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Proyectar,
orientar, renovar
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La Junta Nacional de Catequesis se
reunió con equipos catequísticos
de todo el país entre el 17
y el 19 de abril. El encuentro -realizado
en Alta Córdoba- convocó
a los representantes regionales y
delegados de áreas de nuestro
país. Los objetivos fueron
los de compartir lo realizado y proyectarse
hacia el futuro para impulsar una
renovación de nuestra catequesis.
El ISCA estuvo presente, con sus,
aportes en este encuentro.
Estas ocasiones suelen ser espacios
de reencuentro, para reconocerse en
los que nos une y en lo que nos diferencia.
La tarea suele ser más rica
cuando sus integrantes son distintos
pero ella continúa siendo la
misma. A la diversidad de realidades
y carismas se le contrapone la unidad
de la misión.
En lo concreto, se avanzó en
la redacción del documento
ORIENTACIONES Y LINEAMIENTOS PARA
LA RENOVACIÓN DE LA CATEQUESIS
DE INICIACIÓN CRISTIANA, que
bajo la inspiración de Mons.
Eichhorn, su presentador, seguirá
siendo elaborado en la reunión
de Junta Nacional. Se trabajó
arduamente sobre un primer borrador
para luego sumar aportes con vistas
a tener un texto capaz de orientar
la catequesis de iniciación
para renovar la catequesis de la Argentina.
También se dedicó un
espacio a la preparación del
ENADIR, el Encuentro Nacional de Dirigentes
que va a realizarse en octubre. En
continuidad con el proyecto de la
Junta, los directores catequísticos
reflexionarán sobre la catequesis
de iniciación. Proyectar, orientar,
renovar, esos fueron los verbos que
guiaron las decisiones dentro de un
espacio de reflexión compartida.
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Hacia una Pastoral de la ternura
en el camino del seguimiento
del Señor
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Desde el punto de vista antropológico,
la ternura forma parte fundamental del
ser humano como oferta y como demanda,
es decir, por un lado, está inscrita
en lo más profundo de cada ser
humano, capaz de ofrecer ternura, pero
por otro lado, es una necesidad básica,
de la cual la persona no puede prescindir
porque no llegaría a vivir su
humanidad en toda su plenitud. La ternura
es sobreabundancia del amor compartido,
por el puro placer-gusto de compartirlo,
pero también como respuesta que
ofrece cuando se ve desafiado por la
fragilidad o el peligro del otro, es
el amor que abraza, envuelve, protege
y salva. Esta ternura abrazadora, envolvente,
protectora y salvífica es la
quintaesencia del Dios creador, liberador
y salvador, que se ha revelado eternamente
a la humanidad, de la cual, los escritos
bíblicos dan testimonio. Así
pues, sabiendo que Jesús es la
plenitud de la revelación que
Dios hace de sí mismo al ser
humano, es lógico deducir que
en Él, la ternura divina se manifiesta
en toda su plenitud, y además,
que heredó este legado humano-divino
de salvación a la comunidad de
creyentes, a la Iglesia.
Jesús de Nazareth: Sacramento
de la ternura entrañable de Dios
Cuando
uno se acerca al Nuevo Testamento puede
descubrir que los evangelios son la
revelación de a ternura entrañable
de Dios para con ser humano. La ternura
que se hace epifanía en el corazón
palpitante y acogedor de Jesús;
un corazón sensible, capaz de
ternura solidaria, de compasión,
de benevolencia y de amistad gratuita
para con todos los seres humanos, pero
de manera preferencia) para con los
excluidos, Como bien afirma Carlo Rocchetta:
“La ternura de Jesús revela cuanto
más de humano existe en Dios
y cuanto más de divino existe
en el hombre”.
