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Durante las III Jornadas Nacionales de Catequética [1] Marcelo González nos presentaba casi dramáticamente la distancia entre una "Iglesia pensada" y una "Iglesia vivida", situando esta última en un dinamismo incapaz de ser alcanzado por la "Iglesia pensada". Nos decía que "la Iglesia vivida" es hoy desconocida por la Teología.
En el marco de esta distinción, se produce en la Catequesis algo especial, casi un hecho inédito: el Magisterio eclesial (que pertenece, de alguna manera, a la "Iglesia pensada") va muy por delante de la práctica concreta de la Catequesis (que, en los términos que estamos empleando, forma parte de la "Iglesia vivida").
Nos situamos así ante uno de los dramas de nuestro tiempo: ¿Qué ha ocurrido con todas las afirmaciones del Concilio Vaticano II? ¿Hasta dónde lograron transformar de raíz la praxis eclesial?
Parecería que hay una riqueza aún no explorada en los Documentos del Concilio y que ellos se pronunciaron proféticamente, hace casi cuarenta años, con una lucidez capaz de admitir una lectura absolutamente actual. Parecería que lo inédito, acerca de lo cual tantas veces nos hemos preguntado cuando pensamos la Catequesis para estos tiempos, no hay que crearlo, sino recrearlo
Volver a hacerlo palabra y experiencia en la "Iglesia vivida".
Ahondar en las profundidades de la Renovación Catequística posconciliar, asumiendo el espíritu de los documentos eclesiales que están de nuestro lado...
Pero no toda la "Iglesia vivida" ha permanecido en una especie de "retaguardia". Camina en la historia, entre luces y sombras, entre avances y retrocesos. No ha sido suficientemente reflexionada por los teólogos, pero realiza una Catequesis. Esto es indiscutible. Una Catequesis que también está entre luces y sombras. Está en crisis, pero encierra toda la potencia germinal de poder ser ella misma en una Iglesia - Comunión suscitada y animada por el Espíritu de Dios.
Hay muchas realidades esperanzadoras: hay comunidades que son lugar, instrumento, condición y meta de una verdadera Catequesis evangelizadora; hay catequistas que, desde el silencio y la humildad de las bases, saben hacerse gesto y palabra de Jesús; hay búsquedas constantes, hay una rica experiencia reflexionada; hay una ciencia catequética que se abre camino en el diálogo con los otros saberes
Pero también hay una Catequesis que no se ha dejado penetrar por la novedad. Como la piedra que, sumergida en el agua, permanece seca en su interior, hay una Catequesis que permanece inmodificable, resignada a no asumir su verdadera identidad. También aquí está la "Iglesia vivida". En una Catequesis atrapada entre el cambio vertiginoso de un mundo que se nos escapa de control y las mentalidades que no se han dejado impregnar por el espíritu del Concilio y de la Renovación Catequística.
¿Cómo acercar las distancias entre una Iglesia y la otra? ¿Entre una y otra Catequesis? Trabajando con tesón y esperanza, escrutando los signos de los tiempos, abiertos a un futuro que no podemos imaginar con claridad, asumiendo el maravilloso desafío de lanzarnos con fe y esperanza a la presencia siempre nueva del Espíritu en la Iglesia.
Pero, además, esta "Iglesia vivida" merece ser conocida y reflexionada para que, desde sus fortalezas y debilidades, pueda dejarse penetrar por la "Iglesia pensada" en el Magisterio.
El "Observatorio catequístico" puede ser un modo de acercar las distancias
Ya otras ciencias recurrieron a esta manera de investigar la realidad, de hacerla objeto de estudio y campo propicio para la transformación.
El ISCA se propone asumir este desafío: conocer la Iglesia vivida y la Catequesis que allí se desarrolla, centrando su investigación a través de un "Observatorio catequístico". Como, cuando contemplando la grandeza del espacio, los astrónomos logran hacer cercano y conocido algún sector del universo que parecía lejano y desconocido.
Del mismo modo nos proponemos, en la inmensidad y variedad del panorama catequístico actual, acercar la distancia entre la "Iglesia pensada" y la "Iglesia vivida" para que la Catequesis sea capaz de recrear la experiencia siempre nueva e inédita de encarnarse en cada tiempo y en cada situación.
El "Observatorio" tendrá su espacio permanente en esta sección de nuestra página web, para que todos los catequistas del país podamos mirar hacia la inmensidad del espacio catequístico, descubriendo la entidad de acontecimiento eclesiológico de primer orden que tienen algunas crisis, dificultades y conflictos que se reiteran en la Catequesis.
Para que, desde allí, podamos acercarnos a esa "Iglesia pensada" en el Magisterio y animada por el Espíritu del Señor, les daremos a conocer los pasos que vayamos dando en nuestros procesos de investigación. Tal vez, muchos catequistas de las distintas regiones pastorales de nuestro país querrán sumarse a esta experiencia de investigación en la cual nos proponemos hacer cercano lo distante. |