Año 5 • Nº 65

Mayo 2007
Hacia una experiencia de formación con estilo catecumenal

Bajo este lema, un grupo de ochenta formadores de todo el país, reunidos en Castelar, Prov. de Buenos Aires; iniciamos un camino de reflexión centrado en la Palabra, intentando abrir nuevos horizontes que respondan a los desafíos de "acompañar a otros en sus trayectos formativos, haciéndose discípulos que escuchando al Señor, acrecientan su anhelo de seguirlo".

El clima fue de fiesta, de encuentro, de experiencias compartidas, de hacerse voz de las comunidades de procedencia y de muchos catequistas que silenciosamente construyen el Reino.

Abrazamos el texto de Emaús y fuimos adentrándonos en él, para redescubrir la formación como un camino y al formador como un acompañante.

Lavamos nuestros ojos para mirar de otro modo y partimos el pan, en la Eucaristía que presidió Monseñor Luis Eichhorn, como signo de nuestro compromiso de hombres y mujeres de fe.

Trabajamos en pequeños grupos de reflexión, que imitando a las primeras comunidades, se mantuvieron unidas durante los tres días soñando perfiles, diseñando programas, focalizando la mirada en la imagen del discípulo que escucha, que acoge, que espera, que celebra, que es profeta y testigo; para completar el última día con la elaboración de criterios que ayuden a la formación, en un camino catecumenal.

El marco teórico tomado de la 3era Semana Latinoamericana de Catequesis y la Síntesis de los aportes para la 5ta. Conferencia, junto con la exposición de la hermana Irene Nesi de Venezuela; iluminaron el recorrido.

Los espacios informales en torno a la mesa o el café, dieron cuenta de la existencia de una comunidad catequística que está en marcha, convencida de la necesidad permanente del anuncio kerygmático y de la puesta en marcha para continuar dando pasos en la formación catequística desde la Iniciación Cristiana.

El equipo del ISCA, que participó: Padre José Luis Quijano, Laura De Isla, Ana Cincunegui, Andrea Zannol, Luis Benavides y María Luisa Landgrebe, damos gracias al Buen Dios por su obrar misericordioso en nuestras vidas y en la vida de la Iglesia.

Del encuentro con Jesucristo a la misión en el mundo: una lectura de Ecclesia In America
(Primera parte)

Dos interrogantes nos hemos hecho en el presente trabajo, primero, ¿Cuál es el escenario histórico-social en el que acontece el encuentro con Cristo y la misión de la Iglesia hoy según Ecclesia in America? Puesto que partimos de la premisa que es el mismo marco de realidad en que se realiza el proceso de la V Conferencia. En segundo lugar nos preguntamos: ¿Cuál es la herencia que nos ofrece Ecclesia in America para afrontar los desafíos del mundo actual y los que el futuro pueda deparar en perspectiva de la V Conferencia General de los obispos latinoamericanos? En ese escenario acontece el encuentro del discípulo con el Re sucitado; en ese contexto también se forma el discípulo, hombre o mujer, en cuanto es un ser situado en la historia y en el mundo sin ser del mundo; esa formación viene urgida por la conversión, que es una llamada permanente para quienes viven apasionados por el Reino, y por la comunión, que es una nota de eclesialidad fundamental e importante hoy. Finalmente, desde ese marco el discípulo proyecta su compromiso solidario y su responsabilidad con la nueva evangelización.

Emergencia de los pueblos indígenas
Todo análisis pastoral de la realidad latinoamericana debe incluir a los pueblos indígenas, no solamente como destinatarios de la acción evangelizadora sino como protagonistas y agentes de la misión. Además es mucho lo que pueden aportar, dada su sabiduría rnilenaria, en la construcción de una vida digna para todos.

