 |
 |
Documento
de Trabajo |
|
Introducción
A lo largo
de los últimos años
el Instituto Superior de Catequesis
Argentino ha venido planteando la
prioridad del imprescindible diálogo
entre la catequesis y la teología.
Desde las Iº Jornadas Nacionales
de Catequética se nos han propuesto
perspectivas y núcleos diversos
para instalar, promover y consolidar
ese diálogo como servicio a
una praxis catequística fecunda
y transformada.
En el año 2000 tuvimos ocasión
de aproximarnos al estado de la cuestión,
en clave de diálogo. Así
pudimos visualizar y ponderar los
siguientes escenarios:
El ISCA en el marco de la investigación
catequética en América
Latina.
Los catecismos y la teología
en perspectiva histórica
(desde el siglo XVI al siglo XX)
La pastoral y la teología
desde el Vaticano II.
Los desafíos actuales a la
catequesis.
Después
de esta aproximación abarcativa,
continuamos avanzando en la explicitación
de posibles tópicos para el
diálogo. En continuidad con
las primeras Jornadas en las que,
entre los desafíos de la catequesis,
el Padre Roberto Viola afirmaba que
"
la fe es universal y
válida siempre", destacando
a la vez que "cada expresión
de fe tiene lugar y fecha",
nos planteamos la temática
de las segundas Jornadas. La línea
de continuidad quedó determinada
por la paradoja de una fe, siempre
situada entre reclamos de universalidad
e inculturación.
Así el tema se contextualizó
en el 10º aniversario de la publicación
del CATIC, instrumento universal para
la transmisión de la fe, que
requiere necesariamente de los catecismos
locales como instrumentos de inculturación.
El entusiasmo y el compromiso de los
jornadistas y, fundamentalmente, las
líneas propuestas para la continuidad
del proceso animaron la búsqueda
y aceleraron el programa bi-anual
que estaba previsto para la frecuencia
de estas jornadas.
Para continuar avanzando ellos propusieron
"seguir profundizando el diálogo
entre teología y catequesis,
como un proceso de mutua alimentación,
reflexionando en los siguientes binomios:
Revelación y cultura.
Inculturación de la fe y
catequesis
Catequesis y nuevos paradigmas (
en el contexto de la cultura de
la incertidumbre y lo impredecible)"2
Se hizo preciso,
entonces, abordar la temática
de las III Jornadas en sintonía
con estas propuestas, integrándolas
orgánicamente. El sujeto
de la catequesis en la cultura comunicacional,
como perspectiva integradora, recoge
los binomios anteriores agregando,
además, a la cultura actual
una especificación 3
cuyo análisis y ponderación
pueden aportar interesantes implicancias
a la ciencia catequética. Por
eso, a partir de las III Jornadas
Nacionales de Catequética,
nos proponemos
Generar la vinculación
con temáticas relevantes
y significativas para el mejoramiento
de la pastoral catequística.
Promover la reflexión
desde los emergentes socio-culturales
de nuestro tiempo y la comunicación
del Mensaje Evangélico.
Contribuir al pensamiento
catequístico nacional focalizando
la mirada en el sujeto interlocutor
del Mensaje y los procesos de inculturación.
Determinar cuáles
son los factores facilitadores para
el desarrollo de esta acción.
Desarrollo
Las
exposiciones de los tres conferencistas
4,
la bibliografía de apoyo 5,
la riqueza de los plenarios y la reflexión
en las diversas comisiones de trabajo
favoreció la configuración
de una aproximación diagnóstica,
a través de la cual se reformuló
el tema de las Jornadas en los siguientes
términos:
La
no siempre clara identificación
de cada uno de estos sujetos: el
sujeto de la catequesis - el catequista
como sujeto - la Iglesia como sujeto.
La inserción del sujeto de
la catequesis en esta sociedad y
su confrontación con la propuesta
exitista, banal e impersonal que
ella le ofrece.
La fragmentación del sujeto,
que es impactado por lo propio de
una sociedad de la comunicación
generalizada y del consumo.
Los sujetos excluidos del sistema
(de la economía, del trabajo,
de las instituciones, del acceso
a bienes sociales y culturales,
de la misma familia)
El incremento de "lo descartable"
en relación con los catequistas
como sujetos.
La falta de diálogo, el quiebre
de los relatos y la ruptura de vínculos.
La difícil visualización
de modelos válidos y útiles
posibles.
La deshumanización que caracteriza
a la sociedad capitalista.
La fragmentación de la sociedad,
en términos de brecha social.
La falta de conocimiento profundo
del mundo actual, como obstáculo
para una auténtica actitud
dialogal.
La escasa incorporación de
los aportes de otras ciencias a
la confección de modelos
pastorales.
Esta aproximación
derivó en la siguiente caracterización.
Con la mirada puesta en el sujeto
de la catequesis y atendiendo a la
cultura comunicacional, se delinearon
los siguientes rasgos organizados
en torno a tres ejes y concebidos
como reclamos de la cultura actual
a la pastoral catequística:
a) Iglesia
y espíritu de comunión:
Desde este eje se pensó en
una pastoral catequística...
- Vivida
y pensada en la búsqueda
urgente de una nueva identidad eclesial.
- Facilitadora de la experiencia
y de la espiritualidad de la comunión.
- Significativamente inserta en
la comunidad en la que se realiza,
más allá de los personalismos
y con una auténtica actitud
de diálogo.
- Capaz de superar concepciones
que la reducen a lo institucional,
a lo sacramental o a lo metodológico.
b) Experiencia
humana: Desde este eje se pensó
en una pastoral catequística...
- Atenta
a las experiencias plurales y consciente
de que la unidad no es uniformidad.
- Provista de un lenguaje común
e inclusivo, como requerimiento
para lo cotidiano y lo litúrgico.
- Capaz de acompañar, contener,
ayudar a discernir y a dar "el
salto" del infantilismo a la
madurez de la fe.
- Abierta a considerar la significatividad
de las mediaciones y a su reformulación
desde una visión que señale
lo positivo.
- Capaz de valorar y de incluir
las enseñanzas de la Doctrina
Social de la Iglesia, el compromiso
político, la ética
ciudadana, lo estético, lo
corporal, la ecología y otros
temas ausentes en la pastoral catequística.
- Abierta al diálogo con
las transformaciones sociales y
culturales y a lo vertiginoso del
hombre y de la historia.
c) La formación
y sus fundamentos epistemológicos:
Desde este eje se pensó en
una pastoral catequística...
- Fundamentada
en nuevas formas y estilos de formación
y dotada de una auténtica
solidez catequística ( teológica,
pastoral, interdisciplinaria).
- Capaz de responder con eficacia,
creatividad y espíritu eclesial,
a ciertas cuestiones aún
no resueltas acerca del método
y de la relación con las
ciencias humanas.
|
|
|
Conclusión
Finalmente,
luego de las exposiciones y de los
trabajos de tres días de reflexión,
se configuraron las siguientes propuestas.
Los jornadistas saben que ellas son
sólo líneas, sugerencias
o pistas que podrán luego ser
desarrolladas o rectificadas en posteriores
trabajos de investigación o
de planificación:
Refundar
la vida de los catequistas en Cristo,
para saber quiénes somos.
Desde
allí, dialogar separándonos
de aquellas características
que diagnosticamos como propuestas
de la cultura de hoy no coincidentes
con lo que aspiramos.
Analizar
las mediaciones para que, de la
búsqueda, surja una mayor
excelencia en la transmisión
del mensaje. (Por ejemplo, encarnando
el mensaje en el hoy con un lenguaje
nuevo).
Enseñar
a discernir para ser "discípulos
en seguimiento", teniendo en
cuenta la pluralidad de modos y
formas, y creando espacios para
que el otro se exprese y haga su
propio camino; sin olvidar que nosotros,
los catequistas, estamos en el mismo
camino.
Desarrollar
estrategias creativas y de discernimiento
que lleven a una toma de distancia
crítica, sin caer en la negación
demonizadora de la sociedad comunicacional.
Redefinir
la situación de los sujetos
desde sus propios contextos culturales.
Esto habla de un reconocimiento
real de la pluralidad que supone
de nosotros, como institución,
un cierto descentramiento en el
"mirar". Así, este
reconocimiento del otro desde su
ámbito de referencia implica
dar un paso más allá
de la mera tolerancia.
Acompañar
los itinerarios de fe de los sujetos
dentro de esos contextos. Esto nos
lleva a revisar, actualizar y redefinir
nuestros métodos catequísticos.
Regenerar o generar nuevos espacios
de integración y reconocimiento
de lo humano. Esto supone pensar
y vivir la iglesia como una real
"comunidad de pertenencia"
y conlleva una cristología
que por sobre todas las cosas, "rescata
esta humanidad" en medio de
una cultura que presenta graves
síntomas de deshumanización.
|
Epílogo
Las reflexiones,
los interrogantes y las preocupaciones
compartidas durante las III Jornadas
Nacionales de Catequética derivaron
en un claro posicionamiento de todos
sus participantes. Más allá
de los diferentes caminos propuestos
para la búsqueda de las respuestas
aún no halladas, fue común
la expresión del deseo de continuidad
de los procesos de investigación
acerca del sujeto de la catequesis en
la cultura comunicacional.
Todos expresaron
la riqueza de las exposiciones y el
valor de su difusión en todos
los ámbitos catequísticos
del país. Este juicio da su
razón de a este Documento de
Trabajo. El Instituto Superior de
Catequesis Argentino ofrece este aporte
con la certeza de que los que aborden
la temática encontrarán
aquí elementos de iluminación
para su investigación.
Durante
estas Jornadas el Pbro. Dr. Marcelo
González sugirió la
aplicación en el campo catequético
del método de "Observatorio",
muy empleado actualmente por las Ciencias
Sociales. Algunos jornadistas vieron
la posibilidad de encarar los procesos
de investigación a partir de
esta propuesta. Por esta razón
se han incluido aquí algunos
aportes para esta eventual aplicación
6.
Esta sugerencia parece oportuna desde
la perspectiva sociológico
- cultural que tiene la temática
en cuestión y desde el carácter
multidisciplinar propio de la ciencia
catequética.7
1 Según
este carácter será utilizado
para seguir reflexionado en instancias
próximas de investigación.
En páginas aparte se incluyen
los siguientes textos:
a. Exposiciones de la Prof. Beatriz
Sarlo, del Pbro. Dr. Marcelo González
y de Mons. Juan Carlos Maccarone durante
las III Jornadas Nacionales de Catequética.
b. Selección de trabajos presentados
al ISCA, según la temática
de las III Jornadas Nacionales de
Catequética.
2 Documento de Apertura. II Jornadas
Nacionales de Catequética.
3 Los Obispos argentinos caracterizan
la cultura actual denominándola
"cultura comunicacional".
Cfr. "Hoy la Patria requiere
algo inédito" Nº
6.
4 Ver Exposiciones.
5 Ver en las Carpetas de las III Jornadas
Nacionales de Catequética:
Alberich, Emilio en "Nuevo Diccionario
de Catequética". Ed. San
Pablo. Madrid. 1999; Merlos Arroyo,
Francisco. Universidad Pontificia
de Méjico. Javier Castagnola,
Patricia Cesca, Santiago Rodríguez
Manzini. Ideas para la construcción
Hernán
Belenda
6 Ver "Observatorio"
7 El método de la investigación
catequética debe corresponder
a la variedad de dimensiones y aspectos
que presenta la catequesis, como proceso
y como acto.
De aquí se puede colegir una
gran multiplicidad de métodos:
- técnicas de conocimiento
y análisis de la realidad (
psicológicas, sociológicas,
históricas);
- instrumentos hermenéuticos
de interpretación y discernimiento
( sobre todo teológicos y filosóficos);
- métodos de proyectación
y organización catequética
( metodología pastoral,
pedagógica, didáctica);
- técnicas de expresión,
comunicación, interacción,
animación de grupos;
- sistemas de evaluación
y reproyectación operativa,
etc.
Cabe concluir, por lo tanto, que la
disciplina catequética se configura
como un saber necesariamente pluridisciplinar,
ya que recurre a una multiplicidad
de métodos y procedimientos
científicos.
|
|
Exposiciones |
|
La
cultura comunicacional
Prof. Beatriz
Sarlo
Les
quiero agradecer a los organizadores
la invitación.
Me pareció un desafío
muy interesante cuando vinieron a
verme para hablar aquí, sobre
todo cuando supe quiénes eran
ustedes o, al menos, me dieron una
idea de quiénes eran. Doy habitualmente
muy pocas conferencias porque enseño
mucho en la Universidad, pero siempre
me parece valioso conversar con gente
que esté en contacto, en mayor
contacto del que yo tengo con una
sociedad más amplia. Yo tengo
contacto con una sociedad, en realidad,
muy estrecha, muy académica,
muy chica, muy parecida a uno, digamos.
Entonces siempre me pareció
que, si voy a dar una conferencia
una vez por año, el contacto
con gente que está en la vida,
en una sociedad más amplia
que la que yo conozco me parece más
interesante y me parece que de ahí
puede surgir un diálogo muy
rico. Por eso estoy muy agradecida
por la invitación.
Gramsci decía
que todas las sociedades construyen
una cultura sobre la base de lo que
él llamaba algunos repetidores
sociales, es decir, aquellos que llevaban
lo que decían los libros. En
la época de Gramsci no sólo
libros sino diarios, lo que decían
los libros hacia abajo de la sociedad.
Y que esos repetidores sociales eran
fundamentales en la constitución
de una cultura, en la conservación,
en la transmisión de una cultura.
Que si uno se quedaba sólo
en los intelectuales que están
colocados en un lugar de la sociedad
era muy difícil que ese discurso
bajara de manera alguna. Entonces,
en ese punto, en el punto de aquellos
que están trayendo y llevando
de un lugar a otro, de aquellos que
van de un lugar a otro trayendo y
llevando discursos, trayendo y llevando
experiencias que no son enteramente
de ningún lugar porque son
los que llevan y traen de un lugar
a otro, en ese punto me parece que
hay una gran riqueza intelectual,
y una gran riqueza para pensar relaciones
y relaciones específicamente
culturales como es el tema que nos
convoca..
El título
de ese tema yo lo recibí de
ustedes, de sus compañeros
organizadores y era la Cultura Comunicacional.
Esta idea de que la cultura venga
acompañada por un adjetivo:
comunicacional... No se hablaba de
cultura comunicacional hace 50 años.
Se hablaba de cultura, se podía
hablar de cultura de los letrados,
de culturas populares, se podía
hablar de culturas campesinas, de
culturas obreras, de culturas de elite,
de cultura de insumo interno. Lo que
no estaba unido, como una característica,
a la idea de cultura era este adjetivo
comunicacional. Algo sucedió
en las últimas décadas
para que, ya sea en ensayos o investigaciones,
y en los mismos medios de comunicación,
la palabra cultura tenga esta especie
de aditamento, esta precisión:
cultura comunicacional.
Y lo que sucedió, podríamos
decir, es lo que, en las últimas
décadas, se llamó giro
de la posmodernidad, o advenimiento
de la posmodernidad. Entre las muchísimas
definiciones que se han hecho de posmodernidad,
una de las definiciones posibles es
que la posmodernidad es aquella época
en que los medios de comunicación
hegemonizan y dirigen todo el espacio
cultural.
Hay otras caracterizaciones
de posmodernidad. Se puede decir que
la posmodernidad es la época,
dice Vattimo, donde estallaron los
grandes debates, es decir que ya no
hay un debate del progreso , ya no
se debate hacia dónde se encamina
la humanidad, hacia dónde se
encamina la Nación, ya no hay
de eso en la posmodernidad . Pero
ésta es la definición
que hace a lo cultural que me parece
que es muy precisa. Los medios de
comunicación han pasado a ser
directores hegemónicos, fuerzas
directoras, espacios de producción
casi únicos de iniciativas
culturales, definen la cultura.
Esto no sucedió
así siempre, de ningún
modo. Esto no sucedió así
ni siquiera en todo el siglo XX. Esto
empieza a suceder , yo diría
en países como la Argentina
a partir de los años 40 . Es
allí donde los medios de comunicación
empiezan a disputar con otras instituciones
de la sociedad la dirección
sobre la cultura.
Hasta los años
40, otras instituciones de la sociedad
y, básicamente, la escuela
dirigían la construcción
de una cultura común . En el
momento en que la escuela entró
en proceso de retroceso, nunca nos
damos cuenta cuándo empieza
verdaderamente. Uno el proceso de
retroceso de la escuela lo pone en
los años 70 , el 80., pero
ese proceso de disputa a la hegemonía
de la escuela es anterior, cuando
los medios de comunicación
se implantan. Uno podría decir
entonces que las culturas populares
se arman en la intersección
, hacia 1950, de la institución
escolar y los medios de comunicación..
Y, a partir de ese momento, 1940 y
1950, de ese momento de intersección
donde todavía la escuela tiene
algo para decir y los medios tienen
algo para decir. No hay conflicto,
hay una cooperación entre escuela
y medio.
A partir de
ese momento, uno podría decir
que viene una sustracción progresiva
de la escuela y un avance progresivo
de los medios de comunicación
hasta que llegamos a la realidad contemporánea
donde tenemos una institución
escolar completamente destartalada,
absolutamente destartalada. No sólo
materialmente, no solamente cuando
uno piensa en las escuelas rancho
de los lugares más pobres.
Destartalada no sólo materialmente
sino destartalada en términos
simbólicos, destartalada en
términos de su autoridad.
De su autoridad
en el buen sentido de la palabra,
de tener un lugar donde emitir una
palabra autorizada como tuvo la escuela
en una parte importante de la historia
argentina.. Entonces nos encontramos
con una escuela absolutamente destartalada
y los medios de comunicación
en una competencia muy fuerte. Hasta
que ustedes ven en las encuestas que
se hacen sobre cultura juvenil, que
la credibilidad de la escuela es bajísima,
en todas las encuestas sobre opinión
pública juvenil, la credibilidad
de la escuela es bajísima y
la credibilidad de los medios, la
creencia en los medios es altísima.
Esto, podríamos
decir, es posmoderno y no nos sucede
sólo a nosotros. El conflicto
entre medios de comunicación
e instituciones escolares se reduplica
en otros conflictos: medios de comunicación
y familia, medios de comunicación
e iglesia, medios de comunicación
e instituciones de la sociedad, no
sólo la escuela, sino con todas
las instituciones culturales de la
sociedad. Este conflicto se da en
casi todo occidente. La naturaleza
de ese conflicto cambia por Nación..
Hay naciones
ricas, muy poderosas con estados muy
poderosos, con estados muy concientes
de la importancia de la cultura que
no abandonan la construcción
cultural a los medios de comunicación,
que defienden la escuela pública
.Si uno piensa en un estado de esa
naturaleza, uno puede pensar en Francia.
Francia es un país muy poderoso,
muy rico pero que también tiene
políticas públicas de
defensa de las instituciones públicas.
La institución
escolar es considerada la piedra fundamental
de la República y sobre esa
piedra se hacen todas las innovaciones,
todas las inversiones, todos los esfuerzos.
Pero en todos lados, aun en esas naciones
que están todas en el centro
del mundo,que se entienda: están
en el centro del mundo, aún
en todas estas naciones, la competencia
entre la cultura comunicacional y
los otros lugares de producción
cultural sigue siendo muy fuerte.
Esto es la posmodernidad....O sea
que cuando decimos cultura comunicacional
estamos tocando el núcleo,
el corazón de lo que llamamos
cultura posmoderna.
Esto genera
para nosotros, para los argentinos,
cada país tiene manifestaciones
particulares de este fenómeno...
Para nosotros, para los argentinos
esto se genera en el marco de un proceso,
que todos conocemos bien, de empobrecimiento
colectivo fuertísiimo. Las
cifras de la pobreza, de la miseria
en la Argentina son bien conocidas.
No es mi especialidad repetirlas pero
todos tenemos la experiencia de que
eso está ocurriendo. Si no
quisiéramos enterarnos, nos
enteraríamos simplemente caminando
por la calle de una ciudad rica como
Buenos Aires, como fue Buenos Aires.
Simplemente, hoy aunque nadie quisiera
enterarse se enteraría porque
el proceso de latino americanización
aún en el estado mas rico de
la Argentina es evidente.
Y ese proceso
de empobrecimiento, dentro de una
cultura globalizada posmoderna es
un proceso muy fuerte, y es ese un
rasgo nacional. No en todos los países
donde hay cultura globalizada posmoderna
hay un proceso similar de empobrecimiento.
Ni siquiera uno puede decir que eso
sucede en Brasil. Brasil no es un
país que esté en proceso
de empobrecimiento. Es un país
de una injusticia pasmosa. Es el país
que tiene más diferencia en
la renta entre aquellos que más
ganan y aquellos que menos ganan.
Es el más injusto, en ese punto,
en el mundo, pero no podemos decir
que Brasil es un país que ha
atravesado las últimas tres
décadas en un proceso de empobrecimiento
por el contrario. Es un país
que tiene decenas de millones de personas
pobres pero no es un país en
proceso de empobrecimiento. Ésta
es la diferencia de la Argentina,
es decir, que ni siquiera podemos
compararnos con otros países
del tercer mundo, con otros países
del cono sur. La peculiaridad nuestra
es que somos un país en proceso
de empobrecimiento y en un proceso
que no habíamos previsto. De
repente nos despertamos de un sueño,
de un sueño de la Argentina
del siglo XX y nos despertamos en
un capítulo lamentable de ese
sueño como fueron los años
del menemismo y descubrimos, los que
no caímos, los que caían
ya lo sabían, pero los que
no caímos descubrimos que estábamos
en un nuevo país. Y prácticamente
en el curso de un año, dos
años, tres años, lo
cual es muy poco para una sociedad.
Para una persona un año , dos
años puede ser tiempo. Para
una sociedad es muy poco , por eso
digo que muy rápidamente, de
la noche a la mañana, descubrimos
que habíamos caído.
Y lo que cayó,
lo que cayó en esa caída
es algo que tiene que ver básicamente
con la cultura que son los rasgos
de una identidad. Yo creo que una
identidad nacional no está
vinculada ni con la bandera, ni con
el territorio ni con querer tener
las Islas Malvinas, ni con cosas sentimentales.
Yo creo que eso no tiene que ver centralmente
con una identidad nacional Es más,
a veces, el territorio ha producido
las peores cosas. El ansia de territorio
ha producido las peores cosas como
ha sucedido en la dictadura militar
de los últimos años.
Yo creo que eso no tiene que ver con
la identidad argentina.
La identidad
argentina tenía otros rasgos.
Otros rasgos que yo creo que estaban
basados en tres coordenadas que me
parece importante que analicemos.
Pero antes de ser analizadas, yo quisiera
darles una imagen de eso. Una imagen
que es una experiencia personal del
impacto de la quiebra de la identidad.
El impacto simbólico, el impacto
cultural de la quiebra de la identidad.
