Año 5 • Nº 74

Noviembre 2007


En medio de este clima, estamos llegando al número 75 de nuestro Comunicándonos. Cerrando una etapa de trabajo y festejando la permanencia de este boletín. Entre los logros, el aumento de suscriptores, que llegan a ser 10.000 y un cambio en el sistema de envíos que favoreció la llegada a estos suscriptores (nos gustaría que nos hagan llegar sus opiniones acerca de la rapidez y la conformidad con los envíos).

Vamos a festejar este acontecimiento con un número especial de Comunicándonos. El tema de este número será “La catequesis que viene”, y hablaremos de los escenarios, las tendencias, los cambios y el futuro de la catequesis de los próximos diez años.

Quisiéramos que nos ayuden respondiendo a esta pregunta: ¿Cuáles serán alas características de la catequesis de los próximos diez años? Envíennos sus percepciones, sus reflexiones y sus pronósticos a nuestra dirección de correo: comunicandonos@isca.org.ar Es una forma de acompañarnos en este ejercicio de planificación de nuestra esperanza.

Hasta el 75.

Mariano Nicolás Donadío
comunicandonos@isca.org.ar

Hay tres elementos constitutivos en el kērygma según el NT:
a- Es el acto de comunicar en nombre de Jesús por parte del heraldo (apóstol, profeta, maestro, evangelizador)…
b- Un mensaje o contenido (proclamar el nombre de Jesús)…
c- Que se hace acontecimiento de salvación por el nombre de Jesús en todo aquel que lo acoge con fe y conversión.


El kērygma en su realidad más básica es la comunicación… del hecho cristológico fundamental… como querer del Padre (Sagradas Escrituras) y acontecimiento salvífico. Su finalidad es suscitar la fe y poner en acto el reinado de Dios (la salvación). Propio del contenido de este mensaje es la invitación a la escucha obediente y a la adhesión de fe por la que viene la redención. Por lo mismo, su eficacia no es humana, sino de la Palabra de Cristo y del poder del Espíritu. San Pablo lo expresa así: «Ahora bien, ¿cómo van a invocar a aquél en quien no creen? ¿Y cómo van a creer en él, si no les ha sido anunciado? ¿Y cómo va a ser anunciado, si nadie es enviado?... En definitiva, la fe surge de la proclamación, y la proclamación se verifica mediante la palabra de Cristo» (Rm 10,14-17). La Iglesia cumple este encargo de Jesús, mediante heraldos que con autoridad proclaman el mensaje1 ; esa Palabra proclamada reclama la adhesión de fe al Señor resucitado. De aquí la importancia del kērygma con todas sus notas básicas distintivas.2

La proclamación del kērygma inaugura un proceso dinámico de vida divina en cuanto acto de comunicación (proclamar) de un determinado contenido revelado (Jesús es el Cristo muerto y resucitado) que, por la fe y la conversión, se vuelve acontecimiento de salvación para el que cree en virtud de la acción fecundante del Espíritu del Resucitado (1Cor 12,3).

Estos tres elementos constitutivos del kērygma (acto de comunicación… de un mensaje… que actualiza la salvación) se desarrollarán en las páginas que siguen.

Conclusión

¿Qué desafíos presenta la proclamación del kērygma en nuestro tiempo?
Luego de una breve síntesis de lo que es el kērygma, planteamos algunos de los desafíos más urgentes para la misión evangelizadora de la Iglesia.