Probablemente todavía no hemos asimilado la inmensa riqueza de la sabiduría que tienen en cuanto a sus valores éticos, a su espiritualidad, a su cosmovisión en la relación con Dios, con la naturaleza y con el mundo, En la última década del siglo XX, nuestra Iglesia, al igual que la sociedad, se vio fuertemente interpelada por la emergencia de los pueblos originarios que buscaban recuperar su identidad, reclamaban el respeto de sus derechos sus derechos y el reconocimiento de su existencia. Ellos, de diversasa maneras, hicieron oír su voz, en demanda de una más activa participación y efectiva.

Alejandro Vl (1492-1503) había concedido a los Reyes de España y a sus sucesores el derecho de estas tierras Y sus pueblos para que fueran evangelizados. Los conquistadores abusaron de tal disposición hasta despojar a los indígenas de su legítima propiedad fueron y convertirlos en extranjeros en su propia tierra. Este despojo de sus tierras, de su identidad cultural y de su cosmovisión fue la constante durante 500 años, dando como resultado su total marginación Y exclusión de la sociedad. Es comprensible entonces que después de tantos años de oprobio e injusticia quisieran hacer oír su voz, pronunciar su palabra, recuperar el espacio que injustamente se les ha negado, afianzar su identidad y participar activamente en la Iglesia y en la sociedad.

Juan Pablo II, escuchó el clamor de estos pueblos y denunció, desde Santo Domingo en 1992, los problemas que los golpean: la tenencia de la tierra, la seguridad social, el derecho de asociación, la capacitación agrícola, la participación en la vida nacional, la formación integral de los hijos, la educación, la salud, la vivienda. Once años antes, en marzo de 1987, desde Quetzaltenango, Guatemala, ya había elevado su voz de condena frente a la marginación que sufren, las injusticias que soportan, las grandes dificultades que tienen para defender sus tierras y sus derechos, la falta de respeto a sus tradiciones y costumbres: "Hay que reconocer con toda verdad los abusos cometidos debido a la falta de amor de aquellas personas que no supieron ver en los indígenas hermanos e hijos del mismo Padre Dios (SD 20). Ecclesia in America reconoce que todavía las etnias son objeto de discriminaciones injustas. Es necesario, entonces erradicar todo intento de marginación contra las poblaciones indígenas, lo cual implica un empeño serio por respetar sus tierras y los pactos contraídos con ellos, también hay que responder a sus legítimas necesidades sociales, sanitarias y culturales (EAm. 64).

Mientras preparaba este artículo, el CELAM, publicó en dos interesantes y amplios volúmenes el resultado de dos significativos Encuentros sobre la llamada "Teología India", ambos realizados en el año 2002, uno en Oaxaca, México, y el otro, en Riobamba, Ecuador. Estos encuentros tenían como objetivo, según lo manifiesta en la Introducción el I,hispo de Jalapa, Guatemala, Mons. Julio Cabrera Ovalle, dar a conocer el tema de la Teología India ... acompañar los procesos de inculturación del Evangelio ... realizar un discernimiento acerca de los diferentes caminos que se presentan como reflexión teológica o Teología India", y por último iniciar "un dialogo teológico con los expertos en este camino de reflexión teológica17

Aceleración de los procesos de globalización
El avance de los procesos de globalización ya sean de tipo económico o cultural constituye otro de los elementos contextuales que marcan la década de los '90, más aún la nuestra de comienzos del siglo XXI. Este es otro de los nuevos espacios en el que hoy caminan las naciones del Continente Y en el que también hoy se realiza el en cuentro con Jesucristo vivo y la nueva evangelización.

Hay estudios con el fin de analizar e interpretar el fenómeno de la globalización desde la perspectiva de los "signos de los tiempos" para descubrir qué nos dice el Señor de la Historia y cómo incide en la vida de la Iglesia y en el desarrollo de su misión en el mundo. Uno de ellos es de uno de los profesores del ITEPAL. Nos referimos al Pbro. Dr. en Teología Pastoral, Salvador Valadez, quien en su estudio concluye que "la globalización es un fenómeno complejo, que se presenta como un hecho y a la vez como una tendencia; es un proceso con diversas fases y matices ... ; es un fenómeno ambiguo" , porque conjuga "valores y antivalores","riesgos y posibilidades"; "es un proceso de desarrollo multisecular, de creciente interrelación e interdependencia entre los pueblos del mundo; por tanto, no es un fenómeno nuevo, si bien, en su fase actual, encierra unas características peculiares; es un proceso de desenvolvimiento desigual", por lo tanto asimétrico.

