Año 5 • Nº 73

Noviembre 2007
Las cosas que pasan


Hace tiempo que deseamos darle a nuestro sitio web - http://www.catequista.org - un espacio para compartir el saber y las experiencias de los catequistas. Nuestros foros y encuestas, las secciones Javaiá, Observatorio Catequístico y Recomendados son herramientas que proponemos para que nuestro rincón de la web se convierta en un espacio crecientemente interactivo.

Sabemos que todo el tiempo suceden cosas dignas de ser contadas en el ámbito de nuestras catequesis locales. Por eso queremos invitarlos a enviarnos sus noticias de la catequesis, para darles un espacio en nuestro sitio.
Es necesario:
1) que sean novedades referidas al quehacer catequístico (encuentros, jornadas, seminarios, experiencias).
2) Que el dato informativo -qué se hizo, cuándo, dónde, por qué, para qué- se exprese en un lenguaje catequístico; que la información sea, además, anuncio.

Creemos que es mucho lo que se hace y se piensa en el ámbito de nuestra catequesis; el hecho de que no lleguen a trascender a los otros hermanos catequistas es una pena; montañas escondidas, velas encendidas pero bajo el lecho. Proponemos un lugar para que estas experiencias empiecen a ser compartidas para seguir tendiendo lazos, urdiendo vínculos y compartiendo saberes. Pueden enviarnos sus noticias de la catequesis a nuestra dirección de correo: comunicandonos@isca.org.ar.

Tu cuerpo espiritual es tu Iglesia Congregada:
Tan Fuerte como tu Cruz, Tan Bella como tu Pascua.
Desafíos de la comunicación eclesial
La comunicación de Dios a los seres humanos será el centro de nuestra atención y hemos de estar preparados con amor y disponibilidad, con apertura para dejarnos vivificar por ella y para servirla sin reservas.


Ahora bien. En estas nuevas circunstancias, ¿dónde encontramos la brújula adecuada que nos oriente en el camino a seguir? Creo que una vez más hay que acercarnos al faro luminoso que es el Concilio Vaticano II y que debe seguir orientando nuestros pasos: «La Iglesia sólo desea una cosa: continuar, bajo la guía del Espíritu, la obra misma de Cristo, quien vino al mundo para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir y no para ser servido. (...) Para cumplir esta misión es deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, acomodándose a cada generación, pueda la Iglesia responder a los perennes interrogantes de la humanidad sobre el sentido de la vida presente y de la vida futura y sobre la mutua relación de ambas.» (Gaudium et spes, 3 y 4).

El Concilio abrió un cauce muy importante en la historia de la Iglesia, recordándonos que nuestra tarea es siempre la misma y a la vez es nueva cada día; que sigue el paso de los tiempos pero tiene su norte en la Eternidad y en el Amor Misericordioso que ha irrumpido en nuestra Historia con la Encarnación del Verbo de Dios.

“El ser humano es para la comunicación y para la comunión”, dice el Documento de Aparecida (n. 130). El mundo contemporáneo es hoy más que nunca ejemplo de ello. O al menos, de su búsqueda. Nos encontramos en una sociedad marcada precisamente por la comunicación, en intensidad y en extensión, por la cantidad de mensajes que recibimos y emitimos diariamente. Muchos millones de seres humanos hoy están “hiper-comunicados”, al menos con teléfonos móviles y con Internet, buscando relaciones humanas más gratificantes, discutiendo temas, encontrándose en el contexto del ciberespacio. Como bien señala el Documento de Aparecida, viven sumergidos en esa atmósfera de significados, tantas veces inconexos y hasta opuestos entre sí.

Pero hay algo nuevo dentro de lo nuevo. Las noticias ya no las dan sólo los periódicos o la televisión. Cada persona puede ser emisora, cada grupo puede crear sus propios órganos de información. La noticia puede salir de los vecinos de un barrio a través de sms o enviando fotos y filmaciones a You-Tube. La información la crean y la difunden los jóvenes a través de blogs y wikis. Las nuevas generaciones comparten música, fotografías, videos, textos, de manera inmediata y casi sin percibir la complejidad de la tecnología que les permite este modo de vida. Para ellos su hábitat normal, es el clima en el que se mueven, el lenguaje que hablan, el marco cultural en que piensan y deciden. El Cardenal Martini lo anticipaba en su famosa Carta Pastoral de los primeros años 90 “La orla del manto”: «Los medios ya no son sólo una pantalla que se mira o una radio que se escucha. Más bien son una atmósfera, un ambiente en el que estamos inmersos, algo que nos rodea y nos invade por todas partes. Estamos sumergidos en este mundo de sonidos, imágenes, colores, impulsos y vibraciones, como el hombre primitivo estaba inmerso en la selva o el pez en el agua. Es nuestro entorno. Los medios son una nueva forma de estar vivos.» (p. 11).

