Año 6 • Nº 78

Marzo 2008

Pascua una tarea para la vida

La misma vida humana aloja a la muerte. Ella revela el límite de nuestras posibilidades de vivir, de amar, de sentir, de abarcar y de entender.


El límite lo sentimos en cada momento de nuestra existencia. Esta experiencia implica renunciar a toda prepotencia de creernos en posesión de la verdad y a todo fundamentalismo religioso y político, a todo dogmatismo y absolutismo. No poseemos la vida, nos es dada.

Sólo Dios es absoluto y todo lo demás relativo; menos el hambre, que no es contingente.

Jesús que vino para dar vida en abundancia, aceptó descender hasta los infiernos de la soledad humana y divina. Se entregó confiando en su pasión. “Padre en tus manos entrego mi espíritu” (Lc 23,46). Muere solo pero confiado en Alguien Mayor. La cruz -que fue el instrumento de nuestro rechazo- Dios la transformó en signo de su inconmensurable misericordia.

La presencia del pecado como fuerza destructiva de la vida, se manifiesta en las mil cruces que unos hombres creamos para otros. San Pablo enseña que la muerte fue introducida por el pecado. (Rom. 5,12). La corrupción acelera la muerte en todos sus órdenes.

Grave dimensión de escándalo

Las grandes mayorías empobrecidas y excluidas son crucificadas. Los indígenas diezmados, las clases sometidas y explotadas con salarios de hambre en condiciones laborales que les acortan la vida, viviendas en basurales o a la orilla de ríos contaminados por la impunidad y la corrupción. Criaturas sin la mínima higiene para desarrollarse y sus madres que concurren a los hospitales a las 5 de la madrugada y esperan horas para ser atendidas. Niños y niñas abusados por mayores perversos. Jóvenes sin poder incluirse en las instituciones educativas y laborales. Familias de inmigrantes que trabajan en talleres clandestinos, la droga que desfigura y la violencia del horror.  La cultura popular flagelada. Son pesadas cruces.

“La sociedad no puede desentenderse del fenómeno de la pobreza. Es una responsabilidad colectiva… el 49,5 % de la población de menos de 14 años es pobre, el 20% es indigente. Uno de cada cinco niños en el Gran Buenos Aires tiene problemas de desnutrición”.( Datos de la Comisión de Economía del Centro Argentino de Ingenieros). En la marginación y sufrimiento del pueblo empobrecido podemos ver la continuidad y actualización del Siervo sufriente cuya pasión reclama redención.

Jesús apasionado por la vida

Tanto en su anuncio como en su práctica Jesús privilegia estas personas. Fue por ellas por quienes vivió y anunció la venida del Reino de Dios que significa la liberación del oprimido, la salud para el enfermo y la comida para el hambriento (Lc 4,17).

Opción que significa una sagrada cólera contra las injusticias de este mundo y su amor político por las víctimas. Jesús ve que tales realidades contradicen el designio de vida de Dios y su superación constituye un signo de que el Reino está entre nosotros (Lc. 7,22) por eso arremete contra el ansia de acumulación y la falta de solidaridad. Su opción se traduce en una práctica de la liberación que comienza por la misma vida saciando el hambre, resucitando muertos y estableciendo una nueva relación social basada en el don y la acogida a todos, incluso a los enemigos. Su misión la realiza desde los más pequeños y débiles. Todo de cuánto es verdaderamente humano fue vivido, sentido y sufrido por Jesús. Esta conducta le costó la vida; lo mataron por blasfemo y no lo reconocieron como Profeta y Mesías de Dios. Dios lo resucitó. Su Resurrección es la realización plena de todas las virtualidades de la vida. Su vida es plena de entrega de amor, de perdón y compasión. Cristo es el primero de los muertos que recibe la plenitud de la vida humana por Don de Dios. En El, la muerte no tiene posibilidad alguna porque vive en la Vida de la Trinidad de Amor Eterno. Ella es la Fuente de la Vida verdadera y en nosotros habita la Efusión de su Espíritu.

Desde la Resurrección de Jesús la vida y el futuro de esperanza están abiertos. La Pascua es un Don de Dios. Las utopías son sendas a transitar y un horizonte posible para nosotros. 