A
partir del Evangelio de Lucas. González
de Cardedal expresa que la encarnación
de Jesús en la historia humana
es fruto de las entrañas de ternura
de Dios. Es ahí en sus entrañas,
en su seno -lugar donde el amor hace
surgir la vida-, donde se gestó
la encarnación de su Hijo: "Jesús
es retoño de las entrañas
de nuestro Dios", es el vástago
de David que visitará al ser
humano para iluminar sus tinieblas,
trayéndole la ternura de Dios
y con ella la misericordia y el perdón
(Lc 1,78). En Jesús, Dios ha
visitado a su pueblo; toda su vida compartida
a través de su mensaje y de los
milagros es un signo de la llegada de
su Reino, es decir, de la entrañable
misericordia que restituye la plenitud
humana a los excluidos. Dios se manifiesta
en Jesús devolviendo su rostro
humano a la sociedad, y la sociedad
se transforma y humaniza en la medida
en que se acerca al Dios de la ternura
que es el mismo Dios del Reino.
Así
pues, la ternura representa la práctica
amorosa y entrañable de Jesús,
su empatía y simpatía
con por y para el otro. Ella es la envoltura
del amor, el clima de atención
y efusión afectiva indispensable
para que el amor pueda manifestarse,
realizarse y experienciarse en toda
su profundidad. De ahí que, la
entrañable opción por
los excluidos de su tiempo -publicanos,
prostitutas, endemoniados, enfermos,
ciegos, leprosos, pecadores, paganos,
extranjeros, mujeres, viudas, niños,
pobres, ricos, enemigos, malhechores,
traidores, criminales- sea una de las
experiencias más significativas
y uno de los datos más verificados
del actuar histórico de Jesús.
Todos ellos son interlocutores de su
ternura entrañable.
Siendo fiel a su experiencia de Hijo
amado, es decir, entrañado, querido,
abrazado acariciado por su Abbá,
Jesús hace de la ternura entrañable
la razón de su existencia; vive
del amor, en el amor y para el amor.
No es pues casual que uno de los rasgos
más típicos de su actuación
sea la compasión: una compasión
que se convierte en desvelamiento visible
de la ternura divina que es, además,
uno de los contenidos fundamentales
de su mensaje y la fuerza constitutiva
de su misión (DM 3). Un Mesías
que asume toda su humanidad para darla
y compartirla con todas las gentes.
En este sentido Sanders observa que
entre los elementos más ciertos
de la tradición, destaca la provocativa
simpatía de Jesús hacia
los pecadores y su solidaridad hacia
los excluidos. Todos encontraban en
Él sin duda, un horizonte de
futuro. Jesús llamaba a los pecadores
y, al parecer, frecuentaba sus hogares
y su compañía para ofrecerles
su amistad mientras eran todavía
pecadores'. Refiriéndose a este
actuar histórico de Jesús,
Rocchetta señala:
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La plena humanidad de Jesús
lleva históricamente
consigo una plena asunción
de los sentimientos humanos,
en particular de la ternura
como acto afectuoso, como vivencia
orientada a la «benevolencia»
y a la piedad... Cada vez que
los evangelios se refieren a
la «compasión»
de Jesús remiten a un
sentimiento, a un modo de sentir
experimentado realmente por
él, encarnado en primera
persona, a una aproximación
suya a los necesitados, con
todo lo que esto implica en
el plano de la participación
y de la disponibilidad al servicio
hasta la entrega de la misma
vida”.
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En efecto,
la manifestación de la ternura
entrañable de Jesús
puede descubrirse en la relación
con toda esa categoría de excluidos,
quienes son interlocutores de su ilimitada
ternura. Hay en Él una disponibilidad
y una predilección para acogerlos
y dejarse acoger, para estar con ellos
y ofrecerles la salvación.
Su ternura es así compasión,
es decir,'pasión compartida',
participación profunda no apática
sino empática y simpática.
Antonio Pago la observa que la dignidad
de los últimos es la meta de
Jesús, lo que entendió
como "Reino de Dios" era
la irrupción de su compasión
en el mundo, la cual había
de dirigir e impulsar todo hacia una
vida más digna y más
dichosa para todos, empezando por
los últimos".
Según algunos autores, en Lucas
-el 'Evangelio de la misericordia'
se percibe a un Jesús muy humano,
lleno de "ternura solidaria"
y "defensor de los derechos humanos".