Este es el nuevo Areópago donde se dialoga, y donde muchos van a la búsqueda de usuarios, vistos como posibles compradores en un gran mercado de cosas, de imágenes, de ideas. A la vez este Areópago, en la medida en que se vehicula a través de medios tecnológicos, deja fuera del diálogo a millones de personas que no pueden acceder a él, tanto por falta de medios como de cultura de uso. La info-pobreza es mucho mayor cuanto más avanzan los sectores más pudientes de la sociedad y se hacen info-ricos.

No olvidemos que «la comunión y el progreso en la convivencia humana son los fines principales de la comunicación social y de sus instrumentos» (Communio et progressio, 1); éstos también «potencian toda colaboración» (Ib., n. 7).

Todo esto nos interpela, nos hace preguntarnos qué trayecto hemos recorrido y cómo debemos emprender los caminos del futuro. Durante los cuarenta años que han pasado desde el Concilio, la Iglesia ha caminado mucho en el campo de la comunicación. En este momento en que Aparecida plantea una nueva fase de la Iglesia en América Latina, recojo algunos de los desafíos del momento actual:

1. El desafío de la INCULTURACIÓN del Evangelio

La comunicación auténtica nunca es unidireccional, pues quedaría pobre e incompleta. La comunicación que transforma y une es la que acoge la realidad del otro.

«El mismo Cristo en su vida se presentó como el perfecto ‘Comunicador’. Por la encarnación se revistió de la semejanza de aquellos que después iban a recibir su mensaje, proclamado tanto con palabras como con su vida entera, con fuerza y constancia, desde dentro, es decir, desde en medio de su pueblo. Sin embargo, se acomodaba a su forma y modo de hablar y pensar ya que lo hacía desde su misma situación y condición» (Communio et progressio, n. 11). Hoy ese clima y condición están marcados por las comunicaciones.

Pensemos también en María de Guadalupe, señalada por Juan Pablo II como “modelo de una evangelización perfectamente inculturada”. Tal como hizo el Verbo Encarnado, Ella misma se adapta a la mentalidad de su interlocutor, a su cultura, a su ritmo. Es portadora de un mensaje que no está hecho sólo de palabras. Es gesto, es forma, es imagen, es lenguaje, es idioma. Es una comunicación amorosa y llena de aceptación por el mundo del otro, a la vez que ejerce un efecto dinamizador que cambia para siempre al interlocutor. Juan Diego se ve reconocido en su profunda dignidad de ser humano, y más aún, elevado a una alta tarea: es enviado en misión para ser portador de un mensaje que le supera.

Así, la Iglesia y la sociedad están en comunicación. La Iglesia Madre y Maestra, como madre escucha, comprende, acompaña. Ha de escuchar en profundidad qué dice, qué busca esta sociedad con sus diversos ámbitos culturales, cuáles son los lenguajes que comprende y en los que se expresa, cuáles las categorías de su pensamiento. Como maestra enseña el Evangelio, instruye en la Palabra de Dios, se pone al servicio de las personas para que crezcan y se desarrollen plenamente de manera armónica según el plan de Dios.

Por su parte, la sociedad es invitada también a escuchar en profundidad para comprender el mensaje de Cristo sin reducirlo ni manipularlo, acogerlo en su integridad, transmitido por una Iglesia que necesariamente es histórica y se expresa en las categorías de su tiempo. Este encuentro sólo será posible si el Evangelio es inculturado, y alcanza todos los ámbitos de la cultura.

