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| “La catequesis, como momento privilegiado de la evangelización, es un acto de comunicación” (cf. DGC 238). |
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La acción catequística no es indiferente ante la reciente irrupción de las denominadas TIC (tecnologías de la información y la comunicación), de las cuales Internet es su expresión actual más destacada. Muchas voces autorizadas consideran que un cambio de era acaba de producirse: la sociedad industrial ha dado lugar a la sociedad de la información, un nuevo paradigma en el cual las posibilidades de comunicación humana serían ilimitadas, y en donde la transmisión y la transferencia de información se desarrollaría en cantidades infinitas, desde cualquier rincón del mundo y con una rapidez inesperada en otros tiempos.
El ISCA de los últimos cinco años es el ISCA virtual, ese que ustedes reciben a través del correo electrónico y la visita al sitio web. Estamos aprovechando la capacidad transformadora de la tecnología. ¿Cómo estarán transformando las nuevas tecnologías de la información y la comunicación a nuestra catequesis? ¿Es “vino nuevo en odres nuevos”? ¿Cómo apropia rnos de lo nuevo sin descartar lo viejo?
Se abre aquí una rica variedad de desafíos y cuestiones para nosotros, catequistas. Si queremos que nuestro eco resuene hoy tenemos que hacernos estas preguntas. A todos nuestros amigos virtuales y reales los invitamos a participar de nuestras 3ª Jornadas de Catequesis y Nuevas Tecnologías (CNT) que realizaremos el viernes 13 y el sábado14 de septiembre en el auditorio de las Obras Misionales Pontificias, en la ciudad de Buenos Aires. Podemos empezar a participar ya mismo leyendo el material de reflexión y visitando nuestros foros y nuestra encuesta.
Podemos afirmar que Internet abre una nueva etapa, una nueva forma de comunicación, un nuevo paso en el proceso comunicativo global, con nuevas perspectivas, nuevas cuestiones y nuevos desafíos. Internet es el resultado de la interconexión de miles de redes informáticas, que unen a su vez otras tantas computadoras, esparcidas por todo el mundo. Permite una comunicación veloz, sin límites de tiempo ni de espacio. Es una red horizontal, multidireccional, descentralizada, interactiva, abierta y flexible. En este encuentro al que están invitados tanto catequistas como navegantes y “webmasteres” vamos a hilar nuevas redes entre el catequista y el habitante de la web, un espacio que cada vez se está convirtiendo más en un ámbito, un lugar en el muchos viven y se interrelacionan.
Silvia Cavadini, Andrea Zannol, Mariano Donadío
comunicandonos@isca.org.ar |
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"Con toda seguridad, sobre la misión de la Iglesia en este mundo que nace con las nuevas tecnologías, se va a reflexionar mucho y se van a escribir voluminosos libros. En este momento, sólo pretendo unir mi voz a la de aquellos que lanzan su grito de alerta. Grito que, por ningún motivo, ha de confundirse con anuncios caóticos sin solución o, por el contrario, con anuncios de fascinación ante el brillo de los espejismos. Se trata del anuncio de la realidad en actitud cristiana, que nos hace tener viva la esperanza en la fuerza del Espíritu, capaz de transformar el mundo y que requiere nuestra firme decisión comprometida de fidelidad a nuestra fe.
Para expresar esta "alerta" refiriéndome a la actitud de la Iglesia frente a este nuevo mundo quiero utilizar tres metáforas.
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Metáfora del monasterio
Es evidente que al hablar ahora de "monasterio" no estoy pretendiendo que todos los fieles nos vayamos a un claustro para dedicarnos a la vida contemplativa. Pero sí estoy planteando la necesidad de tener una actitud contemplativa. Actitud necesaria para todos y que debe permanecer siempre.
A pesar de la afirmación recientemente hecha en el sentido de la necesidad permanente de la actitud contemplativa para el creyente, considero que esta actitud tiene una especialísima connotación y urgencia en el momento presente. Esto es, lo que queremos expresar con la metáfora del monasterio.
Continuamente comentamos la velocidad de cambios en el momento presente. Incluso, para expresar la fuerza de estos cambios se ha advertido que no se trata simplemente de una "época de cambios" sino que con más radicalidad se trata de un "cambio de época". Además, nos han advertido que la velocidad de cambios se va a acelerar cada día más. Pensarlo nos produce vértigos, pero es algo frente a lo cual tenemos que saber actuar.