Yo volvía el año pasado
de Chile, de una reunión en
Santiago de Chile y subo al avión
y me dan El Mercurio. Y era domingo
, o sea que El Mercurio venía
con su revista dominical que es igual
a la revista dominical de Clarín,
a la revista dominical de La Nación
y a todas las revistas dominicales,
con doscientos colores en la tapa,
una foto de gran impacto. Abro el
diario y la foto de la tapa de El
Mercurio era una de esas fotos del
Norte argentino, de una mujer de unos
quince, una chica de unos quince,
dieciséis años, completamente
desnutrida con un bebito en brazos
completamente desnutrido, agonizante
y decía, el título de
la tapa decía "Argentina,
la nueva África"
Y yo viajando,
ahí, cruzando la cordillera
quedé bajo ese impacto porque
eso sí que yo no iba a poder
suponerlo. Una persona nacida en la
década del 40 como soy yo no
iba a poder suponer que iba a venir
de Chile, no de París o de
Londres o de Roma sino de Chile y
que iba a encontrar en una revista
chilena, en la tapa de una revista
dominical, la foto de una adolescente,
madre desnutrida de un chico agonizante
de hambre- Típica foto que
se vieron el año pasado en
todos los diarios. Quedé absolutamente
confundida. Por un lado estaba eso
que nos había pasado; por otro
lado, estaba la globalización
cultural que convertía eso
en la tapa donde el domingo siguiente
seguramente estaba Valeria Mazza o
alguna otra star del mundo del espectáculo.
O sea, las tapas ponen, más
o menos, como equivalentes, cuestiones
que son de vida o muerte para los
pueblos y cuestiones que no lo son.
Bueno, ahí estamos. Entonces,
yo quedé ahí, sorprendida
y dije : "Esta tapa es la tapa
de la quiebra de nuestra identidad".
Esta tapa. Tapa que conservo por supuesto
y conservo la revista chilena. No
era lo mismo que verla en los diarios
argentinos. Siempre Argentina fue
admirada en América Latina.
"A ustedes no les pasa esto,
a ustedes no les pasa esto, a ustedes
no les pasa esto". Todavía
mis amigos chilenos, mis amigos del
partido socialista chileno, me seguían
diciendo "ustedes pudieron hacer
tal cosa, ustedes pudieron hacer tal
otra". ¡Todavía!.
Bueno, entonces bajo con la revista
y digo:" Esta es la foto simbólica
de la quiebra de nuestra identidad
"Porque
¿qué
era nuestra identidad?, ¿qué
era la identidad argentina?, ¿
qué fue la identidad argentina
en gran parte del siglo XX? En la
década del 80 creímos
que íbamos a poder recuperarla.
Todavía cuando vino la transición
democrática creemos que vamos
a poder recuperar esa identidad.
Esa identidad
estaba basada, en mi opinión,
en tres puntos, tres cualidades. Una,
el milagro pampeano del pleno empleo.
Éste era un país de
pleno empleo. Cuando había
desocupación o se pensaba que
había desocupación,
se estaba rozando el 7%. La cifra
habitual era del 5 al 6%, que es la
gente que está cambiando de
trabajo o la gente que, de alguna
manera, sale, por alguna razón,
del mercado de trabajo. Éste
era el país del pleno empleo.
Se podía trabajar en algo que
a alguien no le gustara. Se podía
luchar por mejores condiciones de
trabajo. Mi generación es la
típica generación que
entró en política acompañando
el movimiento por mejores condiciones
de trabajo. Típica generación
de los años 60 que luchó
por la SMATA Córdoba, metalúrgicos.
Típica generación que
acompañaba los movimientos
de los obreros de tal fábrica
que no podían trabajar tanto
tiempo...Típico movimiento
donde lo que estaba de manifiesto,
lo que estaba en conflicto social
eran las condiciones de trabajo, salario,
por supuesto, pero condiciones de
trabajo.
Si ustedes
ven la izquierda de los años
60 se agrupa alrededor de sindicatos
que tienen muy buenos obreros y muy
buen empleo pero que son muy combativos
porque están combatiendo a
la manera que hoy tienen los obreros
alemanes. Es decir, reducción
de la jornada laboral, mejores condiciones
para los obreros por el tipo de producción.
Eso era lo que pasaba en la Argentina.
Era un país acostumbrado al
pleno empleo y eso hacía al
segundo rasgo de la Argentina, que
era un país que durante todo
el siglo XX, pese a las dictaduras
militares, a los intermedios de dictaduras
militares, había sido un país
de extensión de derechos cívicos
y sociales. Con un voto obligatorio
y universal masculino, muy temprano
para América Latina. Lo obligatorio
es muy importante: crea el hábito
de voto. Cuando se dice, no, bueno,
podría no ser obligatorio,
hay que mirar que pasa en Estados
Unidos, qué pasa en Colombia,
qué pasa en los países
donde el voto no es obligatorio y
los presidentes terminan siendo elegidos
por el 20% de la población.
Este país tiene voto obligatorio
y universal masculino en 1912 y ahí
empieza un capítulo de extensión
de derechos. Este país tiene
una ley de educación que es
más inclusiva que la propia
Constitución Nacional, porque
hace obligatoria la educación
para hombres y para mujeres. Mientras
que la Constitución todavía
diferenciaba entre hombres y mujeres,
en el voto y otros derechos, la Ley
de educación no diferencia,
de ahí que sea más inclusiva
que la propia Constitución
Nacional. Y después viene todo
el capítulo de extensión
de derechos que pese al juicio que
se tenga sobre la primera década
peronista, década del 45 al
55 es, sin duda, un período
de extensión de derechos.
Suspendido
el juicio que se tenga sobre el carácter
de régimen político,
sin duda, es un período de
extensión de derechos.
Éste es el otro rasgo argentino,
un país donde sus habitantes
estaban incluidos en la soberanía.
Y estaban incluidos en la soberanía,
eran soberanos, eran ciudadanos; el
ciudadano era el soberano... Estaban
incluidos en la soberanía porque
además tenían bases
económicas para sentirse incluidos.
El trabajador, el que tiene asegurado
su sustento, el que puede mantener
a su familia, el que puede mandar
a sus hijos a la escuela, el que tiene
un hospital donde recurrir más
o menos eficientemente, tiene tiempo
para ser ciudadano. El que no tiene
todo eso no tiene tiempo, disposición
intelectual, disposición mental
para ser ciudadano.
Cuando Perón
arengaba con su famosa frase "Corten
los alambrados para venir a votar",
él quería decir que
los peones rurales debían independizarse
de los dueños de estancia.
Pero esos peones estaban independizados
antes de cortar el alambrado, porque
había habido ciertas medidas
sociales que los habían independizado;
porque había habido un Estatuto
del peón que les había
dado una garantía de que no
podían ser tratados como mano
de obra servil, como mano de obra
esclava. Entonces los alambrados podían
ser cortados, real o simbólicamente,
porque había condiciones materiales
en las que ese corte era posible.
La ciudadanía política
siempre está basada en condiciones
materiales. Y qué decir de
la ciudadanía cultural. La
disposición cultural está
basada en condiciones materiales.
Entonces la
Argentina tenía el rasgo del
pleno empleo y este rasgo producía
otro rasgo: el de la extensión
progresiva de los derechos. Y entonces
aún cuando venían las
dictaduras, los argentinos pensábamos
que éste era un régimen
injusto. Que se luchara o no contra
ellas era otra cuestión pero
el régimen que cortara con
los derechos era injusto. Porque esos
derechos se tenían; la soberanía
de los ciudadanos se tenía,
estaba garantizada por otra cosa,
anterior. Por una pertenencia a la
sociedad.
Y el tercer
rasgo, es un rasgo directamente cultural
y es que la Argentina era un país
de alfabetización plena y eficiente,
no de alfabetización relativa
o de alfabetismo funcional. Esto es
lo que recibían los argentinos
como imagen de sí de América
Latina. Esto es lo que recibían,
cuando uno hablaba con el brasileño
que decía "No, claro porque
el pueblo argentino tiene una cultura",
¿Quería decir que el
pueblo argentino sabía tocar
el piano o iba siempre a los museos?.
No. Quería decir que el pueblo
argentino era un pueblo alfabetizado,
que la lecto escritura estaba garantida,
que el derecho al acceso a la escuela
estaba garantizado porque la escuela
podía enseñar porque
no tenía que dedicarse a darle
de comer a los chicos. La maestra
podía enseñar porque
la escuela no estaba destartalada..
La escuela era la institución
respetable por excelencia y no tenía
que reemplazar a la familia en contención
para que los pibes no se droguen,
para que no sean chorros. Las maestras
podían desempeñar la
tarea para la cual el Estado les pagaba.
Y éste era un rasgo diferencial.
El orgullo
cultural argentino, esa cosa tan repugnante
por momentos , que yo he sentido,
que hemos tenido los argentinos en
buena parte del siglo XX, de sentirnos
superiores al resto de los latinoamericanos,
tenía esa base. La superioridad
que no se debería ejercer con
orgullo, por supuesto, pero que se
ejercía. La superioridad tenía
esta base.. La base de la cultura,
del piso cultural común logrado,
del pleno empleo por el cual los ciudadanos
no se convertían en reclamantes.
Lo que hoy
vemos en Buenos Aires y en toda la
Argentina son masas de reclamantes,
no masas de ciudadanos. Van a reclamar
al Estado. Van a pedir , ayer, 10.000
kilos de comida más. Eso no
es un pedido ciudadano, es un pedido
de la miseria , de la necesidad, Son
masas de reclamantes. Esto la Argentina
no lo tenía. El pleno empleo
hacía que no hubiera esta masa
de reclamantes. Había, por
supuesto, bolsones de pobreza; había
bolsones de pobreza en el norte, había
bolsones de pobreza en la Patagonia
pero eran chicos y se pensaba que
en el impulso esos bolsones quedarían
incorporados en el desarrollo.
Esto era la
identidad cultural argentina, en mi
opinión. En mi opinión
se basaba en este triángulo:
pleno empleo, plena alfabetización,
ingreso garantizado a la escuela y
la garantía de que esa escuela
funcionara como escuela, y extensión
de derechos. Y esa escuela funcionaba
como escuela. Esa escuela desde la
última década del XIX
hasta mediados del siglo XX fue una
escuela de una eficacia.
Imagínense
ustedes lo que eran las ciudades como
Buenos Aires, como Bahía Blanca,
como Rosario, todas las ciudades del
litoral, imagínense lo que
eran esas ciudades a comienzos del
siglo XX . Con una gran masa inmigratoria.
La mitad de las personas de la ciudad
de Buenos Aires no hablaban español,
la mitad de las personas de la ciudad
de Buenos Aires meran extranjeros
y en una década, los hijos
de esas personas estaban alfabetizados
y hablaban español. Acá
no hay ítalo norteamericanos
ni polaco norteamericanos como hay
en Estados Unidos.,no hay esas identidades
de ítalo yanqui, polaco yanqui.
Acá somos todos argentinos
desde comienzo de siglo.. Sí,
podemos preguntar "¿de
dónde venía tu abuelo?",
Venía de Piamente o de Kiev...
Pero la escuela,
en un punto, reprimió mucho
de las culturas de nuestros padres.
Los inmigrantes se olvidaron de su
cultura de origen. Mi abuela era piamontesa,
cuando yo la conocí ya no hablaba
ni una palabra de italiano ni de dialecto
. Nada. No quería. Por supuesto,
quería asimilarse al país
donde sus hijos habían ido
a la escuela, habían sido profesionales,
etc. Ella había sido una sirvienta.
Por supuesto, ella había perdido
mucho culturalmente al olvidar su
origen, pero ella hacía sus
cuentas. Digo, no las hacía
con lápiz y papel, no las escribía.
Pero ella tenía sus cuentas
hechas. Yo después me di cuenta,
después de muchos años,
me di cuenta de que ella tenía
sus cuentas hechas. Ella había
perdido, ya cocinaba los tallarines
más o menos a la argentina,
ya no hablaba el dialecto. Ahora,
sus ocho hijos habían ido a
la escuela. Todos. Todos habían
terminado maestros o profesores. Ésa
era la cuenta de ella. Ésa
era la Argentina. Eso es lo que nos
quedó. Cuando hablamos de identidades
quebradas, hablamos de eso.
Entonces cuando
nosotros vemos los medios de comunicación,
hoy, eso, esa especie de carnaval
que son los medios de comunicación.
Cuando decimos medios de comunicación,
estamos pensando en la televisión
básicamente. Los diarios no
son eso, muchas radios no son eso.
Cuando nosotros vemos hoy esos medios
de comunicación, vemos que
están trabajando sobre una
tierra desvastada. Desvastada, en
un punto, porque son fenómenos
posmodernos que se comparten con todo
el mundo.
Por lo tanto
hay que construir nuevamente una cultura.
Todo occidente está preocupado
por cómo se construyen nuevos
anclajes culturales para la juventud,
como se construyen nuevos lugares
autorizados. La crisis de autoridad
es un fenómeno en todo occidente.
Pero esto está en la Argentina
reduplicado por la quiebra de la identidad
cultural. Entonces llegamos a este
punto donde los medios se convierten
en los únicos productores de
la identidad y en los únicos
lugares autorizados. Y acá
tenemos un problema fuerte. El problema
de un lugar autorizado es fuertísimo.
Yo en la década del 60 he sido
anti autoritaria, soy anti autoritaria
a muerte. Ahora, hemos ido aprendiendo
que en la transmisión de una
cultura y en la transmisión
de unas experiencias que eso, así
son las naciones, así son las
historias de las naciones, transmisión
de experiencias y transmisión
de culturas, transmisión de
saber hacer cosas con las manos o
con la cabeza, con el cuerpo o con
la cabeza, pero transmisión
de un saber hacer.
Es indispensable
la construcción de un lugar
desde el cual lo que se diga sea recibido
como un discurso que sea creíble.
No estoy hablando de un lugar autoritario
donde lo que se diga sea aceptado
sin examen sino de un lugar en donde
se pueda decir algo, transmitir algo,
transmitir un movimiento, una práctica,
un saber del cuerpo o de la cabeza
que sea creíble. Todos ustedes
verán si tienen una experiencia
en la escuela, tendrán una
experiencia con la escuela, si no,
la tendrán en la familia La
quiebra del proceso por el cual se
producía un discurso autorizado
que es muy distinto de un discurso
autoritario.
Un discurso
autoritario es un discurso pleno de
sí mismo. Un discurso que dice:
mi razón es la única
razón que existe. Un discurso
autorizado es un discurso dialógico,
pero hay un punto en ese discurso
que necesita de un espacio de autoridad.
Ese espacio de autoridad lo tenemos
hoy puesto, para las grandes mayorías,
lo tenemos hoy puesto en los medios
de comunicación audiovisuales
y ese es el problema. Primero, porque
va a ser muy difícil sacarlo
de allí. Tenemos que ser lo
más realistas posibles. Si
reconocemos que la posmodernidad es
el momento en el cual los medios audiovisuales
hegemonizan la construcción
cultural estamos diciendo algo que
no es algo que Dios nos dedica a los
argentinos. Es algo que está
democráticamente distribuido
por el mundo occidental, por lo menos.
Yo digo mundo occidental porque del
otro mundo lo conozco muy poco. Este
es un rasgo que compartimos Lo que
nosotros encontramos como dificultad
para la transmisión del discurso,
de prácticas y de saberes,
la dificultad que encuentra una maestra
o maestro de escuela para hacer que
su discurso sea creíble desde
aquellos que deben creer, por lo menos,
antes de refutar, que son los estudiantes,
esa dificultad existe. A ésta
se agrega otra dificultad o dos más,
podríamos decir.
Los medios
de comunicación audiovisuales
tienen un ideal de sociedad dividida
en tribus. Quizás ustedes hayan
leído muchas o algunas veces,
lo que se dice hoy de la construcción
de ciertos mensajes en los medios
que es que los medios se encaminan
cada vez más a nichos definidos
de público y ya, por supuesto,
en un discurso medio de ciencia ficción,
dicen ya va a llegar el momento en
que nosotros el diario lo armamos
a la mañana solamente con la
noticia que nos interesa. Vamos a
hacer omisión de las otras
noticias y vamos a tener emisión
solamente de la música que
nos interesa.
Ésos
son discursos que hablan del diario
hecho especialmente para quien lo
lee. Que está a las puertas,
porque si a uno hace diez años
le hubieran dicho que iba a leer los
diarios todos los días en Internet,
hubiera dicho: "medio difícil"
Y hoy se levanta, va a un locutorio
y con un peso, en una hora se lee
cinco diarios. O sea que estas cosas
que se dicen, están a las puertas.
El desarrollo
tecnológico es de una velocidad
impresionante. Entonces, esto que
se dice de la especificidad de cada
uno de los canales, no los canales
de televisión, sino los de
cada una de las formas de comunicación,
canales de TV ya sea de cable o aire,
de las radios... Esto está
a las puertas. Ya es muy específico
Ya uno sabe que hay radios que pasan
una música y no otra Ya la
idea de universalidad del mensaje
ha desaparecido. Ya es completamente
específico el mensaje. En radio,
cualquier persona que tenga cierto
conocimiento de música contemporánea
puede hacer un test, le van pasando
las emisoras y puede decir qué
emisora está escuchando en
cada momento dado que hay cinco o
seis radios que pasan música
muy, muy específica.
Esto es la
destrucción de la idea de lo
público, es la quiebra de la
idea de lo público, Cuando
uno hablaba de medios de comunicación
públicos o de educación
pública, o cuando uno habla
de escuela pública, la idea
de lo público es la idea de
la coexistencia diferente. Es una
idea donde las diferencias tienden
a estar juntas y lo interesante es
que estén juntas, que se planteen
los conflictos. Que alguien diga:"
bueno, me aburrí con esta media
hora de programa pero después
vuelve la mía". Es decir,
la coexistencia de la diferencia ,
la escuela pública tiene esa
idea de coexistencia de lo diferente.
Si pensamos en una escuela pública
formada por mónadas, de pequeñas
cuentas completamente separadas una
de la otra, de esferas culturales.
La escuela
pública en realidad, tal como
venía siendo, desaparece. Esto
es lo que muchos sociólogos
llaman la emergencia Un sociólogo
francés que lo ha estudiado,
llama la emergencia de las tribus
culturales. La saciedad dividida en
tribus, donde la identidad se adquiere
a partir de una especificidad muy
limitada de rasgos culturales. No
se tiene una identidad amplia donde
coexistan rasgos culturales sino muy
limitada de rasgos culturales.
Esto sucede
mucho con la música popular,
y no tendría demasiada trascendencia,
pero está sucediendo en otras
esferas, está sucediendo en
el mundo editorial, está desbordando
Ésta es la realidad. Lo que
quiero decir es que no podemos negarla.
Esto es lo que está sucediendo
Lo que uno debería pensar es
hacer la mejor caracterización
posible de esto, hacer la caracterización
más exacta de una sociedad
y sólo desde esa caracterización
exacta podemos empezar a pensar iniciativas
creativas, iniciativas culturales,
iniciativas universitarias, iniciativas
educacionales, iniciativas comunicacionales
que hagan, que operen como la restauración
de un espacio común.
Porque las
tribus culturales se presentan como
un momento absolutamente democrático
de la sociedad Vos sos punk, yo soy
skate y aquel es skin head Y cada
gato por su pared. Si el gato de esta
pared se muere, se murió y
si vive, vivió. Parecería
ser lo más democrático
y es, más bien, la realización
de una sociedad completamente desmembrada
Lo interesante, aunque sea peor, es
que se agarren a trompadas los punk
y los skste. Aunque sea peor la lucha
por la hegemonía implica el
reconocimiento del otro. La lucha
por la hegemonía cultural,
la lucha por la hegemonía de
un espacio implica el reconocimiento
del otro. Por supuesto no estoy proponiendo
que en las plazas de Buenos Aires
armemos un ring de box para que la
gente se pelee. Estoy exagerando para
ver que cuando pensamos que lo más
democrático es que cada gato
ande por su pared, ahí estamos
teniendo sociedades desmembradas,
sociedades donde cada uno de nosotros
no encuentra razón para participar
en el mundo, en ese mundo total Cada
uno de nosotros ha perdido esa razón.
La otra cuestión
que me parece importante es que la
crisis ha producido una quiebra de
algo que era una cultura pública
por excelencia que era la cultura
urbana. La Argentina fue una sociedad
fuertemente urbanizada. Tempranamente
urbanizada si uno la compara con Brasil,
si uno la compara con Méjico,
si uno la compara con Colombia. Sociedad
en la que llega a vivir en grandes
ciudades muy tempranamente el 60%
de la población. Esto estaba
bien. El ideal de que todo el mundo
viva en una quintita es un ideal premoderno
y además es un ideal que, por
lo genera, se tiene en las ciudades.
No es cómodo
vivir en una quintita. La ciudad da
mejores servicios. La ciudad permite
que la gente tenga mejor acceso a
la educación, mejor acceso
a la salud, mejor acceso a sus derechos,
a la cultura. Esto estaba bien. No
es a criticar que la Argentina se
urbanizara tempranamente. No es un
rasgo a criticar. Es una utopía
del pasado pensar que tengamos un
habitante distribuido por kilómetro
cuadrado.
Un país
súper desarrollado como Australia,
tiene toda la población sobre
la costa y adentro, nada y no están
pensando en mandar gente adentro.
Los países que tienen industrias
rurales fuertes, las tienen rodeando
grandes ciudades. O sea que estaba
muy bien que la Argentina fuera un
país tempranamente urbanizado
porque las ciudades son centros de
servicio y son las ciudades donde
los servicios están más
democráticamente distribuidos.
Si uno vive
en el campo es muy probable que el
señor tenga mejores servicios
que el peón. Viviendo en la
ciudad, en la década del 40,
no digo que el obrero pudiera acceder
al mismo servicio que el señor
pero la escuela pública a la
que iba el hijo del obrero y la escuela
a la que iba el hijo del señor
estaban más o menos iguales.
No como ahora, más o menos
iguales. O sea que la Argentina tenía
ese rasgo, la ciudad.
El derecho
a ciudad es un derecho moderno. El
derecho al uso del espacio público
de la ciudad es un derecho moderno.
Hoy estamos viviendo procesos muy
contradictorios, realmente muy interesantes
si no fuera que los estamos viviendo
nosotros mismos. Digamos que serían
interesantes para verlos de lejos..
Procesos muy contradictorios donde
se producen desurbanizaciones en el
interior mismo de las ciudades. Desurbanizaciones
por miseria.
Yo vivo en
Caballito, ahí para uno de
los trenes de los cartoneros, cuando
a eso de las ocho y media, nueve,
diez de la noche, veo esta masa que
llega al tren, lo que estoy viendo
es una masa desurbanizada, que está
en la ciudad, pero que de la ciudad
sólo recoge la basura. No recoge
ninguno de los derechos de la ciudad.
No tiene ninguno de los derechos de
la ciudad. Es una masa desurbanizada
que va a la ciudad nada más
que para recoger esa basura. En la
ciudad hay otras cosas que se podían
recoger, otros derechos que se podían
ejercer.
Recuerdo hace
dos años fui a dar una charla
a un colegio secundario a González
Catán. Se habían reunido
varios colegios en un gimnasio. Era
muchísima gente. Y después
me quedé con los profesores
y las profesoras de esos colegios
y entonces yo les dije: "Bueno,
Buenos Aires todavía ofrece
alternativas culturales, estábamos
hablando de alternativas culturales
para los chicos, para los pibes de
secundario." Buenos Aires todavía
ofrece alternativas culturales que
son gratis. Está todo lo que
es gratis en Buenos Aires" Y
entonces me dijeron: "¡Pero
son cuatro pasajes de colectivo!".
O sea que se puede vivir a 17 Km.
como estábamos de Recoleta
y se puede estar completamente desurbanizado.
