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Abril 2007-2008
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“Catequesis con adultos: un camino y un desafío para la espiritualidad de comunión en la Diócesis de Río Cuarto”. |
Introducción
En el Encuentro Diocesano de Catequistas 2007, nuestro obispo, Padre Eduardo Eliseo Martín, dando respuesta a qué Catequesis y qué catequista espera para la Diócesis Villa de la Concepción del Río Cuarto, manifestó una especial preocupación por instaurar y fortalecer la Catequesis de adultos.
Esta inquietud de nuestro pastor hizo eco en nosotras, miembros de la Junta, y dado que el ISCA nos propone realizar un trabajo de investigación sobre algunos temas, nos parece que es la oportunidad justa para profundizar algo que enriquezca la pastoral catequística diocesana de adultos. Respondiendo a esta necesidad es que nos atrevimos a puntualizar el tema en “Catequesis con adultos: un camino y un desafío para la espiritualidad de comunión en la Diócesis de Río Cuarto”.
No hay duda que el siglo XX, ha sido un tiempo de mucha conciencia y creatividad en la vida de la Iglesia, especialmente en la Catequesis. El Concilio Vaticano II, es uno de los acontecimientos más importantes; también la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica y el Directorio General de Catequesis, se convierten en puntos de referencia para todo catequista. Junto a las grandes intuiciones, orientaciones y acciones de estos documentos, hay sin embargo, espacios que no han sido llenados. Uno de ellos es la Catequesis de adultos.
La Catequesis, es necesario reconocerlo, generalmente se ha centrado en la etapa de la niñez, en donde se ha concentrado la organización, los agentes, los resultados... ¿Resultados? Hay un alto porcentaje de adultos bautizados no suficientemente evangelizados, poco practicantes y hasta alejados.
Esto nos habla de la debilidad y hasta de un vacío de la presentación del kerigma en la Catequesis de adultos; y aún, en la niñez, la Catequesis se ha centrado en la preparación para la recepción del sacramento de la Eucaristía y de la Confirmación. Como consecuencia de esto, las Parroquias sufren la ausencia de la participación y del compromiso de los adultos en la vida de sus comunidades.
Por eso, es urgente el anuncio del kerigma en la Catequesis, para provocar el encuentro con Jesús, la conversión y la integración en la comunidad. Pero, en nuestra sociedad de hoy, marcada por el relativismo, el individualismo y el hedonismo ¿es posible proponer la vivencia de una espiritualidad de comunión y participación a los adultos de nuestras comunidades parroquiales?
Es necesario devolverle a la Catequesis su sentido más original. Hemos de dar un viraje fundamental para que la Catequesis de adultos sea considerada como la forma principal de la Catequesis, a la que todas las demás, ciertamente necesarias, de alguna forma se ordenan. Esto indica que la Catequesis de otras edades debe de tenerla como punto de referencia y articularse con ella en un proyecto catequético coherente de pastoral diocesana.
Teniendo en cuenta esta problemática proponemos:
- Una catequesis con adultos que integre a la persona en su ser, para que organice su personalidad alrededor de la fe cristiana, asumiendo todas sus dimensiones.
- Una catequesis con adultos en íntima relación con la comunidad: la comunidad es origen, lugar y meta de la catequesis.
- Una catequesis con adultos que promueva actitudes que generen, construyan y den vida a la propia familia, a la comunidad parroquial y a los distintos ámbitos de la sociedad, desde una espiritualidad de comunión.
Desarrollo
CAPÍTULO I: LOS ADULTOS EN LA SOCIEDAD
EL ADULTO
Nos encontramos con un concepto muy condicionado por los diversos contextos socioculturales, espaciales y temporales, de ahí la dificultad de dar una definición que pueda aplicarse universalmente a todos. Pero sí podemos valernos de los aportes de las ciencias psicológicas, sociales, pedagógicas, así como de un contexto sociocultural y religioso.
Adulto procede del verbo latino “adolescere”, que significa crecer, del cual también procede adolescente, derivada del participio presente de dicho verbo (adolescens) y significa el que está creciendo o desarrollándose; mientras que adulto se deriva del participio pasado “achiltum” y, significa el crecido, el que ha terminado de crecer o de desarrollarse.
El significado etimológico coincide con la acepción vulgar, ya que se denomina adulto al individuo situado entre la adolescencia y la vejez; es decir, al que ha dejado de crecer y no ha comenzado aún a decrecer. Adulto es la persona en pleno desarrollo histórico, la cual, siendo heredera de su infancia, habiendo salido de la adolescencia y en camino hacia la vejez, continua el proceso de individualización de su ser y de construcción de su personalidad, capaz de juzgar por sí mismo lo que tiene que hacer y de tomar una postura responsable a ese respecto.
LAS CARACTERÍSTICAS DEL ADULTO
Podemos señalar que algunas características de los adultos son:
- Poseer una amplia extensión del sentido de sí mismo.
- Ser capaz de establecer relaciones emocionales con personales de la esfera íntima y no íntima.
- Poseer seguridad emocional y aceptación de sí mismo.
- Percibir, pensar y actuar con penetración y de acuerdo con la realidad exterior.