Como cristianos hemos repetido muchas veces, y lo repetiremos siempre, que los criterios para nuestra labor y para nuestra vida los tenemos que tomar del Evangelio. Son los criterios de la fe los que tenemos que saber aplicar en cada momento de nuestra existencia. Pero estos criterios son, en cierto modo, fáciles de comprender en un mundo estático. Estos criterios los recibimos casi por herencia. Van pasando de generación en generación. Desde niño uno aprende los criterios que se deben mantener en la vida para ir en seguimiento del Señor. Pero la situación se complica en la medida que el mundo deja de ser estático y entra en un dinamismo de cambio en el que los criterios de ayer ya no valen hoy. No obstante, sabemos que lo que da sentido a nuestra vida, Dios que se nos hace visible en Cristo, no cambia. Él es el mismo ayer, hoy y siempre.
En consecuencia, el desafío es descubrir a ese Dios que está presente en la realidad, "está a la puerta y llama" (cf. Apoc 3, 20). Se requiere mirar las realidades nuevas con los ojos de la fe, pero el problema para cada uno es que la fe la tiene inculturada y no puede juzgar la cultura nueva desde la cultura que está pasando, sino desde la fe. Tarea sumamente difícil. Es aquí donde se necesita una muy especial actitud contemplativa.
Juzgar la cultura nueva con los moldes de la cultura antigua no es lo que nos corresponde como cristianos. No es esa propiamente la actitud de fe. Se necesita saber discernir eso nuevo, lo que brota para ver todo lo que hay en ello de bueno, de verdadero, de bello... Todo lo que hay de positivo viene de Dios y a Dios está orientado. No aceptarlo, esto es, no acoger todo lo que hay de positivo y condenarlo, significa no escuchar a Dios.
Dios es el mismo, pero el idioma en el que nos habla es distinto. No escuchar "todos los idiomas" puede llevar consigo dejar de oír "las maravillas de Dios" (cf. Hech 2, 11). Llenarse del Espíritu Santo que se nos está dando, dejarse conducir por él, nos hace entender y hablar todos los idiomas. Pero, esto requiere ser dóciles al Dios que nos habla. Es necesario estar permanentemente buscando al Señor y escucharlo. Esta actitud contemplativa es la que nos coloca en el monasterio de nuestra metáfora.
Estos cambios de idioma, esto es, cambio de mentalidad y de cultura, los estamos viviendo hoy día en una forma sucesivamente acelerada, como hemos dicho. Esto nos desconcierta. Pero, si nos fijarnos, podemos darnos cuenta cómo esta realidad la ha vivido la Iglesia desde el primer momento. Vemos como la Iglesia del pueblo judío y entra en el mundo de los gentiles. El cambio es muy brusco. Vemos la Iglesia naciente dentro de la cultura griega y de la cultura romana, en Egipto, en Asia, en Europa. Vemos a Pablo y a los demás apóstoles pasar de un lugar a otro. Los cambios eran grandes y en cada situación saben descubrir al Dios presente y salvador en Cristo.
Nuestra tarea en estos momentos en los que se nos cambia el idioma no es la de poner atención en el idioma que cambia sino en las maravillas del Dios que todos los idiomas pueden proclamar. Este es el especial esfuerzo contemplativo que hoy necesitamos. Necesitamos ayudarnos mutuamente para purificar nuestra mirada con una fe creciente. El Dios trascendente es también el Dios inmanente que está animando la vida y la historia. Quien tenga un corazón creyente y escuche al Dios que habla no estará asustado frente a la realidad. Lleno de fe vivirá la esperanza desde el interior de la realidad en alianza con Dios.
Metáfora del observatorio
En la metáfora del monasterio nos hemos referido a la escucha de Dios permanente. Pero aquí nos referimos a la actitud de compartir la vida en la realidad cambiante del hombre. La Iglesia tiene que escuchar a Dios en todo momento y, al mismo tiempo, tiene que entrar en la realidad del hombre. La Iglesia tiene que hacer visible cómo en todo momento se puede vivir la alianza con Dios y con los hombres. Y al dar testimonio de esto tiene que invitar a todos a vivir en esta alianza.
Cuando hablamos ahora del mundo de las nuevas tecnologías no nos referimos simplemente al conocimiento técnico más o menos profundo de las tecnologías. Nos referimos fundamentalmente al conocimiento del hombre que se expresa con estas tecnologías y al conocimiento de lo que el uso de estas tecnologías está produciendo en el hombre.