La globalización según el análisis del P. Salvador "es un fenómeno pluridimensional, que afecta todas las dimensiones de la vida y la actividad humanas: económica, política, social, cultural, ecológica, religiosa, etc". Reconoce que la globalización no está conduciendo a los pueblos "a la igualdad y al bienestar", al contrario, cada vez más se "acentúa la desigualdad y la exclusión" "Es un hecho sociológico indiscutible e irreversible, en cuanto tendencia, pero no en algunas de sus versiones (como la actual), cuyos mecanismos perversos deben necesariamente ser modificados, redimensionados e incluso invertidos", Valadez, concluye afirmando que la globalización no es producto de la fatalidad, es más bien un fenómeno pensado e impulsado por el ser humano. Su principal protagonista es la acción libre del hombre. Desde esa perspectiva "constituye un desafío y una oportunidad, que exige la intervención inteligente y creativa del ser humano, para proseguir su verdadero rumbo hacia la integración de la familia humana".

Para construir una sociedad más justa e igualitaria es necesario potenciar en todos un sentido de mayor responsabilidad para el bien común, y nunca perder de vista que la persona humana es el centro de cualquier proyecto social. El cumplimiento de estos dos principios éticos que tienen sustentación evangélica nos abre el camino para asegurar una globalización en solidaridad y una globalización sin marginación. Es decir, orientada en la perspectiva de la defensa de la dignidad humana y de la promoción de la cultura de la vida.

Para nuestra Iglesia católica, esto es de gran importancia y es un potencial enorme para la realización de la misión que Jesús le ha encomendado. En segundo lugar, la globalización esta favoreciendo, el incremento de las oportunidades de desarrollo y de promoción humana. La tecnología de las comunicaciones de esta nueva era global, ha hecho posible una protección efectiva de los Derechos Humanos y una toma de conciencia frente a los grandes problemas y desafíos que enfrenta la humanidad en el campo ético, ecológico, científico, etc. En tercer lugar, en un mundo globalizado se abre la oportunidad para una mejor experiencia de la catolicidad de nuestra Iglesia, de tal modo que como sacramento de la unidad universal, la Iglesia debe ser casa y escuela de comunión, para infundir un estilo "católico" de vivir y convivir. En cuanto comunión católica, ha de favorecer intercambio entre los pueblos. Entendemos aquí la catolicidad en sus dos dimensiones: en su extensión por el mundo entero, y en la plenitud de la verdad que trae a la familia humana. Como Iglesia extendida por todo el mundo, la Iglesia Católica es una institución que cuenta con recursos especializados para un mundo globalizado. La Iglesia tiene redes de comunicación que construyen la solidaridad entre las naciones Y por medio de la comunidad humana, En cuarto lugar, la comunión entre las iglesias locales se hace más efectiva y atrayente en esta época de mundialización, pues la Iglesia está implantada en lo local y, siendo misionera por naturaleza, se encarna en cada cultura. Pero ofreciendo el mensaje universal y transcultural del evangelio, es también sacramento universal de salvación.

Es el sistema económico denominado neo liberal que subyace en esta economía globalizada. El neoliberalismo, se fundamenta en una "concepción economicista del hombre, considera las ganancias y las leyes del mercado como parámetros absolutos en detrimento de la dignidad y del respeto de las personas y los pueblos. Provoca la marginación de los más débiles, se convierte en una fábrica de pobres, pues de hecho, los pobres son cada vez más numerosos, víctimas de políticas y de estructuras frecuentemente injustas" (n 56). Entre los elementos positivos de la globalización económica se indican el fomento de la eficiencia y el incremento de la producción, la ampliación de las relaciones entre los diversos países en lo económico, consolidación del ''Proceso de unidad de los pueblos y abre el camino para un óptimo servicio a la familia humana (n 20). Con la globalización económica existe la globalización "cultural" que es fomenta da por los medios de comunicación social. Se caracteriza por la imposición de nuevas escalas de valores ... a menudo arbitrarios y en el fondo materialistas. El desafío que plantea este otro rostro de la globalización es la dificultad para mantener viva la adhesión a los valores del Evangelio (n 20).

