Isca  
 
 
Año5 • Nº 62
Abril 2007
 

Amar y servir, Herencia de Jesús


Con este lema se llevó cabo el pasado sábado 10 de marzo el Encuentro Arquidiocesano de Catequesis de la Arquidiócesis de Buenos Aires. Más de 2500 catequistas concurrieron a una verdadera fiesta de comunión que está por cumplir 15 años. En esta Jornada quisimos destacar tres elementos:

El Anuncio (Kerygma) de Jesús
la Buena Noticia del Reino que es salvación para todos hoy
la dimensión social de la fe.

Trabajamos los contenidos con la Comisión Arquidiocesana de Pastoral social que está celebrando 10 años de las Jornadas de Pastoral Social. Además festejamos al mediodía los 50 años de Caritas Diocesana. Muchos motivos para hacer fiesta, encuentro fraterno y alegre.

A la mañana Fr. Miguel Ángel López nos ayudó a reflexionar en base al texto de Zaqueo para descubrir en la Palabra las pistas para ser discípulos y “abajarnos” por amor como hizo Jesús. El amor es la nota distintiva del discípulo de Jesús. Amor que es cercanía, estar abierto a las necesidades del hermano y promoverlo en su dignidad.

El texto puede consultarse en:
El discípulo lucano (54 kb)

Esta nota orientó nuestra reflexión en los trabajos grupales por Vicarías Zonales, Vicaría de Educación y en el encuentro de los sacerdotes. Por la tarde el espacio de presentaciones, talleres y grupos de reflexión desplegó toda la riqueza compartida para crecer en comunión. La Eucaristía nos encontró cansados pero felices de haber compartido con tantos hermanos de Buenos Aires y muchos de diócesis vecinas un nuevo encuentro en el que renovamos las fuerzas y el entusiasmo para la tarea del año. El Cardenal Bergoglio, en su homilía nos desafíó una vez más “salgan a las periferias, vayan a buscar al hermano más necesitado; no busquen ocupar espacios de poder, comprometan su tarea en procesos comunitarios”, palabras que siguen resonando en nuestro corazones para seguir caminando juntos y comprometidos con esta vocación que el Señor nos ha regalado para ser testigos de su Mensaje que es salvación hoy para todos.

El EAC 2007 ha terminado pero el año recién comienza y tenemos muchos proyectos por delante por eso… preparándonos para la Vº Asamblea del Episcopado Latinoamericano, los catequistas de Buenos Aires queremos renovar nuestro compromiso de amar y servir a los demás por Cristo, con Él y en Él.

Solo en Él, nos haremos prójimos de todos descubriendo en la fraternidad un camino de reconciliación y paz.
Solo en Él, podremos ser cristianos “liberadores” (EN 38) que trabajen por la dignidad de los hermanos promoviendo la participación y construyendo la comunión.
Solo en Él seremos capaces de discernir los signos de los tiempos en nuestra ciudad y dar mensajes de esperanza, en medio de tanto dolor.
Solo en Él podremos asumir la opción por los pobres que implica diálogo, acompañamiento, dignificación, servicio, misericordia, solidaridad, justicia, compartir desde el otro, ponerlo todo en común.
Solo en Él, podremos comunicar la alegría del Evangelio generando vínculos de caridad, motor de nuestra misión como discípulos de Jesús.

Laura de Isla
formacionadistancia@isca.org.ar

 

Quinta conferencia: Claves de lectura para el documento de participación (2º parte)



Continuamos con nuestra lectura del Documento de Participación de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe iniciada en nuestro número anterior de Comunicándonos. El texto del documento puede encontrarse en http://www.celam.info/content/view/6/26

El encuentro con Jesucristo: identidad, vocación y misión

Nos toca vivir en medio de cambios tan formidables y profundos que comprenden y afectan al ser humano en sus mismas raíces, a sus sentimientos e ideas, a sus valores y a su identidad, a sus leyes y costumbres; en consecuencia, a su memoria y a sus instituciones; en fin, nada de lo que es humano escapa al cambio. En toda época de profundo cambio, la pregunta inquietante que emerge y se instala en el corazón humano tiene que ver con su identidad, su vocación y su misión: ¿quién soy, de dónde vengo, hacia donde voy? ¿Qué es la verdad? ¿Quién es el otro? Preguntas en torno a la vida...