Es en este campo donde hoy día aparece un desconcierto de grandes magnitudes para todos.
Con mucha frecuencia escuchamos a los mismos especialistas en estos campos manifestarse diciendo: "No sé lo que está pasando, estoy desconcertado". En esta situación aparece como evidente la necesidad de averiguar qué sucede. Se necesita saber cuáles son las influencias de todo ese mundo de la tecnología sobre los comportamientos de las personas y los comportamientos de los grupos humanos y de la humanidad entera. Los efectos de la heterogeneidad de situaciones existentes y son miles de preguntas que podemos formular en cada uno de estos campos y sobre las que no tenernos respuestas.
Ante esto, es evidente la necesidad y la urgencia de investigar. Investigar no sólo sobre lo ya existente sino también sobre lo que está por venir. Esta actitud de investigación se ha de mantener en todos los niveles y en todas partes. Este es el observatorio de nuestra metáfora.
Ahora bien, aunque estamos haciendo una aplicación metafórica del observatorio, es también necesario señalar la urgencia de establecer observatorios en su sentido pleno. Consideramos que la investigación de lo que está sucediendo y de lo que se ve venir es una urgencia para la Iglesia, si de verdad quiere estar presente e influir en el mundo que se está creando.
Estos observatorios en sentido estricto pueden ser establecidos de muchas formas en conexión con las universidades u otras entidades o personas que realizan labores de investigación. No vamos a entrar aquí en este tema. Solamente quiero señalar su necesidad y urgencia.
Los comunicadores católicos pueden realizar una extraordinaria labor dentro del mundo al que nos referimos con la metáfora del observatorio. De una manera especial habrán de vivir la opción por los pobres. Ellos, de acuerdo con lo que vemos venir, van a estar excluidos del uso de las tecnologías. Las consecuencias son difíciles de calcular en estos momentos. Pero el comunicador católico ya puede de fijar su mirada en este mundo de los pobres y tratar de entender lo que sucede. Se necesitará mantener una permanente actitud creativa, búsqueda de formas y caminos viables para la participación de los pobres.
Es evidente que lo que decimos en esta metáfora del observatorio se ha de vivir íntimamente unido a lo que hemos dicho como metáfora del monasterio.
Metáfora del sínodo
La palabra "sínodo" viene del griego y podríamos traducirla por "concaminantes", los que llevan un mismo camino o el camino en común. Compañeros de camino. Desde los primeros tiempos la Iglesia ha convocado a la celebración de asambleas especiales para buscar y señalar el camino que se ha de seguir. El sentido que la Iglesia dada al término "sínodo" está expresado en el Código de Derecho Canónico (can 342 y 4(t)) y es siempre una asamblea convocada para buscar los caminos a seguir.
Cuando hablamos ahora de la metáfora del sínodo, estamos haciendo referencia a la actitud de caminantes con la que tenemos que seguir al Señor en medio de la realidad concreta y a la actitud de comunión y participación propia de 1a fraternidad de los que siguen al Señor. Se trata, por tanto, de saber buscar juntos el camino del Señor que juntos tenemos que recorrer. Es la actitud no sólo de sentirse miembros de un mismo pueblo en actitud de comunión y participación, sino también la de sentirse caminantes. Pueblo de Dios en marcha.
En la metáfora del monasterio insistíamos en la necesidad de la actitud contemplativa para descubrir al Dios presente y actuante que nos llama por nuestro nombre y espera nuestra respuesta. En la metáfora del observatorio colocábamos nuestra mirada sobre la realidad actual y sobre lo que se ve venir. Señalábamos la urgencia de la Investigación para saber lo que está sucediendo.
Ahora, en la metáfora del sínodo,.lo que decimos es que lo expresado en las metáforas anteriores lo tenemos que realizar todos, unidos en la comunión de la Iglesia y en marcha.
Cuando nos planteamos el tema de la Iglesia y "las nuevas tecnologías" no podemos reducirlo a una cuestión de la que es responsable la jerarquía o algunas personas especiales para enfrentar la situación que producen esas "nuevas tecnologías". Se trata de una responsabilidad de todos los miembros de la Iglesia, cada uno desde su lugar.
