El desafío: La Catequesis ante los nuevos paradigmas
"Un mundo desaparece y otro está emergiendo, sin que exista ningún modelo preestablecido para su construcción. Ahora bien, a lo largo de toda su historia ‑especialmente en Europa‑ la Iglesia se ha solidarizado profundamente con los equilibrios antiguos y con la configuración del mundo que desaparecía. No sólo se encontraba bien insertada en ese mundo, sino que había contribuido ampliamente a su constitución, mientras que la figura del mundo que hay que construir se nos escapa... Estarnos llamados a superar nostalgias de épocas pasadas y verificar la llamada apostólica desde el interior de esta sociedad que es la nuestra... Es precisamente en el contexto de la sociedad actual donde queremos transmitir la fe". 2
Nuestra mirada se centra precisamente en esta llamada a transmitir la fe. Porque muchos son los retos que la nueva situación puede despertar en un apóstol y varias son las lecturas que se escuchan. Nosotros creemos que, en el fondo de la crisis de la Catequesis y situada en el contexto de un cambio de época, lo que está en juego es el modelo de transmisión de la fe.
Nosotros valoramos la quiebra actual de la transmisión de la fe acontecida en un mundo nuevo como un signo de los tiempos que necesitamos interpretar a la luz del Espíritu. Existen interpretaciones que abordan unos u otros aspectos de la situación y que aportan interpretaciones que pueden contener verdad pero que creemos no aciertan con la lectura fundamental y reveladora para responder a la llamada que el Espíritu nos hace y llevar a cabo la transformación necesaria.
En este sentido, es verdad que el tipo actual de sociedad y de antropología presentan dificultades a la evangelización, pero no podemos esgrimirlo como coartada para terminar echando la culpa al mundo de la situación que vivimos.
Menos aún podemos caer en la tentación, que llega desde algunas instancias, de retroceder en la reforma catequética y simplificar, reducir y concentrar la iniciación cristiana volviendo a una transmisión nocional y puntual del catecismo con una concentración sacramental en la edad de la razón. A veces escuchamos que somos pobres en espiritualidad, que a la Iglesia, a las comunidades y a los catequistas nos falta Espíritu. ¡Cómo no aceptar una llamada a la autenticidad creyente de los agentes de la evangelización para que seamos testigos, luz, sal y levadura! Es verdad, pero creemos que esta afirmación no acierta con la clave interpretativa de la crisis.
Los datos de la crisis son verdaderos síntomas de que el modelo de transmisión de la fe, utilizado entre nosotros durante siglos, para un tipo de sociedad y cultura ya pasados, está hoy, en esta nueva sociedad, agotado. Estamos llamados a pensar un modelo nuevo.
El modelo para una Iglesia de cristiandad ha permanecido hasta hoy con alguna renovación, modificación y actualización. Es un modelo pensado al interior y según el proceso de una socialización cristiana socio‑cultural. Desde hoy es necesario pensar otro modelo. En esta sociedad y cultura nuevas la transmisión de la fe ha de hacerse siguiendo otro proceso.
"En los tiempos en los que la Iglesia se identificaba con la sociedad global ‑a pesar de muchas contradicciones y contratiempos‑, la transmisión de la fe se realizaba de una forma casi automática, estando por lo demás los mecanismos de la transmisión integrados en el normal funcionamiento de la sociedad. Se había vuelto difícil comprobar el adagio según el cual uno no nace cristiano, sino que se hace cristiano. Con la distancia que otorga el tiempo, hemos de reconocer los inconvenientes de esta antigua situación..."3
Entre los buscadores de respuestas están los que se contentan con orientar los esfuerzos renovadores en dos direcciones. Unos acentúan la renovación del contenido, el tema de la identidad cristiana; otros prestan más atención a la comunicación, al método, a las condiciones favorables para la transmisión... Las dos renovaciones son necesarias y convendría hacer la síntesis de las dos tendencias superando un planteamiento dicotómico entre contenido y método. Pero las consideramos insuficientes.
La propuesta: Un nuevo paradigma para la Catequesis
Nuestra propuesta va más allá de una mera renovación de contenido y método; más allá de una mera renovación de la Catequesis; es más que "una nueva Catequesis" porque va más al fondo y realiza un planteamiento más totalizante. Proponemos dar un giro histórico en el modelo de transmisión de la fe; planteamos pensar y poner en práctica, sin precipitación, sin dramatismo y con ilusión, un nuevo paradigma para la Catequesis.
Afirmamos que este planteamiento ha de hacerse sin precipitación porque esta propuesta requiere dedicar tiempo, mucho tiempo y energías, a la reflexión del tema y a la elaboración de líneas de acción. Además su posible aplicación deberá realizarse siguiendo los pasos que exija una adecuada pedagogía de transformación de la realidad existente.
Indicamos también que se haga sin dramatismo porque ya venimos dando pasos en esta dirección y tenernos logradas ya algunas realizaciones en esta perspectiva. Este trabajo es motivo de entusiasmo porque, ante la crisis que vivimos, no compartimos las voces que dicen "no se puede hacer nada" sino que creemos estar ante la oportunidad de un nuevo reto y una nueva ilusión pastoral.
Estamos ante el reto más apasionante que puede vivir un apóstol: el de colaborar con el Espíritu en proponer la fe en una cultura nueva recorriendo caminos nuevos. Anunciar el Evangelio a los habitantes de este nuevo mundo nuestro para que "nazcan hoy a la fe en Jesús", despierta en nosotros el ardor propio de los primeros enviados.
El discernimiento en el Espíritu, que alienta la misión apostólica, desde los inicios a lo largo del tiempo y a lo ancho del espacio humano, nos revela que, ante un cambio tan epocal de sociedad y cultura, hemos de hacer, como hicieron los pastores en otros tránsitos históricos de época, el descubrimiento de un nuevo modelo de proponer la fe, de despertar su búsqueda y de iniciar a ella a quienes lo deseen.
Fragmento del Capítulo II del Documento de Trabajo de las Jornadas AECA 2006
1. Presentación de “Proponer la fe en la sociedad actual. Carta de la Conferencia Episcopal Francesa a los católicos de su país”, Lourdes, 9 de noviembre de 1996, pág. 12.
2. Carta Pastoral del Episcopado Francés ya citada.
3. Carta Pastoral del Episcopado Francés ya citada.
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