Por eso, el primer capítulo del Dpa se abre con el título “El anhelo de felicidad, de verdad, de fraternidad y de paz”, constatando que “en lo hondo de nuestro ser, hay hambre de amor y de justicia, de libertad y de verdad, sed de contemplación, de belleza y de paz, ambición de plenitud, ansias de hogar y fraternidad; deseos de vida y felicidad”. En seguida, se afirma que como cristianos no podemos separar esos anhelos de la luz de la fe. La revelación ilumina los anhelos más profundos que Dios puso en nuestro corazón al crearnos a imagen y semejanza suya.

Luego de un breve recorrido por los principales acontecimientos de la historia de la Salvación , el texto nos revela que por el misterio de la encarnación, el Hijo de Dios se hizo nuestro hermano y salvador “pues todas las promesas de Dios se han cumplido en Él”. Él sacia nuestra sed de amistad, siendo nuestro hermano y llamándonos no siervos, sino amigos. El nuevo código de la felicidad son las Bienaventuranzas. El acontecimiento que revela definitivamente el infinito Amor de Dios es la cruz gloriosa de Cristo Jesús. Su respuesta a los profundos anhelos de felicidad se encuentra en Él. Así, el cristianismo se expandió por la antigüedad corno una verdadera explosión de gozo, como una corriente de fe, sabiduría y esperanza, proclamando la verdad sobre Dios y la dignidad del hombre y de la comunidad.

El segundo capítulo completa el primero. En él se reconoce con gratitud la llegada del Evangelio a América Latina y el Caribe. Las dos partes de este capítulo presentan el encuentro con Jesucristo vivo. En la primera parte se reconoce la bendición que recibieron nuestros pueblos por el encuentro con Jesucristo vivo. La presencia de la virgen de Guadalupe, el ejemplo de quienes plantaron la vida cristiana en nuestros pueblos latinoamericanos, los intrépidos luchadores por la justicia y evangelizadores de la paz, son motivos de gratitud porque a través de ellos se abrió camino en el continente la verdad sobre Dios y sobre el hombre. Aún cuando “ la Evangelización , como tarea humana, está sometida a las vicisitudes históricas, pero siempre busca transfigurarlas con el fuego del Espíritu en el camino de Cristo, centro y sentido de la historia universal, de todos y cada uno de los hombres”, recordaba el Documento de Puebla (n. 6).

En la segunda parte de este capítulo, se agradece el signo actual más notable: el crecimiento del número de quienes se encuentran con Jesucristo y se comprometen con Él, por eso reconoce en el título de esta segunda parte una Iglesia viva, fermentada por la experiencia de la gracia de Dios. A continuación, los párrafos dan cuenta de los signos de una Iglesia viva, con una particular gratitud al Papa Juan Pablo II, como hombre de Dios, por su fecundo Magisterio, su testimonio y su presencia en nuestros países. Más adelante se comprueba que la fe en Dios pertenece al patrimonio de nuestros pueblos; crece la vitalidad de la fe en quienes participan en las gozosas celebraciones litúrgicas y en la vida de las parroquias, de sus comunidades de base, de los movimientos eclesiales y de otros itinerarios de iniciación y formación cristiana. Siguen creciendo las manifestaciones de la piedad y la religiosidad populares, el amor a la Santísima Virgen , la devoción al Santo Padre, hay referencias positivas al compromiso de incontables laicos, al abnegado ministerio y formación de los diáconos permanentes, al desarrollo de la pastoral de juventud y vocacional, a los planes pastorales de la familia, de los presbíteros, de la pastoral social y la opción preferencial por los pobres; al esfuerzo por despertar en los pastores y en los laicos el espíritu de comunión, participación y corresponsabilidad; al compromiso creciente con el autofinanciamiento de nuestras Iglesias particulares; a las iniciativas del diálogo ecuménico e interreligioso. Esta constatación de las fortalezas se realiza con un profundo sentido de gratitud y reconocimiento como un don del amor de Dios que “hemos recibido gracias al espíritu misionero y solidario que nace entre quienes han recibido la gracia de experimentar el encuentro con Jesucristo, vivo Evangelio del Padre, el gran amor a la Virgen María , que nos precedió por los caminos de la fe, la esperanza y el amor y tantos otros dones de Dios”.