- Ser capaz de verse objetivamente a sí mismo y tener sentido del humor.
- Vivir en armonía con una filosofía de la vida.
EL CONTEXTO DEL ADULTO
Algunas de las situaciones que caracterizan el contexto en que se desenvuelven los adultos de hoy son:
- La globalización de la cultura derivada de la introducción de la tecnología en las comunicaciones.
- La aparición de una sociedad que tiene como prioridad la información y el conocimiento.
- El acelerado avance de la ciencia y la tecnología
- La crisis ecológica que se acentúa cada vez más.
- La mundialización de los sistemas económicos.
- Las desigualdades y fricciones entre grupos sociales, basadas en distintos factores tales como: la cultura, la identidad, la función de los géneros, la religión y el status económico.
- La crisis de los valores.
- La cultura de la muerte, que de día a día, se va generalizando.
- El desplazamiento de los límites de los ciclos de la vida humana.
- La sobreestimación cultural.
- Los cambios en cuanto a la distribución del trabajo y el desempleo.
- Los cambios acelerados que alteran la validez de los conocimientos y habilidades.
- El surgimiento de necesidades y demandas de aprendizaje de las personas adultas.
Vivimos un tiempo de crisis, en donde el hombre ha perdido el rumbo, se ha desviado de su condición de creatura. Se percibe una crisis en la comunicación, en el diálogo, la educación, las instituciones, la autoridad, la transmisión de valores y la transmisión de la fe. Se advierte un divorcio entre la fe y la vida.
Un rasgo de este tiempo es la modernidad psicológica, que pretende la realización de la persona, como satisfacción y como alcance de un estado de armonía, con la menor cantidad posible de exigencias. De ahí, que el individualismo, la soledad y la incomunicación nos desafían en la búsqueda de auténticas experiencias de comunión, que permitan a las personas sentirse aceptadas, valoradas y protagonistas en la construcción de la solidaridad, la justicia y el bien común.
CAPÍTULO II: LA CATEQUESIS CON ADULTOS DENTRO DEL PROCESO EVANGELIZADOR
EL PROCESO EVANGELIZADOR
La evangelización ha sido considerada en un sentido amplio como realidad rica, compleja y dinámica. “La evangelización es un proceso complejo con elementos variados: renovación de la humanidad, testimonio, anuncio explícito, adhesión del corazón, entrada en la comunidad, acogida de los signos, iniciación al apostolado” Se trata de un proceso con todos estos elementos que deben ser considerados como complementarios y que se enriquecen mutuamente.
ETAPAS DEL PROCESO EVANGELIZADOR
Acción misionera
La acción misionera está dirigida a los no creyentes y a los que viven en la indiferencia religiosa. Es el punto de arranque de la evangelización, es la actividad por la que los cristianos, mediante el testimonio de su vida y el anuncio explícito hacen presente el evangelio y lo dan a conocer a todos los hombres y mujeres.
El primer anuncio primer anuncio o kerigma trata de suscitar el interrogante o la simpatía por la fe cristiana y tiene como núcleo central del mensaje a “Jesucristo, hijo de Dios hecho hombre, muerto y resucitado que ofrece la salvación a todos los hombres como don de la gracia y de la misericordia de Dios”.
Acción catequética
El momento catequético es una etapa de la evangelización que trata de conducir a la adultez en la fe a quienes han optado por el Evangelio o se encuentran deficientemente iniciados en la vida cristiana . Va dirigida a los necesitados de un proceso iniciatorio y a llenar lagunas en su iniciación.
Pensando en los adultos podríamos decir que la Catequesis va dirigida a los que, mostrando interés por el evangelio carecen de una experiencia de encuentro gozoso con Jesús, les falta una síntesis orgánica y significativa del contenido de la fe, no tienen un suficiente conocimiento y manejo de la Palabra de Dios, carecen de un nivel adecuado de experiencia comunitaria, del deseo de dar a conocer su fe y de un empeño en transformar cristianamente su entorno vital.
Acción pastoral
Comporta todas aquellas iniciativas y acciones que una comunidad realiza con los fieles cristianos ya maduros en el seno de la comunidad, y se encamina a seguir educando en la fe a los catequizandos para la vida y misión de la Iglesia.
LA CATEQUESIS CON ADULTOS COMO FORMA PRINCIPAL DE CATEQUESIS
La Catequesis con adultos al dirigirse a personas capaces de una adhesión a Jesús, plenamente responsable, debe ser considerada como la forma principal de Catequesis a la que todas las demás formas de Catequesis se ordenan.
Esto implica que la Catequesis de otras edades, aunque tienen su propia importancia, debe referirse y articularse con ella en un proyecto catequético coherente de pastoral en la comunidad local, es decir, que los procesos catequéticos de la Iglesia no deben realizarse por separado, sino de forma unitaria y coherente.
La Catequesis con adultos debe ser el principio organizador que da coherencia a los distintos procesos de Catequesis: ella ha de ser la meta que inspire la Catequesis de las primeras edades, así como la de la tercera edad.
