La reiniciación en la fe
 
"Del deber ser y de la indiferencia a la opción"

Desde lugares distintos

Los padres que se acercan a nuestras propuestas de Catequesis Familiar llegan desde distintos lugares, con una historia diversa y con una fe que ha alcanzado “edades”1 también diversas. La mayoría de ellos tienen fe, creen en Dios y lo hacen partícipe de sus situaciones existenciales para agradecerle y pedirle y, también, para culparlo y hacerlo responsable de los dolores y frustraciones que han jalonado sus vidas.

También difieren en la concepción de Dios que traen, explícita o implícitamente, a los encuentros de Catequesis. Algunos cargan sobre sus hombres la pesada religiosidad del deber ser. La fe es, para muchos de ellos, homologable a la norma y no han logrado descubrir la misericordia de un Dios que es Padre.

Viven presos y tensionados entre lo permitido y lo prohibido y no logran descubrir y aceptar la libertad de los hijos de Dios, como don y tarea. Muchos responden a esta experiencia con una fe escrupulosa, cargada a veces de temor y de remordimientos excesivos.

Otros son los hijos de la tradición. Viven como rutina la fe que heredaron. Nunca la eligieron del todo… Son tibios y a veces inconstantes. Algunos tienen una práctica religiosa regular que, casi nunca, se han cuestionado. En no pocas ocasiones, no es fácil reconocer en ellos la actitud religiosa de los domingos. Parece que hubieran dejado a Dios encerrado en el templo y viven sus vidas cotidianas a merced del secularismo del tiempo.

Algunos tienen una fe ignorada. Está como adormecida y resulta una perfecta desconocida hasta para ellos mismos. Por eso, sus vidas se mueven al compás de la increencia y de la indiferencia de la cultura actual. No niegan ni cuestionan la existencia de Dios, simplemente lo ignoran.



La novedad de la opción

Por alguna razón, a veces no del todo explícita y consciente, ellos llegan a los procesos de Catequesis Familiar.

Y por razones, también diversas, muchos de ellos encuentran allí el espacio para reiniciarse en la fe. Pero, el reinicio nunca es lo mismo que el inicio…Los adultos que se reinician en su vida de fe no comienzan desde el principio. Nunca vuelven al estado anterior, al momento en el que fueron iniciados en la fe, para continuar como si nada hubiera ocurrido.

Todo lo contrario, la persona que vive su reiniciación en la fe, asume en esa opción su vida entera: la indiferencia o la rutina, el temor y la falta de libertad, el dolor y la frustración, el enojo y el cuestionamiento.

Todo es asumido, desde la fe, para resignificarlo a través de una mirada y de una comprensión profundamente nuevas. Las heridas y oscuridades y los egoísmos y omisiones que llevaron al alejamiento y a la ruptura cobran una identidad nueva y se cargan de sentido a la luz de esta fe, más sólida y más clara, más verdadera y más madura.

Los que se reinician en la fe no lo hacen desde el deber ser. Son creaturas nuevas, renacidas en la Pascua de Cristo. Tienen el don y la tarea de la libertad. Los que se reinician en la fe se liberan de la indiferencia que niega el amor y optan, radicalmente, por una vida más comprometida con Dios y con la humanidad.

1- Con esta expresión estamos haciendo referencia al texto de Francisco Jalics “Cambios en la fe”

Equipo del Observatorio Catequístico
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