Por eso, el encuentro con Jesucristo es la clave principal para comprender de qué se trata cuando hablamos de discípulos y misioneros. El encuentro con Jesucristo vivo es la clave principal para comprender la identidad, la vocación y la misión del hombre. Ser discípulo y misionero es responder al llamado de Jesucristo para ir al encuentro con Él y experimentar vivamente que, a partir de ese encuentro, adquieren respuesta los interrogantes más Profundos de la existencia humana. Ser discípulo y misionero de Jesucristo es descubrir y madurar en plenitud la identidad, vocación y misión humanas. Ser discípulo y misionero de Jesucristo es la propuesta para vivir en plenitud la condición humana.

Esta clave de lectura nos abre el camino hacia el capítulo central del DPa, cuyo título es: “Discípulos y misioneros de Jesucristo”, que se nos convierte en la clave central para la lectura del Documento.

Discípulos y misioneros de Jesucristo

Discípulos y misioneros de Jesucristo es la clave central para la lectura del DPa y al mismo tiempo el título del tercer capítulo. Hacia él confluyen los demás capítulos buscando una respuesta a las preguntas inquietantes sobre la existencia humana; y desde él parten con una experiencia nueva que inunda y da sentido a la vida del ser humano. El secreto de la clave central está dado en la experiencia del encuentro con Jesucristo, que transforma al que lo vive en discípulo y misionero suyo. El fundamento del discipulado y la misión es el encuentro con Jesucristo.

Este capítulo es un esfuerzo por remar mar adentro de la realidad con toda la complejidad que ello implica. Aquí es importante que señalemos cuál es el espíritu que nos anima al adentrarnos en este campo. Ante todo, es preciso decir que esta mirada parte desde la fe, es decir, es una mirada creyente sobre la realidad. Esta perspectiva no desestima los instrumentos de análisis científico, muy útiles para objetivar los complejos fenómenos de la realidad, sino que los convierte en servicios en la medida que ayudan a comprender esos fenómenos desde la fundamental perspectiva de la fe. Esta perspectiva ofrece una iluminación que va más allá de¡ mero análisis racional de la realidad, que por cierto no lo desconoce, al contrario, lo valora, asume y trasciende. Así, la razón se ve iluminada con la luz de la fe.

Por ello, el creyente que realiza el ejercicio de “ver” la realidad, no puede dejar de verla como creyente. Su experiencia del encuentro con Jesucristo vivo, su pertenencia viva y activa en la Iglesia , conforman su identidad católica, de tal manera que su ver, juzgar y obrar en ningún momento del proceso pueden prescindir de la luz de la fe. La primera nota que distingue el modo de ver creyente es la acogida. El creyente recibe el mundo, la realidad, como un don, por eso su “ver” es un ver desde su identidad de imagen y semejanza de Dios. El discípulo aprende a ver la realidad en el encuentro con Jesucristo, se esfuerza por mirar el mundo como Él lo mira, de amarlo como él lo ama. El más alto grado de visión crítica de la realidad se adquiere junto al Crucificado. La Mesa de la Palabra y la Mesa de la Eucaristía son para el creyente la escuela donde se aprende a ver la realidad acogiéndola como un don, a discernirla y luego comprometerse a transformarla para que responda al querer amoroso del Creador.

Desde esta perspectiva podemos volver a leer los subtítulos de este capítulo y notar que en sus enunciados se transparenta ese mirar creyente del discípulo. Por ejemplo, comprenderse que vivimos en medio de dolores de parto, es acoger con esperanza el advenimiento de los tiempos nuevos que se manifiestan en tantos fenómenos positivos y, al mismo tiempo, reconocer los dolores como señales que amenazan con ahogar ese advenimiento de vida nueva. Los párrafos que tratan sobre esto son ilustrativos sobre todo por la descripción de los principales fenómenos que caracterizan nuestra época y, entre otros, justifican la realización de la V Conferencia General.

Un apartado propio se dedica la globalización, como un fenómeno real y complejo, valorado primero en sus aspectos positivos. Sin embargo, “como toda criatura gestada por el hombre, la globalización será aquello que nosotros hagamos de ella”. Entonces la mirada crítica sobre este fenómeno parte de “nuestra cosmovisión cristiana que nos aproxima al fenómeno de la globalización desde los criterios fundamentales de la dignidad humana”, y ésta se mide por el Amor de Dios, cuya medida es el Amor sin medida manifestado por Cristo Jesús.

“Las esperanzas y tristezas de nuestros pueblos nos interpelan” es otro subtítulo donde encontramos una mirada que reconoce grandes esperanzas en nuestros pueblos, por una parte, y dolorosas tristezas por otra, que continúan agobiando a grandes sectores de pobres en nuestros pueblos, que “retardan e imposibilitan hasta ahora los procesos de integración en Latinoamérica y el Caribe” (n. 139).

