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La sensación del malestar es –aunque no lo parezca- necesaria. En la percepción del malestar existe el reconocimiento de que algo no funciona, de que hay un desajuste entre lo que quisiéramos que sucediera y lo que sucede. |
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Pero es un primer paso. Lo sano es avanzar en la búsqueda de la solución a aquello que produce esta incomodidad; ni la negación ni el acostumbramiento son buenos caminos.
Seguimos publicando en nuestro Comunicándonos los aportes de Álvaro Ginel, textos que nos ayudan a ponerle palabra y pensamiento a los malestares que se experimentan hoy en nuestra catequesis. Pero no son, solamente, inventarios de aquello que no funciona. Ginel -invitado especial a nuestra Semana de Reflexión Catequística, del 25 de julio al 3 de agosto- señala aquellos fenómenos en los cuales se hace necesaria una transformación. Una “dinámica de búsqueda, de recreación de modelos de transmisión o proposi-ción de la fe”, es lo que propone.
Porque una de las respuestas al malestar es la búsqueda de la renovación. “Inventamos, o erramos” decía el filósofo americano Simón Rodríguez a su alumno, el adolescente Simón Bolívar. Son tiempos de una cierta inseguridad, de confusión porque hay nuevas preguntas para las que no sirven nuestras viejas res-puestas. Tiempos de malestar, pero también de creación.
Mariano Nicolás Donadío
comunicandonos@isca.org.ar |
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Se trata de una pregunta que se plantean muchos en el momento presente. La formulamos mirando explícitamente a la catequesis en acción, es decir, a las catequesis que funcionan en las parroquias y comunidades cristianas. No partimos de encuestas, sino de observación personal. Ahí está el límite de la reflexión que sigue. El objetivo de estas líneas no es una descripción exhaustiva, sino unas pinceladas para “dar que pensar”. |
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Acentuaciones del tiempo presente para un nuevo futuro
a) Los catequistas
Partamos de un principio eclesiológico: la tarea catequética es una responsabilidad de toda la comunidad cristiana. “La iniciación cristiana, en efecto, no deben procurarla solamente los catequistas o los sacer-dotes, sino toda la comunidad de los fieles. La misma educación permanente de la fe es un asunto que atañe a toda la comunidad” (DGC 220).
La vocación de catequista brota del sacramento del Bautismo, es robustecida por el sacramento de la Confirmación, gracias a los cuales el catequista participa de la “misión sacerdotal, profética y real de Cristo”.
Hecha esta precisión de fondo, tenemos que reconocer que “cualquier actividad pastoral que no cuente para su realización con personas verdaderamente formadas y preparadas, pone en peligro su calidad. Los instrumentos de trabajo no pueden ser verdaderamente eficaces si no son utilizados por catequistas bien formados. Por lo tanto, la adecuada formación de los catequistas no puede ser descuidada a favor de la renovación de los textos y de una mejor organización de la catequesis. En consecuencia, la pastoral cate-quética diocesana debe dar absoluta prioridad a la formación de los catequistas laicos. Junto a ello, y como elemento realmente decisivo, se deberá cuidar al máximo la formación catequética de los presbíteros, tanto en los planes de estudio de los seminarios como en la formación permanente” (DGC 234).
“Se buscan catequistas que sean, a un tiempo, maestros, educadores y testigos” (DGC 237).
Estas orientaciones son las que tienen que guiar hoy la preparación de los catequistas. No tenerlas en cuenta, por los motivos que sean, es poner en peligro la misma catequesis.
Y cuando se habla de formación de catequistas, tenemos que perfilar bien la finalidad de la formación. No vale cualquier formación. “La formación (de los catequistas) trata de capacitar para transmitir el Evangelio a los que desean seguir a Jesucristo. La finalidad de la formación busca, por tanto, que el catequista sea lo más apto posible para realizar un acto de comunicación: ‘La cima y el centro de la formación de catequis-tas es la aptitud y habilidad de comunicar el mensaje evangélico’ (DGC 235). “La pedagogía utilizada en esta formación tiene una importancia fundamental. Como criterio general hay que decir que debe existir una coherencia entre la pedagogía global de la formación del catequista y la pedagogía propia de un proceso catequético. Al catequista le sería muy difícil improvisar en su acción catequética un estilo y una sensibili-dad en los que no hubiera sido iniciado durante su formación” (DGC 237).