1. La estructura fundamental del kērygma, según el NT, contempla varios aspectos que se reclaman y complementan subsidiaria y dinámicamente. La totalidad de estos aspectos es lo que genera la adhesión vital del creyente a Jesús de Nazaret en cuanto Mesías muerto y resucitado, actualizando en él su obra liberadora.
Los diversos aspectos son:

a- Lo que el kērygma presenta como acontecimiento realizado centrado en el nombre de Jesús es voluntad o plan salvífico del Padre que se conoce sobre todo por las profecías mesiánicas del AT. Dicho plan se presenta en íntima relación con el anhelo de salvación de Israel y de todas las naciones.
b- En el kērygma se confiesa que Jesús de Nazaret es el Cristo o Ungido de Dios y se proclama la fe apostólica en su misterio pascual: muerte - resurrección - exaltación o señorío universal, todo previsto por Dios en las Escrituras. Por tanto, el contenido del kērygma en cuanto proclamación primera y fundamental de la fe es: Jesús de Nazaret es el Mesías que ha muerto y resucitado por nosotros, según las Escrituras, y que ha sido constituido Señor a la diestra del Padre; en su nombre se proclama a toda criatura el Reino de Dios y por su nombre se hace realidad hoy y aquí la salvación, es decir, el señorío misericordioso del Padre.
Cuando está en juego este contenido se emplea generalmente en el NT el verbo kērýssō, de otro modo verbos de comunicación de la fe como “enseñar, evangelizar, confesar”…
c- El kērygma se vuelve acontecimiento de salvación en virtud del nombre de Jesús y, de parte del hombre, por la adhesión de fe a su Nombre. Cuando se proclama “el nombre de Jesús” por un heraldo enviado “en nombre de Jesús”, el contenido del kērygma se hace salvífico “por su nombre”, es decir, por su palabra de gracia, por su obra de liberación, por su Espíritu. La misión del heraldo enviado “en nombre de Jesús” es ministerio y testimonio. Como ministerio, no se puede desligar de su carácter de servicio de proclamación o comunicación expresiva, y como testimonio, la misión se valida con una vida coherente (ver Rm 2,21; 1Cor 9,27) que transparente el gozo y la paz de la buena nueva del Reino que el heraldo ya está viviendo. Esta dimensión también influye en el entusiasmo comunicativo del enviado.
La proclamación hecha con estas notas distintivas es por sí misma “seductora” en cuanto invitación a adquirir la misma condición de nueva criatura obtenida en y por el nombre de Jesucristo. El heraldo que exhorta al arrepentimiento de los pecados y a la obediencia de la fe hace que la buena nueva sea en ese preciso momento «fuerza de Dios» para aquel que la acepta (Rm 1,16). El kērygma, aceptado con gozo, hace del chrónos (tiempo como extensión) un kairós (tiempo como oportunidad), es decir, tiempo propicio para la intervención salvífica de Dios. El Espíritu Santo del Padre suscita aquella respuesta creyente que genera la adhesión a Jesús Mesías por lo que «kērýssein establece una medida cuya no observancia ya no se podrá tildar de indiferencia, sino de rechazo»3 .

La proclamación del kērygma es el primer y fundamental anuncio evangelizador de la Iglesia. Se proclama el misterio pascual de Jesucristo que incluye su exaltación como “Señor” junto al Padre (el nombre de Jesús o contenido), fundado en el referente divino de la Sagrada Escritura (voluntad del Padre), para salvación de todo el que crea (por el nombre de Jesús o finalidad) y hecho con conciencia ministerial y entusiasmo testimonial (en el nombre de Jesús o modo).

El kērygma así entendido y cronológicamente hablando no es un invento teológico de los evangelistas o un producto de los evangelizadores de la primera época, sino al revés, es decir, el kērygma es la fuente de los evangelios y del anuncio de la Iglesia. Del kērygma brotaron los testimonios escritos que llamamos evangelios y todo el NT. Lo que ocurre es que, para describir el kērygma, debemos acudir a los escritos neotestamentarios, pero esto no significa que fueron dichos escritos los que lo originaron; ellos -más bien- conservaron y transmitieron la predicación oral de Jesús y la predicación apostólica acerca de Jesús.

No siempre en el NT se puede separar con claridad el kērygma de los otros ministerios de la palabra (predicación, enseñanza, profecía…). El kērygma generalmente está al inicio de la acción evangelizadora, pero también la predicación, la enseñanza, la profecía cristiana… pueden contener elementos kerigmáticos y, aún más, los deben contener.