FINALIDAD DE LA CATEQUESIS CON ADULTOS
El fin de toda Catequesis es poner a la persona en contacto, en comunión, en intimidad con Jesucristo; se propone fundamentar y hacer madurar la primera adhesión a Jesucristo. Esta finalidad se expresa en la profesión de fe en el único Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
La Catequesis, teniendo como modelo referencial el catecumenado, tiene una dimensión fuertemente bautismal. Su meta no es otra que la confesión adulta de una fe que Dios en el bautismo y asumir personalmente la condición de bautizados.
TAREAS DE LA CATEQUESIS CON ADULTOS
La Catequesis debe inspirarse en la manera como Jesús formaba a sus discípulos. Jesús realiza una enseñanza especial con sus discípulos (Mc 4,10), les enseña a orar (Lc 11,1), los acompaña, los estimula a imitar sus actitudes (Mt 11,29) y los envía a evangelizar (Lc 10,1; Mc 16,14). También los invita a vivir unidos a Él y desde su amor construir la comunión en el amor (Jn 15)
El Ritual de Iniciación cristiana con adultos (RICA) en el Nº 19 afirma que la formación catecumenal se obtiene por cuatro caminos:
- La iniciación orgánica en el conocimiento del misterio de la salvación: la adhesión de la fe reclama el conocimiento de la fe; la Catequesis debe ofrecer una síntesis orgánica y significativa del mensaje cristiano (Escritura y Tradición)
- Capacitación básica para orar y celebrar en comunidad la liturgia: la fe solo es verdadera cuando se proclama, se celebra, se confiesa y hace oración en comunidad. La Catequesis ayuda para que exista la Palabra, la memoria y el testimonio.
- La ejercitación en la vivencia de las actitudes evangélicas: la Catequesis debe entrenar en las actitudes básicas propias del Maestro. Iniciar a la moral individual y social desde las Bienaventuranzas.
- La iniciación en la acción apostólica-misionera: es fruto de una vivencia de fe.
ETAPAS DE UNA CATEQUESIS CON ADULTOS
Una Catequesis bien llevada tiene siempre como punto de referencia el proceso catecumenal. Aunque en general, la Catequesis no está dirigida a catecúmenos que no han escuchado nunca el Evangelio y no han sido introducidos en la comunidad eclesial, sino que nos dirigimos a quienes ya están dentro de la Iglesia por el Bautismo, su conversión se fundamenta en este Sacramento, pero que no viven su fe.
En el Ritual de Iniciación Cristiana con Adultos se describe un proceso gradual en tiempos y etapas, que se puede adaptar a los que no han recibido los sacramentos de iniciación o a quienes habiendo recibido todos los sacramentos requieren seguir un proceso de reinicio y profundización de la fe. Por eso hablamos de estas etapas:
- Catequesis kerigmática: explicitación del kerigma, primer anuncio.
- Catequesis de iniciación: Catequesis propiamente dicha.
- Integración a la comunidad: inserción en la comunidad local y a través de ella en la Iglesia universal. Se trata de una comunidad que vive en medio del mundo y con su testimonio transforma la sociedad, desde los valores del Reino.
- Formación para la misión: llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la comunidad. El discípulo convertido en testigo de Jesús será enviado no en nombre propio sino en nombre de la comunidad.
UNA ESPIRITUALIDAD DE COMUNIÓN
Se llama espiritualidad de comunión a la capacidad de “sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo Místico y, por tanto, como uno que me pertenece, para saber compartir sus alegrías y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender a sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda amistad. Espiritualidad de la comunión es también capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un don para mí “
Es un itinerario que lleva al encuentro con Cristo; a través del testimonio de los Evangelios, del camino de la fe y de la profundidad del misterio; puede presentarse como un auténtico proceso que ayuda al creyente a contemplar los rostros de Cristo. Y esta contemplación de los rostros de Cristo, a su vez, es un verdadero proceso educativo que ayuda a que el hombre sea cada vez más hombre. Es un camino que va desde la pequeñez y la limitación de un amor centrado en sí mismo hacia la grandeza de un amor oblativo, capaz de la entrega y de una verdadera espiritualidad de comunión.
La Catequesis debe tener como prioridad esta espiritualidad y expresarla en actitudes que construyan comunidad: cercanía amorosa, confianza, escucha, diálogo, comprensión, misericordia, generosidad, fraternidad... Esto es un compartir desde el corazón.
EL ENCUENTRO CON CRISTO, FUNDAMENTO DE LA COMUNIÓN
Jesús es el compañero de camino de cada persona, lo convoca permanentemente al encuentro con Él. ”Ya no soy yo, sino que es Cristo el vive en mí.” En Lc 24, 13-35, Jesús es el acompañante en el camino. Se trata de vivir la propia personalidad teniendo como espejo la persona de Cristo. El estar con Jesús, genera comunión con Él y con los demás. De ahí que la fe en Jesús construye comunidad, por que la fe en Jesús nace, crece y se plenifica en comunidad.