Esa gente perdió el derecho
de ciudad. Hay un filósofo
francés Henry Lefevre que dice
que el derecho de ciudad es un derecho
constitutivo a la democracia.
Finalmente,
entonces, tenemos estos medios que
refuerzan los demás derechos.
Porque si yo estoy en González
Catan y tengo que pagar cuatro pasajes
de colectivo, lo único que
me queda es la televisión de
aire. Esto es lo único que
tengo para consumir. Entonces, tenemos
estos medios que avanzan en aquellos
lugares donde retroceden otros derechos.
No digo que estos medios no avancen
en todo el mundo del modo en que avanzan.
Lo que digo es que avanzan peor en
los países miserables, en los
países empobrecidos. Porque
avanzan no sólo con la energía
de la nueva hegemonía de los
medios audiovisuales sobre la esfera
cultural sino que avanzan sobre el
tembladeral de la miseria, el tembladeral
de no tener otra alternativa. El tembladeral
de que un colegio no puede decidir
llevar a toda la clase a un espectáculo
gratis, porque hay que pagar cuatro
boletos de colectivo. Gastar ese dinero
en ese colegio sería una tilinguería
. No se puede gastar ese dinero en
eso.
Entonces los
medios avanzan en todo el mundo implantando
la hegemonía pero avanzan doblemente,
con doble discurso cuando esa hegemonía
se implanta sobre un territorio que
se deshace o que se ha deshecho durante
todos estos años desde el punto
de vista social y desde el punto de
vista económico.
En un territorio
donde lo que se ha perdido es la razón
de la pertenencia. Esto es lo que
se ha perdido: la razón de
pertenecer. Esto ustedes lo dicen,
seguramente lo dicen todos los días.
De este modo, cuando decimos: ¿Qué
pasa con los pibes chorros?. Uno dice:
aunque haya pleno empleo es muy difícil
que los pibes chorros vayan a ese
pleno empleo. Ya pasaron diez años
sin trabajar. Entre los 15 y los 25.
No hay nadie que vaya al mercado de
trabajo aunque haya pleno empleo mañana
si no ha sido construido dentro de
él.
Esto es, lo
que se ha deteriorado son las razones
de la pertenencia. La gente está
con las valencias sueltas. Porque
pertenecer a una sociedad es un sistema
de derechos y de retribuciones. Ésta
es la pertenencia a una sociedad.
La razón de mi pertenencia
a una sociedad es porque yo de esa
sociedad recibo por lo menos el equivalente
de lo que le entrego. Yo le entrego
algo de mi libertad, esto es teoría
filosófica clásica,
teoría política clásica.
Los hombres le entregan al soberano,
sea éste el rey o la república
algo de su libertad. El soberano,
entonces, entrega a esos hombres algo
en retribución. Si esa retribución
no existe, yo recupero mi libertad
y entonces, salgo con un caño,
secuestro, lo que sea. Recupero mi
libertad porque lo que yo entrego
de mi libertad no me es devuelto por
la sociedad. No es que se tiene que
pagar la deuda como si estuviéramos
en la ventanilla de un banco, es un
movimiento mucho más amplio
el que construye una sociedad. Pero
de hecho, la razón de la pertenencia
es porque hombres y mujeres resignan
algo a la sociedad para que ese conjunto
en el cual resignan produzca algo
para todos, produzca algo de distribución.
Entonces, cuando hablamos de cultura
comunicacional, estamos hablando de
que esa cultura está implantada
en un momento de crisis occidental
de la subjetividad. Esto es así,
crisis occidental de la subjetividad,
crisis occidental de la identidad.
Al mismo tiempo, reduplicación
de esa crisis por las condiciones
locales. O sea que toda estrategia
que se pueda pensar, cada uno de nosotros
piensa en estrategias según
el lugar donde le ha tocado trabajar.
Toda estrategia que se pueda pensar
es una estrategia que tiene que salir
del reconocimiento de la doble crisis.
Si pensamos
que la crisis que es una crisis de
rasgos locales, nos equivocamos ,
si pensamos que es una crisis sólo
de rasgos universales, nos equivocamos.
Éste es el capítulo
miserable de la posmodernidad argentina.
Porque la Argentina tiene su capítulo
miserable. Otros países, no.
Otros países tienen capítulos
prósperos de la posmodernidad.
A la Argentina le tocó vivir
este período en un capítulo
miserable.
Es muy
interesante porque comenzamos hablando
de la crisis de la identidad, pasamos
a hablar de la atomización
de sociedades en tribu y terminamos
hablando de una crisis de subjetividad.
Toda esta hambre de subjetividad que
aparece en los medios. Toda esta hambre
de declaración subjetiva, es
decir toda esta gente que va y cuenta
y cuenta y cuenta y cuenta y cuenta.
El espacio autobiográfico en
el que se han convertido los medios,
son un gigantesco espacio autobiográfico,
tiene que ver con la crisis de la
subjetividad. Esta especie de relato
permanente de lo que yo hice o dejé
de hacer no tiene que ver con una
seguridad en la subjetividad. Aunque
la gente hable de manera muy segura
y diga "porque yo esto y tal
y tal...porque si hace eso, lo mato
y..." Aunque la gente hable de
manera muy segura. Esa locuacidad
de la subjetividad de lo que habla
es de una crisis de la subjetividad,
una crisis que está fundada
en una crisis de identidad.
|
La
transmisión de la fe en la cultura
comunicacional
Pbro. Dr.
Marcelo González
Ayer Beatriz
Sarlo nos daba dos pistas que intentaré
seguir porque me parecen muy luminosas:
la primera es la cultura comunicacional,
título que le ofrecieron ustedes,
ella la ligó con un fenómeno
que me parece decisivo al cual llamó
"occidente vive una crisis de subjetividad
fundada en una crisis de identidad".
Es decir la cultura comunicacional es
una de las vertientes, una de la más
importantes, hegemónica, la llamó
ella, de una crisis de subjetividad
occidental. Hay que pesar las palabras.
Es un montón decir eso: crisis
de subjetividad en occidente. La segunda
pista que nos daba, tenía que
ver con la peculiaridad argentina de
vivir eso en un momento de empobrecimiento
creciente. En la ruptura de una identidad
imaginada y construida por años,
ligada al pleno empleo a la extensión
de derechos civiles y sociales y a la
alfabetización eficaz. Ésas
fueron las pautas que ayer Beatriz nos
compartió.
En otra terminología
nosotros estamos frente a un cambio
epocal, la primera característica,
y frente a una conmoción nacional,
una conmoción de caída,
en este caso en términos de
empobrecimiento creciente. Así
que vamos a retomar estas dos cosas
para ver cómo poder pensar
la transmisión de la fe en
Jesús de Nazaret a la luz y
en el marco de esta cultura así
identificada.
Tres elementos
que les quiero compartir como marco
para que ustedes después lo
discutan .A mí me parece que
una crisis, si uno pesa estas dos
palabras: empobrecimiento creciente,
crisis de subjetividad en occidente,
si uno las pesa bien, se da cuenta
que nadie puede quedar afuera de semejantes
procesos, que va a alterar todo, absolutamente
todo: la identidad, los vínculos,
las instituciones y los procesos de
transmisión de la fe. Nadie
ni nada puede quedar afuera si uno
pesa estas palabras que ayer Beatriz
nos abría.
El marco donde
me parece que habría que pensar
esto, yo se los sugiero nada más
porque no va a haber tiempo, me parece
que es triple. Por un lado, tenemos
que pensar cómo esta cultura
con estas dos características
definitorias, impacta sobre la comunidad
católica, sobre las comunidades
cristianas. Entonces, la primera idea
sería cómo impacta eso
sobre nuestras comunidades. En esto
les sugiero tres o cuatro puntos que
ya han sido tratados por nosotros
en otros encuentros, los han tratado
ustedes, en algún caso hay
artículos dando vueltas por
allí.
Me parece que
hay que tomarse muy en serio esto,
la Iglesia tiene una larga tradición
de "a mí no me afecta,
afecta los otros y a mí no".
Y creo que éste sería
el primer error de diagnóstico.
Para mi, catastrófico. Si nosotros
no pensamos con toda seriedad y hasta
con bronca y con vergüenza por
momentos, que nos afecta hasta el
caracú, esta doble señalización
de Beatriz. Primero, porque nos pone
frente a una época muy original:
un cambio de ciclo largo. Esto ya
lo analizamos en otro congreso pero
quiero insistirlo. No es un cambio
cualquiera. Es un cambio de ciclo
largo. Esto que va generar una transformación
en la figura histórica del
cristianismo al cual estamos acostumbrados.
Y con figura histórica, digo
figura histórica. Abarcar todos
los procesos de visibilidad, aquellas
cosas que uno cree que han sido siempre
así en el cristianismo, cosas
entrañables, cosas amadas,
desde una congregación religiosa
hasta una forma de orar, hasta una
forma de anunciar el evangelio, hasta
una institución que se cae
o que muere.
Otros procesos
que tienen que ver con esto y que
simplemente señalo es que la
Iglesia Católica en el mundo
y en Argentina también, se
puede decir que vive un fuerte proceso
de inadecuación cultural. Muchas
de sus formas, muchas de sus figuras
históricas, muchas de sus maneras
de plantarse en el mundo, son anacrónicas,
o por lo menos, no sincrónicas.
No significan. Algunas decididamente
no solamente no significan, sino que
significan lo contrario.
Hay otros elementos
que nos indican extrañeza,
a tal punto es anacrónica alguna
de las cosas que, ya simplemente,
"no se puede creer". Son
increíbles, no en el sentido
teológico sino en el otro.
Es decir, hay como una tal asincronía
que ya las personas ni siquiera se
pelean con ellas, botan con los pies
y parten hacia otros lados. Y aunque
parezca un poco fuerte hay signos
importantes de decadencia en la Iglesia
Católica contemporánea.
Uno de ellos es el renacer del fundamentalismo
y del integrismo que uno creía
realmente olvidado y no me estoy refiriendo
a que eso pasa en algunas personas
de alguna diócesis sino en
autoridades importantísimas
de la Iglesia Católica.
Esto es un
típico signo de decadencia,
contrario a la más pura lógica
del evangelio y de la fe, y, por el
otro lado, el otro signo de decadencia
es "y a mí que me importa".
Por un lado, el integrismo nostálgico
y por otro lado, la capitulación
" bueno, qué vamos a hacer,
la vida es así". Me parece
que son dos cosas que se dan en la
iglesia católica contemporánea
que indican elementos importantes
de decadencia..¿Qué
quiero decir con esto? Nos afecta
hasta el caracú Y de los lugares
donde nos afecta muy especialmente,
uno lo vamos a tratar y el otro, no
Uno es la transmisión de la
fe y el otro es la ministerialidad
más evidente: la catequística
y la presbiteral.
En mi opinión
la ministerialidad presbiteral está
en estado de colapso en la Iglesia
Católica. Con esto no quiero
ponerlos nerviosos a esta hora de
la mañana ,sino tomarnos en
serio que esta crisis nos afecta Siempre
el cristianismo ha sido serio cuando
fue al caracú. Nunca de otro
modo.. Y con esto quiero decir que
en los momentos que pueden venir a
nuestra mente hoy son: Job, Jonás,
Qohélet, el siglo séptimo
d.C. el post exilio, Noé. Es
un momento donde la ruptura es tan
importante que se requiere un replanteo
de toda la tradición anterior.
Job es quizás con Qohélet,
dos de los ejemplos más impresionantes
de la Biblia, al punto que nadie sabe
muy bien qué hacen esos libros
en la Biblia. Sobre todo Qohélet
que no cree ni en la penicilina.¡
Ácido Qohélet! Se da
cuenta de que toda una manera de entender
ha llegado a su fin y que la nueva
todavía, no es. En el caso
de Job tiene la ventaja de que Dios
se la dice. Se la dice a las trompadas,
pero se la dice día y se abre
el misterio.
¿Por
qué digo esto? Porque esto
nos va a llevar a meternos en un marco
muy particular que es este: ¿Cómo
el cristianismo salió de crisis
epocales? ¿Cómo hizo?
En otras crisis donde todo parecía
cambiar, la salida del mundo judío,
la crisis del Imperio Romano. Estamos
llamados a entrar en ese tipo de momentos
y en ese tipo de discernimientos.
¿Por qué? Porque así
se mostró la increíble
capacidad creativa del Espíritu
de Jesús y de las comunidades
cristianas. Al punto que inventaron
cosas, espacios, situaciones, por
ejemplo, inventaron la parroquia.
La parroquia
fue un invento maravilloso frente
a la crisis de la evangelización
del campo. El campo era pagano a diferencia
de lo que fue después. Inventaron
los monasterios, inventaron un montón
de otras cosas. Inventaron groso.
Inventaron groso. Cosas que todavía
se nos ofrecen a nosotros. A ese nivel.
Y por último,
algunas señalizaciones que
tienen que ver con que la Iglesia
Católica Argentina deberá
asumir que también ella está
en un cambio de ciclo largo y que
su ubicación en el país
no es una obviedad. Ya no está
el centro. Ya no tiene el monopolio
religioso y cosmovisional y además,
todavía no se terminó
de dar cuenta que no tiene muchas
otras cosas ¿ Por qué?
Porque en la crisis del estado de
tantas otras situaciones sigue teniendo
un papel muy importante. Pero, en
mi opinión, estamos llamados
a repensar el lugar global de la Iglesia
Católica en el país.
Primer bloque,
entonces ¿Cómo le afecta
esta cultura que Beatriz nos señalizaba
a la Iglesia Católica? Hasta
el caracú.
Segunda cosa
que habría que pensar y que
solamente la voy a sugerir por razones
de tiempo: ¿Qué impacto
tiene la comunidad cristiana sobre
la cultura actual? Este otro movimiento
es tan importante y tan fuerte como
el otro y menos analizado, porque
el impacto tan fuerte del otro que
uno ya se quedó sin tiempo,
sin palabras. Sin embargo, en la más
lógica teología cristiana,
nosotros sostenemos y confesamos la
contemporaneidad del resucitado a
cada tiempo, a cada comunidad, a cada
momento histórico. Jesús
es contemporáneo, no sólo
es memoria del pasado. Es contemporáneo.
Si esto es así, hay una influencia
peculiar del resucitado en este momento
concreto de esta cultura comunicacional,
con estos retos, con esta crisis,
con estas rupturas.
Quiero decir
entonces, que hay que analizar con
toda seriedad, y algunas pistas vamos
a dar después si tenemos tiempo,
que la fe en Jesús constituye
sujeto. Uno de los efectos más
impresionantes de la dinámica
de la fe y del seguimiento, es que
constituye sujetos. Hace sujetos que
antes no existían. Seguir a
Jesús constituye a un sujeto
humano, lo hace, lo crea, lo inventa,
lo hace nacer. Hay miles de categoría
bíblicas y teológicas.
Quiere decir que la fe es constructora
de subjetividad, y tenemos que ver
como construye subjetividad peculiar
la fe en Jesús de Nazaret.
La fe construye vinculación,
no hace falta que lo explique. Es
uno de sus constitutivos. La fe cristiana,
básicamente, construye subjetividad
vinculando con Jesús, con la
comunidad, con los hermanos, con las
hermanas, con el tiempo, etc.
La fe es capaz
de suscitar instituciones y no solamente
instituciones religiosas, sino que
la fe a lo largo de estos 2000 años
ha suscitado instituciones de todo
tipo y las sigue suscitando. Quiere
decir que la fe tiene un componente
fuertemente creativo de instituciones
que van desde escuelas, hasta orfanatos,
pasando por ONGs y todas las cosas
raras que estamos inventando en este
momento.
Y por último,
el tercer bloque que no me siento
en condiciones de compartírselos
porque no sé cómo es.
Una de las cosas más importantes
que toda cristiana y cristiano han
hecho siempre es ponerle el oído
al Espíritu de Dios ¿Dónde
está actuando hoy? ¿Por
qué digo esto? Porque a veces
es sorprendente por lo extraño.
Actúa en lugares...Ya desde
el principio, se metió en lugares
rarísimos. Durante el ministerio
público de Jesús, rarísimo,
así le fue. Pero después
siguió con esta costumbre de
actuar en lugares rarísimos.
Quiere decir que una de las características
del discernimiento ya en Cristo, ya
en Jesús y después en
los cristianos, es el Espíritu
actúa donde quiere y allí
hay que escucharlo. Puede ser adentro,
afuera, al costado, con cara de una
cosa o de otra,
Entonces, creo
que la percepción de dónde
actúa el Espíritu en
concreto, es decisiva en un momento
así. No donde a mí me
gustaría que actúe Mientras
todos los judíos querían
que actuara allá, actuó
en Siro, el pagano, rey Siro que fue
el que los liberó al cual alguno
se animó a llamar el Mesías
para escándalo de su
.
Vaya a saber dónde está
actuando hoy
Y en esta misma
línea, las comunidades cristianas
ya están dando miles de respuestas
pero no tienen discurso. Solamente
están a nivel de la vida. Vaya
si solamente. No tienen palabras.
Mi opinión personal, y esto
lo dejo porque es imposible de tratar,
es que la Iglesia vivida está
muchísimo más adelante
que la Iglesia pensada, Incluso de
la Iglesia que pensamos cada uno de
nosotros y la que piensa también
la dirigencia de la Iglesia católica.
Está muchísimo más
adelante, es más vanguardista.
Está haciendo cosas de todo
tipo y color pero no tienen ni discurso
ni han sido relevadas. Iglesia vivida,
Iglesia pensada. Para mí, un
desafío clave, hoy. Mi opinión
es que yo que soy titular de la cátedra
de teología pastoral no conozco
la Iglesia en Argentina. Cada vez
me doy cuenta, cada vez que viajo
por Argentina, me doy cuenta que mi
Iglesia pensada no tiene nada que
ver, o muy poco que ver, a veces,
con la Iglesia vivida.
Éste
es el marco, para mí, de todo
lo que habría que hacer. Nosotros
tenemos como especialidad decirles
a todos lo que habría que hacer
y después no hacemos nada.
Así que yo no voy a hacer nada
de esto. Simplemente lo menciono como
marco de este triple movimiento que
había que hacer, cómo
nos influye, cómo influye la
fe y dónde está, de
hecho, actuando el Espíritu
de Jesús. Por supuesto me voy
a tener que dedicar al tema, esto
lo dejo como marco. Pero me parece
que si no hacemos las tres, hay algo
que no está bien hecho teológicamente,
supongo que también catequísticamente.
Yo me voy a
concentrar en el título que
me sugirieron: la transmisión
de la fe y para ello les voy a sugerir
una de las obras más luminosas
que he leído en este tiempo.
Verdaderamente, para la catequesis
es de lectura obligatoria, aunque
es española y requiere una
fuerte relectura desde Latinoamérica
"La transmisión de la
fe en la sociedad contemporánea"
de Juan Martín Velasco. ¡una
joya! Lo voy a seguir en parte a él,
el problema es que escribe desde España
y muchas de esas cosas no se aplican
a nosotros de ningún modo,
pero tiene un montón de sugerencias
y planteos de un altísimo valor
para la catequesis.
Juan Martín
Velasco, Medarquen, Mardones una cantidad
enorme de teólogos que les
quiero compartir esta mañana,
están preocupados por lo que
ellos llaman el síndrome apocalíptico.
En Europa los libros se llaman todos
más o menos así: "¿A
dónde va la Iglesia?","¿
A dónde va tal cosa?",
"¿A dónde va...?"
Ustedes saben que la pregunta dónde
va puede ser expresada con muchísimos
gestos ¿a dónde va?,
este es: ¡¿A adónde
va?! No es cualquier signo de interrogación.
Y hay otro que le puso un título
más rimbombante: ¿Somos
los últimos cristianos? Y es
Teilhard, no es cualquiera. Europa
pide, por primera vez en mucho tiempo,
la pregunta si el cristianismo seguirá.
Repito, éste
no es el caso latinoamericano en lo
inmediato pero que alguien de nuestros
hermanos y hermanas se haga una pregunta
de este nivel nos indica a qué
nivel debemos plantearnos la crisis
de la transmisión de la fe.
No se trata de una crisis comunicacional
en el sentido débil sino como
la planteó ayer Beatriz. Una
crisis de la comunicación del
patrimonio mismo de la vida, la celebración,
la doctrina, la palabra, el culto
de Jesús de Nazaret.
Y va a decir
él, en general, los medios
eclesiásticos de todo tipo
y color suelen tener una hermosa costumbre
que dicen que no hay que tener, que
es echarle la culpa a los demás.
La situación es la secularización.
Tienen la culpa los medios, que, realmente,
son los que la ligan siempre porque
además como en muchas cosas
la tienen, las políticas. Siempre
lo hicieron los otros. Dicen que el
cristianismo es muy exigente y que
las nuevas generaciones son flojitas,
son light, son flu, flu. No les da.
No quieren compromisos. Dicen que
nuestra época es un desierto
materialista, solamente quieren ganancias,
y los destinatarios no tienen la sensibilidad
mínima para lo religioso. Con
eso se solucionó el problema.
Velasco dice:
sería una catástrofe.
Por supuesto que todas estas cosas
influyen ¿quién lo duda?
Pero hay que preguntarse hacia adentro
de la comunidad de fe de dónde
viene esa crisis de transmisión.
¿Tiene algo que transmitir
la comunidad? Dice Velasco: La Catedral
de Frankfurt que ha sido restaurada
hace unos cuatro o cinco años
es visitada todos los meses por un
millón de turistas y a misa
el domingo van cien personas. Dice
.
¿Qué es la catedral
de Frankfurt? Un museo.
Entonces, en
ese marco se va a presentar por primera
vez con esta radicalidad, el problema
de la transmisión de la fe.
Nadie se plantea el problema de la
transmisión mientras la transmisión
funciona. Es como la teología
de la heladera, nadie piensa en la
heladera hasta que la heladera no
funciona. Acá es lo mismo.
La transmisión es de una obviedad
que si funciona quién lo piensa.
Y ¿quienes son los personajes
de la Iglesia que caen primero con
sus propias cabezas cuando pasa esto?
Ustedes. El ministerio de la catequesis
es el ojo de la tormenta de la crisis
de la transmisión porque se
la ligan de los dos lados, como los
maestros o las maestras en la educación
pública.
Entonces vamos
a analizar un poco siguiendo a Velasco
y haciendo algunas cosas de Latinoamérica:
¿en qué consiste la
crisis de la transmisión de
la fe?
Primero, Velasco dice: cuando la transmisión
ya no funciona, la primera cosa que
hay que pensar es si estamos entendiendo
bien qué significa transmitir.
Y él se va a oponer a lo que
llama la clonación de la fe,
jugando con las palabras. Dice, en
general, uno cree que ha tenido éxito
en la transmisión cuando le
salió igualito. Cuando el chico,
la chica en la catequesis le salió
igualito o el hijo, la hija o el seminarista
le salió igualito. Dice Velasco,
justamente, nunca más van a
salir igualitos. Si alguien piensa
clónicamente la transmisión
de la tradición cristiana,
está muy equivocado
Porque
la fe no puede clonarse. La transmisión
no es reproducción biológica,
ni es herencia económica que
se transmite bajo un título
o bajo un testamento. Es un proceso
vivo, tan vivo que hasta que no se
arruina uno no lo piensa.
La transmisión
de la fe requiere la ruptura, la discontinuidad
para que sea verdadera apropiación
viviente en un sistema cultural diferente.