Estas citas del Directorio General para la Catequesis manifiestan claramente la importancia de los catequistas y de su formación. Hoy es uno de los problemas fundamentales de la catequesis que las comunidades cristianas tienen que abordar. Toda inversión en formación de catequistas es poca.
b) La catequesis
Siguiendo la reflexión del profesor Flavio Payer, nos topamos hoy con un destinatario de la catequesis que está “privado de experiencia religiosa”, por lo general. Más aún, hoy la dimensión religiosa tiende a reducirse al silencio; ser o no ser creyente ni inquieta ni preocupa. Se vive bien de manera no religiosa, al menos en el sentido en que lo podemos entender nosotros, persona con valores evangélicos. Como mucho, encontramos personas preocupadas por valores humanos. En esta situación, bastante generalizada, la es-trategia o planteamiento general de la catequesis tiene que tomar opciones nuevas pues la realidad es nueva, posiblemente inédita, al menos para un buen número de catequistas.
¿Por dónde puede venir la novedad? “La fe se transmite hoy mejor a través del testigo cristiano que narre lo que le ha sucedido en lugar de decir lo que hay que creer”.
La referencia clásica a la que se nos envía hoy para renovar la catequesis es la iniciación cristiana. El RICA es la fuente a la que tenemos que acudir para adaptar la iniciación a nuestro contexto.
El Equipo Europeo de catequesis señalaba algunos aspectos que debe potenciar la catequesis de iniciación: la relación personal, la relativización de la dimensión cognitiva (sin suprimirla) y acentuación del marco personal de significatividad (que el sujeto pueda ir encajando progresivamente en su historia personal los datos del mensaje cristiano), la pluralidad de modelos de pastoral catequética para responder a la pluralidad de realidades de las personas, la creación de lugares y tiempos en los que se haga lo que se dice en lugar de decir lo que hay que hacer, la creación de plataformas en las que puedan participar personas de todas las edades en lugar de dividir por edades a las personas, la prioridad de la catequesis de adultos, la posibilidad real de elección de caminos y de métodos de acuerdo con la realidad de la comunidad, la decidida voluntad de “ensayar” nuevas formas de anuncio sin añorar y restaurar modelos infantiles y que no hacen creyentes adultos.
Entrar en esta dinámica de búsqueda, de recreación de modelos de transmisión o proposición de la fe no es fácil ni es cómodo. En muchas ocasiones no tendremos modelos previos de referencia; no podremos decir: “vi hacer”, “conmigo hicieron”... Estamos, pues, en una situación de “malestar” que será soportable sólo desde la fe y no desde los resultados, desde la pasión por el Reino y no desde los números que recon-fortan.
c) Reflexión
Es posible que durante mucho tiempo hayamos vivido de rentas, es decir, de poner en práctica lo que habíamos visto hacer o lo que habían hecho con nosotros. Hoy la catequesis está convocada a reflexionar para poder hacer y ofrecer respuestas. Hemos confiado mucho en los métodos y materiales que teníamos a disposición. Son muchos los que cambian de materiales catequéticos y, al año, tienen las mismas dificultades de antes con los nuevos materiales implantados. Razones económicas y razones de autojustificación les llevan a mantener los materiales y desvían el problema hacia los destinatarios: “No saben nada”. La verdadera pregunta es: ¿Qué nos está ocurriendo? ¿Quiénes son? ¿Qué es lo que les damos y qué es lo que no funciona? ¿Qué tenemos que presentarles y cómo? Quizás muchas veces buscamos respuestas sin haber formulado bien la pregunta, sin haber analizado el problema, sin habernos dejado retar por la situación de los destinatarios de nuestra acción catequética. Nos falta hábito de reflexión para profundizar y para crear; nos falta sentido de observación y escucha de la necesidad del otro para aportarle respuestas cercanas y reales. Lo dejamos todo a “las sindicaciones que nos vengan de arriba”. El problema está abajo y es abajo donde hay que pensar y repensar la respuesta concreta en comunión con el arriba.