Una comunidad que vive la comunión es "catequista" por sí misma. La Palabra del Señor se hace eco en la profunda experiencia de fe que viven sus miembros. Una vez vivida la experiencia de la fe, ella resuena en todo el espacio catequístico, que es la comunidad eclesial. Resuena y se propaga suscitando la fe naciente de los que se acercan y fortaleciendo la fe más madura de todos sus integrantes.
Conclusión
Conscientes de haber esbozado sencillamente este trabajo de investigación, donde pudimos precisar algunos conceptos, sin embargo, nos damos cuenta que es muy amplio y necesita ser profundizado, por medio de instrumentos y variables que establezcan una relación de ida y vuelta, entre la doctrina propuesta por los documentos y la realidad concreta de la Diócesis Villa de la Concepción del Río Cuarto.
Para nosotras, la dimensión comunitaria de la Catequesis es un incentivo, que nos anima a elaborar esta propuesta, como respuesta al hambre de comunión que experimenta el hombre de hoy, atrapado en el individualismo y la soledad de una sociedad del éxito y del consumo.
La Iglesia Diocesana necesita una Catequesis kegmática, catecumenal y misionera, tal como nos propone el Documento de Aparecida; que no plantee itinerarios lineales y rígidos, tan propios de un estilo tradicional, doctrinal y sacramental.
La Catequesis con adultos deberá integrar, equilibradamente, lo específico de los dones, experiencias y aportes de cada persona, y lo esencial del Mensaje, como propuesta generalizada para todos. La Catequesis de esta área deberá acoger las intuiciones y búsquedas del hombre de hoy, tanto a nivel humano como espiritual. Y desde el anuncio de la persona y mensaje de Cristo, provocar el encuentro con Él, desde el “rostro visible de Jesús”, que es cada comunidad. Sólo es posible esta experiencia en íntima relación con la comunidad, dado que ésta es origen, lugar y meta de la Catequesis.
El catequista “estará junto a” cada creyente en el proceso de madurez de fe, construyendo y recreando cada comunidad, desde la promoción de actitudes que generen, construyan y den vida a la propia familia, a la comunidad parroquial y a los distintos ámbitos de la sociedad, haciendo experiencia de la tan anhelada espiritualidad de comunión.
Bibliografía
- La Biblia de los jóvenes.
- Apuntes de los módulos 1 y 2 propuestos por el I.S.C.A.
- Subsidio: “Líneas para una Catequesis de talante catecumenal”
Rosa María del Carmen Oller y Hna. Elba Pighín
Cfr. Directorio General de Catequesis Nº 59; C. T. 43.
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Mandato catequístico, entrega de diplomas y envío de los Agentes Multiplicadores de la Diócesis de Río Cuarto |
Presentación del Rector del ISCA de los Agentes Multiplicadores de Río Cuarto al Sr. Obispo Diocesano.
(Los Agentes Multiplicadores se ponen de pie)
Rector del ISCA: Estimado Padre Obispo de Villa de la Concepción del Río Cuarto, este grupo de catequistas de esta Iglesia Particular ha recorrido un proceso formativo, con el sincero deseo de seguir creciendo en la fe, para ponerse más consciente y fundamentadamente al servicio del Reino, como Agentes Multiplicadores en esta Diócesis.
Obispo de Río Cuarto: ¿Estás seguro de que se han preparado responsablemente, respondiendo a las distintas dimensiones de la formación, para poder insertarse en las diversas estructuras de animación y formación de esta Diócesis o para hacer más significativa y fundamentada su participación?
Rector del ISCA : Ciertamente, tienen por la formación un sincero aprecio y han manifestado su convicción acerca del valor de la formación, como itinerario permanente en el ministerio que ellos realizan. Todos ellos han crecido y han alcanzado distintas logros en las dimensiones del “ser”, el “saber”, el “saber hacer” y el “saber estar” del catequista.
Obispo de Río Cuarto: Padre José Luis, en tu carácter de Rector del ISCA, ¿crees que ellos se sienten llamados a ofrecer su vocación, su tiempo, su trabajo, su preparación y su fe a la Iglesia de Río Cuarto para hacer crecer el Reino, para gloria de Dios y para alcanzar una vida digna, plena y feliz en Cristo para ellos y para sus hermanos de Río Cuarto?
Rector del ISCA: Sí, puedo dar gozosamente fe de su entrega y de su vocación manifestadas en la superación de los obstáculos, dificultades y exigencias que el Curso de Agentes Multiplicadores les ha ido presentando, como desafío a su perseverancia y espíritu apostólico.
Obispo de Río Cuarto: Queridos Catequistas, los recibo con amor de Padre y los animo a seguir realizando su misión como Agentes Multiplicadores de Río Cuarto, realizando, su servicio en las estructuras de animación y formación diocesana y en sus comunidades parroquiales.
Diálogo del Sr. Obispo con los Agentes Multiplicadores
Obispo de Río Cuarto: Queridos catequistas, ¿están dispuestos a seguir creciendo en su fe a través de un itinerario de formación permanente, que los haga cada día más discípulos misioneros de Jesús?