Tarea pascual

Celebrar la Pascua significa convocar a las familias, a las organizaciones comunitarias y políticas, a las instituciones públicas y privadas a concretar una verdadera revolución del amor que identifique a cada ser y dignifique a los injustamente vulneradas. Esta es la acción liberadora de la Pascua: que nadie sea injustamente despojado, no se sienta sólo y abandonado.

Convocar a la movilización es una tarea que se inicia en los gestos cotidianos y se comunica transformando paulatinamente toda la realidad según el designio de Dios: “que el pobre viva” según predicaba el Obispo Oscar Romero en el Salvador.

Esta práctica anuncia el juicio de Dios que desenmascara la realidad del orden como desorden y como dominación por parte de quienes se creen superiores en el pedestal religioso, político, económico o militar.

Tarea Pascual: creer en Jesús manteniéndose firmes en la decisión de no ceder ante las serias crisis. Cuidar la  vida de los más pequeños con sentido de esperanza. Celebrar la vida en cada rinconcito. Empezar siempre por los últimos como práctica liberadora. Creer en el Espíritu de Dios vivo en la vida del pueblo. No sucumbir en la desesperanza saliendo de nuestro encierro y creando proximidades.  Abrir el  corazón a la vida del pueblo. Cuidarnos fraternalmente en nuestra vulnerabilidad. Dinamizar la vida en la comunidad. Transfigurar la creación como sagrada y sacramental. Entregar la vida, no perderla. Re-suscitar la participación y la organización popular con fe y alegría. Animarnos a ser libres y a vivir en la Fuente de la Vida…. las tareas pascuales nos llaman a la vida.

La Pascua es un canto a la vida, la poesía nos alienta y los abrazos nos cobijan, las flores, los ríos y los cerros están entre nosotros, los testimonios nos orientan y Jesús Resucitado nos espera en la orilla con su amistad.

Emilio Rojo

El autor es coordinador del Área de Desarrollo de Recursos en CARITAS San Isidro y del programa AYUDARTE. Es editor de “Buenas Nuevas”, su órgano oficial, y autor de “Compartir la palabra y recuperar el pan”

 

Repensar la catequesis


Algo pasa en catequesis
En los ambientes de catequesis está ocurriendo algo. No son los tiempos en los que en los documentos del Episcopado se decía: “La catequesis ha dado pruebas de ser campo realmente privilegiado de la renovación eclesial, en que han destacado con mucho las luces, aunque no hayan estado ausentes las sombras. Por todas partes en España, un gran número de sacerdotes, religiosos y seglares se han consagrado con entusiasmo y constancia a la comunicación y educación de la fe en el ámbito de la catequesis. Ya ha sido admirable el número de iniciativas brotadas en este terreno” 1. La catequesis, es verdad, sigue siendo un sector importante en las Iglesias locales. Pero si nos aproximamos a “escuchar el latido” de quienes trabajan en ella, nos daremos cuenta de que en ellos existe una preocupación.2

1. Palpando la realidad
• Los números bajan

Las comunidades parroquiales sienten una disminución en los niños y adolescentes que piden catequesis al inicio del curso. La proporción aumenta si nos referimos a la Confirmación. Sólo en algunos colegios católicos que preparan para la Confirmación se mantienen números amplios. En algunas ciudades, se unen dos, tres y hasta cinco parroquias para poder formar grupos consistentes (de 8 a 12 miembros). La catequesis de adultos no ha despegado y se mantiene como asignatura pendiente.

• El malestar de los catequistas
Los mismos catequistas viven un cierto malestar que se puede concretar de esta manera: “No sabemos si lo que hacemos vale para algo. Hacemos catequesis que prepara a un sacramento. Una vez "alcanzado" y celebrado con gran fiesta, el porcentaje de los que siguen viniendo a la iglesia y participando en la vida de la comunidad cristiana es muy reducido". Ese malestar es, de alguna manera, “indecible". Algunos lo sintetizan así: “no soy capaz de llevarles donde quiero". "Hace falta otra cosa y yo no sé dársela". "Les damos lo que no quieren comer”.
¿Dónde está la fuente de lo que percibimos corno malestar: en los mismos catequistas, en los destinatarios, en la comunidad cristiana, en el ambiente de la sociedad, en los métodos utilizados, en los adultos... ? La elección de "culpable" es arriesgada y, posiblemente, errónea.
Lo cierto es que ahora no sólo tenemos que hablar de las dificultades de los destinatarios ante el mensaje, sino de nuestras propias dificultades como agentes de evangelización.