Requiere apropiación libre
y personal sin la cual todavía
no hay fe en la más pura teología....
El proceso
de transmisión de las tradiciones
religiosas está gravemente
precarizado. Hay una crisis de la
reproducción institucional
de lo religioso, especialmente en
los jóvenes. Hay una pérdida
de la transmisión a las próximas
generaciones. La encuesta española
dice que hay un crecimiento de 44
puntos en la diferencia entre la religiosidad
de adultos y los jóvenes. Ellos
hacen esta estadística cada
diez años, aumentó 44
puntos la brecha, no entre ricos y
pobres, sino... Quiere decir que esta
crisis generacional que nosotros creíamos
que iba a ser de nuestros padres para
con nosotros, en este punto, en otros,
no, se agravó hasta niveles
insospechados. En otros, no, porque
se quedan a vivir en casa, no en la
mía sino en la de ustedes.
Pero en este punto se agravó
decididamente.
¿Cómo
lo va a explicar Velasco? Primera
explicación. La crisis de la
transmisión de la fe es una
de las emergentes de la crisis de
la transmisión de todo. Hoy,
transmitir cualquier cosa es de una
enorme dificultad. Pregunten a los
partidos políticos, o a una
madre y un padre. Transmitir un solo
límite. Pregunten a cualquier
maestro o maestra ¿qué
significa transmitir un solo límite?
Veinticuatro años de trabajo,
seis úlceras, para un solo
límite. Los nostálgicos
van a decir: papá nos miraba
y nos callábamos. Ahora nos
miran ellos y nos callamos nosotros.
Totalmente distinto. Hoy, transmitir...
Fíjense la baja de natalidad,
¿qué está indicando?
La transmisión, la incapacidad
para ponerse de novios o para juntarse,
no estoy diciendo ninguna cosa muy
excepcional.
Los otros días
hablábamos con jóvenes
y me decían: yo creo que la
pareja es imposible. Cuarto año
de teología. La cosa más
básica de transmisión.
Quiere decir que la crisis de transmisión
se inscribe en una gran crisis de
transmitir cualquier cosa, sobretodo,
que tiene que ver con lo vital.
Segundo lugar
dice Velasco la crisis de la transmisión
de la fe la liga a la crisis de autoridad.
Ayer lo explicó muy bien Beatriz,:
de los lugares, ella los llamaba,
autorizados, los lugares autorizados.
Una de las maneras de transmitir la
fe es con fuerte significatividad
de los testigos. Con lugares autorizados.
Uno va a la parroquia, va al colegio,
lugar autorizado Eso es justamente,
lo que no es ni las parroquias, ni
los colegios, ni las catequistas por
más que ellas o ellos lo sean
personalmente, no ejercen la lógica
del lugar autorizado. O sea que el
apoyo tradicional para la transmisión
de la fe que era: las personas creen
en el lugar autorizado. Ahora, crisis.
De los presbíteros no les digo
nada.
Y en último
lugar, dice Velasco, hay que tomarse
en serio que la posmodernidad, la
cultura comunicacional como la llamamos
nosotros gestó un predominio
de la autonomía. Yo no me voy
a identificar con algo porque me venga
de afuera sino porque me viene de
adentro. Esto tiende en lo religioso
a lo que llaman: "la desregulación
de las creencias".Yo formo, tomo
las creencias en la medida en que
me convienen, me hacen bien en los
distintos momentos de la vida. Y ninguna,
ninguna institución religiosa
lo puede controlar. Aunque algunos
en la Iglesia católica sueñen
y apuesten cada vez más alto
a controlar a no sé quién.
Y finalmente controlan a los que quieren
hacer las cosas, logran una eficacia
increíble.
Último
elemento que da Velasco para esto:
¿dónde se transmitió
normalmente la fe que nadie lo pensaba?
En la familia, por eso no había
que pensarlo. Después lo va
explicar un poquitito mejor. Justamente,
la pluralización del modelo
familiar va a implicar una novedad
en la transmisión de la fe
y va a poner una teoría muy
original " de las madres secularizadas".
Lo explico. Velasco hizo un estudio
en España de las generaciones
de mujeres, desde el franquismo hasta
hoy, y descubre que, en un determinado
momento que tiene que ver con la transición
democrática española,
las madres ya no enseñaron
iniciación religiosa a los
niños. Por eso las llama "secularizadas".Ellas
seguían creyendo pero se cortó
el proceso. A mí me enseñó
a rezar mi abuela. Me acuerdo perfectamente.
Entonces, la idea era que en el mismo
proceso de socialización primaria
se realizaba la socialización
religiosa. Y con la misma fuerza que
te enseñaban a rezar, te enseñaban
a comer y no hablar delante de los
grandes y te pegaban una trompada
por un error a cualquiera de las tres.
La socialización iba juntita.
En todos los casos.
Me acuerdo
perfecto la escena, el jueves santo
con las iglesias que había
que visitar y después te daban
un premio si habías ido. Esto
que parece una sencillez , lo tenemos
grabado todos muy adentro e implica
que, en un momento, esta cosa tan
evidente, este canal tan evidente
de la transmisión de la fe,
que era la nona, la madre, la mujer
en la familia, por alguna razón
que hay que explicar, deja de hacer
esto tan evidente. Algunas por convicción,
que quede libre para cuando sea grande.
Algunas, simplemente, porque la vida
moderna impide hacer esas cosas y
hay otras muchas cosas que hacer y
no se pueden hacer.
Y termina o
concluye Velasco esta parte. Dice:¿
esto qué es, un quiebre en
la transmisión de la fe o un
cambio de figura en la transmisión
de la fe? Y él dice, lo segundo
evidentemente. Estamos en un cambio
de figura en la transmisión
de la fe, sólo que como lo
que se rompe es muy obvio y muy básico,
nos parece a nivel de la catástrofe,
hoy. Porque como se rompen cosas y
¿cómo vamos a reemplazar
a la nona?. El cristianismo reemplazó
cosas muy importantes que se le cayeron.
Empezando por el imperio romano. No
digo que la nona sea menos importante
que el imperio romano, pero convengamos
que si reemplazó a uno puede
reemplazar a la otra.
Y Velasco termina
señalizando lo que él
considera los desafíos para
la transmisión de la fe en
esta sociedad. Por supuesto ustedes
piensen que Velasco es español.
Aquí hay que volver a pensar
la religiosidad popular. Un montón
de canales que en nosotros funcionan
todavía, de algún modo.
No sabemos cómo pero funcionan.
Vengo de Salta y el Milagro funciona.
Después habrá que ver
cómo y cada uno de ustedes
tendrá que pensarlo.
Ahora estamos
en el proceso español. Y él
va a señalar tres desafíos:
cómo transmitir la fe cuando
ya no coinciden el proceso de socialización
humana con el religioso. Esto que
parece una tontería, es clave.
Ya no hay identificación entre
la nena y el nene que crecen y la
socialización religiosa. ¿Qué
quiere decir? Que se nos van a desparramar
los itinerarios,. Te va a aparecer
anacrónicamente cualquier persona,
en cualquier situación, en
cualquier momento,, a tocarte el timbre
que quiere catequesis. Es más,
ya existen, por lo menos en la clase
media en la que yo trabajo, personas
que no tienen ningún vínculo
más que histórico con
el cristianismo, ni bueno ni malo.
Tocan el timbre y dicen:" La
verdad es que a mí me gustaría
hacer catequesis". ¿Y
ahora qué hago?
Entonces no
coincide la socialización humana
con la religiosa. Este es un desafío
para ustedes, bien clarito. Los teólogos
llegamos hasta ahí. ¿Qué
significa esto? ¿Cómo
encontrar canales diferentes de la
socialización? Lo hicimos mil
años esto o más, mil
quinientos años. Fíjense
si no nos parece obvio. Uno cuando
hace una cosa durante mil quinientos
años no me digan que no cree
que es la única manera de hacerlo.
Pues bien, no es la única manera
Segundo, ¿cómo
transmitir la fe cuando la tradición
y la autoridad están en crisis,
sobre todo a nivel eclesial? Justamente
mostrando la capacidad rupturista
de la tradición. La tradición
es viviente. Presentamos a un viviente,
Jesús es contemporáneo.
Es tan importante la continuidad como
la ruptura. Es un pensamiento vivo.
Por lo tanto, lo que menos hay que
hacer es clones. Sería un atentado
a la fe de Jesús, hacer un
clon. Porque sería negar que
Jesús tiene la capacidad de
llegar a todo hombre y toda mujer.
Es falta de fe, finalmente.
¿Cómo
transmitir la fe en una crisis profunda
de la institución que garantiza
la autoridad de la transmisión?
No hace falta que se los cuente, la
parroquia, el colegio, la iglesia
en general. ¿Cómo sacar
la identificación que mucha
gente tiene cuando llega a una parroquia
y entra en pánico porque está
en una situación irregular?.
Nadie le dijo nada pero ya entró
en pánico y empieza a agarrar
el paraguas a ver quién le
va a pegar primero. La mayoría
de las veces se encuentra que nadie
le pega, todo lo contrario, pero mientras
tanto
Quiere decir que todavía
la marca institucional es muy grande.
Y como en la viña del Señor,
realmente, hay de todo, puede pasar
lo contrario para gran dolor de muchos.
Quiere decir que la habitual manera
de transmitir la fe con una figura
eclesial, que es esencial a la lógica
cristológica eclesial va a
cambiar sus formas. Y todavía
no conocemos cómo.
Hasta aquí
Velasco,¿ Se entienden los
pasos que él da y los desafíos?
Ahora, González.
González - Velasco, en realidad
Le robo bastante más de lo
que parece.
Cinco pistitas que me parece interesante
compartir con ustedes para abrir el
diálogo:
Primero, esto
lo planteó Velasco y lo retomo.
Él sostiene, como la pregunta
de ayer a Beatriz, que una clave para
la transmisión de la fe, hoy,
es la mistagogía. Hoy, transmitir
la fe, en una cultura como ésta,
es iniciar a una experiencia de una
presencia. Esto es Velasco. A diferencia
de un momento donde la transmisión
funciona, cuando la transmisión
no funciona como nosotros querríamos
¿dónde está el
corazón de la cuestión?
Que yo sea capaz de transmitir a un
hermano, a una hermana la experiencia
de una presencia para que él
y ella la hagan suya. Esto es mistagogia
en la tradición catequística.
Sin una experiencia personal de una
presencia no hay transmisión
de la fe. Ahora bien, ¿cómo
hacemos? ¿Nuestros medios catequísticos
reales como pueden hacer para volverse
mistagógicos?
Si pienso en
ejemplos como estos, cuando la comunidad
acompañaba el año de
la catequesis original, antigua, la
comunidad ponía el cuerpo ahí.
Había un miembro de la comunidad
que enseñaba a ayunar, un miembro
de la comunidad que enseñaba
a rezar, enseñaban a vivir,
porque se rajaban de las casas y se
peleaban con el yerno. No era una
cosita así
Si la comunidad
cristiana tenía que iniciar
a la vida , al misterio, a la economía
,
la comunidad ponía el cuerpo
en la mistagogia que duraba un año
o más en algunos casos.
Me parece
que en este momento de crisis en la
transmisión de la fe, sin una
cosa así totalmente adaptada
al momento que vivimos, no será
posible la transmisión de la
fe. La experiencia mistagógica
de una presencia con la comunidad
de testigo comprometida en el proceso
personal. No basta enseñar
a rezar, hay que rezar con... Hay
que acompañar.¿ Y cuáles
son las personas que van a ir? Las
heridas, las excluidas, las doloridas.
Ya las conocen si vienen todos los
días. Y para nuestra sorpresa
el que tiene que hacer eso, ustedes
y yo, estamos tan mal como ellas.
A diferencia de otros momentos, con
la misma cantidad de plata o sin ninguna.
Quiere decir que este proceso, a diferencia
del mundo antiguo, lo tiene que hacer
la comunidad cuando no tiene mucho
cuerpo para poner. Tiene que ponerlo
pero no le queda mucho resto porque
ya lo pone todos los días en
todas las cosas.
Entonces, creo
que aquí está la originalidad
de la mistagogia contemporánea:
cómo ponerle el cuerpo a cada
persona, acompañarla en la
experiencia del misterio de la presencia
de Dios en Jesús sin que uno
tenga que poner más cuerpo
del que tiene. Generalmente nos caemos
todos como pasa muchas veces.
Sin personalización
no hay transmisión de la fe.
Esto quiere decir que para muchos
la experiencia de la catequesis podrá
ser la primera experiencia de la trascendencia,
sobre todo en los jóvenes.
Velasco llega a decir, para los españoles,
que hay chicas y chicos que nunca
han hecho una experiencia que vaya
más allá de su propio
mundo. No religiosa. Ninguna. Por
eso sugiere que la catequesis comience
por experiencias de descentramiento
con la naturaleza, con el voluntariado,
con la ética. Porque si no
hay ninguna experiencia de descentramiento
como va a venir la de la trascendencia.
El segundo
tema a considerar: el fragmento...
El fragmento es una palabra lamentable
y fascinante al mismo tiempo. ¿Por
qué quiero decir esto? Porque
me parece que si uno no se toma en
serio el fragmento, y la teología
contemporánea se lo está
tomando muy en serio, va a entrar
en un proceso o de pánico,
que paraliza, o de exigencia, que
me solucionen la vida rápido
porque no me aguanto la crisis. Que
alguien me diga algo. Cómo
hay que hacer. Yo creo que la teología
del fragmento tiene que ser muy seria.
¿Qué quiere decir? La
Argentina se fragmentó. Hay
cosas que se murieron en la patria.
Hermanos y hermanas, la educación,
eso no hay modo de fragmentarlo. En
la imagen del rompecabezas, no hay
nada más terrible que querer
pegarle a la pieza para que entre.
Hay piezas que no están. Y
cuando uno ve un rompecabezas al que
le falta una pieza, la angustia existencial
de llenar el hueco es muy grande.
Y puede empezar a poner páginas
del diario...
Creo que un
cristianismo comprometido con la crisis
de la transmisión de la fe
tiene que tener aguante para no hacer
eso..Hay cosas que no se van a poder
soldar hoy y las síntesis apresuradas,
rasgan el rompecabezas y lo cortan
y lo tiran. Por eso creo que hay que
aprender de los arqueólogos.
Porque el arqueólogo, a partir
de un fragmento reconstruye Troya,
como hizo. Cuidado con los fragmentos.
Nadie está diciendo que hay
que quedarse en el fragmento pero
es lo que tenemos. Entonces como las
arqueólogas y los arqueólogos,
acá hay un fragmento. A ver
¿qué es esto?.
Hay que aprender
de los restauradores de pinturas,
prolijito, pincelito, dos añitos,
¿qué hay abajo? Qué
hay debajo de la chica y del chico
que están en el locutorio cuatro
horas por día, ¿qué
hay abajo? Hay que aprender del ADN.
Porque nos dicen los biólogos
que en cada célula está
todo el código genético.
Quiere decir que si uno se zambulle
en el fragmento, encuentra el todo.
Tesis que ha trabajado mucho Von Balthasar:
el todo en el fragmento, siguiendo
la más pura lógica cristológica.
Quiere decir que una de las cosas
es empezar a ser serio con los fragmentos,
como los arqueólogos, como
las restauradoras, como los teólogos.
Y termino con una especie de cataratas
de sugerencias, eso es parte de mi
estilo.
En una sociedad tribal, como la llamaba
Beatriz Sarlo, yo la estudié
bajo sociedad vivencialista, donde
cada se junta en un lugar y solamente
entra en relación con aquellos
que tienen los mismos códigos.
Kell la va a llamar sociedad vivencialista
y va a proponer que el cristianismo
tiene allí un enorme desafío
que es impedir el etnocentrismo del
medio. La idea es que cuando uno vive
en una sociedad tribal, hace de su
medio el centro del universo y todo
lo que no pasa por su interés,
queda excluido de la atención.
La Iglesia, dice él, tiene
en una sociedad vivencialista o tribal,
dos grandes posibilidades: la primera
es que no puede eclesiológicamente
aceptarlo. Tiene que comunicar a los
medios entre sí, que las personas
de los distintos medios se conecten,
se vean. Los ricos y los pobres, lo
que está pasando en muchas
parroquias con countries y villas.
Esas cosas se le ponen ahí
delante. Romper el etnocentrismo del
medio, respetando la lógica
del medio, la eclesiología
tiene acá un papel fenomenal.
En segundo
lugar, la liturgia. En una sociedad
vivencialista, la celebración
cristiana es una de las que tiene
más potencial catequístico
y evangelizador .No necesariamente
la que, de hecho, celebramos.
Otra sugerencia:
la primacía del itinerario.
En los próximos cien años,
no sé cuántos, las personas
no van a llegar como nosotros queremos
que lleguen. Van a llegar como pueden,
como quieran y, normalmente, como
Dios quiera. Es decir vamos a tomar
a la persona que inicia el itinerario
catequístico en cualquier situación,
en cualquier etapa y con cualquier
sincronía. Y tomada allí,
como gracia de Dios, acompañarla
hasta la plenitud de la vida. Un desafío
clave para la catequesis. Salir del
esquema de la Iglesia sentada de la
cristiandad que dice el que no viene
así, bueno en tres años
nos quedamos sin "clientes".
Fecundación
intercarismática, otro aspecto
a comentar. ¿Qué es
la fecundación intercarismática?
Es que si uno analiza... Estuve en
los Toldos y los monjes me contaban
cosas del monasterio, entonces yo
decía: los monjes tienen problemas
del monasterio, nosotros, los curas,
nos queremos casar, los que están
casados quieren ser célibes,
el otro quiere ir a la parroquia,
los franciscanos quieren parroquias,
nosotros queremos comunidad, un lío
bárbaro. Quiere decir que,
un poco jocosamente, es como si nadie
hoy pudiera abastecerse en la lógica
de su propio carisma. Nunca fue así.
Pero hoy parece más evidente.
Quiere decir, me parece que hoy para
vivir una experiencia eclesial, no
podemos vivir solamente de nuestros
carismas. No estaría nada mal
que una parte de la catequesis sea
que un matrimonio se vaya a un monasterio.
No estaría nada mal que los
monjes salgan del monasterio y vayan
una vez a dar catequesis en una parroquia,
a acompañarla. No estaría
nada mal que un cura vaya a vivir
con una familia para saber lo que
es. No estaría nada mal que
una familia se incorpore a la formación
seminarística. No podemos vivir
con los carismas sueltos. ¿Quién
de nosotros no necesita hoy de lo
monástico? No porque se haga
monje o monja, sino porque si uno
no es contemplativo cómo va
a hacer. Por ahí, no sería
una mala idea que vayamos rotando,
en la medida en que la vida lo permita.
Los Toldos, la Trapa, todos tienen
una experiencia muy original, Los
monjes son cada vez menos y la hospedería
cada vez más grande. Eso qué
quiere decir, los Toldos está
triplicando la hospedería y
los monjes son cada vez menos.
Del hecho de
vida a la vida de hecho. Entro en
terreno peligroso, me parece que la
catequesis argentina que yo conozco
está decadente. Y esto significa
que estamos ante un desafío
similar al inicio de la catequesis
familiar. Es decir, allí, un
grupo de personas se puso a pensar,
en un momento de crisis de la transmisión
de la fe, aunque un tipo de crisis
optimista, convengamos, cómo
había que redefinir toda la
estructura catequística. Este
segundo proceso de hoy, no se ha hecho.
Por qué digo del hecho de vida
a la vida de hecho. Porque hoy, uno
no puede partir del hecho de vida,
porque la vida está hecha pomada,
¿qué hecho de vida?
Es la vida de hecho. De donde parte
la catequesis, de la vida de hecho
que esa que está como viene.
Hay que volver a estudiar la historia
de la catequesis, la historia larga
de la catequesis. Hay buenos especialistas
en esto, volver a estudiar ¿Cómo
reaccionó frente a los momentos
de crisis? Experiencias serias, hay
que experimentar seriamente las cosas.
Y por último,
me parece que una de las metodologías
para seguir en un momento conflictivo
como éste es la que están
usando los científicos sociales
que se llama el observatorio. Lo que
yo les propongo es que inventen, ensayen,
formen
el observatorio catequístico.
¿Por qué? Soy de la
opinión de que la catequesis
es un lugar privilegiado de emergencia
de toda la sociedad y de toda la Iglesia.
Ahí se junta todo. Los catequistas
y las catequistas lo saben pero nunca
se vuelve discurso y nunca pasa a
las otras instancias. Por ejemplo,
no llega a la teología. Yo
siempre me pregunté por qué
en la ficha del mal se armaba "el
caos". Siempre en la misma ficha.
Si siempre en todo el país
se arma caos con la misma ficha, ya
eso no es el problema del que hizo
la ficha, es que algo hay en esa ficha.
Ese tema tiene una crisis. Eso debe
ser resuelto catequísticamente
y teológicamente. Hay una crisis
de transmisión.
Hoy serán
otras las fichas que causan... Desde
eso, cómo reaccionan, cómo
fue el proceso de Dios concreto en
la persona, cómo caminó,
cómo no caminó, qué
funcionó, qué no funcionó,
cuáles temas son reactivos,
por dónde está actuando
Dios, qué las pulverizó,
por qué me quiero ir. Eso no
es un problema subjetivo personal.
Es lo que le pasa a un ministro, a
una ministra de la iglesia, que son
ustedes. Es un acontecimiento eclesiológico
de primer orden. Para que la teología
se dé cuenta por dónde
viene la acción de Dios y la
crisis de la transmisión de
la fe.
¿Qué
es el observatorio? La combinación
entre mirar para todos lados todo
el tiempo y mirar lo más pequeño
para saber cómo es. Los astrónomos
son muy particulares, no saben lo
que miran porque no saben donde termina
y, sin embargo, miran con tanta prolijidad
que apenas se desvía una cosa,
dicen ahí hay un planeta. La
técnica del observatorio es
clave para un momento de transición
porque uno no sabe qué mira.
Pero me parece que un observatorio
catequístico sería decisivo
porque ustedes podrían percibir
en la vida concreta de la iglesia
lo que está emergiendo de Dios,
lo que está emergiendo de crítico,
la falencia de la comunidad eclesial,
sus maravillas, sus ministerios, para
que después lo dialoguen con
otros. Yo traje un ejemplo de cómo
lo hacen los sociólogos para
que ustedes después lo vean.
Para terminar
entonces, la teología les quiere
compartir una inquietud que nos viene
desde muy adentro que es el cambio
de la figura histórica y del
ciclo largo que, como ustedes acaban
de ver, en el caso de la transmisión
de la fe, tiene tanto para decir.
Por eso es un verdadero gusto que
esto pueda ser dialogado entre la
teología y la catequesis, porque
creo que en el fondo es la misma pasión,
es el mismo dolor, el mismo deseo,
el mismo gozo sólo que vivido
desde ministerialidades diferentes.
|
|
"El
sujeto de la catequesis en la cultura
comunicacional"
Palabra y Anuncio
Mons.
Juan Carlos Maccarone
Como diría
Humberto Eco, el título oculto
de esta reunión es el "sujeto
de la catequesis en la cultura comunicacional"
luego del título importante:
"Palabra y anuncio". Creo
que la conversación nuestra,
con mucha rapidez, está bajando
a situaciones de tipo intraeclesial
cuando todavía creo yo, que
no sé si tenemos todavía
definido lo que es el sujeto de la
cultura comunicacional, el sujeto
de la catequesis.