Agentes Multiplicadores: Sí, estamos dispuestos
Obispo de Río Cuarto: ¿Están dispuestos a ponerse al servicio de la Iglesia Diocesana a través de una participación, cada vez más comprometida y fundamentada en las estructuras diocesanas de animación y formación de catequistas y en sus propias comunidades parroquiales, como verdaderos Agentes Multiplicadores de todo lo que han recibido?
Agentes Multiplicadores: Sí, estamos dispuestos.
Obispo de Río Cuarto: ¿Están dispuestos a seguir creciendo como hombres y mujeres de oración, con un amor profundo a la Eucaristía, con filial devoción mariana, dejándose siempre guiar por el Espíritu de Amor y de Unidad?
Agentes Multiplicadores: Sí, estamos dispuestos.
Obispo de Río Cuarto: Que el Padre, el Hijo y el Espíritu de Amor los bendiga y los guarde de todo mal.
Todos: Amén |
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Cuentos y Parábolas de Río Cuarto |
Dios y el hombre
Ésta es la historia de un viejo caracol de mar que, desde hacía muchos años, permanecía en una playa en las cercanías del mar. Vaya uno a saber por qué jugarretas de las olas, permanecía detrás de una roca. Como podemos imaginar, la maravilla natural que lo rodeaba era inmensurable. Las aves, la vegetación y, por sobre todo, la majestuosidad del mar. Sin embargo, todo lo que este caracol veía era arena a su alrededor…
De vez en cuando percibía que algún ave se posaba a su lado y podía sentir el ruido del viento y de las olas del mar cuando golpeaban contra las rocas, y en épocas de mucho sol, escuchaba el ir y venir de turistas que apresurados corrían hacia el mar. Ante tanta maravilla, él se sabía nada, insignificante y solo. No comprendía la pequeñez y aparente inutilidad de su existir, entre tanta maravilla.
Toda la tristeza y sensación de sin sentido de su vida radicaba en su imposibilidad de ver el mar, el mismo que alguna vez lo había arrastrado hacia la roca. ¿Por qué no podía revolotear como las gaviotas sobre el mar? ¿Por qué no podía ser una de esas rocas contra las que las olas golpeaban? ¿Por qué no podía nadar en sus aguas profundas, como los peces?
Una mañana muy temprano, sintió que algo lo levantaba con brusquedad, y luego sólo pudo percibir la oscuridad completa...Un niño caminando por la playa, buscaba un regalo para llevarle a su abuelo, quien se encontraba internado en una sala de hospital. Al ver el viejo caparazón de caracol tras una roca, no dudó un segundo y pensó que sería el regalo ideal para su abuelo.
Cuando llegó a la habitación del anciano, el niño sacó de su bolsito el regalo elegido y, cómo quien posee un tesoro, lo puso en las manos de su abuelo. El hombre al verlo le dijo: _ ¡Qué hermoso y viejo caparazón de caracol de mar me has regalado! El niño, sorprendido al ver que el abuelo no había comprendido del todo el valor de su regalo, lo colocó junto a su oído para que el anciano escuchara y le dijo: _ Te he regalado el mar, guardado en el interior de un viejo caparazón de caracol.
Así fue cómo, a través de un niño, al viejo caracol de mar le fue revelada la verdadera razón de su existencia. Comprendió que en su interior contenía la maravilla del mar y que su pequeñez tenía sentido y su vida estaba llena de dignidad porque la grandiosidad del mar lo habitaba.
Edith Lucero
Una Navidad diferente
En una ciudad vivía una familia que era muy, pero muy pobre. Tenían dos hijos: Sofía y Agustín. El papá trabajaba en changas y la mamá limpiaba casas. Sofía y Agustín iban a la escuela con los poquitos útiles que sus papás podían comprarles, pero como eran buenos alumnos y tenían muchos amigos, éstos compartían sus cosas con ellos.
Vivían felices con lo poco que tenían, pero el día del niño, Navidad o Reyes era para Sofía y Agustín un poco triste, porque sus papás no podían comprarles juguetes, ellos también sufrían por esto ya que con lo poco que ganaban, apenas alcanzaba para la comida y alguna ropa, pero se tenían unos a otros y en ese humilde hogar había mucho amor.
Quien más los hacía sufrir en esos días era José, un vecinito que tenía y recibía muchos regalos, pero era egoísta, no los compartía y les hacía burlas. Un día cercano a Navidad, el papá pensó cómo podía solucionar esto, se le ocurrió una idea y le propuso a su esposa que ella hiciera una muñeca de trapo para Sofía y él haría un camión para Agustín.
Entusiasmados, trabajaron durante una semana, por la noche, cuando sus hijos dormían. Así fue tomando forma una hermosa muñeca de trapo hecha con tela muy fina y linda que le habían regalado a la mamá y el camión más grande con la madera que había conseguido el papá.
Cuando todo estuvo terminado, envolvieron sus regalos en papel y les pusieron un gran moño. Esa Navidad fue muy diferente. Cuando mamá y papá les entregaron sus regalos a Sofía y a Agustín, Ellos eran los niños más felices del mundo. Para sus papás también fue una Navidad diferente, viendo cómo sus hijos acariciaban con mucha alegría aquellos simples pero hermosos regalos hechos por sus propias manos. Con mucha paciencia y, sobre todo, con mucho amor, Sofía puso la muñeca en el camión de Agustín y salieron muy contentos.