• Una pregunta impropia
Los catequistas, ante la vista de los resultados, se preguntan: "¿Qué es lo que estamos haciendo mal?" ¿A qué se debe el “fracaso” de nuestra acción catequizadora? Por una parte parece normal que los catequistas de base palpen la realidad de lo que es posible hacer, de lo que hacen y de la consistencia de su tarea y se hagan preguntas. Lo que no está claro es que la pregunta adecuada sea "qué es lo que estamos haciendo mal". Y no parece adecuada porque es una pregunta que se centra en la manera de hacer". Probablemente lo que está pasando en la catequesis nuestra en estos momentos no se solucione con "maneras y modos de hacer la pregunta debería apuntar más al fondo mismo de la catequesis para encontrar una respuesta más global.
La fe “no pasa”
La dificultad que los catequistas encuentran es que la fe “no pasa” a los destinatarios. Existe una barrera que "frena” la acción catequística. La fe y las expresiones de la fe que se narran o proponen "no pasan, no “quedan", parece que caen en el vacío y no llegan al corazón y a la vida de los catequizandos. Dicho con palabras académicas tenemos que hablar de la "ruptura de la transmisión de la fe”3. No es que no se enseñe a fe. Es que "no se ve la fe enseñada". No es que no se predique la fe, es que no se sabe para qué vale". Y por eso la fe no se asienta en el corazón de las nuevas generaciones, a la vez que se difumina de la perspectiva vital de muchos jóvenes y adultos que un día fueron "instruidos en la fe”4. Tanto es así que comienza a pesar la decepción y algunos se preguntan cuál es el futuro del cristianismo 5. El fenómeno de la transmisión de la fe no es algo original de nuestra Iglesia en España, sino un problema mundial, al menos en Occidente.

Muchos padres y catequistas se lamentan de que transmiten la fe, pero no es acogida o es cuestionada porque no se ve para qué sirve. Muchos de los que vienen a los grupos de catequesis, sobre todo desde la adolescencia en adelante, pasan a la fe hoy por la criba de la práctica. Lo que no es práctico y sirve para algo, no sirve para nada. La ex¬presión “la fe no pasa" no tiene una explicación sino que hay que analizarla en un contexto amplio de reinterpretación y de redescubrimiento de lo que es el acto de creer en nuestro hoy. Y esto lo tenemos que tener en cuenta para buscar el camino oportuno, y no una salida o atajo que al final se revela como "falsa salida".

Hay esfuerzos que se realizan hoy que dan la impresión de ser atajos más que verdaderas respuestas al problema. Creemos que estamos ante una crisis de transmisión de la fe que hay que inscribir en un universo mucho más amplio.6
Momento de gracia
En la tradición cristiana se utiliza la palabra "kairós" para denominar el tiempo oportuno, la oportunidad de Dios, los tiempos de acción de Dios o de "gracia" de Dios. El kairós es el tiempo de salvación, el momento de la irrupción de Dios en la historia para intervenir y cumplir su plan de salvación. En esta perspectiva, estamos atravesando un kairós en la catequesis, es decir, estamos en un tiempo oportuno para renovar desde dentro la acción catequética. Algo termina y algo nuevo quiere nacer. Los catequistas tenemos la responsabilidad de aprovechar este tiempo que vivimos. Lo que palpamos en la acción catequística, el malestar que sentimos en ocasiones, los logros que conseguimos, las preguntas que nos surgen... son el camino por donde nos lleva el Espíritu a repensar nuestra fe hoy y nuestra tarea de transmitirla, Estamos convocados a inaugurar caminos nuevos en la confianza de que "la voz del Espíritu que Jesús, de parte del Padre, ha enviado a sus discípulos resuena también en los acontecimientos de la historia. Tras los datos cambiantes de la situación actual, y en las motivaciones profundas de los desafíos que se le presentan a la evangelización, es necesario descubrir los signos de la presencia del designio de Dios. Se trata de un análisis que debe hacerse a la luz de la fe, con actitud de comprensión. Valiéndose de las ciencias humanas, siempre necesarias, la Iglesia trata de descubrir el sentido de la situación actual dentro de la historia de la salvación. Sus juicios sobre la realidad son siempre diagnósticos para la misión.7