Cada miembro de la Iglesia, desde el lugar donde se encuentre, debe mantener la actitud contemplativa de búsqueda de Dios y esto debe hacerlo examinando bien su realidad, la realidad en la que él se encuentra y que ahora queda profundamente afectada por las "nuevas tecnologías". Nadie puede suplirle. Cada uno desde su realidad tiene que ser fiel al Señor que le llama. Cada miembro de la Iglesia debe sentir que tiene una función propia que realizar y no puede esperar que otros la realicen por él.
Pero esta función de cada uno se realiza como Iglesia, dentro de un cuerpo y para bien de todo el cuerpo. El cuerpo de Cristo. Es doctrina muy claramente explicada desde el principio de la Iglesia (cf. 1 Cor 12, 12 ss). Se trata de la participación de todos los miembros en la comunión viva del mismo cuerpo, la Iglesia.
Corresponde a la jerarquía de la Iglesia el último discernimiento sobre la fidelidad al mensaje del Señor y su dinamismo vital. Pero esto no significa que las iniciativas para el camino a seguir tengan que provenir de la jerarquía. Cada uno debe conocer del mejor modo posible su propia realidad y desde esa realidad tomar las iniciativas que con la mirada de fe y la creatividad del amor deba tomar en comunión con toda la Iglesia.
En una situación que se nos muestra sumamente compleja es fundamental tanto la creatividad de cada uno como la comunión con la Iglesia. Con toda seguridad, se presentará una gran diversidad de planteamientos. Pero no hay que asustarse si cada uno de estos planteamientos diversos se viven, de verdad, en la comunión de la Iglesia. Lo que deja de tener sentido es la ruptura de la comunión. Esto sería, en nuestra metáfora, salir del sínodo.
Finalmente, hemos señalado que la actitud sinodal lleva consigo la dimensión de caminante. Se trata de caminar a través de la realidad, lo hemos repetido muchas veces. Esta actitud lleva consigo el romper con las comodidades de la instalación. El instalado adquiere una postura estática. El cristiano y la Iglesia entera han de estar siempre en marcha. La actitud sinodal significa por tanto pasar de una actitud estática a otra de dinamismo.
La Iglesia, lo sabemos, mientras vive en este mundo es peregrina. Siempre tendrá la tentación de instalarse. Es fácil dejarse fascinar por los espejismos que presente el mundo y caer en la tentación de transar con aparentes y falsos valores. Ya el Señor nos advirtió sobre la necesidad de vigilar y orar (Cf. Mt 26, 41)
Pero, si la Iglesia es peregrina por naturaleza, hoy día este hecho adquiere una especial característica ante la velocidad de cambios en nuestra realidad.
Esta realidad en la que todo está continuamente cambiando nos obliga a plantearnos nuestros criterios para el camino. Cuando la realidad es estática fácil caminar. Basta seguir los criterios y normas que han señalado las generaciones anteriores. Pero eso deja de tener valor cuando la realidad cambia continuamente.
Dentro de esta nueva situación, el dinamismo requiere capacidad de discernimiento para saber orientarse. Es necesario saber orientarse en todo momento la mirada fija en lo definitivo y permanente. Entrar en el ritmo del mundo, con toda la velocidad de los cambios, pero sin preocuparse por vivir esa realidad según la orientación adecuada hacia el sentido definitivo es una forma de “instalación”. Eso no es el dinamismo sinodal.
Con esto se comprenderá la urgencia de lo que hemos dicho sobre la contemplación y sobre la investigación en las metáforas del monasterio y del observatorio. Lo que decimos ahora, en la metáfora del sínodo, no se puede separar de dicho en las anteriores.
Las nuevas tecnologías están produciendo una revolución profunda. No tengamos miedo. Cristo no se ha escapado del mundo. Está resucitado, dándonos toda la fuerza del Espíritu Santo. Además, aunque a ciegas y sin saberlo, el mundo busca a Dios. La humanidad entera, desde lo más profundo de sus entrañas, clama por él y espera que se lo hagamos visible. Las nuevas tecnologías nos ofrecen muchas posibilidades para ello. No debemos desperdiciar ninguna. Nos encontramos ante una realidad que nos plantea desafíos fascinantes. ¡Ánimo!
Por Mons. Juan Luis Ysern de Arce
Obispo de Ancud (Chile), Presidente honorario de la Organización Católica Latinoamericana y Caribeña de Comunicación UCLAP, UNDA AL y OCIC AL). Presidente del DECOS CELAM (1994-1999)
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A pesar de la nieve….