2. El desafío de la ARMONIZACIÓN

Como bien señala el documento de Aparecida, “la Iglesia cuenta con más medios que nunca para la evangelización de la cultura (...). Tenemos radios, televisión, cine, prensa, Internet, páginas web y la RIIAL, que nos llenan de esperanza”. (D. Ap 99 f). Todos estos medios, que el Papa Pio XII llamaba “dones de Dios” (Miranda prorsus) han ido surgiendo como flores en un campo, animados por un gran entusiasmo evangelizador y espíritu de servicio. Pero aún queda el desafío de sintonizarnos en un acorde común que no distraiga, sino facilite a los diversos públicos la comprensión del mensaje del Evangelio de Cristo vivo. Los medios y pueden ayudar a las personas a «alcanzar un mayor sentido comunitario» (C.p. n. 8); ¡Cuánto más debe suceder eso en el seno de la Iglesia! El desafío puede también llamarse coordinación o sintonización –que no uniformidad- de los medios eclesiales.

Esta armonización expresa nuestro espíritu de pueblo de Dios, y de algún modo contrasta con la tendencia individualista en la que es fácil caer cuando uno está absorto en realizar la propia tarea. La eclesiología de comunión que el Concilio impulsó se expresa, más que en las palabras, en la vivencia de hecho y en el testimonio de las tareas cotidianas.

3. El desafío de la FORMACIÓN

En una sociedad como la nuestra no podemos permitirnos ser “analfabetos mediáticos”, es decir, ignorar el abecedario del lenguaje de hoy, que en cambio niños y jóvenes manejan perfectamente. A ellos hemos de ofrecerles marcos de referencia para que puedan seleccionar y asimilar esos mensajes de manera que adquieran significado; a los Agentes de Pastoral, empezando por los Obispos, sacerdotes, formadores, religiosos y religiosas, padres de familia, etc., los elementos de la cultura digital para que comprendan desde sus raíces los dinamismos de la sociedad actual.

El propio medio informático ofrece enormes potencialidades, como nunca antes, para la formación interactiva, para el diálogo fructuoso y la construcción grupal de contenidos. La Iglesia ha saltado rápidamente a este campo y existen hermosas experiencias, pero aún tenemos mucho tramo por recorrer.

4. El desafío del SENTIDO

El Documento de Aparecida describe muy bien esos sectores de la sociedad que dan la impresión de estar confusos y no saber a dónde van. Ha detectado la crisis del significado: la carencia de criterios para seleccionar la información, puntos de referencia sobre la importancia de los temas, jerarquías de valores para orientarse en ese bombardeo de mensajes.

La Iglesia tiene el tesoro del Evangelio. A partir de él puede, de manera inculturada, ofrecer claves de comprensión, criterios para seleccionar los mensajes, espacios de reflexión y silencio para que Cristo pueda hacerse presente con su paz en medio del bullicio. Sólo así las personas podrán crecer en libertad y responsabilidad para llevar su vida adelante en la sociedad de hoy. La llamada ‘sociedad de la información’ ha de pasar a ser, como se ha dicho muchas veces, ‘sociedad del conocimiento’, y mejor aún, ‘civilización del Amor’.

El gran impulso del Concilio apuntaba ya en esa dirección, y la Communio et progressio sigue esa trayectoria: «Los medios crean un lenguaje nuevo que permite a los hombres conocerse mejor y acercarse más fácilmente los unos a los otros. Y cuanto más libremente se comprenden y más cordialmente se vuelven hacia los demás, tanto más caminan hacia la justicia y la paz, la benevolencia y la mutua ayuda, el amor y, consiguientemente, hacia la comunión» (n. 12).

5. El desafío de la INFORMACIÓN

En una de las épocas sociales con mayores facilidades para la comunicación, siguen siendo millones de personas las que están poco informadas o peor aún, desinformadas sobre la Iglesia y su mensaje. Los cauces que difunden las noticias sobre ella suelen ser las grandes agencias informativas comerciales, afanadas por abreviar y vender las noticias. Ello muchas veces reduce o incluso desvirtúa los mensajes que desearíamos comunicar.

La Iglesia ha avanzado mucho en el campo informativo; en los últimos diez años ha habido una floración de iniciativas radiofónicas, digitales, televisivas; pero tenemos aún el gran desafío de perfeccionar los lenguajes, los formatos, las estrategias de difusión y la capilaridad de nuestra presencia en los medios. Es necesario que las noticias católicas alcancen en directo a un público mucho mayor, que pueda acceder a ellas en su integridad, sin deformaciones o manipulaciones.