Les voy a contar
esto, mi primera preocupación
cuando asumí como presidente
de la Comisión Episcopal planteé
esta cuestión y no dejé
de plantearlo en ninguna reunión
de Junta Nacional. Creo que estamos
pensando y trabajando con catecúmenos
o catequizandos de los cuales sabemos
muy poco, cuya realidad no solamente
espiritual sino psicológico
- social y su conformación
como sujeto que tiene que comprender,
tiene que participar, tiene que decidir
a veces se nos escapa porque no sabemos
realmente cómo es.
Evidentemente
tiene que ver con la cultura comunicacional,
les digo sinceramente que la invitación
a Beatriz Sarlo fue porque estudiando
este tema o porque impulsado por compromisos
con la cultura en el CELAM, trabajamos
este tema de la cultura comunicacional
El nombre, humildemente, lo puse yo.
No sabíamos como nombrarla.
Yo pensé
que las reflexiones de hoy iban a
estar casi de manera exacerbada sobre
el sujeto, por lo menos pensar qué
hay que hacer
Y ahora van a
escuchar algo mío, pero yo
no sé qué tenemos que
hacer
Esto de la
cultura comunicacional evidentemente
es un fenómeno global y ustedes
lo saben muy bien y tienen que pensar
que está referido a determinadas
cualidades culturales del país.
A mí en mi experiencia de Obispo
de Santiago del Estero me provocó
todavía más inquietud
el tema de la cultura comunicacional
cuando visitando a Atamisqui, que
es el corazón cultural de Santiago,
y ahora puro salitral, ahí
un abuelo de 80 años, en Santiago
los muertos se velan 9 días
o sea hay que hacer la novena 9 días
en la tumba, hay que alumbrar la tumba
y rezar nueve días y nueve
misas.
Él
había ido a este cementerio
para empezar la novena y había
un panal de abejas y lo atacó
a ese señor y casi se muere
el abuelo, lo curaron y él
quería seguir la novena, no
la había podido realizar. Entonces
fue al comisario, no le llevó
el apunte como corresponde, fue al
intendente tampoco. Fue a cuanto político
había en el pueblo a ver si
podían sacarle el panal de
abejas y nadie se lo sacó.
Entonces él pidió a
un señor que a veces saca fotos
y escribe para "El Liberal",
que es el diario principal de Santiago,
para contar sus cuitas al diario.
Y al final le dijo: "Ponga así:
_ Que Ben Laden se acuerde de los
Atamisqueños."
¡Un abuelo de ochenta años
en medio del monte de Santiago! Si
los medios de comunicación
tocaron así el corazón
de este hombre que es pura tradición
desde el punto de vista cultural,
religioso, etc, ¿que hará
con nuestros chicos, que hará
con nosotros mismos sin saberlo? Se
le metió en el corazón
la imagen de la venganza en una figura
de Ben Laden que no es muy conocida,
no es Gardel para ser conocida así
tan rápidamente por nuestra
gente.
Y esto es lo
que a mí me refuerza la preocupación
porque tenemos que saber mejor cuáles
son las condiciones de nuestros sujetos
catequizandos o catecúmenos,
porque de lo contrario vamos a atinar
a los métodos y los métodos
van a ser como un repulgue incómodo
que es valioso, pero que no va a poder
contener
Insisto en esta preocupación
por el sujeto.
Insisto en
esta preocupación por el sujeto
que es la motivación de nuestra
reunión de hoy, de estos días.
Evidentemente que la exposición
de Beatriz, que fue muy buena, rápidamente
pasó del tema comunicacional
al tema de la realidad argentina y
fue muy bueno, pero a mí me
hubiera gustado más que hubiera
insistido sobre el tema comunicacional
porque va a subsistir a la problemática
Argentina, o sea la precedió
y la va a seguir.
En la cultura
comunicacional hay una cantidad de
elementos maravillosos en el tiempo,
en la singularidad del tiempo como
en la comunión universal, en
un mismo sentimiento, en un mismo
conocimiento, en una misma pasión
Yo veo que es una especie de Pentecostés
laico o como lo quieran llamar, estamos
todos, es una cosa maravillosa que
estemos en simultáneo, gente
desconocida que no veremos nunca salvo
en la Vida Eterna y, sin embargo,
estamos compartiendo desde un gol
en un partido de fútbol hasta
la cosa más grande y aún
más trágica: compartir
los sentimientos de un mundo distinto,
buenos y malos.
Y esa comunión
en el fondo es la que Dios quiso,
quiso que la humanidad sea una. El
instrumento mediático de los
medios de comunicación es un
instrumento apto para crear una comunión
que no existía. Y ahora somos
conocidos, nos conocemos, nos podemos
conocer por lo menos están
las potencialidades para ello y de
hecho lo vivimos así.
Otra cosa es
ésta: si uno estudia la historia
de los pueblos y de la cultura, el
extranjero causaba miedo. Por eso
había que purificarlo con ciertos
tabúes antes de entrar en la
tribu para que se le fueran todos
los maleficios que pudiera traer.
Causaba miedo el extraño.
Hoy el extraño
está en nuestra casa, el extranjero
está ante nuestra vida y es
algo maravilloso. La superación
de la diferencia étnica como
provocadora de miedo ya no es tanto
o es menos
Al contrario, el
extranjero comparte nuestra vida.
Es más: mezcla nuestra lengua.
Estamos oyendo cosas en lenguas que
no entendemos
El extranjero
está en casa. Antes no podía
estar en casa, al contrario causaba
miedo y todavía hay resistencia.
Podemos mirar a Europa. Allí,
en las zonas limítrofes, hay
verdaderos estragos con los extranjeros.
Pero sin embargo la cultura comunicacional
está trayendo al extranjero
a nuestra mesa. Y eso es una cosa
maravillosa, escucharlos en su propia
lengua, la lengua extranjera.
La cultura
comunicacional sobre todo en la forma
masiva, que es la televisión
como dijo Beatriz, nos permite un
encuentro con las personas que es
mucho más fluido de lo que
podría ser la carta a distancia,
la audición o la radio.
Hoy tenemos
la vista y ustedes saben que la vista
es el sentido de la presencia o sea
uno ve al que está presente.
Y entonces los medios de comunicación,
sobre todo visuales, nos permiten
rescatar el aspecto de presencia que
tiene la otra persona y no solamente
su palabra, que la palabra puede ser
del ausente.
O sea que
los medios de comunicación
pueden y creo que recrean una humanidad
y un sujeto que está todavía,
creo yo, metabolizando, o tendremos
que metabolizar todas estas posibilidades
que son únicas y se dan por
primera vez y en poco tiempo. Evidentemente
que esto se da en quince años.
Si ustedes leen lo que dice Puebla
sobre la adviniente cultura universal
se refiere exclusivamente a la cultura
urbana, ni una palabra sobre los medios
de comunicación. Y esto es
una gran intuición. Caminamos
hacia una cultura urbana que quiere
ser universal.
Yo creo que
la pretensión de universal
es lo más valioso que tiene
Puebla. No había todavía
introducido este tema de los medios
tan fuerte porque es otra cosa que
meramente una cultura urbana que se
extiende. Es una nueva forma de estar
presente unos con otros. Con toda
la riqueza que esto tiene, por eso
me gustó mucho cuando el primer
grupo resaltó lo positivo al
final, lo positivo de la situación
siempre hay que hacerlo aun desde
el punto de vista de la verdad de
la Providencia. Sabemos que Dios es
Providente y este tiempo es el mejor,
algo bueno tiene que pasar.
Sin embargo,
estas posibilidades que tiene este
sujeto comunicacional se están
gestando dentro de una cultura comunicacional
y provoca dificultades. Esta comunión
universal con Dios es siempre de ida
y vuelta. Puede provocar sensaciones
de soledad muy grande. Podemos estar
todos comulgando con el mismo sentimiento
pero el otro no sabe que yo estoy
sufriendo con él, no lo sabe.
Puede haber después una forma
de oración pero es imposible
que siempre todos estemos presentes
en la medida plena en la cual alguien
está viviendo una situación.
Llega un momento en el cual yo me
fatigo también en los sentimientos,
ya no me importa. Y aquello que era
una salida de mí como sentimiento
hacia los otros se transforma en un
repliegue incómodo, narciso
por defecto, en el cual yo no me preocupo.
Recordaba
cuando Marcelo hablaba del tema de
cómo recrear la autoridad,
o sea que el encuentro sea verdaderamente
encuentro interpersonal. Y él
ponía las condiciones del encuentro
que yo también quisiera insinuar
aquí. Por lo menos lo elemental,
que es el espacio y el tiempo. Decía
que evidentemente el encuentro no
se consuma cuando falta aquel sentido
que rompe la distancia y es el tacto.
El taco es
el sentido fundamental de todo, es
el sentido de la certeza. Es el sentido
con el cual el chico comienza a darse
cuenta de que existe. No sé
si le preguntaron quién era
pero reconoce el tacto de su madre
y, viceversa, la madre comienza a
reconocer al hijo por el tacto. El
tacto, como el sentido fundamental,
al encuentro personal le agrega la
certeza. Ahí está, somos
definitivamente. Y esto la cultura
comunicacional no lo tiene, está
por fuera de ello. Y lo mismo que
el tema del extranjero.
En el lenguaje
la llegada de la palabra del otro
no quiere decir que yo lo interprete,
al contrario, podría no interpretarlo,
es más cambiar su discurso
por mi horizonte cultural, o mi horizonte
hermenéutico como quieran llamarlo
y hago de la palabra del otro, otra
cosa.
Y entonces
lo que puede ser un encuentro amistoso
y universal se transforma en una guerra.
Y realmente las palabras no significan
lo mismo porque evidentemente los
sujetos que la escuchan tienen horizontes
de interpretaciones distintas. Esto
se nota cuando ve las traducciones
que aparecen en la televisión.
Evidentemente quieren decir una cosa,
pero dicen otra y nos espantamos por
lo que dicen.
Voy a decir
también una reflexión
que lleva justamente al no poder darse
a entender o a no poder ser entendido.
También hace una especie de
repliegue narcisista del sujeto en
la cultura comunicacional. Pero me
parecen muy interesante dos frases:
una de Juan Pablo II y otra de Sábato.
"Cuántos problemas derivan
del fenómeno de la globalización
y aunque ofrece la ventaja de acercar
los pueblos y la cultura, haciendo
más accesible un sin fin de
mensajes, no facilita el discernimiento".
No facilita
el discernimiento ni una síntesis
madura, sino que favorece una actitud
relativista que hace muy difícil
aceptar a Cristo como Camino, Verdad
y Vida. O sea, como todo puede ser
o puede ser de otra manera, porque
esa otra manera también está
en mi casa. ¿Por qué
tiene que ser así? Puede ser
de otra manera
La actitud relativista
no es simplemente una negación
de la verdad, es una constante práctica
de tener todo en casa. O de tener,
si ustedes quieren los fragmentos
en casa, fragmentos de cada vida cultural,
social, etc.
Y el otro texto
hermoso de Sábato dice: "El
hombre de la posmodernidad está
encadenado a las comunidades que le
procura la técnica y con frecuencia
no se atreve a vivir en experiencias
sólidas como el amor y la solidaridad."
¿Con quién me veo si
el otro no responde, si el otro está
lejano, si el encuentro no lo puedo
comprobar y si el acercamiento no
puede ser pleno. Entonces la experiencia
digna del amor no se da y también
es distante la posibilidad de la solidaridad.
Uno puede discutir las frases, la
cultura comunicacional revela una
nueva solidaridad pero también
puede recrear esta actitud distante
y poco comprometida.
Y esto, que
es parte de los elementos de la cultura
comunicacional, tiene que ver con
la base del lenguaje de la comunicación.
Ustedes los técnicos saben
más que yo. Esto está
hecho a fuerza de bits, o sea que
el lenguaje son mordeduras, son pedacitos.
La base del lenguaje que nos une ahora
son pedacitos, son fragmentos, o sea
la fragmentación de la cultura
tiene que ver con la base del lenguaje.
Si quieren
otra metáfora que se refiera
a esta especie de parcialización,
digamos antes que el lenguaje no ayuda
a una síntesis madura porque
la base misma del lenguaje es parcializante.
Todos usamos la palabra menú
en todos los medios de comunicación
y ustedes saben lo que significa menú,
en francés, pedacito, lo chiquito,
lo débil que le agrega al two
bits la elección. Es un continuo
elegir pedacitos.
Y dice Beatriz
Sarlo, justamente en uno de los textos
que trabajé "Escenas de
la vida posmoderna": La vida
posmoderna se hace en un continuo
elección de pedacitos, sin
que la posesión implique interés,
sino simplemente que el hecho mismo
de elegir es lo que constituye el
acto más importante del sujeto
posmoderno, elegir, elegir, elegir.
Si ustedes
quieren, también el control
remoto que hace que no solamente lo
que se presenta en los medios de comunicación,
a través del continuo zapping,
se transforme en una morfología
sin sintaxis. Donde está la
forma y falta la palabra, el logos.
Por lo tanto el momento de la comunicación,
paradójicamente, es un momento
de soledad y de incomunicación.
Ese sujeto
es el que tenemos que catequizar y
por ello me gustaría que nuestra
tarea sea justamente trabajar esta
estructura, decir que estos diseños
que vamos haciendo y que producen
experiencia de la cultura comunicacional
tienden a configurar un sujeto propio,
alguien que vive de esta cultura.
Me preocupa el abuelo de Atamisqui
que a sus años y en el corazón
de Santiago los medios tocaron el
corazón como lo hicieron y
esto hace que las cosas no estén
distantes sino que estén.
Dos cosas dijeron
Beatriz por un lado y Marcelo por
otro. Beatriz planteó varias
veces el tema del círculo aporético
¿cómo salir? O sea estamos
en un estado de perplejidad, ¿cómo
salir de la perplejidad? ¿Cómo
superarlo? Ella habló del salto.
Es también una frase de Marcelo:
de la aporía se sale saltando.
Ella podría haber dicho del
"espíritu" si leyó
a Hegel, el salto lo da el espíritu.
Nosotros hablamos del Espíritu
Santo, el Espíritu de Dios
que crea todas las cosas. Y por eso
el estado de perplejidad en lugar
de ser una especie de estado de angustia
que nos lleve a angustiarnos porque
nos parece que no hay salida, más
bien es una especie de tiempo de espera
donde con oración el huésped
hará la novedad, que es un
estado cristiano muy bueno, esperar
que Dios obre.
Por eso la
angustia nos tiene arrinconados a
la inacción, y a la desesperación
o a la tristeza y si ustedes tienen
otros términos morales. El
estado de perplejidad nos tiene que
llevar a la paciencia entendida en
el sentido pleno, la paciencia que
significa que frente a la tristeza
y los males presentes no se nos pierde
el alma. O sea, tengamos capacidad
de obrar, de elegir ¿Cómo
disparo del círculo? Invocando
al Espíritu, para nosotros
no es una frase, es una realidad.
Pero también saliendo de la
situación, yo se los decía
el año pasado a mi diócesis.
En la diócesis
de Santiago tenemos un modelo que
es María Antonia de Paz y Figueroa,
hecha en los Jesuitas de Santiago,
1757. Ella había sido criada
por los Jesuitas, está enterrada
cerquita de acá, en la Iglesia
de la Piedad y espero que el Papa
entre todas las beatificaciones, la
beatifique si no este año,
el año que viene. Que se acuerde
de Santiago
Esta mujer criada
con los Jesuitas sabía que
los ejercicios espirituales enseñaban
a Jesús y empezó a realizarlos.
Una mujer laica, no era religiosa
( está vestida como de monja
pero no es cierto.) En un burrito
con un Niñito Jesús
recorrió todo el NOA.
Le fue a pedir
permiso al Obispo de Tucumán,
que estaba en ese momento en visita
pastoral en Jujuy, para que ella pudiera
recolectar gente y arriaba a los curas,
los mercedarios y los dominicos que
estaban por la zona, para que predicaran
los ejercicios espirituales. Y pidió
que la dejaran leer unos libros que
le habían dejado en la Compañía
donde había explicaciones de
los ejercicios.
Recorrió
Córdoba, La Rioja y así
llegó a Buenos Aires y fundó
la Casa de Ejercicios. ¿Qué
quiero decir con el modelo de María
Antonia de Paz y Figueroa? Había
una ministerialidad que había
desaparecido, ella inventó
otra. Pero tuvo que salir hasta de
sus pagos ¿Qué quiero
decir? Mentalmente que rompió
el círculo
y fue capaz
de ensayar algo nuevo. No sabemos
cómo nos va a ir. No sabemos
si el Obispo nos va a decir que sí.
No sabemos si los tigres que estaban
por la zona no se la iban a comer.
Salió con dos o tres beatas
como le decían y con los mercedarios
que arriaba porque los arriaba. ¿Qué
quiero decir con esto? Que ante la
situación casi como de perplejidad,
ante la novedad de no saber que hacer,
tenemos que ensayar "hacer".
El ensayo es
hasta un estilo literario que significa
que yo no voy a escribir un tratado
sobre tal tema porque no soy doctor.
Vamos a ver, vamos a empezar, el estilo
del ensayo, que por otra parte es
el juego, el juego que todos los chicos,
y todos hemos sido chicos, ensayamos
la vida para ver que podemos ser o
no queremos ser, a ver cómo
es esto de ser colectivero o de ser
oficinista. ¿Qué quiero
decir? Que tenemos que tener la audacia
del ensayo. Con esto no está
en juego el dogma.
Nosotros mismos
en el ejercicio de nuestra propia
ministerialidad como obispo, como
laico, como religioso, a veces tenemos
muchas dudas en revisar lo que estamos
haciendo. O sea, que lo nuevo siempre
provoca miedo y es una forma de pereza.
Decía Santo Tomás de
Aquino: "El miedo es pereza frente
a los inconvenientes". Entonces
digo, ¿no será el momento
también de apostar, como en
su momento se apostó a la catequesis
familiar? Normalmente se apuesta a
lo nuevo, a lo distinto con toda la
responsabilidad que tenemos y sobre
todo cuando no sale todo bien.
Es más,
yo decía a mis hermanos en
Santiago: aun en el decir como son
las cosas tengamos cuidado de frases
terminantes. En un tiempo tan difícil
casi es conveniente hablar con metáforas
como hablaba el Señor: el Reino
de los cielos se parece a esto. A
mí me parece que la catequesis
puede andar por acá, pero tengamos
cuidado porque a lo mejor estamos
desconociendo al sujeto que tenemos
delante de nosotros y que está
esperando otra cosa. Tal vez el sujeto
de la catequesis no se va enamorado
de Jesucristo, el Señor, porque
la mediación está entorpeciendo
Me parece
a mí que tendríamos
que animarnos a ensayar como se hizo
siempre en la Iglesia, como en las
creaciones de las órdenes,
que fueron un verdadero ensayo nuevo
pastoral. El invento de Francisco,
el invento de Domingo, las parroquias
fue un invento
Me parece
a mí que si la Iglesia ha tenido
audacia, la tiene que tener ahora
y si nosotros en el ámbito
de la catequesis también pensando
que los chicos, nuestros adultos,
nuestros jóvenes necesitan
de Jesús entonces hay que arriesgarlo
todo por Él. No hay vuelta
de hoja, hay que arriesgarlo por Él
.No se trata de hacer ensayos en probeta
de laboratorio.
Por otro lado,
Marcelo, se refirió a las forma
de recrear la autenticidad de la transmisión
del mensaje. Para que el trasmisor,
el mediador, el instrumento sea reconocido
es necesario el espacio y el tiempo.
Que las personas se encuentren personalmente.
Yo cuando escuchaba esto, me acordaba
que yo también había
dicho esto a mi gente de Santiago
y eso en términos cristianos
se llama hospitalidad.
La condición
que les pone Pablo a los que tienen
que ser llamados al presbiterio y
al diaconado es la hospitalidad. Y
¿por qué la hospitalidad?
Evidentemente que la hospitalidad
tiene que ver con muchas cosas, la
comodidad de sentirse recibido por
otro, reconocido por otro. La hospitalidad
es el sacramento del futuro, "voy
a la casa de mi Padre a prepararles
un lugar". El hecho mismo de
la hospitalidad es un acontecimiento
evangelizador. Porque en el fondo
ser salvado significa que yo cuento
para otro. Por supuesto que cuento
para Dios, definitivamente
Por
eso Jesús dice: "voy a
prepararles un lugar".
La pastoral
de la Iglesia es hospitalaria. Ella
misma es hospitalaria, más
allá del discurso que se utilice.
En el diálogo que se pueda
dar, en el hecho de estar juntos,
en la recepción, ello mismo
es un acontecimiento porque en el
fondo el ser salvado, como decía
recién, significa contar para
alguien. Y si esto se lo hacemos al
narciso que tenemos, como hemos descrito
rápidamente, el sujeto comunicacional
tiene que romper toda su manera de
pensar para empezar a pensar que si
hay otro que existe para él,
él tiene que existir para otro.
Entonces va a romper el narcisismo
en el cual se encuentra, el propio
interés, la búsqueda
de sí mismo, la sensibilidad
o la insensibilidad en la cual quiera
vivir. O sea lo va a provocar.
El tema de
la hospitalidad para recrear la autoridad
del transmisor a mÍ me parece
que es, es el sacramento del futuro,
es el amor que da espacio, el amor
de la misericordia, es el amor de
las entrañas gestantes, es
el amor de Dios que se está
revelando ahí.
Frente a esta
especie de perplejidad que tenemos,
tenemos que trabajar más lo
que es el sujeto comunicacional. Yo
insinúo dos cosas: primero:
ensayemos; segundo: recibamos. Tengamos
cuidado de expulsar gente de nuestras
posibilidades catequísticas
y que justamente en la experiencia
de ser recibido este sujeto aislado,
fragmentado, lleno de fragmentos,
etc. que no sabe elegir, comience
fuertemente a estar unido, para saber
elegir y poder decidir.
Me parece importante
el tema del discernimiento. Una vez
que hay confianza ¿qué
cosas le tendría yo que devolver
al sujeto, al sujeto posmoderno? Primero
que sepa realmente mirar la realidad,
está viviendo una realidad
virtual, hay que rescatar la mirada
sobre lo real, que le devuelva la
recta razón o la cordura como
quieran llamarla, para que sepa elegir.
¿Qué
significa que sepa elegir? Que sabiendo
lo que son las cosas, que entre por
su corazón por el orden del
amor, que ame lo que tiene que amar
y como tiene que amarlo tan sencillo
como eso, eso es su desarrollo. Por
eso el tema del discernimiento me
parece muy importante, enseñar
a discernir pero antes de discernir,
es como devolverle la cordura de ver
como las cosas son, ya que está
cada vez más distante de las
cosas como son. Tiene grave confusión
acerca de lo que las cosas son. Y
justamente, por lo dicho antes por
Marcelo, habrá que valorar
más allá de lo que se
diga la presencia real nuestra frente
al catecúmeno, frente al catequizando.
La corporeidad es el elemento que
tenemos para decir "estoy cerca
de ti" y transformar la presencia
en un servicio hacia el otro. Y justamente
en ese "ser para ti" el
sujeto va a escuchar que es verdad
lo yo le diga de Jesucristo.
|
|
Selección
de trabajos presentados al ISCA |
|
El sujeto de
la catequesis de la era comunicacional
Sebastián
Politi1
Hagamos
un breve ejercicio de imaginación.