Esta «sorpresa» que nos dio el clima en todo el país se hizo notar de modo muy fuerte en Río Cuarto. Todos vimos con asombro la cantidad de nieve en las calles de esa ciudad…y muchos de los catequistas que viven allá nos contaron todos los inconvenientes que tuvieron. Pero no queremos hacer una crónica del tiempo ni acerca del cambio climático. Por el contrario queremos hacer notar que tanta nieve no fue suficiente para apagar el entusiasmo con el que 57 hermanos nuestros, catequistas de esa localidad están completando el proceso de Admisión al Curso de Agentes multiplicadores semi-presencial.
Con gran alegría estamos evaluando los trabajos finales y tabulando la información que nos viene de las fichas de inscripción. Ya saboreamos nuestro primer encuentro presencial el próximo 29 de Julio. Sin lugar a dudas esta es una experiencia enriquecedora para todos. ¡Gracias a Nina y a la Hna. Elba que animaron los encuentros preparatorios! Con gran eficacia y calidez nos hacen llegar los ecos de lo vividos en esas Jornadas.
El compartir experiencias y crecer en comunidad de todo este grupo es de gran fecundidad para esa diócesis y también para nosotros que recibimos las necesidades, fortalezas y debilidades de su tarea, permitiéndonos «espiar» otros horizontes para seguir creciendo juntos. ¡Gracias nuevamente a todos…y a Dios por acompañar este camino de formación!
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Laura de Isla
stateresita2003@yahoo.com.ar |
| Luci nos escribe a través del Javaiá y nos comenta que “los catequistas no disponemos de medios económico para comprar material y trabajar en la catequesis… Además todo curso tiene su costo además hay pocos lugares que se dictan cursos. Gracias por lo que ofrecen via virtual. |
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Nuestro sitio web del ISCA cumple cinco años de vida. Entre las novedades que estamos preparando para su festejo tenemos el cambio de nombre de nuestra dirección web, que será www.catequista.org En esta dirección –que ya puede ultilizarse- podemos encontrar, como siempre, mucho material de interés para catequistas: experiencias de evangelización, textos de las principales revistas catequísticas en castellano, documentos, noticias, foros de opinión y encuestas. También desde allí podemos suscribirnos gratuitamente (o suscribir a otros amigos) a este boletín digital.
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Medellin
Continuamos con la publicación de artículos de las principales revistas catequísticas iberoamericanas. Este mes contamos con un artículo de la revista “medellín: teología y pastoral para américa latina”, que en su número 129 nos propone una reflexión del Pbro. Carlos María Galli: “Discípulos misioneros para la comunión de vida en el amor de Cristo, promoviendo la integración de los pueblos de América Latina y el Caribe”.

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El Departamento Nacional de Pastoral Bíblica organiza el Séptimo Encuentro Nacional de Pastoral Bíblica (E.Na.P.Bi.) que, con el lema "Llenos del Espíritu Santo anunciaban decididamente la Palabra de Dios", se realizará en la Residencia Franciscana de San Antonio de Arredondo (Córdoba), los días 3, 4 y 5 de agosto, con el fin de profundizar el libro de los Hechos de los Apóstoles. La exposición del tema estará a cargo de la profesora Gloria Ladislao.
Estos encuentros, dirigidos a los equipos diocesanos de pastoral bíblica y a todos los grupos que trabajen para tal fin, intentan que la Palabra de Dios esté en manos de todo el pueblo como alimento de vida espiritual y de discipulado misionero al servicio de la vida. También se proponen ayudar a iniciar esta pastoral en las diócesis que todavía no la tienen.
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El Documento Navega mar adentro es de índole pastoral. Lo catequístico encuentra en él, entonces, su lugar; tanto sea en las referencias concretas que a lo largo del documento se van haciendo, como en su contexto general, que es donde creo yo que está lo más fuerte.» Así comienza este interesante texto del actual Presidente de la Comisión Episcopal de Catequesis que nos invita a releer el documento Navega Mar Adentro descubriendo desde una perspectiva catequística. Se trata de claves para orientar toda nuestra tarea según las líneas de acción pastoral dadas por nuestro Pastores para los próximos años. El enlace es a www.isca.org.ar/enac2.htm
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El texto final del documento de la Quinta Conferencia de Obispos Latinoamericanos que se realizó en abril en la ciudad de Aparecida (Brasil) ya puede consultarse en nuestro sitio web. La versión completa en formato pdf puede bajarse desde esta dirección: www.catequista.org
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