Año 5 • Nº 66

Mayo 2007
 

El Espíritu es como el viento, decimos. Esta afirmación nos llega de una época en la que la navegar era, realmente, estar entregados al viento. Salir a navegar significaba exponerse a lo que el viento quisiera; no había motores ni artefactos capaces de oponerse a su voluntad. El viento era el dueño y señor de los mares. Salir de viaje significaba muchas veces postergar la propia voluntad y aceptar hacia donde él quisiera llevarnos.

El Espíritu es como la luz, agregamos. Esta comparación fue hecha antes de que se inventara la luz eléctrica, ese dispositivo capaz de iluminar lo oscuro con solo presionar un interruptor. La luz del día llegaba lentamente, iba alumbrando el espacio y se iba, también, lentamente. La iluminación no era un rápido relámpago, sino un proceso paciente, lento y gradual.

Cuando afirmamos que el Espíritu Santo es como el viento y como la luz, quizás no lo sepamos, pero nos estamos colocando frente a él en el lugar de los que se encuentras dependientes, subordinados a sus manifestaciones. Es bueno que recordemos que el Espíritu Santo es un auxiliar en nuestra tarea. Y que nosotros somos lo que queremos arriesgarnos y colocarnos al empuje de su viento, a la espera de su luz.

Mariano N. Donadío

Del encuentro con Jesucristo a la misión en el mundo: una lectura de Ecclesia In America
(Segunda parte)


Cinco flagelos, entre otros, amenazan seriamente hoy la vida de los pueblos latinoamericanos: deuda externa, corrupción, droga, abusos y daños ecológicos, armamentismo.

El peso insoportable de la deuda externa
El desarrollo integral de los pueblos latinoamericanos y e! acceso a una vida digna está impedido hoy por e! peso asfixiante de la deuda externa, constituye un gravísimo obstáculo para e! desarrollo de las naciones y una permanente amenaza para toda la humanidad. Se estima que cada año, nacen aproximadamente 75 de millones de habitantes entre los países más pobres de! continente Asiático, Africano y Americano.

Cada uno de los recién nacidos entra al mundo con una pesada deuda bajo el brazo. Dada la perversidad inicua de la deuda, ésta se trasmite de generación en generación como una carga, sin que nadie sepa a ciencia cierta quién, cómo y cuándo fue contraída. y, al final de cuentas, eso ya no es lo que preocupa. En realidad lo que importa es lo que cuesta pagada y cómo el fantasma de la deuda externa pone en jaque el futuro de estos niños y el país en su conjunto.

Aunque la Iglesia reconoce la complejidad de tan grave problema, tanto en su origen como en las posibles soluciones, le preocupa la suerte de las naciones americanas, sobre todo la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran millones de hombres y mujeres, y hace un fuerte llamado a la solidaridad; al mismo tiempo, que denuncia el origen de tan inicuo flagelo, el cual se genera por causas externas y al interior de los mismos países, haciendo que la deuda sea verdaderamente abrumadora (EAm. n 22).

Entre las causas internas se señalan la corrupción pública y privada, la mala administración de los gobiernos y su irresponsabilidad en el manejo de la cuestión económica, las autoridades al momento de solicitar los préstamos o recibidos no se percataron de sus consecuencias y no reflexionaron suficientemente sobre las posibilidades reales de pago, muchas veces el dinero fue destinado al enriquecimiento de personas concretas (EAm. n 22).

Entre las causas externas están los elevados intereses que hay que pagar, sólo eso constituye un enorme peso para las débiles economías de los países pobres, con el agravante de seguir soportando el peso del ,capital; se han implementado políticas financieras especulativas en claro atropello a los pobres; la presión de los acreedores ha sido tan fuerte que los Gobiernos han dejado de invertir en el desarrollo social, la educación, la salud y la vivienda; realmente la economía de los países pobres existe en función del pago de la deuda o solo para pagar los intereses (EAm. n 22).