Vieron a José rodeado de juguetes. Estaba solo porque no tenía amigos. Sofía y Agustín lo invitaron a jugar con ellos. Sorprendido, José aceptó y, desde ese día, aprendió a compartir sus cosas y encontró dos muy buenos amigos. Esa fue una Navidad hermosa y diferente para todos…
Maria Magdalena Calosso
Próximamente incluiremos más cuentos y parábolas |
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Encuentros para el Encuentro
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Encuentro de Catequesis con adultos
“Dios nos ama para siempre” |
Propósito:
Llevar a los miembros de la comunidad, no sólo a "saber" que Dios lo ama, sino a "experimentar" el amor salvífico y gratuito de Dios, dado a cada uno en forma incondicional
Primer momento
Se anuncia que se va a hablar acerca de una de las necesidades básicas de todo hombre: ser amado. Para comenzar, se les propone éstas o similares cuestiones para refñexionar:
• Elabora una lista con las cinco personas que más te aman
• ¿Cómo sabes que te aman? ¿Por qué te das cuenta de ello?
• ¿Es importante para ti sentirte amado? ¿Por qué?
• En grupos de tres, contestar: ¿Qué significa amar?
Luego, el catequista invita a compartir el siguiente cuento:
El sol ha dejado de existir
Había una vez un hermoso rosal que crecía en medio de una pradera, junto a una planta de cadillos, fea y sin gracia. A pesar de ser tan hermoso, el rosal no era feliz, y veía con envidia al cadillo, que siempre sonreía e irradiaba una alegría especial. Un día, el rosal no aguantó más y le preguntó al cadillo la razón de su permanente alegría, a lo que éste respondió:
-Soy feliz porque me siento profundamente amado.
-¿Amado? ¿Y puede saberse quién te ama? Que yo sepa, todos los que pasan por aquí, se detienen absortos ante la belleza de mis flores, y se extasían con mi perfume. En cambio, a ti nadie te mira. No sé cómo nadie te ha arrancado todavía.
-¿Y quién habla de la gente que pasa por aquí?- exclamó el cadillo, -Yo me refiero al sol. El nos ama a ti y a mí, y eso me hace inmensamente feliz.
-¿Amarnos? ¿El sol?- preguntó sorprendido el rosal. -Pero si está allá, lejanísimo. Jamás se nos ha acercado, nunca nos ha dirigido siquiera la palabra. Jamás ha acariciado mis flores, ni se ha deleitado con su perfume. ¿Cómo va a amarnos? Me parece mi amigo, que estás un poco loco.
-No lo creas- replicó el cadillo -Te aseguro que sin él ni tú ni yo podríamos vivir.
-¿Y quién lo necesita?- exclamó molesto el rosal. Y se propuso deshacerse del sol.
Armado de paciencia, consiguió cuatro ramas largas y fuertes, las clavó a su alrededor, y con ramas mas pequeñas y paja, construyó sobre él un pequeño techo, para no ver al sol. ¡Así estaba mejor! Ahora viviría feliz sin ese molesto sol encima suyo. Pronto se dio cuenta que, aunque no veía al sol, aún sentía su calor, por lo que decidió juntar más ramas y construir paredes a su alrededor. ¡Ahora sí! ¡Qué fresco se sentía! Pero pronto notó que todavía quedaban rastros de ese molesto sol: su luz se filtraba a través de las ramas, así que decidió juntar mucho barro, y sellar las paredes y el techo. Una vez concluida la obra, el rosal se sintió satisfecho. ¡Al fin! Ya no quedaba ningún rastro de ese sol intruso. Ni sus rayos, ni su calor, ni su luz... ¡Por fin! ¡El sol había dejado de existir! Y nuestro rosal, en pocos días se pudrió y murió.
Y afuera, el sol seguía calentando e iluminando al cadillo, que crecía sano y feliz...
• ¿Qué piensan del rosal?
• ¿En qué consistía el "amor" del sol hacia las dos plantas?
• ¿Qué características encuentran en el "amor" del sol del cuento?
• ¿Por qué el rosal no se sentía amado por el sol?
• ¿Qué hace diferentes al rosal y el cadillo del cuento?
• ¿Cómo podríamos calificar el amor del sol?
• ¿Y el amor de las personas que conocemos en nuestra vida de todos los días? ¿Cómo es ese amor? ¿Cómo nos damos cuenta?
• ¿Cómo es el amor que nosotros sentimos hacia los demás? ¿Nos ayuda a perdonar ofensas, a olvidar, a seguir adelante?
• ¿Ponemos alguna condición para mar? ¿Cuál?
• ¿El amor se termina o es para siempre?
Segundo momento
Después de dejar que se expresen, sin corregir sus respuestas, proponemos al grupo leer algunos textos bíblicos para tratar de descubrir cómo es el amor de Dios.