6. El desafío de la INCLUSIÓN

No podemos contentarnos con avivar el diálogo y la presencia entre quienes ya participan de esta cultura. Nos compete esforzarnos día a día en la inclusión de los menos favorecidos, de los olvidados, para que la sociedad no se pierda la enorme riqueza humana que ellos poseen, y para que ellos no queden ignorados y sin oportunidades de desarrollarse y crecer en igualdad de dignidad con el resto de sus contemporáneos. En esto la RIIAL realiza una tarea muy importante que ha de ser ampliada y puesta en relación con otras entidades sensibles a esta realidad. Que nadie quede excluido del banquete de la cultura y del diálogo social.

Si el Documento de Puebla señaló que la Evangelización es comunicación, los Obispos en Santo Domingo recordaron que la Evangelización, anuncio del Reino, es “para que vivamos en comunión” (n. 279). El Documento de Aparecida es todo él un impulso a la comunicación misionera. En Aparecida los Obispos ven ya a la sociedad y a la Iglesia en clave comunicativa para el encuentro con Dios y para la experiencia de la comunión. Esta es nuestra tarea porque es el modo como Dios mismo actúa: se revela para incorporarnos a su Vida, que es Amor y Unidad. El próximo Sínodo sobre la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia ha de encontrarnos dispuestos, vigilantes, articulados, ágiles para ponernos al servicio de esa Palabra.

Palabras de S.E. Claudio María Celli, Presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, durante la Xa. Reunión Continental de la RIIAL. Tegucigalpa, 17 de septiembre 2007
El texto completo puede consultarse en http://www.zenit.org/article-24846?l=spanish

 

Estimados Amigos
Agradecería nos ayudaran en aconsejarnos sobre una metodología y actividades que ustedes han desarrollado para la catequesis de los adolescentes.
Estamos re iniciando al grupo de adolescentes, en nuestra parroquia aquí en la ciudad de Guatemala, pero quisiéramos su apoyo para mantener a estos muchachos más motivados.  Existen grupos de catequistas, pero todo se ha ido en la catequesis del bautismo, matrimonio, etc. pero no hemos podido mantener a este grupo en especial. Gracias.

 

Juan Roberto Castro Basteguieta
castrobasteguieta@yahoo.com

Por último, Graciela Anzoleaga, gra_anzo@hotmail.com es una nueva lectora que envía sus felicitaciones. Patricia Valditara pide material sobre coordinación de grupos de catequesis para emanar “ese clima de animación y motivación que el coordinador debe tener”. Los que puedan aportar información, reflexiones o guia al respecto, pueden escribir a patriciavalditara@lq.com.ar

 

“Deseo, antes que nada, decirles mi admiración por vuestro servicio eclesial a menudo incansable en la educación de la fe católica de muchos catecúmenos o de ya bautizados confiados a ustedes”, dice el Cardenal Claudio Hummes, Prefecto de la Congregación para el Clero al dirigisrse a los catequistas de todo el mundo en una carta. Puede leerse el texto completo en: www.isca.org.ar/documentos/
hummes.doc

 
Concurso de Ensayos

Como anunciamos en el número anterior, estas son las bases el 2º Concurso de Ensayos de Reflexión Catequístico-Pastoral e Investigación Catequística “Padre Frans de Vos”.
El tema de este nuevo concurso es el de “EL ITINERARIO CATEQUÍSTICO CENTRADO EN EL ADULTO, PRIORIDAD PASTORAL EN TIEMPOS DE CAMBIO” y se pedirán reflexiones, propuestas y cursos de acción para la catequesis de adultos 
Los trabajos que se presenten sobre el tema propuesto, podrán tener en cuenta algunas perspectivas que nos orienten a una Catequesis con adultos, más eficaz, renovada y fundamentada.
Estas son algunas perspectivas posibles para reflexionar sobre la catequesis de adultos:
- El sujeto adulto de la Catequesis ante la crisis en la transmisión de la fe: retos y caminos.
- El sujeto adulto de la Catequesis en la cultura comunicacional.
- La cultura comunicacional o la naturaleza comunicativa de la cultura.
- La comunión como valor en la cultura comunicacional.
- Dimensión religiosa del sujeto adulto en la cultura comunicacional.
- Naturaleza comunicativa de la cultura y crisis en las transmisiones.
- El escenario urbano y el sujeto adulto de la Catequesis.
- La pastoral urbana.
- La inculturación, como clave catequética para la transmisión de la fe.
- Inculturarse en la interculturalidad.
- La inculturación en la cultura comunicacional.
El cierre del Concurso será en la Pascua 2008 (24 de marzo de 2008)
La bases completas del concurso pueden consultarse en http://www.isca.org.ar/concurso-2.htm