¿Qué hacer ante tan grave y complejo problema que afecta directamente la vida de tantas personas y naciones enteras? En primer lugar, "la Iglesia en su solicitud pastoral no puede ignorar este problema. Es necesario fomentar estudios serios y objetivos que generen conciencia en la población y en los responsables de la situación económica y social de los países, de las graves consecuencias de la deuda externa; tales estudios han de aportar soluciones eficaces y deben ser publicados sus resultados (EAm. n 59). En segundo lugar, es ético seguir trabajando en la perspectiva de "una notable reducción, si no en una total condonación de la deuda (EAm. n 59). Son ya muchos los sectores y organizaciones en todos los países que han reclamado a los organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, que perdonen el 100% de la deuda, especialmente a los países más pobres. En tercer lugar, es necesaria una lucha de todos los ciudadanos, de la Sociedad Civil y de los gobiernos contra la impunidad y la corrupción.

La lacra de la corrupción
La corrupción es otro de los graves problemas que afrontan nuestros países, hasta el punto de constituir una de las causas de la agobiante deuda externa, al mismo tiempo que es la mayor causa de la pobreza y uno de los más grandes obstáculos para combatida. Podemos afirmar que deuda externa, corrupción y pobreza son flagelo s que se alimentan mutuamente atrapando a nuestros pueblos en el círculo perverso de la miseria. Son los grandes obstáculos para el desarrollo social y para el logro de una vida digna para todos. Son ciertamente los pobres, los primeros en sufrir los retrasos, la ineficiencia, la ausencia de una defensa adecuada y las carencias estructurales que se generan en un ambiente donde campea la corrupción y la impunidad (EAm. n 23).

Las consecuencias nefastas de la corrupción afecta a las personas, a las estructuras públicas y privadas de poder y a las clases dirigentes, al mismo tiempo genera una situación de impunidad, de enriquecimiento ilícito, falta de confianza en las instituciones políticas, impide la adecuada administración de justicia y la debida inversión pública (EAm. n 23). Reconocemos que luchar contra la corrupción no es tarea fácil, requiere la colaboración de cada ciudadano. La lucha contra la corrupción es tarea de todos. La Iglesia en su compromiso con la promoción humana y el desarrollo integral participa también en esta lucha.

La amenaza del narcotráfico y el consumo de la droga
La situación del Continente se agrava frente a la creciente amenaza del narcotráfico, que con sus tentáculos perversos ha penetrado la institucionalidad de muchos países; se incrementa el consumo de la droga particularmente entre los jóvenes urbanos. Además, el narcotráfico ha llegado a ser un negocio que produce enormes ganancias cada día. Como cualquier otra industria, se mueve por las leyes del mercado: la oferta y la demanda. La demanda crece aceleradamente desde los países ricos, asimismo la producción también crece desde algunos países del Sur. Además, los productores, ya sean campesinos en la región andina, o fabricantes de drogas sintéticas en Europa o EEUU, tratan de minimizar los costos y maximizar las ganancias. De tal manera que producción, tráfico y consumo constituyen tres dimensiones de la misma problemática que se convierten en una seria amenaza para las estructuras sociales en cada nación (EAm. n 24).

Las naciones que viven azotadas por este flagelo experimentan altos índices de criminalidad y violencia, de inseguridad y zozobra hasta poner en peligro la gobernabilidad y la democracia, ya que este nefasto negocio es capaz de destruir gobiernos, corroyendo la seguridad económica. Y la estabilidad de las naciones (EAm. n 24). La droga, por un lado, es un poderoso destructor de la vida familiar, de las comunidades y de la persona en su dimensión física y emocional.

También aquí la Iglesia, frente a este flagelo ofrece su compromiso solidario en cuatro direcciones. Primero en la línea de desarrollar proyectos orientados a la erradicación del consumo, el tráfico y la producción. Los proyectos para garantizar su eficacia deben hacerse, "con los responsables de las Naciones, los directivos de las empresas privadas, las organizaciones no gubernamentales y las instancias internacionales" (EAm. n 61). Segundo, en el campo jurídico, apoyando a los organismos responsables de elaborar las leyes para que emitan aquellas que impidan el 'bloqueo de dinero', que favorezcan el control de los bienes del tráfico, que vigilen la producción y comercio de las sustancias químicas (EAm. n 61).Tercero, comprometer a la sociedad civil en esta lucha y denunciar valientemente, con fuerza el hedonismo, el materialismo y los estilos de vida que conducen a la producción, tráfico y consumo de la droga. (EAm. n 61). Cuarto, en virtud de su misión evangelizadora la Iglesia tiene que ofrecer el auténtico sentido de la vida especialmente a los jóvenes