2. No es lícito decir -siguiendo algunas tendencias del mundo protestante y evangélico- que el kērygma es fundamentalmente la predicación en cuanto tal con su llamada a la conversión que, independiente de su contenido, siempre se actualiza en el hoy del destinatario por la fuerza que reside en el acto de predicar la palabra.

Tampoco es lícito afirmar -siguiendo algunas tendencias del mundo católico- que el kērygma es sólo su contenido, algo así como la esencia misma del evangelio, el núcleo de la revelación, restando efectividad a la palabra de Dios en cuanto proclamación que interpela la realidad concreta de los destinatarios.

La aceptación de la Palabra proclamada no sólo se juega en el acto de proclamar ni sólo en la integridad del contenido, sino también en el empuje apostólico y en el testimonio del que exhorta, transformado él mismo en prueba evangélica del poder de Dios (1Tes 2,12) que abre a la salvación (2Cor 5,18ss).

3. La palabra “predicación” no es la mejor para designar el kērygma, pues el término se asocia a “cosas de sacerdotes” y de “Iglesia 4 ” . Efectivamente, “la predicación” se asocia con facilidad al ámbito eclesiástico, a un discurso acerca de Dios y de la religión por parte de un sacerdote con la finalidad de exhortar a que la gente se comporte bien. Se asocia a sermón moralizante. Incluso, al hablar de “predicación”, no sólo se prejuzga su contenido, sino también el tono de voz del predicador: algo cansino, con tonos altos y bajos, casi inaudible al final de las frases.

Además, la “predicación” generalmente se realiza dentro de templos y capillas, por tanto, se entiende como un ministerio intraeclesial dirigido a los que ya son cristianos. En cambio, el kērygma, según el NT, es principalmente una proclamación a los que no tienen fe para que se dejen seducir por el “nombre de Jesús” y sean “cristianos”, lo que -es evidente- debe realizarse en los espacios donde esta gente se encuentra… y casi nunca está en los templos.

Hay, pues, que revisar el vocabulario y simplemente preferir el término kērygma -aunque haya que explicarlo- al de “predicación”. Cuando se trata del verbo, quizás aún estamos a tiempo de privilegiar el verbo proclamar o bien anunciar para referirnos a la “predicación del kērygma”, aunque quizás sea mejor reservar este último verbo para el griego euangelízō (“anunciar una buena nueva”), y “proclamar” dejarlo para el verbo kērýssō.

4. Si el kērygma es un acto de comunicación, ¿cómo su proclamación se abre espacio entre tantas y diversas voces provenientes de los medios de comunicación social cada vez más invasoramente efectivos?

Al respecto son varias las preguntas cuyas respuestas afectarán el presente y el futuro de la proclamación del kērygma:

a- ¿Podemos seguir anunciando el kērygma sólo a “los nuestros”, a los que se reúnen para celebrar su fe? ¿Acaso Jesús no predicó en las plazas, en las calles en los mercados y pocas veces en el ámbito cultual y privado? ¿Acaso no anunció el Reino donde los hombres y mujeres estaban cada día?
b- ¿Podemos seguir empleando sólo los medios orales para anunciar el kērygma en una cultura que es sobre todo de la imagen?, ¿Se nos escuchará? Si las leyes de la comunicación social han sufrido cambios sustanciales, ¿Esto no afecta necesariamente la proclamación del kērygma como acto de comunicación?, ¿O su contenido está indisolublemente unido al estilo oral del siglo I?
c- ¿Podemos seguir anunciando el kērygma sin posibilidad de respuesta dialogada en una cultura que valora la democracia y la libertad? ¿No habrá que anunciarlo buscando el diálogo sincero con las variadas cosmovisiones que se buscan evangelizar y con los anhelos profundos del hombre de hoy?, ¿No habrá que hacerlo en relación directa con experiencias humanas que son interpeladas, se cargan de sentido y se transforman gracias a la aceptación del kērygma?
d- ¿Podemos seguir anunciando la “buena nueva” entre tantas buenas nuevas científicas y tecnológicas que aún logran sorprendernos?, ¿Cómo hacer para que el kērygma suscite asombro y adhesión cuando los anhelos de muchos están puestos en lo inmediato y en lo de este mundo?