Parte de la dignidad humana es el derecho a la cultura, como una manera distintiva del ser humano. Privar a las personas de su idioma y forma de vida, para forzados a entrar en otros modelos o estilos de vida, es robarles una dimensión básica de su humanidad. Por eso como reacción a esos procesos culturales homogeneizantes se abre camino una globalización desde la base local en el que hay una significativa participación de la sociedad civil, que defiende las peculiaridades de las personas, de los pueblos y de las culturas.

La propuesta que la Iglesia tiene frente al mundo globalizado es la globalización de la solidaridad. El espíritu que anima a la Iglesia a hacer tal propuesta se inspira en el proceso dinámico de la Encarnación que la conduce a trabajar en función del Reino para se instaure una cultura basada en la justicia, el amor y la paz. Esta propuesta nace también nace del encuentro con Jesucristo vivo que conduce necesariamente a la solidaridad con todos. Finalmente una cultura globalizada de la solidaridad parte del Evangelio, para servir a cada persona humana.
(Continúa)

Este es el extracto de una extensa nota publicada en la revista medellín/teología y pastoral para américa latina Nº 126, junio de 2006.

Por P. Victor M. Ruano Pineda

 
Martha Lambrechts, de Hurlingham (Diócesis de Morón) agradece el trabajo que realizamos y nos cuenta que desearía recibir material para reflexionar sobre el tema de la formación de coordinadores de catequesis. Los que quieran ayudarla pueden dirigirse a martlamb@sinectis.com.ar
 

Presentamos la Revista Sinite que nos ha llegado y de la que hemos seleccionado el artículoLos desafíos planteados a la catequesis francesa escrito por Denis Villepet, quien es Director del Instituto Superior de Pastoral Catequética de Paris. Es un tema muy actual para la reflexión que se viene profundizando acerca de la crisis de la Iniciación Cristiana. El autor presenta sencillamente un panorama de la realidad de la Catequesis en Francia que nos puede servir para mirar nuestra propia realidad. Finalmente presenta tres desafíos a la catequesis: el de la iniciación, el de la interioridad y el comunitario que nos llevan a revisar nuestra tarea a la hora de renovarla. Las pistas concretas del final también son un buen elementos para seguir ahondando en la necesaria transformación que tenemos que buscar como catequistas, ya que -como dice el autor- " Hay que pasar de una catequesis que mantiene y consolida la fe que ya existe, a una catequesis que despierta el deseo y propone la novedad radical del Evangelio, porque ya no podemos actuar como si esta Buena Nueva fuese ya conocida y estuviera naturalmente inscrita en la memoria cultural de las personas."
Si le interesa puede leer el texto completo haciendo click aquí

 

Más de sesenta catequistas se reunieron el 6 de mayo en el Colegio Nuestra Sra del Carmen de la Diócesis de Villa de la Concepción de Río Cuarto.
El clima de alegría y serenidad del encuentro, la participación de los catequistas, el tiempo de discernimiento transcurrido en la capilla y la palabra, presencia, cercanía y fraternidad del Obispo, Mons. Eduardo Martín fueron verdaderos regalos que dejaron huellas en el grupo.
La JDC ha organizado otros encuentros para el discernimiento y la pre-inscripción de los catequistas que se disponen a iniciar el Curso de Agentes Multiplicadores de Río Cuarto.
Los próximos encuentros preparatorios serán el 20 de mayo y el 18 de junio. Esta instancia de formación, organizada por el ISCA, está destinada a los catequistas que se integrarán a las estructuras de animación y formación catequística de la Diócesis.

 
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