De parte de los Gobiernos se deben implementar políticas en tres direcciones. Primero, ayudar a los agricultores pobres a no buscar el dinero fácil por los caminos que ofrece la droga. Segundo, con la solidaridad de las Organizaciones internacionales incentivar las producciones agrícolas alternativas. Tercero, apoyar los programas de atención a las víctimas de la toxico dependencia.

Los abusos y daños ecológicos

Nuestros países no son ajenos a la gravedad de la crisis ecológica, la cual se detecta con gran preocupación tanto en el área urbana como rural de las naciones del Continente. Las grandes urbes muestran un panorama desolador, pues están enfermas en sus zonas centrales y deterioradas en su periferia (SD 169).

La realidad del campo presenta una situación similar, especialmente aquellas áreas habitadas por indígenas y campesinos, quienes golpeados por la pobreza tienen el ú8nico recursos de la tierra. Muchas veces, para complicar esa situación, poblaciones enteras son despojadas de sus tierras o arrinconadas en las menos productivas. Además se continúa talando y quemando los bosques sin ningún control de parte de la autoridad competente y a beneficio de unos pocos, a quienes no importa nada la depredación de la naturaleza ni sacrificar los bosques, el aire, los ríos y los mares con tal de favorecer el afán de lucro y satisfacer fuertes intereses económicos. Por eso los abusos y daños ecológicos que se clan son grandes, denuncia el Papa Juan Pablo II en Ecclesia in America: baste pensar en la emisión incontrolada de gases nocivos o en el dramático fenómeno de los incendios forestales, provocados a veces intencionalmente por personas movidas por intereses egoístas. Esta devastación puede conducir a una verdadera desertización de no pocas zonas de América, con las inevitables secuelas de hambre y miseria (EAm. n 25).

Probablemente una de las causas de esa situación esté en las actitudes y 'los estilos de vida conducidos por el egoísmo que llevan al agotamiento de los recursos naturales (Ibid). Frente a esa problemática, la Iglesia latinoamericana ya se había pronunciado en la Conferencia de Santo Domingo, apelando a un trabajo serio capaz de conjugar el crecimiento económico con los límites ecológicos de modo que se pueda garantizar un desarrollo sostenible, pero que no privilegie minorías en detrimento de las grandes mayorías empobrecidas del mundo sino subordinado a criterios éticos, los cuales plantean como exigencia, en primer lugar, la ruptura con una moral utilitarista e individualista y, en segundo lugar, la adhesión al principio del destino universal de los bienes de la creación y promoción de la justicia y solidaridad como valores indispensables (SD 169). Ecclesia in America considera muy importante la intervención de los creyentes en este campo tan actual. De igual manera se ha de involucrar todos los hombres de buena voluntad, las instancias legislativas de cada país y los gobiernos en pleno (EAm. n 25).

Ahora, desde una perspectiva pastoral emergen algunas preguntas fundamentales que hay que responder desde el contexto de una creciente conciencia planetaria y de un mundo aceleradamente globalizado, que, sin duda alguna, estarán desafiando a la V Conferencia General. ¿Cómo hacer comprensible el Evangelio, en cuanto la buena noticia de Dios a los hombres y mujeres que viven en este mundo globalizado? ¿Cómo hablar de Dios en el contexto de una época que esta en su ocaso y otra época emerge, generando una situación generalizada de crisis? ¿Cuál es el lenguaje adecuado y la metodología pertinente capaz de anunciar el acontecimiento salvador y auténticamente liberador de Jesucristo hoy? Frente a esos cuestionamientos, nos corresponde elaborar una nueva versión del cristianismo desde la nueva época que esta naciendo.