Se descubre en este Evangelio que
son muchos los signos con los que
Jesús proclama la gratuidad
del amor y la fuerza de entrañable
ternura; Él se muestra siempre
sensible con un trato amistoso, cercano,
abierto y comprensible con los grupos
social y religiosamente excluidos,
principales destinatarios de la salvación.
Este trato humano de Jesús
se deja ver en la ternura y el dolor
compartido con una pobre viuda que
va a enterrar a su único hijo
(7,11-17); en la acogida cariñosa
a la pecadora conocida de todos pero
que llora sus pecados (7,3649); al
aceptar dialogar con diez leprosos
y ofrecerles la seguridad de la curación
(17, 11-19); al hospedarse en casa
de un jefe de publicanos con la convicción
de que también este pecador
es hijo de Dios (19,1-10); y hasta
en el diálogo esperanzador
con el ladrón, compañero
de suplicio, para abrirle las puertas
del paraíso (23,39-43).
De hecho, todos querían tocarlo
porque emanaba de él una fuerza
sanativa, su sola presencia transmitía
confianza; hacía que las personas
se sintieran a gusto, acogidas. En
efecto, Jesús fue capaz de
manifestar su ternura haciendo el
bien y curando toda clase de enfermedades
y dolencias, curando a los oprimidos
por los demonios precisamente porque
el Padre estaba con Él '."Su
misión no era tanto una misión
`religiosa' o 'moral', cuanto una
`misión terapéutica'
encaminada a aliviar el sufrimiento
de quienes se ven agobiados por el
mal y excluidos de una vida sana".
El Seguimiento
de Jesús
La vida del auténtico
discípulo es presentada a partir
de la parábola del tesoro en
el campo (Mt 13, 44) y de la perla
(Mt 13,45s), en las cuales Dios es
el gran tesoro, la perla preciosa.
La expresión "lleno de
alegría" manifiesta esa
total disponibilidad que embarga a
la persona ante el brillo de lo encontrado.
Por eso, seguir a Jesús es
participar de ese tesoro. La buena
nueva de la llegada del Reino proporciona
una inmensa alegría, orienta
toda la vida a la plenitud de la comunión
con Dios y efectúa la entrega
mas apasionada a los demás
por gratitud a la gratuidad de su
amor.
Un amor entrañable e ilimitado
como lo describe la parábola
del buen samaritano (Lc 10, 25-37),
quien actúa de una manera concreta
con una ternura rebosante, hasta al
exceso, la cuál va más
allá del simple deber. No sólo
cura al herido y lo conduce al albergue,
sino que su amor se desborda frente
al prójimo herido encargándose
de su situación: l° se
acerca, llegó junto a él;
2° lo ve, lo mira; 3° se compadece
-se le conmueven las entrañas-;
4° lo cura con sus propias manos
al vendar sus heridas con aceite y
vino; 5° lo echa sobre sus hombros
y lo monta en su propia cabalgadura;
6° lo lleva a la posada caminando
a su lado varios kilómetros;
7° cuida de él; 8°
paga dos días más de
hotel (los dos denarios); 9° lo
encarga al posadero para que lo cuide;
10° ofrece pagar lo que sea de
más por ayudarlo. En esta gama
de gestos se percibe una com-participación,
una personal atención que manifiesta
la originalidad de la ternura evangélica.
Su ternura es realmente completa,
auténtica, sin intereses o
medias tintas: es ternura de don puro,
de benevolencia gratuita"'.
Así pues, querer ser discípulo
de Jesús, implica reconocerlo
en los demás, en los más
pequeños: «... cuanto
hicisteis a uno de estos hermanos
míos más pequeños,
a mí me lo hicisteis»
(Mt 25,40), significa esforzarse en
favor de una sociedad nueva y diferente.