Se propone al grupo que conformen tres subgrupos. Cada uno de ellos trabajará con los siguientes textos:
Primer subgrupo:
| Sólo El ha hecho grandes maravillas, porque es eterno su amor. El hizo los cielos con sabiduría, porque es eterno su amor. El afirmó la tierra sobre las aguas, porque es eterno su amor. El hizo los grandes astros, porque es eterno su amor. El sol para presidir el día, porque es eterno su amor. La luna y las estrellas para presidir la noche, porque es eterno su amor. (Sal 136,4-9) |
Porque Tú formaste mis entrañas, tú me tejiste en el vientre de mi madre. Confieso que soy una obra prodigiosa, pues todas tus obras son maravillosas, de eso estoy bien convencido. (Sal 139,13) |
"Tú amas todo lo que existe y no aborreces nada de lo que has hecho, porque si hubieras odiado algo, no lo habrías creado. ¿Cómo podría subsistir una cosa si tú no quisieras? ¿Cómo se conservaría si no la hubieras llamado? Pero tú eres indulgente con todos, ya que todo es tuyo, Señor que amas la vida" (Sab 11,24-26) |
Segundo subgrupo:
| "Los montes se correrán y las colinas se moverán, pero mi amor por ti no se apartará" (Is 54,10) |
"Yo te amé con amor eterno, por eso te atraje con fidelidad" (Is 31,3) |
“El hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos" (Mt 5,45) |
Tercer subgrupo:
| “No temas, porque yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre.
Tú me perteneces. (Is. 43, 1b) |
“Tú eres precioso a mis ojos, porque eres valioso y yo te amo" (Is 43,4) |
"Señor, Tú me sondeas y me conoces, tú sabes si me siento o me levanto, de lejos percibes lo que pienso, te das cuenta si camino o si descanso, y todos mi pasos te son familiares… Te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable.(…) Tú conocías hasta el fondo de mi alma y nada de mi ser se te ocultaba cuando yo era formado en lo secreto, cuando era tejido en lo profundo de la tierra" (Sal. 139, 1 – 3. 14 – 15) |
Cada subgrupo comparte con el resto las características del amor de Dios que han logrado descubrir. Dejar que vayan expresando lo que el Espíritu les ha ido revelando del amor de Dios en la lectura compartida. El catequista puede sintetizar con estas características, si han sido descubiertas en la iluminación. Si no se ha logrado, puede recurrir a preguntas que ayuden a profundizar el Mensaje
• Efectivo: Busca el verdadero bien de cada uno.
• Gratuito e incondicional: No pide nada a cambio. Dios no nos ama porque nosotros somos buenos, sino porque Él es bueno. Nos ama siempre, más allá de nuestras virtudes y defectos.
• Personal: Nos ama a cada uno, únicos e irrepetibles.
Tercer momento
Una vez que se han comprendido las características del Amor de Dios, se propone a los participantes descubrir ese amor efectivo, gratuito y personal en sus vidas. Para ello se propone la siguiente reflexión personal.
Voy a detenerme a reflexionar acerca del amor que Dios me tiene. Voy a descubrir el Amor efectivo, gratuito, incondicional y personal de Dios en mi vida.
1) Analizar mi vida, intentando descubrir todas aquellas cosas concretas que Dios me regala a mí, gratuitamente, sin que yo lo merezca, aquello que no me he ganado, y sin embargo lo tengo.
2) Dibujar en una hoja, en la parte inferior, una planta, que soy yo, y en lo alto al sol, que representa a Dios. En cada rayo del sol voy a escribir un regalo de amor de Dios.
Cierre del encuentro
Se propone realizar una oración de acción de gracias, agradeciendo a Dios por todos los dones recibidos por su amor. Cada uno eleva los brazos al cielo, sosteniendo en las manos el dibujo donde descubrió el Amor de Dios en su vida, y agradece en voz alta.
Encuentro de Catequesis con adultos
“Respondo al llamado de Dios que me hace testigo de esperanza” |
Objetivos:
A lo largo de este encuentro nos proponemos que los miembros del grupo de adultos…
- se alegren por el llamado que Dios hace en el Bautismo para vivir como verdaderos hijos suyos;
- reconozcan en el Bautismo el llamado que Dios hace a vivir en la esperanza.a comunidad.
Material didáctico:
- Afiches / fibrones.
- Copias de citas Bíblicas con preguntas orientadas a las mismas.
Primer momento:
Proponemos el canto “Señales de vida” u otro canto referido a la temática del encuentro.
En el medio de todo lo que nos pasa,
Doy señales de vida, por si hace falta,
Quién no espera señales de vez en cuando,
Para darse coraje y seguir andando...
Canto,
Doy señales como naciendo,
Doy señales de vida mientras espero,
Que me de sus señales de vida el pueblo...
Los amigos del alma, los verdaderos,
Los que quieren las cosas que más queremos,
Los que están de éste lado de la vereda,
Los que están y también, los que no volvieron...
Los ancianos, las madres y los maestros,
Que ennoblecen la vida con cada gesto,
Nos confirman a diario con sus señales,
Que el camino es difícil pero tan bello...
Canto,
Porque tengo esperanzas que se me escapan,
Pequeñitas y libres, y enamoradas,
Si me da sus señales de vida el pueblo..
Sus benditas señales de vida el pueblo....