 

Organizado por la Junta Nacional de Catequesis, entre el miércoles 24 y el viernes 26 de octubre se realizó el ENADIR (Encuentro Nacional de Directores) 2007. Esta vez el lugar del encuentro fue la “Villa Don Bosco”, en Unquillo (Córdoba) y participaron los directores diocesanos de catequesis y los miembros de la Junta Nacional. En este encuentro de reflexión y diálogo, el tema central fue el de “UNA CATEQUESIS KERIGMÁTICA CON ESTILO CATECUMENAL”. SE reflexionó a la luz del documento de Aparecida y se hizo una memoria agradecida por los 45 años del Primer Congreso Catequístico (1962) y los 20 años del Segundo, además de trabajar en la segunda redacción del documento “ORIENTACIONES Y LINEAMIENTOS PARA LA RENOVACIÓN DE LA CATEQUESIS DE INICIACIÓN CRISTIANA”

 

Seguimos poniendo a disposición de todos artículos de las revistas Catequética, Catechesi, Revista de Catequesis, Medellín, Sinite, algunas de los principales espacios de reflexión catequística de habla hispana y portuguesa. Este mes pueden encontrar en línea un texto del número 100 de la revista TEOLOGÍA Y CATEQUESIS, de la facultad de teología San Dámaso de Madrid..
Todo este número de la Revista Teología y Catequesis está dedicado a un tema de gran actualidad: el ANUNCIO Y PROPOSICIÓN DE LA FE EN UNA SOCIEDAD SECULARIZADA, en un texto que ahonda sobre la experiencia humana, religiosa y cristiana, para seguir profundizando sobre este concepto, tal como nos ha pedido el Papa Benedicto XVI al iniciar la Asamblea del Episcopado Latinoamericano en Aparecida: «Es necesario que los cristianos experimenten que no siguen a un personaje de la historia pasada, sino a Cristo vivo, presente en el hoy y el ahora de sus vidas. Él es el Viviente que camina a nuestro lado, descubriéndonos el sentido de los acontecimientos, del dolor y de la muerte, de la alegría y de la fiesta, entrando en nuestras casas y permaneciendo en ellas, alimentándonos con el Pan que da la vida.» En la segunda parte del artículo el autor enuncia algunas causas de los problemas que se nos presentan para la transmisión de la fe.
Podemos encontrarlo en http://www.catequista.org/
publicaciones.htm

 

En nuestro sitio http://www.catequista.org continúa la publicación de los subsidios temáticos del ENAC 2005-2006; son interesantes instrumentos de reflexión para profundizar las ideas – fuerza del itinerario del último Encuentro Nacional de Catequistas. La publicación incluye el Nº 7 – “El Catequista y la opción por los pobres”, por Pbro. Armando Iacuzzi; el Nº 8 - El catequista y el abrazo del Padre, por P. Ángel Rossi, s.j. y el Nº 9 - Juan Pablo II, hombre del silencio y la Palabra.

 

El Directorio General para la Catequesis reconoce tres tipos de adultos a los cuales se dirige la Catequesis:
• Adultos creyentes, que viven con coherencia su opción de fe y desean, sinceramente, profundizar en ella.
• Adultos bautizados que no recibieron una Catequesis adecuada; o que no han culminado realmente la iniciación cristiana; o que se han alejado de la fe, hasta el punto que han de ser considerados “cuasicatecúmenos”.
• Adultos no bautizados, que necesitan en sentido propio un catecumenado...
Pueden encontrar el resto del artículo en nuestro sitio web: http://www.catequista.org/
obs023.htm

 

En nuestro Foro de la Ventana Abierta para observar la catequesis la pregunta es:
¿La cultura comunicacional favorece la diversidad cultural o tendemos a una cultura única? ¿Por qué?

 
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