Por último, en el apartado sobre “Los católicos y la Iglesia , también ante otros desafíos”, “constatamos nuestras propias debilidades”. Por ejemplo, se señalan amenazas erosivas al substrato católico de nuestra cultura, “lo que debilita la presencia evangelizadora de la Iglesia y carcome algo medular del patrimonio espiritual y moral de América Latina y el Caribe”.

En este apartado se da espacio a un fenómeno relativamente nuevo entre nosotros que se manifiesta en “una mentalidad que en la práctica prescinde de Dios en la vida concreta y aún en el pensamiento, dando paso a un indiferentismo religioso, un agnosticismo intelectual y a una autonomía total ante el Creador”. En esa línea se constata “que emerge con renovada fuerza un laicismo militante, que niega a los creyentes posibilidad de manifestarse públicamente”. La presencia de la Iglesia en el continente ha realizado “desde sus inicios un amplio camino evangelizador”, que ha fortalecido la comunión eclesial, ha promovido un diálogo más abierto con el mundo y ha motivado la creciente participación de los laicos en la construcción de la Iglesia y, al parecer en menor grado, en la configuración del mundo mediante su compromiso sociopolítico”. En los párrafos siguientes se mencionan otros desafíos que interpelan la responsabilidad, el testimonio y la coherencia cristiana de los discípulos del Señor también da cuenta de la fuerte disminución del número de católicos en los últimos diez años, entre otros temas, que reclaman un mayor ardor evangelizador y nuevas iniciativas pastorales de parte de los católicos.

Hacia la misión continental

La misión continental forma parte del conjunto principal de claves de lectura del DPa. 12 primera propuesta de redacción del tema (febrero de 2004): “Discípulos de Jesucristo en la Iglesia Católica para la Nueva Evangelización de América Latina y el Caribe al inicio del Tercer Milenio”, reflejaba la intención de dar un nuevo impulso a la evangelización en el continente. Este deseo inicial fue tomando fuerza en la medida que se avanzaba sobre la reflexión en torno al tema, los núcleos temáticos y los desafíos. Pronto se empezó a hablar sobre una “gran misión continental” que sería convocada en la V Conferencia General.

El texto del tema, tal cual nos lo entregó el Santo Padre, recoge explícitamente la dimensión misionera que quiere distinguir la V Conferencia General: “discípulos y misioneros”. La nota evangelizadora del “discípulo de Jesucristo”, como aparecía en la primera redacción del tema, quedó más explícita y casi redundante en la expresión “discípulos y misioneros”. Es cierto, como señalaban algunos, que ser discípulo incluye por naturaleza la dimensión misionera. Sin embargo, el lenguaje nos permite rescatar y destacar significados que complementan y refuerzan los conceptos. Por eso, es oportuna la expresión “discípulos y misioneros” para no dejar lugar a dudas de que la necesidad del tiempo presente nos exige desentrañar y poner en acción todo el vigor y ardor evangelizador que encierra para el discípulo el encuentro con Jesucristo vivo.

La idea de dar un fuerte impulso a la evangelización del continente no es una originalidad exclusiva de esta Conferencia General. Las Conferencias de Río de Janeiro, Medellín, Puebla y Santo Domingo, también fueron preparadas y celebradas como grandes acontecimientos orientados hacia la evangelización, buscando cada una responder a los desafíos propios de su tiempo. Sus conclusiones y orientaciones pastorales reflejan el espíritu evangelizador que las distinguía a todas. Sin embargo, en ninguna de ellas se planteó la evangelización del continente en términos de una “gran misión continental”.Y en esto consiste la novedad de la actual propuesta sobre una Gran Misión en América Latina y el Caribe,”que los Obispos deseamos convocar en la V Conferencia General, a fin de que nuestra Iglesia tenga realmente ardor misionero”, como podemos leer en la Presentación y en la Introducción del DPa.