El chico apaga el televisor a regañadientes,
toma el cuaderno y el libro y baja
al palier del edificio, donde
la mamá de un compañero
de la escuela lo espera para llevarlos
a ambos a la catequesis parroquial.
Mientras caminan las cuatro cuadras,
los chicos hablan de los últimos
videojuegos repletos de armas atómicas
y mutantes multigalácticos,
recuerdan de memoria las evoluciones
de los Digimon, envidian al compañero
que tiene un Bley-bley au-tén-ti-co...
y de repente, se ven sumergidos en
el salón parroquial, donde
las cosas son-como-son, aunque el
tubo de luz parpadea y la catequista
no termina de encontrar la llave del
armario donde tiene unas láminas
para mostrarles.
Nadie duda de que la semilla sembrada
en su momento, dará fruto conforme
a la calidad de la tierra. Pero, ¿de
qué tierra estamos hablando?
Y, ¿las diversas "tierras"
de la parábola difieren sólo
por su "categoría moral"?
El pequeño ejemplo citado más
arriba pretende introducirnos en el
cruce entre cultura mediática,
sociedad de consumo, déficit
educativo, crisis de las instituciones,
posmodernidad periférica, predicación
de la Palabra de Dios y formación
de los catequistas. Para ser más
precisos: nos interesa enfocar la
atención sobre el lugar de
ese cruce. Porque todo lo disímil
de estas cuestiones se anuda (o no
termina de anudarse, y este es el
problema) en el lugar del sujeto.
Si es que ese lugar está definido
(y no lo está).
Somos conscientes de que este tema
en sumamente amplio. Modestamente,
trataremos aquí de volcar algunas
reflexiones provisorias, ciñéndonos
al carácter de breve comunicación
del aporte solicitado. Reflexiones
que, necesariamente, dejarán
planteadas algunas cuestiones e interrogantes,
sin pretender encontrar respuestas
que supondrían un saber ya
completamente constituido.
Esto implica, en primer lugar, corrernos
del enfoque instrumental de la comunicación
(como si sólo se tratase de
"medios" que transportan
un mensaje ya acabado entre sujetos
completos en sí mismos), así
como de cierta mirada unilateralmente
crítica o demonizadora, que
focaliza en los mass media (o en la
"cultura de los medios")
el vértice de todos los males
modernos. ¡Como si hubiese un
lugar "afuera" de los procesos
culturales, desde el cual "verlos"
objetivamente, un lugar distinto de
la mera nostalgia, la negación
inconducente o la ilusoria conformación
de una suerte de limbo "incontaminado",
no atravesado por las lógicas
que articulan la cultura, la sociedad,
los lenguajes y las subjetividades!
Sostenemos que la presencia de los
medios, su lógica, el mundo
que crean, el sujeto que vive en ese
mundo y que también lo produce,
constituyen nada más y nada
menos que un modo de ser de lo humano.
Algo de lo cual hay que dar cuenta,
un paradigma en el cual situarse y
dentro del cual operar en orden a
abrir espacios de significación
en la línea del Evangelio.
En todo caso, un proceso y un ambiente
a discernir, pero desde un reconocimiento
de su propia consistencia.
De cualquier modo, no es conducente,
no es práctico, y hasta sospecho
que tampoco es legítimo "criticar"
en bloque una figura histórica,
algo así como lamentándose
de su existencia. Soñar, nostálgica
o combativamente, con un mundo "pre-medios"
o "extra-medios", es un
gasto inútil de energía:
distrae y no sirve para nada. La evangelización,
por el contrario, es un llamado a
responder a una figura histórica
"asumiéndola para redimirla",
es decir, encontrando en su propia
articulación significante el
lugar de la pregunta, la "falla",
en el sentido geológico, que
da cuenta de sus límites y,
por lo tanto, de su posibilidad de
apertura, de trascendencia. Aquel
lugar que, una vez reconocido, permite
leer la realidad bajo una nueva luz.
Esto significa que sólo podremos
hablar de la cultura contemporánea...
como hombres y mujeres que viven en
ese mundo, usando el lenguaje, las
imágenes y los soportes de
esa misma cultura. Y todo ello, no
hace falta recordarlo, viene con todos
sus supuestos, nos guste o no, seamos
conscientes de ello o no. "El
medio es el mensaje", y el lenguaje
no es sólo herramienta, sino
humus y estructura de todo decir.
Comenzar a transitar el camino de
búsqueda de ese sujeto que
vive y padece la era de la comunicación
global implica dar algunos pasos que
aquí solamente esbozaremos.
1-El sujeto
se constituye en la historia y la
cultura
Si esta matriz cultural es un modo
de ser de lo humano, esto significa
que los sujetos, tanto los individuales
-la personas- como los colectivos
-comunidades, pueblos- se constituyen,
es decir, se afirman como tales, alcanzan
una cierta unidad e identidad vivida,
dentro de estructuras y a través
de una historia (colectiva, familiar,
individual). El sujeto no "es"
algo dado previamente, completo, plenamente
acabado, que luego "se inserta"
en la historia, la cultura o la estructura
social. Podríamos decir que
el hombre no "es" (idéntico
a sí mismo, de una vez y para
siempre) sino que "se hace",
"va siendo" en su devenir
y en su relación constitutiva
con los otros. La idea cristiana del
homo viator, el hombre como ser
en camino, cuya perfección
o estatura completa no está
dada desde el principio y es mucho
más que lo que se va dando
en el mundo, podría ser leída
a través de esta antropología
de la temporalidad y de la intersubjetividad.
Justamente este carácter incompleto,
abierto, del sujeto humano, es la
cifra de su trascendencia posible.
Siempre y cuando entendamos esa trascendencia
no como una mera sujeción a
un discurso ya dado (que entonces
sería sólo uno más,
y operaría el cierre de esa
apertura constitutiva de lo humano),
sino como la llamada de lo siempre
nuevo, lo siempre más allá,
lo que no se identifica plenamente
con nada de lo que la existencia histórica
pueda ofrecer.
Pero, ¿en virtud de qué
dinámica, de qué actividad
"se hace" este sujeto? ¿Cómo
construimos -las personas y los pueblos-
nuestra identidad? Mediante dos movimientos,
que van siempre juntos. En primer
lugar, rememorando. Es decir, volviendo
a contar la propia historia. Multitud
de hechos "en bruto", sensaciones,
simples "datos" en sí
adquieren un sentido "para mí"
en la medida en que puedo engarzarlos
en un línea de sentido, que
puedo establecer lazos entre unos
y otros, y puedo encontrame y reconocerme
en medio de esas líneas y esos
acontecimientos. Pero para que eso
sea posible, hace falta el segundo
movimiento, que es el de resignificación:
reorganizar los elementos en juego
ubicándose con relación
a ellos, en función justamente
de volver a dar sentido a la experiencia,
en el presente y hacia el futuro,
de relanzar esa búsqueda, de
permitir una vez más el juego
de la dinámica infinita, encontrándole
nuevas formulaciones, nuevos símbolos,
nuevos objetos. Nuevos, entiéndase
bien, por definición. Esto
es, por contraste con aquello que
no ha podido (nunca podría)
"completar" o satisfacer
a ese espíritu que consiste,
también por definición,
en trascender los objetos del mundo.
Bien: es a partir de esto que el hombre
se realiza en un mundo de significaciones.
No de "cosas", "objetos",
"entes". Las cosas están
ahí, en su muda materialidad.
Pero adquieren significación
en la medida en que se engarzan en
una historia vivida, en una estructura
que da forma y vehiculiza mis deseos
y expectativas. Necesitamos ponerle
nombre a las cosas, como Adán
en el Jardín del origen, para
que lleguen a ser algo para nosotros.
Para que el caos pase a ser un "mundo
habitable", es preciso que haya
un entramado de conceptos, palabras,
imágenes que lo organicen significativamente.
Es decir: que deje de ser mera "naturaleza"
para ser "cultura".
Allí es donde el fenómeno
humano se da. La cultura es la "casa
del hombre", su modo propio de
ser en el mundo. Pero, ¿qué
es la cultura? Justamente, esa mediación
entre los sujetos y la realidad como
tal, aquello que hace posible que
exista un "mundo" articulado,
significativo, abierto. Incluso, aquello
que media entre los diversos sujetos
y entre éstos y su propia materialidad
objetiva. Es por eso que podemos hablar
de una cultura comunicacional global:
porque ésta se constituye por
los medios, los mensajes, las significaciones
dadas por este sistema cuyo soporte
es tecnológico. Y es en esa
urdimbre significativa que las personas
nacen y viven, es a través
de esos soportes, procesos, significantes
y sentidos que construyen su identidad
y, por lo tanto, se constituyen como
sujetos. Es así, entonces,
como la cultura de la comunicación
global conforma un modo de ser de
lo humano.
2- El mortal
reinado de lo in-diferente
Y sin embargo, esta mirada no terminaría
de encontrar el meollo de la caracterización
del sujeto contemporáneo si
no diera un paso más: el
problema no son los medios de comunicación,
sino el capitalismo. Esto es algo
que muchos de los "profetas de
la posmodernidad" no han podido
-o no han querido- ver. Porque si
bien es verdad que fue el desarrollo
de la tecnología de la información
y la comunicación (global,
virtual, digital) lo que permitió
la última de las transformaciones
del capitalismo (globalizado, virtualizado,
financiero, desterritorializado, hiperconcentrado),
casi podríamos decir que entre
ambos aspectos existe una relación
de "materia y forma". Es
la lógica del capitalismo la
que anima y configura esta particular
concepción del hombre, su sentido
en el mundo y su apertura hacia lo
otro. La civilización mediática,
de la instantaneidad presentista "en
tiempo real", el pastiche, la
reducción de todo a "información"
y toda información al lenguaje
unívoco y universal del "bit",
responde en verdad a una suerte de
metarrealización del capitalismo
como propuesta civilizatoria. ¿En
qué sentido? En el sentido
que propone una completa "verdad
sobre el hombre", según
la cual éste se realiza
en el plano de la satisfacción
de los deseos mediante la multiplicación
al infinito de objetos y más
objetos que pretenden tornar ociosa
toda pregunta acerca de la identidad,
de lo que la constituye y de lo que
la dispara como historia; que obturan
toda búsqueda acerca de ese
"plus", ese "casillero
vacío", ese déficit
ontológico que determina la
realidad ineludiblemente abierta del
homo viator, del oyente de
la Palabra. Como ya lo había
propugnado F. Fukuyama hace ya más
de una década, el capitalismo
realizado como sociedad global de
consumo pretende que no haya más
historia, sino un reino de mil años
de estéreos y videocaseteras.
Exhibe la pretensión de poder
colmar toda necesidad y todo deseo,
y de colmarlo mediante la oferta de
objetos-fetiches todos ellos en el
mismo plano, es decir, sin profundidad.
La vida reducida a una pantalla: todo
está ahí, todo es intercambiable,
hoy una cosa, mañana otra que
ocupe su lugar. Es lo mismo que decir:
nada remite a nada. En una
vitrina casi discepoliana, se multiplican
espectáculos, autos, libros
de autoautoayuda -cientos de ellos,
todos diciendo lo mismo pero cada
uno de ellos "imprescindible"-,
aparatos electrónicos, sexo
on-line, juguetes, ofertas de todo
tipo de religión a la carta,
discos compactos de rock, de pop,
de música de Nepal, de Ghana,
de Bolivia o de Chicago; cursos mil,
programas de TV enlatados, ensobrados
y encerados; tabaco, alcohol, cocaína
y éxtasis, deportes de riesgo
-la adrenalina como droga-, pasajes
a cualquier lugar del mundo (en aviones
exactamente iguales, para llegar a
hoteles exactamente iguales, consumir
comidas y bebidas exactamente iguales
y conocer chicas lo más iguales
posibles, todas ellas óptimas,
medidas según el patrón
del patrón), etc.
Podríamos acotar: un reinado...
para pocos. ¡Error! El camino
es único, no hay lugar para
otro. Lo que pasa es que los consumos
estarán rigurosamente diversificados,
aunque la dinámica de la obscenidad
sea la misma. Y aún para aquellos
que nada podrán obtener, el
mensaje es el mismo. Los valores,
las lógicas, los lenguajes,
las propuestas, los tiempos, todo
se rige por esta ecuación.
Resultado: los Narcisos del individualismo
competitivo contemporáneo (ganador),
o los Pibes Chorros del individualismo
competitivo contemporáneo (perdedor).
¡A consumir que se acaba el
mundo! Total, ya no hay nada que
perder: ¿qué puedo ser
si no puedo consumir? El sujeto así
formado, absolutamente dependiente
de ilusorias satisfacciones, será
capaz de arriesgarlo todo con tal
de estar "un poco más
adentro" y "un poco más
arriba". Con una determinación
(y en una magnitud) que empequeñece
a los ejércitos de mártires
antiguos, los nuevos creyentes del
Reino de los Objetos Indiferentes
se arrojan a la arena, donde son rápidamente
destrozados por las fieras (policiales),
no sin antes cargarse a dos o tres.
De este modo, no se trata de otra
cosa que de dos caras de la misma
moneda: éxito y aburrimiento,
frustración y resentimiento.
Los "males" contemporáneos
(drogas, anomia, violencia social,
guerrillera o carcelaria, degradación
del medio ambiente, crisis de sentido)
son sólo subproductos del Gran
Camino hacia la Felicidad. Un camino
que, finalmente, manifiesta su rostro
sádico condenando a priori
a miles a morir (por la miseria,
por la violencia social, por intoxicaciones
varias) y convirtiendo a otros en
felices verdugos, egoístas-indiferentes-cínicos.
Por simple instinto de preservación...
3- La realidad
en la pantalla
La cultura contemporánea revaloriza
el cuerpo, por un lado. Casi podríamos
decir: lo más propio, lo más
personal, para el sujeto actual, es
su cuerpo. A diferencia de otras épocas,
en que la identidad era más
bien cosa "del alma". Pero
ese cuerpo, por otro lado, es primordialmente
un cuerpo virtual, en la misma
dinámica por la cual hablamos
de realidad virtual, capitalismo
virtual, sexo virtual... ¿Dónde
suceden las cosas? ¿Dónde
se encuentran los sujetos? ¿Dónde
se exponen los cuerpos? En la red
virtual de los medios. En las pantallas.
Si las identidades siempre se constituyen
social e históricamente, si
la representación del propio
cuerpo y la construcción del
yo es resultado de una serie de complejas
operaciones imaginarias, sociales,
afectivas, etc., esa subjetividad
está hoy indisolublemente ligada
a la pantalla de la TV o de la PC.
El alegre grupo de turistas japoneses
(o el tío en la fiesta familiar)
que todo lo ve a través de
su cámara de fotos o de video
puede ser mucho más que una
caricatura risible. La propia materialidad
"biológica" del cuerpo
es superficie virtualizada, lugar
de inscripción (en la moda,
el tatoo o el body piercing,
en la dieta, la gimnasia, la cirugía
infinitamente modeladora, así
como en las nuevas patologías
del sujeto que atraviesan la corporalidad)
de una identidad que hace tiempo encuentra
dificultades para definirse y sostener
una continuidad y coherencia. Aún
el horror de la violencia y el hambre,
convertidas en espectáculo
o estadística, tienen presencia
social como escenario virtual para
las representaciones, discusiones
y decisiones que disponen de ese resto
de realidad "real" de los
seres vivientes.
Pero, ¿es esto verdaderamente
nuevo? Lo "real" mediado
por un universo de imágenes
y símbolos... ¿no es
eso siempre la cultura? Dioses y héroes,
mitos y leyendas, ángeles y
demonios por doquier, terrores fantasmales
y milagros maravillosamente consoladores,
creencias o definiciones que determinan
la función, ubicación
y sentido de las cosas, ¿no
fueron siempre más reales que
la realidad? La realidad "en
bruto" no dice nada, no significa
nada, sin la imagen que se le superpone
y le da color, forma, textura, brillo
y contraste. O sin el concepto que
lo ubica en el mundo, en relación
con otras realidades u otros conceptos.
El mural o la imagen de culto, el
mito y el lugar sagrado o prohibido,
el título de nobleza, el cargo
o el apellido, también han
sido el andamiaje necesario para que
hubiera identidades, historias personales,
sociedad, creencias, comunicación,
orden, fiesta y devoción. ¿Qué
tiene de distinto, entonces, el imaginario
actual?
En primer lugar, su carácter
tecnológico, que, como
se sabe, modifica profundamente las
representaciones de tiempo, espacio
y escala, además de tener una
mayor capacidad de producir efectos
en lo real. Y en segundo lugar, su
locación en la pantalla.
En efecto, volvemos a lo señalado
más arriba: toda representación,
toda imagen, todo relato, el mismo
cuerpo o la ciudad se dan en la dimensión
del plano, sin profundidad, sin remitir
a otra cosa. Durante el último
verano, se exhibió una película
comercial, bastante pobre, por otro
lado, en la cual un director de cine
encontraba la actriz ideal: generada
por computadora. Pero aunque ella
(bellísima, perfecta bajo todo
punto de vista) sólo existía
en las pantallas, el público
enloquecía de amor y su creador
terminaba dándose cuenta de
que la mujer virtual era mucho más
real que él mismo. Despertaba
pasiones, producía efectos
reales, existía verdaderamente
en los hogares, era ideal para las
mujeres, objeto de deseo y amor para
los hombres, inspiración para
los artistas, negocio y competencia
para la industria. Y sin embargo...
Y sin embargo, a la hora de la verdad,
un beso de Simone no podía
ser más que el helado límite
de la pantalla; su amor, el zambullirse
mortalmente en el vacío detrás
del espejo.
La diferencia entre una Madonna y
la mujer virtual es que la primera
abre un mundo de sentido que nos pone
en camino en una búsqueda que
siempre tiene un más allá,
pero que permite reconocerse en el
peregrinaje. Mientras que la segunda
sólo me devuelve la imagen
especular de mi propio vacío,
cerrando con su superficie brillante
la posibilidad de derivar el interrogante
hacia adelante y arriba. Pretende
satisfacer y, de contragolpe, hace
caer su condena inapelable sobre la
insuficiencia y la irrisoria futilidad
del deseo impotente.
El sujeto de la era mediática
vive, entonces, en un mundo virtual,
realizándose como figura evanescente
en ese juego de espejos. Su realidad,
es decir, aquello que está
más allá de la imagen
y de los símbolos que lo identifican
en el mundo social y virtual, queda
mientras tanto esclavizada, torturada,
crucificada en función de esa
otra realidad, sobreimpresa y omnipresente.
4- Realidad
interactiva
Pero la cultura de la medios globales
también es interactiva. Es
verdad que, a grandes rasgos, no hay
feedback (al menos, inmediato)
en la TV. Pero también es cierto
que todo el complejo sistema de medios
tiende cada vez más a cierta
electividad, a cierta pluralidad de
sentidos o trayectos, a cierta "arma
tu propia aventura". Y esto,
como una de las formas de consumación
de la Modernidad, tiene que ver, por
un lado, con la concepción
de un sujeto autónomo, capaz
de orientarse en función de
su deseo o, al menos, de apropiarse
de alguno de los destinos posibles
que se abren a su libertad. Por otro
lado, esta cierta electividad está
también en relación
con el paradigma cibernético
y sistémico. Las interacciones
entre los elementos son permanentes,
hasta el punto que resulta sumamente
difícil concebir la vida como
un trayecto lineal y factible de ser
diseñado en función
de dos o tres variables. En la civilización
interactiva, los mapas cambian permanentemente,
y toda planificación exige
una capacidad de orientarse en escenarios
múltiples, y conlleva una alta
cuota de incertidumbre.
El sujeto constituido en esta cultura
no se siente cómodo en espacios
acotados y unidireccionales. Tampoco
es prometeicamente "dueño
de su destino", reconozcámoslo.
Más bien debe desarrollar un
cierto olfato existencial, volverse
polivalente, mutante. Y no me refiero
solamente al ámbito laboral:
la flexibilidad, el carácter
líquido del mundo donde se
vive, se constata en el arte, la cultura
de masas, las creencias, la circulación
de ideas, la tecnología, la
permanente transformación del
mismo cuerpo humano, las relaciones
sociales... Interactividad y virtualidad
juntas producen un sujeto muy distinto
al que conocían nuestros antepasados
próximos. Un sujeto cuyo centro
no está en un solo lugar, un
solo sentido, una sola serie de creencias,
un orden definido y coherente de fines.
Un sujeto montado en un rayo (comunicaciones,
operaciones y representaciones circulando
en un ciberespacio que subsiste en
los flujos eléctricos...),
más que sentado sobre la tierra.
5-
Renovar la cultura con la fuerza del
Evangelio
Así las cosas, no se trata
entonces de ver "qué hacemos
con los medios de comunicación".
Se trata de reconocernos parte de
un completo sistema, un proyecto civilizatorio
en el cual los mass media son
sólo una de las piezas, aunque
sea una de las axiales. Una forma
de ser humanos, que, nos guste o no,
hemos producido nosotros mismos, y
que, como dijimos, es imposible negar.
No hay "otro lugar en el mundo".
No basta con hacer un esfuerzo para
despertarnos: cuando las luces del
cine se encienden, seguimos dentro
de la Matrix. En todo caso,
podremos encerrarnos en burbujas más
o menos impenetrables (pero que en
cualquier momento podrán dejar
de serlo), fundamentalismos más
o menos agresivos (pero, tarde o temprano,
lo serán de algún modo),
místicas más o menos
disociadoras (pero, a la larga, trágicamente
costosas para la psiquis y el espíritu).
Pero el problema sigue siendo que
el imperativo evangélico de
llegar a todos los hombres y a todo
el hombre, renovando la cultura con
la semilla evangélica, no nos
permite semejantes atajos.
Se hace necesario, entonces, intentar
un discernimiento desde dentro mismo
de la situación, a fin de encontrar
en ella las fallas, las conexiones
faltantes, los intersticios por los
cuales se puedan filtrar otros rumbos
y configuraciones y a partir de los
cuales podamos apostar, en el deseo
y la acción, a otro mundo posible.
A falta de recetas prediseñadas
o soluciones a priori exitosas,
apuntamos algunos cauces que creemos
importante transitar para la evangelización
y la catequesis en la cultura de los
medios globales.
a)
La comunicación global
tiende a unificar la realidad
mediante un único lenguaje,
que subsume todo bajo una nominación
digital objetiva. Allí,
se hace imposible significar de
un modo diverso las dimensiones
subjetivas, personales y espirituales.
De ahí que un primer cauce
tendrá que poner el acento
en nuevas formas de reconocimiento
interhumano, de calidad personal.
Encuentros no mediados por los
objetos, por un lado, ni subordinados
a la competencia y la lucha por
el prestigio. Si bien es cierto
que gran parte de nuestras acciones
tienden a hacerse de algún
modo impersonales y a inscribirse
-como no pueden menos que hacerlo-
en instituciones mediadas por
el dinero, la mercancía
y la diferenciación, será
preciso fortalecer la comunicación
interpersonal que lleva no a la
identificación o el conflicto
en razón del tener, sino
a la comunión en la escucha,
la palabra y el amor. Es preciso
redescubrir la comunidad en la
institución y la persona
en la función.