5. Estas y otras preguntas las podemos sintetizar en cuatro cuestiones abiertas, que nos desafían como Iglesia a recuperar la originalidad y la efectividad de la proclamación del kērygma de los tiempos apostólicos:

a- En cuanto acto de comunicación, ¿cómo proclamar el kērygma de modo que la propuesta de la Iglesia sea escuchada en el siglo XXI?
b- En cuanto proclamación de un contenido, ¿cómo hacer que sea de verdad vital para existencias marcadas por la actual cultura en que los horizontes de felicidad son intramundanos? Es decir, ¿qué anhelos en realidad satisface la Iglesia al proclamar el kērygma?
c- En cuanto acontecimiento salvífico, ¿qué implica su actualización hoy y aquí a nivel de coherencia y testimonio por parte del heraldo y de la Iglesia? ¿Qué transformaciones suscita el kērygma en el nivel de las personas, de estructuras eclesiales y de métodos? ¿Qué modos de vivir el discipulado y la Iglesia son signos evidentes de la actualidad de la salvación, transformándose a la vez en invitaciones a creer?
d- En cuanto a los ministros y a los destinatarios del kērygma, ¿tenemos agentes pastorales en proceso permanente de madurez como personas y discípulos, preparados para proclamar el kērygma con capacidad comunicadora y transformadora en las comunidades cristianas y en todo el que esté interesado?, ¿Tenemos evangelizadores con ascesis y espiritualidad pastoral, capaces de reflejar el amor gratuito de Dios? ¿No habrá que llenarse de valentía misionera y anunciar la Buena Nueva allí donde los hombres se encuentren? ¿No habrá que dialogar con las culturas buscando permeabilizar y evangelizar cosmovisiones para generar una “cultura cristiana”?

Andrés Torres Queiruga

1. No todos los cristianos reciben el encargo de predicar la palabra (sí de testimoniar la fe). En tiempos de Jesús son enviados a predicar grupos determinados de discípulos (los “doce”, los “setenta y dos”; Mt 10,5-7; Mc 3,14-15; Lc 9,2). Después de la resurrección de Jesús se renueva el encargo misionero a los discípulos que han visto y oído (Hch 10,42), esta vez no sólo a Israel, sino hasta los extremos de la tierra (Lc 24,46-48; Hch 1,8).
2. Ver Lc 4,43-44; 9,2; 1 Tim 2,7.
3. COENEN: «Kērýssō, vocear, anunciar…» en DTNT, III, 64.
4. Al respecto, cfr. COENEN: «Kērýssō, vocear, anunciar…» en DTNT, III, 64-65.

         

Nota: este texto es una condensación de un trabajo más extenso. El documento completo puede consultarse en www.isca.org.ar


 

Como lo anunciamos en el número anterior de nuestro comunicándonos, empezamos a publicar las noticias de la catequesis que los lectores nos hacen llegar. Pueden ser eventos, reuniones, jornadas o experiencias catequísticas. Esperamos sus aportes en comunicandonos@isca.org.ar