Texto publicado en la revista “Medellín”. Puede leerse su versión completa desde aquí.
Stanovnick (70 kb)

Por Mons. Antonio Stanovnik • Obispo de Reconquista • Secretario General del CELAM

 

Conclusión


Para quienes estamos estudiando el DPa y trabajando sobre los aportes es indispensable que tengamos presente estas claves de lectura por dos razones. Una razón es más operativo y tiene que ver con la ayuda que ésas nos dan para una adecuada comprensión del texto, para la reflexión sobre el mismo y para la consiguiente elaboración de las aportaciones. Pero el objetivo del Documento no se agota en este ejercicio intelectual. Por eso, la otra razón mira al proceso de conversión espiritual de quienes tenemos la gracia de participar en la preparación de la V Conferencia. Esta disposición interior, mientras realizamos la tarea con el DPa, nos invita a dejarnos evangelizar, a ser los primeros en sentir la necesidad de que el Señor Jesucristo nos convierta en discípulos suyos y renueve en nosotros el ardor de anunciarlo vivo a nuestros hermanos.

Como hemos visto, no hay duda de que la clave principal para la lectura del DPa está en el tema de la V Conferencia. Y al interior del tema, destacábamos la expresión “discípulos y misioneros” como los dos elementos esenciales que configuran la identidad de aquel que fue elegido y llamado por Jesucristo e incorporado a la comunidad eclesial para una misión. Su misión, recordábamos, deberá ser un servicio a la construcción del Reino de Dios “para que nuestros pueblos en Él tengan vida”. Las otras claves de lectura son como los rayos de una circunferencia que convergen hacia esta clave principal, y en ella se alimentan y dan sentido a los demás temas del Documento.

Hay un hermoso texto de la homilía de Juan Pablo II, pronunciada en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe de Ciudad de México, el 27 de enero de 1979, durante la solemne concelebración con los participantes en la Conferencia , donde afirma explícitamente la identidad del cristiano en su condición de discípulo: “¡Salve, Madre de Dios! Tu Hijo Jesucristo es nuestro Redentor y Señor. Es nuestro Maestro. Todos nosotros aquí reunidos somos sus discípulos. Somos los sucesores de los apóstoles, de aquellos a quienes el Señor dijo: “Vayan, pues; enseñen a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo cuanto yo les he mandado. Yo estaré con ustedes hasta la consumación del mundo” (Mt 28,19-20)”. Notemos el modo inclusivo de utilizar la expresión “discípulo”: “Todos nosotros aquí reunidos somos sus discípulos”. Con todo, el discipulado, no ha tomado carta de ciudadanía ni en Puebla, ni en Santo Domingo. En su lugar se prefería utilizar los términos testimonio y testigo.

S.S. Benedicto XVI utilizó recientemente las dos expresiones juntas, discípulos y testigos, con motivo de la Jomada Mundial de la Juventud. Dijo que esa jornada “fue un acontecimiento providencial de gracia para toda la Iglesia. Hablando con los obispos de Alemania, poco antes de emprender el regreso a Italia, dije que los jóvenes han dirigido a sus pastores, y en cierto modo a todos los creyentes, un mensaje que es al mismo tiempo una petición: «Ayudadnos a ser discípulos y testigos de Cristo. Como los Magos, hemos venido a encontrarlo y adorarlo»” (Angelus, 28 de agosto de 2005).

Creo que vale la pena destacar las dos referencias pontificias al discipulado como invitación inclusivo a ser discípulos: “Salve, Madre de Dios! Tu Hijo Jesucristo es nuestro Redentor y Señor. Es nuestro Maestro. Todos nosotros aquí reunidos somos sus discípulos”.Ayudadnos a ser discípulos y testigos de Cristo”.

La V Conferencia General es un ejercicio de colegialidad episcopal y un acto de magisterio, realizado cum Petro et sub Petro . En esta perspectiva, podríamos decir que para un auténtico ejercicio de esta colegialidad y magisterio es necesario aprender a ser discípulo. Todos estamos llamados a serlo, pero este llamado nos incumbe de un modo especial a los Obispos, que estamos implicados directamente en la preparación y realización de esta Conferencia General. La colegialidad es un verdadero ejercicio de comunión, con el que nos disponemos a escuchar juntos lo que “el Espíritu dice a las Iglesias”. La apertura, escucha y fidelidad en este ejercicio hará más auténtico y fecundo nuestro magisterio.

Por eso, en esta etapa de preparación de la V Conferencia todos los creyentes nos sentimos implicados en estudiar el Documento de Participación y realizar nuestros aportes para enriquecer la reflexión sobre los diversos temas que allí se abordan. Por el espíritu que nos anima en esta tarea hacemos nuestra la súplica del Santo Padre: “ayúdennos a ser discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida”.