Pero esta dimensión interpersonal
no puede darse fuera del marco
de lo social, a riesgo de convertirse
en nuevas burbujas efímeras
de fraternidad evasiva en medio
de un mundo hostil. Una prioridad
de la persona sobre los objetos
debe traducirse en otras valoraciones
sociales, otras responsabilidades
ciudadanas, otras prácticas
sociales, otros compromisos políticos
y otras iniciativas económicas.
La evangelización en el
mundo de la comunicación
globalizada no puede separarse,
de ningún modo, de la cuestión
de la justicia y del desarrollo.
Luego de una década de
predominio cultural del materialismo
y el individualismo competitivo,
necesitamos recuperar la opción
de la Iglesia por los pobres y
la justicia que, más allá
de las urgentes actividades asistenciales
a las cuales se abocan gran parte
de nuestros esfuerzos, genere
una nueva forma de pensar y vivir
las relaciones entre los seres
humanos.
b) En segundo lugar, sin duda
habrá que repensar la catequesis
en relación con el proceso
de convertirse en persona.
La virtualidad, la interactividad
y electividad, el policentrismo
y la flexibilidad exigen una esmerada
atención a descubrir y
alcanzar el lugar donde se realiza
la subjetividad, que es su
libertad. No podemos decir
si el hombre del siglo XXI es
más libre que el de épocas
anteriores. La compulsión
a tener para ser con que el capitalismo
tortura los cuerpos y las almas
no es, precisamente, un rasgo
de libertad. El despertar de lo
religioso en múltiples
expresiones, que ilusiona a muchos,
se da no pocas veces bajo la forma
de un fundamentalismo más
autoritario y feroz que muchos
del pasado.
No nos resulta fácil el
trato con la libertad. Hay muchas
cuestiones muy difíciles,
referidas a las elecciones éticas,
a situaciones de la vida social
y eclesial, etc., que se tornan
particularmente críticas
y demandan un renovado esfuerzo
de diálogo y reflexión.
Creemos que no es ignorándolas
o rechazándolas como se
puede hacer un aporte a la renovación
de la cultura según el
Evangelio. Con ello, lo único
que se logra es el consabido efecto
"deserción silenciosa":
al poco tiempo de comenzar a integrarse
en la vida laboral o universitaria,
los jóvenes dejan sus prácticas
y pertenencias eclesiales por
la puerta de atrás, limitándose
a partir de allí, en el
mejor de los casos, a una vivencia
subjetiva y una práctica
muy esporádica de la fe.
La libertad se correlaciona con
la educación, entendida
esta última no como una
burda transmisión de contenidos
intelectuales y/o de criterios
valorativos desde un lugar de
"saber" a uno de "ignorar",
sino como el acompañamiento
de las personas en el camino de
la conquista y ejercicio de su
libertad. Y en este sentido, parece
que la catequesis tendría
más que ver con la contención
y sanación, por un lado,
y el testimonio y el diálogo
por el otro, que con el mero cumplimiento
de un "programa" de
exposición de verdades
enlatadas.
c) El tercer cauce que querríamos
resaltar en este trabajo tiene
que ver con la cuestión
de la trascendencia, punto
crítico de esta civiliación
de lo idéntico. Trascendencia
antropológica, ética
y social, sí, pero ante
todo trascendencia religiosa.
En este punto es que la catequesis
puede prestar un servicio insustituible.
En una cultura de ganadores y
perdedores, que se preocupa obsesivamente
por la eficacia, la eficiencia
y la excelencia, pero de un modo
disociado de los fines y reduciendo
el sentido al eterno retorno de
lo in-diferente, será nuestra
tarea abrir el espacio de lo
gratuito y lo cualitativamente
nuevo, la contemplación
y la fiesta. Si nuestras comunidades
e instituciones han incorporado
en cierta medida, a lo largo de
la historia, criterios eficientistas,
relaciones de dominio y prácticas
de exclusión, debemos tomar
conciencia de que justamente allí
es donde nos incapacitamos para
la relevancia en el mundo, ya
que así le ofrecemos lo
mismo... pero a medias. Una respuesta
adecuada a esta cultura priorizaría
el lugar de la espiritualidad,
la intimidad orante y la celebración,
en un esfuerzo de depurar estas
dimensiones de las modalidades
excesivamente disciplinarias a
que se han visto atadas históricamente.
Finalmente, forma parte de esta
misión de redescubrir la
trascendencia un diálogo
serio, en orden a una comunión
espiritual y religiosa (que no
es lo mismo que una relativización
doctrinal o una indiferenciación
institucional y comunitaria) con
las iglesias cristianas y las
otras religiones. Ya se ha visto,
mediáticamente y también
en lo real de muchos seres humanos
destruidos, lo que significa la
religión como arma mortal.
Los fundamentalismos mutuamente
excluyentes, lamentablemente,
tienen todavía mucho para
quitar a la humanidad, y no parece
sencillo desmontar esa expresión
crispada de miedo y agresividad
básica. Pero sabemos bien
que la religión tiene otra
cosa para ofrecer al mundo: un
sentido trascendente, una afirmación
incondicional del ser humano,
un camino de salvación,
un espacio para reconocer la presencia
divina en el corazón de
la existencia. Verdaderamente,
el imaginario según el
cual las religiones son una suerte
de guerra entre "dioses opuestos"
debe quedar atrás. Es decir,
que la catequesis debe incluir
necesariamente una dimensión
ecuménica, una pedagogía
del diálogo y el encuentro,
un reconocimiento de que no será
a través del "triunfo"
de una religión sobre las
otras que la humanidad se acercará
más a Dios. Lo que nos
une es lo que nos salva; lo que
nos separa es lo que nos mata.
1 Licenciado en
Teología (UCA), Productor de
Medios Audiovisuales (ORT), terminando
la carrera de Psicología (UJFK).
Vicerrector del Instituto Pastoral
de la Adolescencia, docente de teología
y filosofía en diversas instituciones.
|
|
El sujeto de la catequesis escolar
Leticia
Calderón
El
presente trabajo de investigación
pretende dar una respuesta aproximada
al planteo de la accesibilidad del
mensaje de la Iglesia a la formas
actuales de la inteligencia y la sensibilidad,
pero teniendo en cuenta el lugar propio
de la escuela. La pregunta se formularía
de la siguiente manera: ¿cómo
se vive y se transmite la fe en el
cuadro de una cultura comunicacional
dentro del contexto escolar?. Nuestra
reflexión tendrá como
eje central el sujeto de esa comunicación
catequética, en términos
pedagógico-didácticos
hablaremos de: alumno.
Las siguientes consideraciones nacieron
de la tarea personal cotidiana de
catequizar en el marco de una institución
educativa en los niveles EGB3, Polimodal
y Medio en el área específica
de Formación Cristiana. De
esta manera, dejamos discretamente
delimitado nuestro campo de investigación.
A continuación puntualizamos
algunas de las diversas "variables"
y condiciones en las cuales se desarrolla
nuestra tarea educativa que pueden
ser, en cierto modo, generalizables.
Identificamos situaciones problemáticas.
Y reflexionamos acerca de las repercusiones
perceptibles que se insertan en la
vida del aula como consecuencia del
contexto sociocultural en el que están
inmersos todos los actores que de
una u otra forma inciden en la acción
pedagógica-catequética.
Hacer esto nos parece de fundamental
importancia ya que nuestra acción
educativa se dirige a personas que
tienen unas características
conductuales bien definidas y se encuentran
inmersos en un medio cultural determinado,
los cuales no pueden ser ignorados
por quienes tenemos intenciones de
educarlos en la fe. Si queremos hacer
un análisis realista en torno
al sujeto de la catequesis, ya no
podemos tomarlo como un individuo
aislado, es decir, sin tener en cuenta
todos los influjos que recibe del
medio en el cual está inserto,
ya sea el medio social inmediato (familia,
grupo de referencia, grupo de escuela,
etc.), o el medio social más
amplio o secundario (barrio, escuela,
ciudad, etc.). Esto se debe a que
la persona humana es un ser relacional
por esencia, lo que logre hacer de
su propia existencia será configurado
no por sus solas fuerzas sino con
el aporte de lo que la comunidad humana
le brinde, desde la fe afirmamos también
que la Gracia Santificante tiene su
cuota de participación en el
sujeto desde el momento que es bautizado.
Aún así, es irrefutable
que la persona en sí misma
es única e irrepetible y actúa,
conformando su propia identidad en
un marco de libertad propiamente dicha.
El sujeto en cuestión, el sujeto
de la catequesis, tiene intereses,
conductas, deseos, etc. que no se
logran comprender acabadamente más
que atendiendo a su cuadro social
de referencia, además de sus
cualidades propias como persona humana
que transita un determinado período
vital y posee una interioridad absolutamente
singular y propia.
Nuestra primera observación
se detendrá en la cultura
dominante actual, la cual solemos
calificar aún como Postmoderna,
ésta presenta unas características
bien definidas, algunas de ellas son:
el secularismo, entendido como allanamiento
extinción de todo sentido de
trascendencia de la vida, intenta
mantener a los individuos en un plano
meramente inmanentista donde lo profano
y lo sagrado no se distinguen y la
indiferencia religiosa es creciente.
Las manifestaciones de la fe que en
otro tiempo habían sido soporte
de la religiosidad, pierden cada vez
más su significado, sobretodo
para las nuevas generaciones (misa
dominical, procesiones, novenas, etc.)
La paradójica promoción
simultánea del individualismo
y del conformismo social. Mientras
los modernos medios de comunicación
nos permiten acceder a la información
común mundial y así
nos facilitan sintonizar con personas
y sucesos ocurridos más allá
de nuestras fronteras, se transmiten
en estos procesos, focalizaciones
unidimensionales que, conducen a percepciones,
modos de almacenar la información,
sentimientos, etc. organizados de
modo semejante, de manera que constituyen,
al menos básicamente, de igual
modo las estructuras cognitivas de
los sujetos "sometidos"
a estos influjos. Se da un patrón
o estereotipo común tanto para
el pensamiento, el lenguaje y el sentir.
Esta cultura, se caracteriza
también por ser "mediática",
es decir que gracias al surgimiento
y desarrollo de los modernos medios
de comunicación social se ha
creado un nuevo lenguaje basado en
lo audiovisual, un modo de comunicación
diverso al de épocas anteriores.
La imagen, lo simbólico, el
sonido tienen predominio sobre la
palabra ya sea oral o escrita. Esto
es de suma importancia para tener
en cuenta si pretendemos como docentes-catequistas
que lo que enseñamos tenga
alguna "cabida" en los esquemas
mentales y de comportamiento de nuestros
alumnos. La búsqueda de la
identidad personal se concreta gracias
a la lucha individual por la existencia
que sitúa a cada uno en el
lugar que le corresponde por sus capacidades
y esfuerzos, a la vez que se les demanda
ajustarse pasivamente a un único
sentido social: la encarnación
de las conductas socialmente prescritas.
Así se verifica un cierto modo
de vestir, los valores y antivalores
incorporados, etc. En esta intención
unificadora de las conductas sociales,
la subjetividad y personalización
del individuo se ve amenazada.
El debilitamiento de la autoridad
es uno de los factores que más
intensamente afectan a nuestras prácticas
pedagógicas-catequéticas.
Como fruto de un exacerbado individualismo
que conduce a los sujetos a hacer
todo por pura "elección
personal", independientemente
de toda tradición, la simple
palabra del profesor y de quienes
ejercen la autoridad en la institución
educativa, no tiene el peso suficiente
como para ser aceptado de por sí
sin ningún cuestionamiento
o crítica previos. La autonomía,
no siempre es entendida adecuadamente,
sino que ambiciona ser evasión
de toda imposición o límite.
La desvalorización absoluta
de la tradición, provoca en
los chicos la censura a priori de
toda referencia histórica e
institucional de verdades y procedimientos.
Esto es notable cuando abordamos temas
desde la fe de la Iglesia, la cual
está esencialmente arraigada
en la llamada "Tradición
apostólica". El contenido
de la fe católica es un cuerpo
de verdades dogmáticas que
no se modifican sustancialmente. Se
progresa en su comprensión
cualitativa y ha sido transmitida
desde los comienzos en su núcleo
primordial tal como fue recibida por
los apóstoles y comunicada
por medio su predicación. La
Verdad Revelada es absolutamente incuestionable
y nos ha sido dada, no descubierta
por el propio esfuerzo racional del
hombre.
Pasando al análisis de la escuela
como grupo secundario de socialización,
podemos hacer una doble distinción:
en cuanto institución educativa
en sí misma, los climas y la
cultura institucional propia y el
ámbito del aula, donde el acto
de enseñanza aprendizaje ocurre
comunitariamente en un contexto dinámico
en el cual se entrecruzan un sinnúmero
de intercambios afectivos, cognitivos
y conductuales y además se
vivencian diversas experiencias comunicativas,
situacionales y experienciales. Nadie
cree solo, así como nadie se
ha dado la fe así mismo.
Si la finalidad de esta última,
según el Catecismo de la Iglesia
Católica, es "conducir
a la comunión con Jesucristo...
alcanzar un conocimiento amoroso de
Él", habremos de apropiarnos
todos los medios que favorezcan ese
fin, asumir todo rasgo positivo de
nuestra cultura.
Muchas veces hemos identificado el
objeto de la fe y por tanto el de
la Catequesis con el conocimiento
dogmático de las verdades reveladas.
Esto nos ha obligado a exclusivizar
las formas de Educación en
la fe en el uso de la palabra. Hoy
constatamos que dicha palabra -en
términos generales- ha perdido
gran parte de su valor; no tanto en
sí misma, cuanto en la falta
de motivación que su abuso
lleva consigo. Además el lenguaje
sagrado va dejando paso al secular
en este avance de disminución
de la religiosidad.
Las formas de expresión basadas
de modo preferente en la palabra ocupan
un gran porcentaje de la catequesis;
sin embargo, creemos importante tender
hacia formas en que los diversos lenguajes
(visual, sonoro, corporal...) constituyan
una unidad expresiva total.
Ciertamente es Dios quien nos salva
en Jesucristo, pero esto no nos libra
de poner en juego todo el dinamismo
espiritual de la persona así
como todos los dinamismos de las diversas
metodologías.¿Qué
resonancia pueden tener los enfoques,
doctrinales, en una persona como la
del adolescente, llena de subjetividad
en todo lo que le concierne? De hecho,
hoy día, el sujeto de la educación
relativiza las cosas, sobre todo si
éstas no atañen directamente
a su existencia.Lejos de quedarse
anclada en el anuncio de los grandes
principios y las abstracciones, la
labor catequística ha de llegar
al catequizando desde él mismo,
desde su persona, su experiencia y
su momento histórico concreto.
En esta catequesis considerada como
acto de comunicación interpersonal,
el alumno podrá llegar a asimilar
criterios y valores sobre la experiencia
solamente si se le hace "significativa",
es decir, si se siente implicado en
ella y tiene sobre su vida algo a
lo que responder de modo personal.
Si para el cristiano la revelación
ha de suponer la irrupción
de Jesús en su vida, importa,
desde el punto de vista catequístico,
que llegue a través de las
formas actualizadas que puede tomar
la revelación: es el mundo
y su problemática actual la
que importa como lugar teológico
de realización de la fe.
Los mensajes captados por vía
intelectual y de estructuración
sistemática pueden quedar todavía
como un añadido al conjunto
de conocimientos que los alumnos van
adquiriendo en otras materias escolares;
pero sobre todo corren el riesgo de
no integrarse a la persona de manera
dinámica. El KERYGMA no puede
ser anuncio verbal solamente; el misterio
de Cristo operando en nosotros tiene
un dinamismo que no pueden poseer
cabalmente los sistemas de conceptos.
No hay la menor duda de que la comunicación
de las fórmulas, las leyes
y las costumbres cristianas es indispensable,
y dicha comunicación depende
de que se disponga de una buena didáctica
y metodología, y hasta del
arte de la oratoria y las técnicas
audiovisuales. Ciertamente, hay una
primera necesidad absoluta y de orden
material: la Palabra de Dios necesita
canales y medios para expresarse.
Pero sería de un materialismo
verdaderamente curioso el reducir
nuestra necesidad a la función
de meros conductos. Existe otra exigencia
imperiosa a la hora de comunicar la
fe: la de ser santos. Todo creyente
ha de reflejar en su ser, tanto espiritual
como corporal, la inhabitación
trinitaria.
Después de este análisis
de las diversas variables sociales
y culturales que afectan al sujeto
de la catequesis, llegamos a la conclusión
de que, en última instancia,
el contraste entre fe y cultura es
bastante opuesto. La dificultad de
lograr en los chicos una auténtica
adhesión a la fe recibida en
el bautismo, es enorme si atendemos
a todo este bagaje cultural y vivencial
del que son portadores y activos operarios.
Cuando abordamos cuestiones de fe
en la catequesis, sabemos que no sólo
tomamos contenidos conceptuales específicos
(doctrina católica, verdades
de fe, etc.), ni enseñamos
habilidades propias que responden
a ciertos ritos religiosos (oraciones,
cantos, los pasos necesarios para
celebrar el sacramento de la Reconciliación
y de la Eucaristía, etc.),
sino que abrimos, en una interacción
dialógica con el sujeto aprendiz,
la perspectiva de la Revelación
divina dada a conocer en plenitud
por Jesucristo. Queriendo inducir
así a los alumnos a la adhesión
vital de los valores evangélicos.
La fe en sí misma es la aceptación
de testimonios, es decir, de palabras
y hechos a los cuales uno se adhiere
no por ser evidentes, sino por la
autoridad de quien lo afirma. Nada
más contrario a la cultura
postmoderna. Los chicos reclaman testigos,
es decir, quieren ver personas que
traduzcan en acciones reales y sinceras
la fe que profesan. Si no ven, no
creen, demandan pruebas de fe vivida
a la manera de los resultados que
se constatan en el laboratorio. En
este sentido, tienen esquemas de pensamiento
que se asemejan a los paradigmas empírico
analítico de las ciencias positivas.
No aceptan leyes generales, sino que
parten de los casos concretos, recorriendo
un camino de inducción. Formulan
la regla a partir de los casos y no
admiten excepciones a la regla. Demuestran,
asimismo dificultad a la hora de reflexionar
e interpretar textos, hechos, conductas,
etc. a la manera de los modelos humanista-interpretativos.
Buscan una finalidad utilitaria de
sus aprendizajes, en el sentido técnico
y de beneficio económico, si
lo que se les transmite no lo pueden
traducir en un acción concreta
inmediata y o que les reditúe
económicamente, no sirve, por
lo tanto lo desconsideran, no lo asimilan
significativamente; no pueden, no
responde a sus intereses vitales.
Una razón más por la
cual, los chicos, no siempre están
bien dispuestos a recibir esta formación
catequística que les parece
algo tan fuera de lo real y cotidiano.
El papel profético del educador
de la fe no puede consistir sólo
en anunciar verbalmente lo que anteriormente
ha aprendido, sino tener y promover,
en primer lugar, la experiencia de
la fe; y en segundo lugar en expresar
lo que constituye la revelación.
Por lo tanto, la catequesis no puede
reducirse a la mera transmisión
de materia dogmática a modo
memorístico. Sólo el
testimonio vivo de que Jesucristo
resucitado está presente en
la comunidad de los bautizados, será
el sello del clima humano que mejor
propicie aprendizajes verdaderos.
Toda situación enseña,
no sólo lo que acontece en
el aula programado por el profesor
con la finalidad de ser aprendido.
El mayor reto por parte de los educadores
en la fe es, a nuestro entender, ser
auténticos modelos de una vida
cristiana vivida con sencillez y alegría,
además de poseer la ciencia
que nos compete. Nuestra intencionalidad
educativa, no ha de tener otra meta
que la de forjar hombres y mujeres
de Bien, capaces de construir la "civilización
del amor" de la que Juan Pablo
II habla, en el horizonte de la fe
cristiana.
|
|
Para no seguir pescando en la arena
Hna. SIOMARA
GARRO, Pbro. FRANCISCO BISIO, Srta.
MA. CATALINA CABRAL, Sr. JOSÉ
MIGUEL LUNA
"El
maravilloso arte de comunicar la Palabra
de Dios con un lenguaje comprensible
y significativo"
Con esta afirmación se abre
el libro "La Catequesis en América
Latina.1" Que destina todo un
capítulo a profundizar en este
"arte" afirmando que LA
CATEQUESIS ES COMUNICACIÓN.
Importa, entonces, que como oyentes
de la Palabra y servidores cualificados
en su siembra revisemos nuestra praxis
y recojamos los planteos, cuestionamientos
y desafíos que nos hacen y
que nos hacemos en este proceso de
educar en la fe. Desde la articulación
catequesis-comunicación hacemos
este aporte.
Es necesario, que escuchemos y prestemos
atención a las voces, los gritos,
las incomodidades y malestares que
se levantan desde las prácticas
catequísticas en lo que respecta
a la comunicación, al lenguaje
y a la calidad de los procesos que,
con tanta buena voluntad, anhelamos
acompañar.
La Catequesis debe llevar a un proceso
de conversión, crecimiento
permanente y progresivo en la fe2
que sólo se realiza en la vida
concreta de las personas y en su historia,
que interpela la existencia humana
en todas sus dimensiones y exige una
respuesta de compromiso en el creyente
que lo convierte en testigo.
Ahora bien, a nivel de discurso lo
comprendemos, pero ¿cuál
será el modo de presentar el
acontecimiento salvífico a
través de la catequesis? ¿Cómo
comunicar de la manera mejor y con
el grado mayor de excelencia este
mensaje?
Para iluminar este planteo creemos
conveniente partir del cuento del
"VIEJO PESCADOR":
Aguas abajo del río vivía
un viejo pescador.
En su juventud había sido el
mejor pescador de la comarca y, a
veces, se enorgullecía entre
los demás pescadores diciendo:
" Yo pesco hasta donde no existen
peces..."
Todas las mañanas echaba sus
anzuelos en el mismo sitio; pescaba
en las aguas profundas desde una gran
roca. No existía para él
otro sitio para pescar.
Sucedió que en un verano cayeron
lluvias torrenciales que hicieron
crecer en forma desmedida el río
y éste cambió de cauce.
El sitio donde habitualmente pescaba
se convirtió en una gran playa
de arena.
Él no supo o no quiso saberlo
y siguió yendo a pescar en
el lugar de siempre.
Dicen que da pena ver a aquel hombre,
ya viejo, medio ciego y hablando solo,
queriendo pescar donde sólo
hay arena.
(cuento narrado por el catequeta mexicano
Pbro. Francisco Merlos Arroyo).
Desde nuestra
reflexión como pastoralistas
nos hacemos algunos planteos que aparecen
como "desafíos" y
los recogemos para no seguir pescando
en la arena como el experimentado
pescador del cuento que no alcanzó
a percibir el cambio que se había
producido en aquel lugar del que se
había apropiado; ese lugar
que tanto conocía y amaba.
Somos concientes de que vivimos el
desafío de "un cambio
de época y no sólo una
época de cambio"
3 que pone en situación
de crisis la propuesta del Evangelio
en la cultura emergente. Por otra
parte, queremos ser fieles a la llamada
del Santo Padre que nos invita a asumir
la Nueva Evangelización como
la mejor contribución que la
Iglesia puede ofrecer para superar
estos tiempos difíciles4
y transformar la realidad con la novedad
del Evangelio.
Los paradigmas han cambiado y nos
están exigiendo una nueva mentalidad
en actitudes y opciones.
