salta, y todos los comunicados
que me envían los hago
circular por todos mis alumnos,
si en verdad también
soy alumno de Uds. (aunque no
muy contante, por mi tiempo),
pero no dejo siempre de leer
todo lo que me envían.
Estoy muy interesado en este
Taller virtual Catequesis Familiar
así que les ruego me
inscriban y me hagan llegar
cuanto es el aporte que debo
realizar, todos mis datos y
papeles Uds. lo deben tener
en su base de dato. Desde ya
muchas, muchísimas gracias.
Que Dios los bendiga. |
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Miguel
Ángel Bernel - Arquidiócesis
de Salta miguelangelbernel@hotmail.com |
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Interesante
el taller sobre la catequesis
familiar, en mi parroquia Santa
Lucia en el municipio de Floridablanca
Santander Colombia, optamos
por esta desde el año
1995, debido a que padre Silvano
Poletto de la comunidad “siervos
de la caridad” estuvo en chile
varios años y trajo ese
trabajo tan hermoso. Hoy lo
desarrollamos con casi cien
familias aproximadamente anualmente
ya hay formados catequistas
guías, parejas y ACN.
Me interesa saber cómo
puedo participar para seguirnos
enriqueciéndonos. Gracias. |
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Jose
Luis Rincon Flerez
rinconga6@hotmail.com |
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Taller de
“Catequesis Familiar” (nuevo) |
Los invitamos a sumarse a
nuestro Taller de Catequesis
Familiar, un nuevo espacio
para el estudio y reflexión
acerca de este ámbito
catequístico. Aun quedan
lugares en nuestro cupo, aunque
ya son varios los inscriptos
para este taller, en el que
catequistas de diversas regiones
de Argentina y América
Latina podrán aportar
sus miadas y compartir la
reflexión, buscando
juntos caminos nuevos para
la Catequesis Familiar de
este tiempo. Aquellas personas
que desee anotarse puede hacerlo
en www.isca.org.ar
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Inscripción
2007 |
El
15 de abril el ISCA inicia sus
Cursos de Acreditación
2007 ISCA: Catequética
Fundamental. Un modo de pensar
la Catequesis en la Argentina
de hoy; Una mirada al Directorio
General de Catequesis desde
el documento argentino Navega
Mar Adentro; El saber hacer
del Catequista de Niños;
El sujeto de la Catequesis en
la cultura comunicacional; Liturgia
y sacramentos: la reflexión
catequética; Cursos de
Agentes Multiplicadores. Pueden
encontrar más información
dirigiéndose a nuestro
sitio web: www.isca.org.ar |
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La Junta
Nacional de Catequesis de
la Argentina nos informa que
durante este año se
celebra el 45º aniversario
del Primer Congreso Catequístico
Nacional realizado en Buenos
Aires en 1962, y los 20 años
del Segundo, realizado en
Rosario en 1987. “Al hacer
memoria me doy cuenta que
es necesario la audacia para
que las transformaciones se
vayan haciendo. Es decir que,
antes de los grandes encuentros
eclesiales hubo gente que
buscó, experimentó,
se animó y se jugó”,
recuerda Ana María
O'Neill I.C. en un texto escrita
para esta ocasión.
El sitio de la Junta Nacional
de Catequesis puede visitarse
en www.catequesisnacional.org
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La Universidad
Católica de Chile presenta
su postgrado de Magíster
en Educación Religiosa,
con Especialidades en Pastoral
Catequética y en Pastoral
Educativa. Pueden inscribirse
sacerdotes, u otras personas
con título universitario
de Profesor de Religión,
Bachillerato en Teología,
o Licencia en Ciencias Religiosas.
La información general
puede encontrarse en www.ucsh.cl , en cuyo portal los
interesados pueden inscribirse.
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Después
de haber organizado en noviembre
el I Congreso de Evangelización
de la Cultura “ Los
Católicos en la Sociedad
Civil y la Política ”, el Departamento
de Investigación Institucional
de la Universidad Católica
Argentina, invita a la presentación
de los Informes del Barómetro
de la Deuda Social Argentina "Progresos
sociales 2004-2006. Avances
y retrocesos en una sociedad
polarizada" y "Argentina
2006: condiciones de vida
de la niñez", elaborados
a lo largo del año
2006. La presentación
se realizará en el
Auditorio Mons. Derisi, Av.
Alicia Moreau de Justo 1400,
subsuelo, el miércoles
28 de Marzo a las 18:30.
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