¿Cómo evangelizar en mundo de excluidos? ¿Cómo entender la Historia de la Salvación en el contexto de una historia humana marcada por la injusticia? ¿Qué aporta significativamente la fe ante una pobreza estructural? Estos interrogantes desafían a la Iglesia para que no caiga en el juego de los que promueven la alineación Y pone a prueba la credibilidad del propio Evangelio en cuanto "vida en plenitud".

¿Cómo evangelizar en el respeto a las culturas haciendo de la evangelización un proceso de inculturación del Evangelio? ¿Cómo evangelizar en el respeto a la religión del otro? Hoy es un desafío apremiante para el Iglesia el dialogo cultural e Inter-religioso.

El proceso de la V Conferencia General, en su fase preparatoria, celebrativa y de proyección en la "misión continental" deberá generar una nueva conciencia eclesial, una fuerte consolidación de la identidad de sus miembros desde el discipulado y la misionariedad; también ha de provocar una amplia capacidad de respuesta a los nuevos desafíos pastorales, dado que estamos en un nuevo contexto cultural, al cual hemos de responder desde la riqueza de nuestra identidad que se configura en la experiencia del ser discípulos y misioneros de Jesucristo para comunicar vida en su Nombre a estos pueblos amados por Dios y la Iglesia y, que a la vez, son excluidos por un modelo de sociedad en el que dominan los poderosos y se caracteriza por la contracultura de la muerte (EAm.,n 63).

Este es el extracto de una extensa nota publicada en la revista medellín/teología y pastoral para américa latina Nº 126, junio de 2006.

P. Victor M. Ruano Pineda

 
Blanca Silva se comunicó con nosotros para agradecernos el sitio recomendado del mes en el que estuvo navegando y buscando distintos materiales "casi tres horas". Nos alegramos que haya sido de utilidad y los invitamos a todos: por un lado a seguir consultando este espacio en nuestra página que quiere ser un servicio para todos; y por otro lado los invitamos a sugerirnos sitios de interés para la formación para que podamos enriquecernos mutuamente. Podemos llegar desde aquí: http://www.isca.org.ar/recomendados.htm
 

Revista Catequética
En nuestra nueva sección de artículos de revistas catequísticas pondremos a disposición de ustedes un artículo polémico sobre la necesidad de un nuevo paradigma para la catequesis.
Se titula "¿Es posible una exposición orgánica de la fe?" y fue publicado por la Revista Catequética. Se trata de una presentación -absolutamente polémica- del profesor Paul-André Giguère, precedida de un esquema-resumen de la presentación realizada por el profesor Henri-Jerôme Gagey con la que aquel polemiza. Dos textos que entran en diálogo y reflexionan invitándonos a hacer lo mismo.

 

El Equipo del Observatorio Catequístico nos acerca, en esta oportunidad, el texto presentado por Nilda Rosso y Andrea Zannol durante el Congreso de evangelización de la cultura organizado por la UCA durante el mes de noviembre de 2006. Podemos leer el texto completo en www.isca.org.ar
Además, nos invitan a hacer nuestro aporte, preguntándonos:

¿Es hoy posible la Catequesis Familiar en la Argentina? ¿Por qué?

 

En la Diócesis de Río Cuarto se están desarrollando los Encuentros Preparatorios para el Curso Semipresencial de Agentes Multiplicadores, que se iniciará durante el mes de julio. Esta experiencia de formación convoca a aquellos catequistas que se sienten llamados a insertarse en las estructuras diocesanas de formación, animación y coordinación catequística. Desde el ISCA, agradecemos y valoramos el incondicional apoyo de la Junta Diocesana de Catequesis.

 

La Junta Nacional de Catequesis organiza el ENCA 2007 (Encuentro Nacional de Catequesis de Adultos) que tendrá lugar del 01 al 03 de junio en la ciudad. En este espacio los obispos u directores diocesanos de catequesis van a reflexionar sobre el tema de la iniciación cristiana y compartir sus experiencias actuales de catecumenado.

 

En nuestro sitio web puede leerse el texto completo del mensaje de Benedicto XWI en el marco de la V Conferencia del CELAM. Puede consultarse en http://www.isca.org.ar
/benedicto18.htm

 
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