Hoy estamos llamados de una manera generalizada a dar forma a aquellas intuiciones que vimos en documentos como la Evangelii nuntiandi : “Poner a la Iglesia en estado de misión”. No podemos vivir el momento presente como un "fracaso", sino como una llamada, una espera pascual que nos exige confiar en el Señor y estar abiertos a la fuerza del Espíritu.

Los agentes de evangelización
"Antes, el compromiso de ser animador o catequistas surgía de una primera madurez de la fe e identidad cristianas. Hoy, empezar a ser animador o catequista, entre los jóvenes, es una primera buena manera de hacer que el joven se plantee madurar en serio su fe. Antes la fe alimentaba el compromiso, ahora es el compromiso el que empieza a plantear las raíces y los fundamentos de la fe. Esta realidad es nueva y condiciona seriamente muchas acciones de la comunidad cristiana, sobre todo si están animadas por jóvenes.
Hablando de insatisfacción de los agentes de pastoral, ¿por qué los animadores que trabajan en marginación no se sienten frustrados y los que trabajan más directamente en los grupos de fe se sienten frustrados al ver que los chavales no quieren participar en grupos ni acudir a encuentros? Es lógico que muchos animadores de grupos de fe se hagan la pregunta: "¿qué sentido tiene mi vida?". Cuesta mucho aceptar al destinatario. Queremos que las "inquietudes que nosotros esperamos que tengan", a ellos les resbalan. Es un duro golpe para los catequistas."

Todos estos quehaceres nacen de la convicción de que cualquier actividad pastoral que no cuente para su realización con personas verdaderamente formadas y preparadas, pone en peligro su calidad. Los instrumentos de trabajo no pueden ser verdaderamente eficaces si no son utilizados por catequistas bien formados. Por tanto, la adecuada formación de los catequistas no puede ser descuidada en favor de la renovación de los textos y de una mejor organización de la catequesis.

En consecuencia, la pastoral catequética diocesana debe dar absoluta prioridad a la formación de los catequistas laicos. Junto a ello, y como elemento realmente decisivo, se deberá cuidar al máximo la formación catequética de los presbíteros, tanto en los planes de estudio de los seminarios como en la formación permanente. Se recomienda encarecidamente a los Obispos que esta formación sea exquisitamente cuidada. (DGC 234)

P. Álvaro Ginel - Revista Catequistas nº 174 (2006)

1 CA, Introducción, V
2 No existen entre nosotros encuestas específicas sobre la catequesis. Al ofrecer estos datos, nos movemos en la percepción de lo que vemos. Posiblemente, otras personas, en una situación diferente, tengan otros datos también objetivos. Esto noa hace ser cautos y no absolutizar nada. No obstante, creemos que hay una amplia mayoría que percibe hoy las dificultades que apuntamos.
3 J MARTIN VELASCO, La transmisión de la fe en la sociedad contemporánea, Sal Terrae Santander 2002, 37‑80. H. DERROITTE, Por una nueva catequesis, Sal Terrae, Santander 2004, 22. F, PAYER en “Lumen Vitae", vol, LVI, n. 1(2001)5‑14.
4 Cfr. Los Obispos españoles en su reciente Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Española 2006‑2010 constatan: "Con preocupación observamos cómo muchos de los que se profesan cristianos carecen de una fe personal. Conservan prácticas religiosas, viven una fe intermitente, o reivindican creer al margen de la Iglesia. Ante tal situación, dos tareas se hacen necesarias: acreditar la Iglesia como hogar de la fe y profesar la fe rectamente.” n. 10
5 J.M. TILLARD, Sommes‑nous les derniers chrétiens?, Fides, Paris 19971 G. LAFONT Imaginer l'Église catholique, Cerf, Paris 1995; G. ARBUCKLE, Refundar la Iglesia, Sal Terrae, Santander 1998. En todos los estudios hay una coincidencia: somos efectivamente los últimos cristianos de una figura histórica del cristianismo que estamos viendo desmoronarse ante nuestros ojos. En muchas librerías es curioso ver que en la sección de "religión" lo que más espacio ocupa son los libros de esoterismo, no los de religión.
6 J MARTiN VELASCO. op. cit, pp. 40 y ss.
7 DGC. 32.
8 PABLO VI, La evangelización del mundo contemporáneo. 1975.
9 Ibidem, n. 15.