Catequistas jóvenes constatan y se alarman (quizás más que otros más veteranos) al experimentar que lo que fue válido para ellos, al cabo de cuatro o cinco años ya no es válido. Son ellos los primeros en decir: “Si es que no les entiendo”. “¡Qué diferentes son a lo que nosotros éramos”! Y se quedan sin respuestas, casi paralizados porque lo único que saben hacer es lo que hicieron con ellos. Pero ya no es válido. Desde aquí se entiende mejor la importancia de la formación de los catequistas para ser autores de un acto de comunicación en la fe.
d) Prestar atención a los modelos que ponemos en práctica
En un trabajito reciente para la formación de catequistas abordo el tema del grupo y catequesis. Narro allí un hecho que me ocurrió con unos adolescentes que estaban de convivencia de preparación a la Con-firmación. Los catequistas les mandaron a hacer silencio. Unos cuantos (un tercio del grupo general) se juntaron para charlar. Entré en conversación con ellos y me explicaron que el silencio les era difícil. Pero “ya sabían” lo que tenían que decir “para quedar bien” en el momento de compartir en el gran grupo la expe-riencia de silencio, que ellos no habían hecho. El hecho me interrogó vivamente. Se pueden decir cosas “bonitas” para que las escuchen otros, o los catequistas, para quedar bien y ¡no haber hecho la experiencia! Al cabo de dos años de catequesis de confirmación estaban “bien iniciados” en lo que “había que decir en grupo” sin necesidad de “reflexionar y sin necesidad de hacer silencio”.
Hay unos modelos de hacer que pueden crear una doble vida (parecer si ser), un doble lenguaje: como ya sé lo que hay que decir, me evito la experiencia de vivir y de entrar en el silencio.
Los modelos que no ayuden a personalizar, a ir más allá de lo que se sabe, a enfrentar a cada persona con sus propias preguntas y con su propia palabra no evangelizarán de verdad a la persona. Es cierto que cada uno tiene su hora. Pues habrá que aprender a esperar y a seguir el ritmo de cada persona. Lo que no es sostenible es una catequesis superficial, que no ponga a la persona en disposición de entablar un diálo-go progresivo con el Dios que quiere hacer alianza personal. No decimos “creemos”, sino “creo”. Decir creo compromete personalmente.
Cuidar lo que hacemos, los modelos prácticos que visibilizan la acción de la Iglesia es caer en la cuenta de que el hacer, en pastoral, es contenido, es traducción práctica de unos principios. Las parábolas pueden ser hoy un modelo de referencia para “inventar” acciones de pastoral catequética: el grano de mostaza, la levadura, la oveja perdida, etc.
e) Epílogo
La educación en la fe, en la forma que sea, aquí hablamos de catequesis, es encarnación (vivir la vida en profundidad y descubrir a Dios en la profundidad silenciosa), reflexión, oración y acción.
No transmitimos nada, no damos la fe a nadie, no implantamos a Dios en el corazón de los demás. Dios está allí donde vamos antes que nosotros. Dios nos espera. Dios nos precede siempre también cuando “decimos” que “llevamos a Dios a los otros”. Nuestra gran misión como catequistas y anunciadores es ayudar a los destinatarios a tomar conciencia, a consentir y a aceptar una presencia con la que el sujeto ha sido ya agraciado.