Teresa Parodi, "Señales de Vida", perteneciente al disco que lleva el mismo nombre
(“Señales de Vida“. Fonovisa Arg. S.A )
Todos los miembros del grupo tienen la letra de la canción y la escuchan en silencio. Luego, el/la catequista los invita a hacerse éstas u otras preguntas similares. De este modo se va generando un diálogo en torno a la vida de los miembros del grupo:
- Según la letra, ¿qué es "todo lo que nos pasa"?
- ¿A qué llama la autora "señales de vida"?
- ¿Para qué las considera necesarias a esas señales?
- ¿A quiénes identifica como generadores de éstas "señales"?
- ¿Cuál es la actitud de la autora ante la situación?
- ¿Cómo es su esperanza?
- ¿A quién está dirigido el mensaje de la canción?
- ¿Cómo podríamos definir la esperanza? ¿Nosotros damos esas señales de vida en situaciones difíciles de nuestra vida?
Segundo momento:
UNA ESPIRITUALIDAD DE COMUNIÓN:
El/la catequista invita al grupo a conformar grupos más pequeños. Comenta las consignas del trabajo, ofrece una guía de preguntas y entrega el material para hacer con los afiches y los fibrones
Citas bíblicas para trabajar con los grupos
| Grupo Nº1 |
Grupo Nº2 |
Grupo Nº3 |
| Hch. 3,19 |
Ef. 5,8-9 |
Ef. 2,5 |
| Hch. 9,35 |
Ef. 5,13-14 |
Col 2,13 |
| Hch. 11,21 |
Col 1,12 |
II Cor. 4,10-12 |
| Hch. 14,15 |
1 tes. 5,5 |
Gál 2,19-20 |
| Hch. 26,18-20 |
II Cor. 4,6 |
Gál 5,25 |
| 1 tex. 1,9 |
Rom. 13,12 |
Rom 6,4-6 |
Según los textos explicamos:
- ¿Que es ser bautizados?
- ¿ser bautizado con que me identifica?
- ¿A que nos convertimos?
- ¿Cómo se expresa?
- ¿Cómo lo manifiesto?
- ¿soy testigo de esta conversión?
- ¿soy signo de esa luz?
- ¿en que consiste la vida nueva?
- ¿soy testigo de esa vida nueva?
- ¿a que morimos con el bautismo?
Luego el 1º grupo escriben el afiche, EL BAUTISMO ES……
El 2º grupo escribe en su afiche, EL BAUTISMO NOS HACE…………
El 3º grupo escribe, EL BAUTISMO NOS DA………
Consignas del trabajo:
- Cada grupo debe leer las citas bíblicas que les fueron entregadas, las comenta con sus pares y a la luz responden las preguntas.
- El grupo formula una frase sintética y la escribe en el afiche
- Cada grupo comparte su conclusión del trabajo con los otros grupos.
- Por ultimo frente a los tres afiches todos rescatan una síntesis global, tratando de vincular l vida bautismal con el testimonio de esperanza de los hijos de Dios.
El catequista hace el cierre de ese momento. Hemos trabajado y compartido nuestra propia realidad bautismal………..
Si el grupo es pequeño, se puede elegir algunos de los textos anteriores para la proclamación y trabajar en un solo grupo. También puede proclamarse el texto que sugerimos a continuación.
El catequista proclama la palabra de Dios.
Leemos la cita Bíblica: Tito 3, 4 – 7
- Hemos dicho que la palabra proclama la persona de Jesús y su mensaje que es el proyecto de Dios padre para el hombre; Jesús nos propone la vida nueva del Reino de Dios. Todo encuentro con Dios es diagonal.
- Con el Bautismo se rompe con la vida pasada y empieza una existencia nueva, esa existencia esta vinculada a Jesús y a la comunidad de creyentes. Cuando nos bautizamos celebramos ese cambio en nosotros es como cambiar de la noche al día, es ser una persona completamente distinta.
- Como adultos asumimos y nos comprometemos con un proyecto de vida nueva. Esto nos llena de esperanza. Somos hijos en el Hijo, hijos de Dios Padre. Ningún mal podremos temer.
El catequista hace el cierre de ese momento, con las siguientes preguntas para que cada uno lo profundice en silencio………
- ¿Creo realmente que en el bautismo comienzo a vivir una Vida Nueva? ¿Me reconozco hijo de Dios Padre, Amigo y Creador que me acompaña siempre?
- ¿Vivo en profundidad mi realidad bautismal siendo testigo de esperanza en mis ambientes?
Tercer momento:
RESPUESTA
Concluyendo la reflexión el catequista invita a asumir un compromiso
- Reflexionar y preguntarnos sobre como estamos viviendo nuestra realidad bautismal hoy………
- Como grupo, a ayudar a tomar conciencia a aquellos que no viven en profundidad su conciencia de bautizados.
Todos juntos concluimos el encuentro de la oración, cada uno de los adultos formulara un compromiso y todos responderemos:
Gracias Señor porque en el Bautismo nos confías la misión de ser testigos de esperanza
Adriana Pauletti
Próximamente incluiremos más encuentros |
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