En el samaritano -como destaca Rocchetta-
Jesús no presenta únicamente
un buen ejemplo de vida sino un modo
nuevo de ser y de organizar las relaciones
humanas y la vida social; no son sólo
los gestos de ayuda pequeña
o limosna, sino la expresión
de una elección de vida en
favor del prójimo y ocupada
en la construcción de una convivencia
social en la que predomina la ternura
y no la dureza de corazón,
el respeto de la vida y el amor y
no el abuso y el egoísmo. De
ahí que no sea exagerado decir
que en esta imagen del samaritano
se tiene la carta magna de la ternura
como respuesta para los discípulos
y como forma de actuación concreta
del amor evangélico.
Guillermo
Meza Salcedo, Pbro.
| Diócesis de Tepic, Nayarit.
México
Licenciado en Teología Pastoral,
Universidad Pontificia Bolivariana-UPB,
Instituto Teológico Pastoral
para América Latina-ITEPAL
Tomado de la
revista Medellín Nº 127
/ septiembre 2006
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A principios de mes Blanca
Silva se comunicó con
nosotros agradeciendo el sitio
recomendado del mes en el que
estuvo navegando y buscando
distintos material "casi
tres horas". Nos alegramos
que haya sido de utilidad y
los invitamos a todos: por un
lado a seguir consultando este
espacio en nuestra página
que quiere ser un servicio para
todos; y por otro lado los invitamos
a sugerirnos sitios de interés
para la formación para
que podamos enriquecernos mutuamente.
Podemos consultar este material
en http://www.isca.org.ar
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Habitar
el espacio virtual
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| El
rector del ISCA, Pbro. José
Luis Quijano, estuvo presente
en la Reunion de profesores de
medios de comunicación
en los seminarios para la formación
de futuros sacerdotes organizada
por el CELAM en Río Negro
(Colombia). Se dialogó
acerca del lugar de esta disciplina
en la formación de los
presbíteros. Esto los llevó
a cuestionarse acerca de otros
aspectos de la formación
pastoral. ¿Un sacerdote
que se está formando debe
aprender acerca de todas las áreas
de la Pastoral o, en su formación.
También estuvieron presentes
representantes de los distintos
medios (cine, TV, prensa, e INTERNET)
y el ISCA participó, presentando
su fundamentación acerca
de los espacios virtuales como
espacios desde los cuales se evangeliza.
El padre Quijano propuso “habitar
el espacio virtual” y encarnarse
en esa realidad, como parte de
un cambio de paradigma en nuestra
relación con los medios
de comunicación. |
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| En
la reunión de la Junta
Nacional de Catequesis realizada
en Alta Córdoba el ISCA
presentó sus cursos virtuales
y semipresenciales, su investigación
y publicaciones, y la proyección
internacional de sus contenidos
y actividades. El primero de estos
nuevos cursos va a presentarse
en Río Cuarto (Córdoba)
durante la segunda mitad del año.
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La
VI Asamblea Ordinaria de la
SCALA (Sociedad de Catequetas
Latinoamericanos) va a realizarse
en Buenos Aires del 27 de
abril al 30 de mayo. El tema
de estudio es el de LA INICIACIÓN
CRISTIANA EN LA FORMACIÓN
DE CATEQUISTAS, deteniéndose
en cuestiones como la carencia
del primer anuncio en los
catequistas y su espiritualidad.
Estarán presentes el
P. Mario Segura, el P. Luiz
Alves de Lima y la Hna. Ivana
Gastaldelli.
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Ya
suman más de un centenar
de inscriptos a nuestros cursos
virtuales del año lectivo
2007. La inscripción sigue
en curso. Puede hallarse más
información sobre su
contenido en nuestro sitio web
www.isca.org.ar
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Encuentro Nacional
de Formación
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El
Equipo Nacional de Formación
de Catequistas de la Junta
Nacional de Catequesis convocó
a formadores de catequistas
(de equipos, escuelas o centros
de formación, seminarios
de catequesis, etc.) de diferentes
instancias (diocesano, regional,
nacional) para un encuentro
nacional del 4 al 6 de mayo.
Será en Cautelar y
el tema de trabajo será
“Hacia una experiencia de
formación en estilo
catecumenal”. Invitada especialmente
estará presente la
Hna. Irene Nesi, catequista
de Venezuela y miembro de
SCALA (Sociedad de Catequetas
de Latinoamérica).
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