 

Estimados amigos de ISCA: les escribo para agradecerle de corazón el trabajo que realizan a través de la formación a distancia y todas las novedades que por medio los boletines me hacen llegar normalmente, les cuento que soy profesor de catequesis en la Escuela Juan XXIII de Salta, y todos los comunicados que me envían los hago circular por todos mis alumnos, si en verdad también soy alumno de Uds. (aunque no muy contante, por mi tiempo), pero no dejo siempre de leer todo lo que me envían. Estoy muy interesado en este Taller virtual Catequesis Familiar así que les ruego me inscriban y me hagan llegar cuanto es el aporte que debo realizar, todos mis datos y papeles Uds. lo deben tener en su base de dato. Desde ya muchas, muchísimas gracias. Que Dios los bendiga.

  Miguel Ángel Bernel - Arquidiócesis de Salta miguelangelbernel@hotmail.com
 

Interesante el taller sobre la catequesis familiar, en mi parroquia Santa Lucia en el municipio de Floridablanca Santander Colombia, optamos por esta desde el año 1995, debido a que padre Silvano Poletto de la comunidad “siervos de la caridad” estuvo en chile varios años y trajo ese trabajo tan hermoso. Hoy lo desarrollamos con casi cien familias aproximadamente anualmente ya hay formados catequistas guías, parejas y ACN. Me interesa saber cómo puedo participar para seguirnos enriqueciéndonos. Gracias.

Jose Luis Rincon Flerez
rinconga6@hotmail.com

 

 

Taller de
“Catequesis Familiar” (nuevo)

Los invitamos a sumarse a nuestro Taller de Catequesis Familiar, un nuevo espacio para el estudio y reflexión acerca de este ámbito catequístico. Aun quedan lugares en nuestro cupo, aunque ya son varios los inscriptos para este taller, en el que catequistas de diversas regiones de Argentina y América Latina podrán aportar sus miadas y compartir la reflexión, buscando juntos caminos nuevos para la Catequesis Familiar de este tiempo. Aquellas personas que desee anotarse puede hacerlo en www.isca.org.ar

 
Inscripción 2007

El 15 de abril el ISCA inicia sus Cursos de Acreditación 2007 ISCA: Catequética Fundamental. Un modo de pensar la Catequesis en la Argentina de hoy; Una mirada al Directorio General de Catequesis desde el documento argentino Navega Mar Adentro; El saber hacer del Catequista de Niños; El sujeto de la Catequesis en la cultura comunicacional; Liturgia y sacramentos: la reflexión catequética; Cursos de Agentes Multiplicadores. Pueden encontrar más información dirigiéndose a nuestro sitio web: www.isca.org.ar

 

La Junta Nacional de Catequesis de la Argentina nos informa que durante este año se celebra el 45º aniversario del Primer Congreso Catequístico Nacional realizado en Buenos Aires en 1962, y los 20 años del Segundo, realizado en Rosario en 1987. “Al hacer memoria me doy cuenta que es necesario la audacia para que las transformaciones se vayan haciendo. Es decir que, antes de los grandes encuentros eclesiales hubo gente que buscó, experimentó, se animó y se jugó”, recuerda Ana María O'Neill I.C. en un texto escrita para esta ocasión. El sitio de la Junta Nacional de Catequesis puede visitarse en www.catequesisnacional.org

 


La Universidad Católica de Chile presenta su postgrado de Magíster en Educación Religiosa, con Especialidades en Pastoral Catequética y en Pastoral Educativa. Pueden inscribirse sacerdotes, u otras personas con título universitario de Profesor de Religión, Bachillerato en Teología, o Licencia en Ciencias Religiosas. La información general puede encontrarse en www.ucsh.cl , en cuyo portal los interesados pueden inscribirse.

 

Después de haber organizado en noviembre el I Congreso de Evangelización de la Cultura “ Los Católicos en la Sociedad Civil y la Política ”, el Departamento de Investigación Institucional de la Universidad Católica Argentina, invita a la presentación de los Informes del Barómetro de la Deuda Social Argentina "Progresos sociales 2004-2006. Avances y retrocesos en una sociedad polarizada" y "Argentina 2006: condiciones de vida de la niñez", elaborados a lo largo del año 2006. La presentación se realizará en el Auditorio Mons. Derisi, Av. Alicia Moreau de Justo 1400, subsuelo, el miércoles 28 de Marzo a las 18:30.

 
 
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