El éxodo del catequista hacia los destinatarios no es tanto físico cuanto de sintonía, de comunicación, de aceptación positiva de lo que el otro posee. Muchas veces queremos que el otro “posea” lo que nosotros le “llevamos o damos” como Bien Supremo. Somos nosotros los que tenemos que aceptar primero el don que el otro es, y la Presencia que en el otro hay para que se establezca comunicación, pregunta y propuesta de una vida según la perspectiva de Jesús.
Sí, hay mucho que cambiar en la catequesis, pero no sólo cambiar para los destinatarios. El primer cambio comienza en el cambio de los llamados a catequizar.
Álvaro GINEL
Director de la revista CATEQUISTAS |
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Soy Susana Tamburelli, catequista de primera comunión de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de la ciudad de Vedia, provincia de Buenos Aires, Argentina, recién visito esta página y me gusto mucho. Quisiera realizar algún curso sobre catequesis infantil, on line y además me gustaría mucho que me manden material para preparar mis encuentros semanales, son nenes de 9 años.
Muchas gracias.
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Susana Tamburelli
susanavedia@hotmail.com |
Los felicito por todo el material que nos hacen llegar a través de ISCA COMUNICANDONOS. Estoy de acuerdo y me sentí identificada con este boletín, especialmente en el párrafo en que dice que hay mucho por hacer, es así son desafíos nuevos para la catequesis en esta época. No es lo mismo hace 5 años atrás donde los chicos estaban mas atentos a lo que uno le podía transmitir, en cambio la generación de ahora te desafían, te exigen que fundamente lo que decís, y a su vez también necesita de esa palabra ya que en la mayoría de los casos en la casas no hablan de la fe. Y nosotros los catequistas estamos ante un nuevo desafío, estar atento y ver que nos piden nuestros chicos, que nos ayuda a seguir creciendo.
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fabiana_rosina@hotmail.com |
Me parece muy interesante el artículo sobre "el nuevo paradigma de la catequesis"; ciertamente hay que buscar una síntesis entre contenidos y métodos, pero claro la cuestión es el mientras tanto. El anuncio del Evangelio al que estamos llamados implica involucrarnos hasta la médula con Cristo y el mundo, que son rostros concretos. Ya pensar en nuestra cultura es un desafío, mucho más la evangelización. Un verdadero parto. ¡Pero quién nos podrá quitar la alegría! |
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José María. Temperley.
teoduloduarte@yahoo.com.ar |
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EEC - Equipo Europeo de Catequesis - Equipe Européenne de Catéchése European Cathequesis Team - Europáisches Katechese Team - Equipa Europeia de Catequese - Lisboa, 28 de Maio 2 de Anho de 2008.
Participaron en el Congreso Europeo de Catequesis en Lisboa, invitados especialmente el rector del ISCA, P. José Luis Quijano y el Prof. Luis María Benavides.
Fueron convocados para reflexionar sobre el siguiente tema:La dimensión misionera de la catequesis,una preocupación común a las Iglesias y a la reflexión catequética europea
El Congreso EEC en el corazón de la problemática del primer anuncio. «La problemática de la "proposición de la fe" es el punto central en la reflexión y en la práctica catequética. Concierne el cambio de paradigma de la catequesis. La cultura occidental ha salido finalmente del régimen de cristiandad, donde la fe cristiana coincidía con la pertenencia social: Ser un buen ciudadano significaba ser un buen cristiano, y viceversa. La lógica y el dispositivo de la transmisión de la fe, en tal contexto, se hacían por ósmosis, por una especie de "baño sociológico".
- Quienes estén interesados en informarse y conseguir las conferencias, pueden comunicarse a rector@isca.org.ar |
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“Catequesis y nuevos paradigmas”
25 de julio al 3 de agosto de 2008
Invitado por el ISCA, visita a nuestro país el catequeta español, P. Alvaro Ginel s.d.b., abordará el tema: “Hacia una Catequesis que promueva el sentido de la vida en el hombre de hoy”. La Catequesis hoy - En-crucijadas y horizontes. Cambios de paradigmas y búsqueda de Nuevos paradigmas de la catequesis en una cultura del “sin – sentido. Ser catequista y hacer Catequesis en un contexto de nuevos paradigmas.