¿Cómo comunicar el proyecto
del Evangelio del Reino en la catequesis?
Tenemos muy claro el "Qué"
del mensaje catequístico, el
contenido doctrinal, pero la práctica
nos reclama que no logramos acertar
con el camino que lleva a la experiencia
vital de encuentro con Jesús,
la experiencia que cambia y transforma
la vida.
Seguimos "pescando en la arena"
cuando insistimos en un "estilo
operativo sin futuro" desde la
pastoral tradicional. Un estilo donde
predomina la práctica devocional
y sacramental, la pastoral intraeclesial
y centrípeta, con una fuerte
polarización clerical y lastre
institucional; un eclesiocentrismo
y desde una actitud de autosuficiencia"5.
En el capítulo 7 de La Catequesis
en América Latina se nos advierte
que "uno de los problemas más
graves que enfrenta la catequesis
hoy es el de la comunicación,
que ésta es pobre y sin calidad,
que se utilizan lenguajes que nadie
entiende, que se dirige a auditorios
que ya no existen y responde a preguntas
que nadie tiene o a problemas que
nadie vive"6.
En la genuina tradición veterotestamentaria
muchas veces hemos descubierto el
camino del Pueblo de Dios como un
"narrar su fe", pero convengamos
que también nosotros hemos
perdido la magia del narrar que el
mismo Evangelio tiene cuando articulamos
la expresión litúrgica
"en aquel tiempo" con el
tiempo presente de la situación
de cada persona que está iluminando
su propia existencia con el mensaje
de Jesús.
"Mientras el mundo ha puesto
en su centro a la comunicación
humana por preocupación, interés,
dominio e influencia sobre mentes
y comportamientos, mientras nos admiramos
del poder de la comunicación
sobre los demás poderes, mientras
periodistas, publicistas y,telecomunicadores
y expertos en informática han
convertido el mundo en una aldea,
la Iglesia y la catequesis siguen
atrasadas en sus formas de comunicar,
no logran llegar al profundo de la
vida y de las personas, hay un sentimiento
de impotencia. Teniendo un mensaje
de gran calidad y actualidad no sabemos
cómo entregarlo. Lo entregamos
sin fuerza o no lo entregamos de ninguna
manera.
El Evangelio queda en desventaja con
relación a otros muchos mensajes
que se proclaman" 7
Tenemos un camino que ha sido dador
de mucha vida a familias y comunidades:
la catequesis familiar, pero que hoy
se la está presentado -o mejor
desvirtuando-, como un nuevo "lecho
de Procusto" donde quienes no
entran exactamente desde las pretendidas
condiciones exigidas se lo estira
hasta matarlo o se le amputan las
diferencias. El resultado está
claro. La catequesis familiar está
siendo desechada y desvalorada porque
se la presenta como camino de exigencias
que sólo pueden cumplimentar
unos pocos. Así se tiene una
experiencia de comunidad expulsiva,
no acogedora y meramente legalista.
Este camino que aportó tanta
vida nueva en nuestras comunidades,
hoy se lo está presentando
como reuniones en las que se le indica
a los padres, la manera de "enseñarle"
mejor al niño, cuando todos
sabemos que el fin de la catequesis
familiar es la opción prioritaria
de catequesis con adultos.
¿Estamos siendo veraces y fieles
cuando tergiversamos o callamos aspectos
de los caminos que proponemos para
acompañar la fe? ¿Estamos
siendo fieles al genuino camino de
la catequesis familiar cuando en los
manuales el centro lo está
ocupando el contenido doctrinal para
el niño y se va desdibujando
el camino que hay que transitar primeramente
con los adultos padres?
Tenemos que inculturar el mensaje
de Jesús en un mundo que se
caracteriza por "leer poco, escuchar
mal, mirar mucho y no pensar "
8.
Revisando nuestras prácticas
catequísticas advertimos que
llegamos con un mensaje muy verbalista,
escolarizado, donde casi todas las
actividades se resuelven en escuchar
el mensaje del catequista, leer y
comentar textos, contestar preguntas,
exponer pensamientos por escrito o
en forma de plenarios, completar y
realizar una serie de actividades
que en nada difieren de las de la
escuela. Y esto, en un mundo que lee
poco, escucha mal, mira mucho y piensa
poco o nada
Creemos que aquí debemos detenernos
para mirar y aprender de la actitud
fundante de publicistas y de la teoría
del marketing. Preguntarnos y aprender
cómo y qué hacen para
llegar con un mensaje y que se lo
acepte e incorpore a la vida. Cómo
hacen para satisfacer necesidades
reales eligiendo un producto y una
marca, y cómo hacen para crear
como necesarias, necesidades que no
lo son.
La actitud básica de los publicistas
supone "meterse en la cabeza
de la gente"9
y sus necesidades.
Pensemos en Jesús como comunicador,
pensemos en lo que dice Pérez
Gaudio de los publicistas y entendamos
la necesidad de tener presente los
diversos "públicos"
a los cuales hay que atender, informar,
llegar con el mensaje y transformar.
El círculo de públicos
de Jesús fue amplio y variado:
constelaciones de personas que podemos
identificar perfectamente y nombrar:
el grupo reducido de los 12 apóstoles-,
el de los 72 discípulos, el
círculo amplio y masivo de
la multitud, el personal de Nicodemo,
de la Samaritana o de Zaqueo. El de
grupos reducidos, pero siempre con
un mensaje en lenguaje directo y totalmente
orientado: el público de su
Madre y sus familiares; el público
de los fariseos, el Sanedrín,
los Herodianos, los saduceos, los
sacerdotes
a todos y con todos
llegó con un mensaje directo,
explícito, cuestionador, tan
comprensible y significativo como
una parábola, como cuando hablaba
de los pájaros del cielo y
de los lirios del campo, o tan elocuente
como cuando no le respondió
a Pilato en la parodia del juicio
al que lo estaba sometiendo.
En última instancia, el móvil
de los publicistas y de la publicidad
es crear necesidades a fin de que
la gente consuma, compre y gaste
como un nuevo "Rey Midas"
que todo lo que tocaba se trocaba
en oro, la intención de la
publicidad es llenarse de oro. Ganar.
Ahora bien, ¿cómo podemos
poner el tesoro, el oro del evangelio
como necesidad y no como lujo superfluo
en el corazón de todo el pueblo?
¿Cómo hacer para que
el camino de la catequesis no sea
un barniz superficial, sino una respuesta
vital que satisfaga aportando un sentido
nuevo y transformador la vida de las
personas y las comunidades?
El P.Alberich, en la obra que hemos
citado, nos entrega pistas para abandonar
ese estilo operativo sin futuro de
la pastoral tradicional y convertirnos
a un proyecto de pastoral de evangelización:
será, entonces, el servicio
al Reino para superar el eclesiocentrismo,
el reequilibrio de los signos evangelizadores
para superar lo sacramental y devocional,
el restaurar un proceso evangelizador
para superar la concentración
intraeclesial y la necesidad de una
iglesia más carismática
que institucional para superar el
clericalismo y el lastre institucional10.
Evidentemente, estamos planteando
cambios en este cambio de época
,
pero ¿Cómo vamos a administrar
la angustia que generan los cambios,
la inestabilidad y la ansiedad que
nacen en las personas y en los grupos
y comunidades? ¿Cómo
orientar y direccionar estos procesos
de cambio?
Al hacernos estas preguntas estamos
pensando concretamente en los "pastores"
sacerdotes y catequistas que necesitamos
que administren y piloteen la crisis
que suponen los cambios.
Los gritos y malestares que identificamos
desde la catequesis nos sensibilizan
en orden a la necesidad y urgencia
de un cambio. Cambiar porque nos damos
cuenta que estamos comunicándonos
mal, no llegamos, no transformamos.
El cambio urge, pero abandonar la
experiencia conocida nos da miedo11
. Seguimos aferrados al "siempre
hemos hecho así y tan mal no
nos ha ido". Luego de evaluaciones
y tomas de conciencia, seguimos proponiendo
lo mismo creyendo que, sólo
con más ganas y convicción,
solucionaremos los problemas. El problema
sigue estando y no nos animamos a
provocar y establecer el cambio y
la transformación.
REFLEXIÓN
VIVENCIAL DE UN AGENTE PASTORAL
Como Agente Pastoral comprometida
y trayendo en este momento toda la
experiencia que he adquirido en mi
trabajo comunitario en la Catequesis
familiar (específicamente el
trabajo con los niños), reconozco
y confirmo esta necesidad que surge
de rever el modo y los métodos
que se utilizan en este espacio de
evangelización.
Observé siempre cómo
se desperdiciaba esta área
tan rica en conocimiento y vivencias,
pero solamente porque las cosas se
hacían de la misma forma, quedándome
en la posición cómoda
de sólo hacer foco en el contenido
y en la transmisión de dicho
contenido, dejando de lado todo lo
que podía hacer más
palpable la presencia de Cristo Resucitado,
es decir, mi propia historia como
testimonio.
Por experiencia propia, la frustración
que sentía era muy grande,
y el no saber cómo comunicarme
con los demás generaba en mí
un sentimiento de dolor y disminuía
mi potencial en mi actividad pastoral.
Después de varios momentos
de crisis personal y comunitaria que
producía ese hecho, encontré
una nueva propuesta. A ésta,
quise desafiarla con todos mis "conocimientos
teóricos" y me negaba
a la misma, pero descubrí a
partir de ella, que el cambio sólo
se da a través de un nuevo
modelo de comunicación.
Me di entonces la oportunidad de vivir
este proceso de cambio, de comprobar
en mi propia historia que era verdad
que en mis expresiones anteponía
mi mente, impregnada del virus de
la mediocridad, con impaciencia, supuestos,
teoría con crítica y
recién después me expresaba
con mi corazón, pero ya era
demasiado tarde; había destruido,
con mi mala comunicación, a
muchos.
Descubrí que todos mis diálogos
eran negativos, el no (como negación
permanente) predominaba siempre, aprendí
entonces que era necesario tener un
lenguaje positivo y motivador que
alegre e incentive a la acción
y no a la reacción.
Aprendí que, reconociendo mi
existencia, valoro y priorizo la existencia
de los demás y desde allí
hago más tangible la presencia
amorosa de Dios Padre en mi propia
historia.
Entendí que culpar a los demás
y culparme a mí misma por todo
lo negativo, no tenía sentido,
sólo tensionaba al resto y
me desgastaba, quedándome en
el sentimiento de delegar a los demás
lo que yo tenia que decidir en mi
propia vida.
Desde este proceso nuevo, desde este
nuevo modelo de comunicación
que ejercité y pongo en práctica
hoy en día en mi vida personal
y en mi trabajo comunitario, me doy
cuenta que definitivamente el cambio
dependía de mí, no en
sí de mi entorno; yo estaba
en un error, reconocerme y darme la
oportunidad de poner en práctica
esta nueva manera de comunicarme me
abrió el corazón para
comprender que, sólo desde
mi vivencia personal y desde allí
teniendo una nueva comunicación
con Dios y con mis hermanos, puedo
catequizar y predisponerme a los cambios
que sean necesarios; para que la Buena
Nueva sea anunciada a todos los seres.
Antes sí era esa pescadora
en la arena, hoy soy un pescadora
dispuesta a hacer uso de la tecnología
y de la formación necesaria,
para hacer foco, con alegría,
en la construcción y el anuncio
del Reino.
PROPUESTA . MODELO DE COMUNICACIÓN:
LIDERAZGO ESENCIAL
Este modelo parte, en primera instancia
de un reconocimiento de las potencialidades,
carencias, debilidades del Agente
Pastoral y también de su estilo
de pensamiento y comunicación.
En un segundo momento, se realiza
un proceso de revaloración
personal, fortaleciendo la vivencia
cristiana. Y en tercer lugar, luego
del reconocimiento y la revaloración
de sí mismo y de su estilo
de comunicación, promovemos
el replanteo de metas y objetivos
(visión) para realizar, de
manera eficaz, la práctica
pastoral ( misión) y así
lograr el fin esperado: recomenzar,
con la maravillosa y milagrosa acción
de vivir el Evangelio como propio.
Consideramos que para liderar, no
debe haber modelos establecidos, debe
existir una adaptación espontánea
según el grupo humano que tengamos
al frente. Sabemos que no es lo mismo
dirigir, que educar, apoyar o delegar
y que con un nuevo modelo de comunicación
es posible utilizar estas instancias
para alcanzar así el tan anhelado
liderazgo de amor y de servicio.
También, esta propuesta ,tiende
a identificar la función del
verdadero trabajo en equipo a partir
del descubrimiento de la evolución
pasando primero por conjunto, en segunda
instancia por grupo, para llegar así
a lo que es el auténtico y
esencial trabajo en equipo.
Este programa de formación
desarrollado y probado, se lleva a
cabo en módulos semanales en
los cuales se invita a cada participante
a realizar un trabajo de introspección
y desde allí que descubra su
propio modelo de comunicación,
impregnado de mandatos y prejuicios
sobre sí mismo y sobre los
demás.
Nuestra tarea como formadores, se
basa en mostrar modelos de comunicación
existentes, los estados interiores,
los dramas de control, etc., utilizados
para obtener resultados.
Acompañamos al participante
a desenmascarar el modelo de comunicación
impregnado de negatividad y a reconocer
las dos grandes fuerzas que tensionan
para dirigir a todo ser humano. La
primera fuerza es la mente que busca
resultados, aprobación, reconocimiento,
y que sólo actúa en
la comunicación periférica.
La segunda fuerza es el corazón
cuya esencia es el AMOR, el silencio,
la contemplación y la entrega
incondicional.
De esta manera, logramos como resultado,
que la mente deje de dirigir
y someter al corazón cumpliéndose
así nuestra principal premisa:
enviar el corazón adelante
y que la mente lo acompañe
sirviéndole como herramienta
fundamental de comunicación.
"Asegúrense
de que su vida cante la misma melodía
que su boca"
San Agustín
1DECAT-CELAM:
LA CATEQUESIS EN AMÉRICA LATINA.
Trejo Ediciones, Córdoba. 1999.
2CONFERENCIA
GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO.
Doc. PUEBLA, Nº 998.Ed.S.Pablo,
1979
3CONFERENCIA
EPISCOPAL ARGENTINA, NAVEGA MAR ADENTRO.
Nº 24. Of. Del Libro, 2003.
4Idem. Nº 21
5ALBERICH,
E. CATEQUESIS EVANGELIZADORA. Ecuador.
2003. Págs. 35-38
6DECAT-CELAM.
LA CATEQUESIS EN AMÉRICA LATINA,
Trejo Ediciones. Córdoba. Pág.
127.
7Idem,
Nº 131
8PEREZ
GAUDIO, Miguel: SABER HACER Y DEJAR
PENSAR . Educación para la
Comunicación. Fotocopias.1995.
(apuntes para especialización
profesionales de post-grado)
9PEREZ
GAUDIO, Miguel: REDEFINIENDO EL ROL
DEL COMUNICADOR SOCIAL. Fotocopias,
pág 36
10ALBERICH.
O.Cit. págs. 39-43.
11DI GREGORIO,
Adrián: EL DIAGNÓSTICO
DE LA ACCIÓN PASTORAL: HACER
EXPERIENCIA DE LO DESCONOCIDO. Revista
Vida Pastoral Nº 243, set/oct.2003
|
|
Observatorio
|
|
"El
Observatorio Social de América
Latina (OSAL) es un programa especial
iniciado por el Centro Latinoamericano
de Ciencias Sociales (CLACSO) a
partir de febrero de 2000 orientado
a promover y a aportar elementos
para una reflexión crítica
sobre las diversas realidades sociales
de nuestro continente y, especialmente,
sobre las diversas formas que asume
el antagonismo social en nuestras
sociedades.
El mismo tiene por objetivo brindar
elementos para una reflexión
crítica, histórico-estructural,
sobre las nuevas realidades de las
sociedades latinoamericanas, signadas
en las últimas décadas
por la aplicación de políticas
de corte neoliberal. En esta perspectiva
el OSAL aspira a estimular el análisis
y la reflexión sobre las
distintas formas que asume el antagonismo
social en nuestras sociedades y
sobre las características
que presentan los distintos movimientos
sociales en la región.
Dicha tarea se inscribe, además,
en la voluntad de contribuir a la
renovación y revitalización
del pensamiento social latinoamericano
y, en particular, de los estudios
acerca de los movimientos sociales.
Por la temática citada el
programa aspira también a
construir un espacio de intercambio
entre los propios investigadores
y entre éstos y los movimientos
sociales y políticos."
1
Por la filosofía que lo inspira
y por su metodología de trabajo,
el OSAL es un desafío colectivo
para construir una verdadera red
de trabajo del conjunto de los investigadores
y centros miembros de CLACSO. El
Observatorio permite, en consecuencia,
registrar permanentemente la información
relativa a la evolución de
la situación social en los
países de América
Latina y el Caribe.
Los siguientes elementos configuran
este método de investigación
interactuando convenientemente en
orden a los objetivos que le son
propios:
El estudio de
casos y experiencias: Este
procedimiento, muy habitual en
las Ciencias Sociales, permite
centrar la "observación"
en torno a alguna temática
emergente. A través del
análisis objetivo de la
realidad es posible aproximarse,
con bastante certeza, a las verdaderas
razones de los conflictos o dificultades
que se producen en relación
con dichas temáticas y,
también, abrir nuevas perspectivas
teóricas referidas a las
cuestiones estudiadas.
Los documentos: Nos referimos
aquí a las resoluciones,
fragmentos, artículos y
otros tipos de documentos que
hagan referencia a la temática
abordada.
La cronología: Aquí
es posible, fundamentalmente,
visualizar la secuencia del proceso,
es decir cómo se fue dando
a través de un recorte
temporal determinado la temática
en cuestión. Se configura
a través de la permanente
consulta a diferentes fuentes.
Entre ellas, los medios gráficos.
Los
debates teóricos: Presentan
distintos abordajes y herramientas
conceptuales en torno a la valoración
y comprensión de las configuraciones
sociales actuales. De esta manera
es posible enriquecer los tres
elementos anteriores y contribuir
al imprescindible debate sobre
los marcos teóricos que
nos permitan interpretar las cuestiones
sociales.
Esta
experiencia promovida por CLACSO
ha sido recogida, en los últimos
tiempos, por otros organismos dando
lugar a estudios diversos. Por ejemplo,
la Universidad Nacional del Centro
de la Provincia de Buenos Aires,
a través de su Facultad de
Ciencias Sociales, ha creado recientemente
un "Observatorio social"
con los siguientes objetivos:
Explorar
el estado de situación
de observatorios análogos
y elaborar un banco de datos.
Explorar
el estado de situación
de las problemáticas sociales,
políticas y económicas
en la región.
Diseñar
y construir instrumentos de recolección
y de medición.
Construir
indicadores cuali - cuantitativos
para describir el estado de situación.
Diseñar
y ejecutar claves de almacenamiento
de información.
Hacer
pública la información
obtenida y dar claves de comprensión
para orientar acciones del gobierno
y de la sociedad civil organizada.
Interactuar
con otras redes, foros y espacios
de encuentro e intercambio de
conocimiento sobre movimientos
sociales.
El Ministerio de Educación,
Ciencia y Técnica de nuestro
país también ha
dispuesto la creación de
un "Observatorio curricular"
que releve el estado de situación
de los lineamientos y diseños
curriculares provinciales.
Durante
las III Jornadas Nacionales de Catequética,
uno de los expositores, el Pbro.
Dr. Marcelo González, poco
antes de concluir su ponencia, propuso
la creación de un "Observatorio
catequístico". Él
fundamentó su sugerencia
en la certeza de que la catequesis
es un lugar privilegiado de emergencia
de toda la sociedad y de toda la
Iglesia. Afirmó, sin embargo,
que esa emergencia nunca se transforma
en discurso y nunca pasa a otras
instancias. Nunca pasa, por ejemplo,
a la teología...
2
Según
esta sugerencia, es posible llegar
a descubrir la entidad de "acontecimiento
eclesiológico de primer orden"
que tienen algunas crisis, dificultades
y conflictos que se reiteran en
la catequesis. Se trata de apreciar
el valor que esos hechos tienen
en cuanto problemas generalizados
y no meramente subjetivos y aislados.
El
método de "Observatorio"
parece ser el indicado en estos
tiempos de transición: no
se sabe concretamente qué
se está mirando, pero allí
donde se mira ( en la vida concreta
de la Iglesia) es posible descubrir
qué está emergiendo
de Dios y las falencias y aciertos
de la Iglesia y de sus ministros.
En
este camino de diálogo con
la teología que el ISCA ha
iniciado lentamente, desde hace
unos años, éste parece
ser un lugar para el encuentro.
Parece posible aquí volver
sobre lo vivido, volver sobre la
práctica catequística
para observarla, confrontarla con
los debates teóricos de teólogos
y catequetas para hacerla luego
praxis fecunda y transformada.
Por
otro lado, el tema de las III Jornadas
Nacionales de Catequética
parece ser un buen inicio para la
aplicación del Observatorio,
dado el talante sociológico
- cultural que le es inherente.
El Observatorio proviene de las
Ciencias Sociales. Ellas recurren
a este modo de mirar y de investigar.
Sin embargo, como hemos visto, otros
ámbitos del saber ya han
recurrido a él. No parece,
por lo tanto, desacertado que la
catequética se valga también
del Observatorio, pues su método
debe corresponder a la variedad
de dimensiones y aspectos que presenta
la catequesis, como proceso y como
acto.
La catequética
se configura como un saber pludisciplinar,
ya que recurre a una multiplicidad
de métodos y procedimientos
científicos:
técnicas de
conocimiento y análisis
de la realidad ( psicológicas,
sociológicas, históricas);
instrumentos hermenéuticos
de interpretación y discernimiento
( sobre todo teológicos
y filosóficos);
métodos de
proyectación y organización
catequética ( metodología
pastoral, pedagógica, didáctica);
técnicas de
expresión, comunicación,
interacción, animación
de grupos;
sistemas de evaluación
y reproyectación operativa,
etc.
Sin embargo,
nadie ha hecho aún la experiencia
del "Observatorio catequístico".
En este ANEXO nos hemos limitado
a hacer una breve referencia a algunas
características y elementos
del "Observatorio social".
Es obvio que, como servicio a la
catequética y a la teología,
el "Observatorio catequístico"
tendrá sus notas y objetivos
propios y habrá que hacer
algunas adaptaciones al método
original.
Quedan,
por lo tanto, planteadas dos cuestiones
importantes:
¿Cuáles son esas
adaptaciones necesarias para conferir
al Observatorio la especificación
de "catequístico"?
¿Quiénes asumirán
la propuesta para responder a
la temática de las Jornadas
o a alguna otra que se considere
relevante? ¿Cuáles
son los ámbitos catequísticos
de nuestro país en los
que esta propuesta puede hacerse
fecunda? ¿Las diócesis?
¿Los centros de formación
de catequistas? ¿Las Juntas?
En este punto, es conveniente
resaltar que, como decíamos
unos párrafos más
arriba, según la filosofía
que lo inspira, el Observatorio
pretende ser una verdadera red
de trabajo del conjunto de los
investigadores.
1Del sitio web
del Consejo Latinoamericano de Ciencias
Sociales ( CLACSO): www.clacso.edu.ar
2De la exposición del Pbro.
Dr. Marcelo González durante
las III Jornadas Nacionales de Catequética.
|
|
|

|
|
|
|
|
|