Capilla Jesús Buen Pastor y María Medianera de todas las Gracias
En la Capilla Jesús Buen Pastor y María Medianera de todas las Gracias, de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, de acuerdo al plan de nuestro obispo, y enfocándonos en su primer momento, el momento kerigmático, estamos usando carteles pegados en un muro blanqueado de la Capilla, que da a la calle, para que el mensaje llegue hasta al que no entra a la Capilla.
No somos ilusos, sabemos que el solo hecho de llenar hojas impresas y ponerlas en la pared, no asegura que el mensaje llegue. Hemos buscado construir las condiciones de recepción, para que lo que se ponga en la pared no sea “ruido” que se ignora por la saturación y la velocidad de la información de nuestra civilización postmoderna, sino que se produzca encuentro, ligadura, cohesión, o sea “llegar”, para ello detallamos las características de los citados carteles.
Se han detectado buenas reacciones:
- No ha sido vandalizado ningún cartel, en un barrio en que eso es característico (señales de tránsito, publicidad, etc).
- Curiosidad por el significado del cartel.
- Curiosidad por el cartel que sigue próximamente.
Esto no es una acción para imitar, es algo para tomar de idea base y superarla, perfeccionarla, a fin de que el Mensaje Cristiano llegue a la mayor cantidad posible de hermanos.

Aquellos que quieran obtener más información acerca de esta experiencia, así como reproducciones de los carteles, pueden escribir a Erasmo Manuel Charra, echarra@arnet.com.ar
El ISCA en la reunión de la CEC

A principios de noviembre, en el contexto de la Asamblea Plenaria de obispos argentinos se realizó la reunión de la Comisión Episcopal de Catequesis, el ISCA presentó su informe de lo actuado en el año 2007 y sus proyecciones para el 2008. Se habló allí de la consolidación de su propuesta a los largo de estos 5 años de vida en la web, con sus nuevos cursos y modalidades formativas.

 

X Consulta Internacional sobre Catequesis con Adultos

En enero de 2008, en la ciudad de Santiago de Chile, se reunirá el Foro Internacional sobre Catequesis con Adultos. Esta es una red de personas miembros de los Secretariados Nacionales de evangelización, catequesis y formación de laicos, de las conferencias episcopales de todo el mundo, con el objetivo de facilitar una red internacional y la comunicación en este campo.
Además de sus reuniones de la Consulta, realiza una consulta mundial para examinar los procesos seguidos en varios países para desarrollar propuestas nacionales sobre catequesis con adultos.
En el año próximo, inspirados en el próximo Sínodo de Obispos, abordarán el tema: La Palabra de Dios: bendición y tarea para la formación de adultos hoy. El ISCA estará presente en este encuentro a través de la presencia de su rector, el P. José Luis Quijano.

 

El Encuentro Nacional de Directores de Catequesis, que se realiza todos los años, tuvo lugar en Unquillo (Córdoba) alrededor del tema “Una comunicación kerigmática con espíritu catecumenal”. Se trabajó en base a un artículo de reflexión de Andrés Torres Queiruga que reproducimos en este mismo número de Comunicándonos. Los directores de catequesis de las diocesis todo el país, delegados de las ocho regiones y animadores -de catequesis especial, de niños, de adultos y de formación- se reunieron durante del 24 al 27 de octubre bajo el lema “Al mundo de hoy anunciamos el kerigma”.

 

En nuestro sitio web seguimos seleccionando notas de las principales revistas catequísticas de habla castellana y portuguesa. Este mes podemos encontrar en línea Hacia una “presentación orgánica” y vital del mensaje cristiano en la catequesis, un texto de Emilio Alberich sdb publicado en el último número de la española Revista Catequética, publicación mensual de la Editorial Sal Terrae. Podemos descargar el texto completo en http://www.isca.org.ar/
publicaciones.htm

Además, continuamos con la publicación de los subsidios y el material de reflexión del último Encuentro Nacional de Catequesis; excelente material para trabajar y reflexionar en equipos acerca de la identidad del catequista. .Los subsidios pueden bajarse e imprimirse en http://www.isca.org.ar/enac2.htm

 

El sitio oficial de la beatificación de Ceferino Namuncurá ofrece una gran cantidad de información y recursos para aprender más sobre nuestro beato y compartirlo en nuestras comunidades. Su dirección web es http://ceferino.dbp.org.ar

 
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