Durante los días 8 y 9 de febrero se realizó en Azul el primer curso de actualización para los ex-alumnos del los ISCA Regionales de la primera edición (1999) y la segunda (2003). El Pbro. Dr. Marcelo González hizo una exposición sobre "Nuevos paradigmas" y el Pbro. LIc. Alejandro José Puiggari sobre "La Eclesiología en Aparecida y sus acentuaciones para la catequesis". De este modo el ISCA sigue avanzando para cumplir con este mandato de nuestro querido P. Frans De Vos: «pensar la catequesis».  Estamos ultimando los detalles para que el audio de ambas exposiciones esté disponible en nuestro sitio.
Este encuentro sirvió de preparación para la visita del P. Álvaro Ginel a nuestro país, el 1, 2 y 3 de agosto, sobre “Catequesis y Nuevos paradigmas”.

 

Se iniciaron los encuentros regionales de la Junta Nacional de Catequesis. Durante febrero, del 15 al 17,  tuvo lugar el ENRECA (Encuentro Regional de Catequesis) de la región Patagonia. Para este mes, ya se habrán encontrado la mayoría de las regiones: el NEA (4 de marzo), Cuyo (el 5 de marzo), el Litoral y el Centro (6 de marzo), la región de Buenos Aires (31 de marzo) y el NOA (el 4 de abril). Estos encuentros se realizan para organizar la labor catequística del año. Entre sus actividades, se presentará la visita del Pbro. Álvaro Ginel a la Argentina y la próxima convocatoria del Consejo Superior del ISCA.

 
Comisión Permanente

La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina se reunió el 11 y 12 de marzo. Allí Mons Luis Eichhorn presentó el documento sobre Iniciación Cristiana preparado a lo largo de estos últimos años y se comenzó a delinear la posibilidad de la organización de un III Congreso Argentino de Catequistas para el año 2012, a 50 años del primero (Buenos Aires) y 25 del segundo (Rosario), teniendo a dicho documento como instrumento de trabajo. jnc_areadultos@yahoo.com.ar

 

Nuestro espacio de Observatorio Catequístico –ahora dedicado a la catequesis con adultos- este mes nos pregunta: ¿Cuáles son los rasgos de una Catequesis con adultos renovada? Podemos intervenir con nuestra opinión en nuestro sitio web http://www.catequista.org/

 

Consejo Asesor y Consejo Superior del ISCA

El Consejo Asesor del ISCA (el órgano compuesto por obispos, pedagogos, teólogos y pensadores, junto a miembros de la Junta Nacional y del Consejo Superior) se reunirá el 17 de marzo en la sede de la Conferencia Episcopal para evaluar lo realizado en los últimos años y proponer caminos de crecimiento.

Por su parte, el Consejo Superior -que reúne al rector del ISCA, Pbro. José Luis Quijano,  con el obispo presidente  de la Comisión Episcopal de Catequesis, Mons. Luis Eichhorn y con los obispos delegados de catequesis de cada región- se reunirá el 8 de abril.

 

Se ha ampliado el plazo de la presentación de trabajos para nuestro Concurso de Ensayos, reflexión catequístico-pastoral e investigación catequística “Frans de Vos”. La recepción de los mismos se cerrará en la fecha de Pentecostés, el 11 de mayo.
El tema de este concurso es El itinerario catequístico centrado en el adulto, prioridad pastoral en tiempos de cambio y podemos encontrar más información en www.isca.org.ar

 
Sede Central
Rector: P. José Luis Quijano
Venezuela 4145
CP 1211 • Buenos Aires
Tel/Fax: (011) 4512-3868
rector@isca.org.ar
www.isca.org.ar
 
Web
www.isca.org.ar

Si tiene dificultades navegando este sitio o utilizando nuestros servicios contáctese con: ayudaenlinea@isca.org.ar