¿Una formación de catequistas para los nuevos paradigmas o nuevos paradigmas para la formación? |
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Este mes la Ventana Abierta del Observatorio Catequístico del ISCA se abre de para realizar una encuesta para ayudarnos a todos a conocer un poco más acerca del ámbito de la catequesis con adultos. ¿En qué ámbitos realizamos nuestra tarea? ¿Cuáles son las fortalezas y sus debilidades? ¿Cómo podemos caracte-rizar nuestra formación como catequistas de adultos? ¿y la de nuestros catequizandos? Las respuestas de ustedes nos darán la oportunidad de comenzar a entrever, a través de esta Ventana Abierta, la realidad de la Catequesis con adultos en nuestras Iglesias Particulares.
Podemos responder a la encuesta aquí.
También ponemos a disposición otros textos sobre catequesis de adultos en www.isca.org.ar/obs000.htm |
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Seguimos publicando artículos de las principales revistas de catequesis de habla castellana y portuguesa. Este mes, en nuestro sitio web, agregamos “Parroquia Ntra. Sra. De Guadalupe – Cáceres”, por José Luis Saborido Cursach, s.j.. una interesantísima experiencia pastoral relatada por sus responsables en la revista CATEQUÉTICA. Además, sumamos material escrito de la revista argentina DIDASCALIA.
Pueden acceder a este material en nuestro link www.isca.org.ar/
publicaciones.htm |
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El 3er. ENCUENTRO NACIONAL DE CATEQUESIS FAMILIAR (Arg.) se realizó en Cosquín entre el 25 y el 28 de abril. Organizado por el Comisión Episcopal y la Junta Nacional de Catequesis y con la participación de 105 delegados de 37 diócesis, de todas las regiones pastorales de la Argentina.
Con el objetivo de “relanzar la catequesis familiar” en cada Iglesia particular, se redactó un documento base, elaborado y propuesto por un equipo convocado por la Comisión Episcopal de Catequesis. El texto puede consultarse en http://www.isca.org.ar/
documentos/cafa.pdf |
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Área adultos
Boletín Keryx |
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| “El Kerygma debe ser una respuesta a los anhelos de las personas que lo escuchan”, dice el Pbro. Claudio Castricone en su artículo sobre el Kerygma publicado en el Boletín KERYX. Esta publicación virtual del Área Adultos de la Junta Nacional de Catequesis. El nombre de este boletín virtual fue elegido teniendo presente el valor que le da al Kerygma el Documento de Aparecida, y tomando la expresión de san Pablo donde dice que fue constituido "heraldo" ("keryx") de la Buena Noticia. Puede solicitarse a jnc_areadultos@yahoo.com.ar |
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Del 28 a 31 de agosto próximo, se llevará a cabo en la ciudad de Córdoba (Argentina) el “Congreso Internacional Latinoamericano Teológico-Catequético “De Medellín a Aparecida: un diálogo desafiante”, organizado por la Sociedad de Catequetas Latinoamericanos (SCALA). Este encuentro tiene el objetivo de buscar respuestas a los interrogantes actuales, con conclusiones significativas para el presente y futuro de la catequesis.
Bajo el lema: “Escuché el clamor de mi pueblo y he venido para que tengan vida”, se invita a participar a Obispos, Catequetas, teólogos, pastoralistas, formadores de catequistas y otros Agentes de pastoral, formadores de Seminarios sacerdotales, Profesores de teología, formadores y alumnos de Centros o Institutos de formación catequística y catequistas cualificados de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia.
Los interesados deberán comunicarse con la secretaría del congreso al 4248557 o dirigirse a Obispo Trejo 459 los días lunes, martes, jueves y viernes de 16 a 19hs. Para más consultas podrán visitar el sitio: www.congresoscala.org.ar o enviar un mail a visaulo@gmail.com.
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