Isca  
 
Encuesta 2008

Algunas apreciaciones en clave de análisis y de interpretación
La encuesta estuvo en línea durante dos meses, disponible para todos los visitantes del sitio www.isca.org.ar . Quinientos cuarenta y cuatro catequistas se sintieron convocados a hacer su aporte a esta indagación: trescientos cuarenta de Argentina, ciento noventa y nueve de otros países latinoamericanos y sólo cinco de países de otros continentes: cuatro de España y sólo uno de Oceanía.

 

La población que tomamos como universo corresponde, entonces, a estos 544 catequistas. Hemos realizado la opción de no contabilizar a los innumerables visitantes del sitio ni a los suscriptores del Comunicándonos (boletín digital que cuenta aproximadamente con 4000 destinatarios).

 

Obviamente, la inclusión de todos estos catequistas no contabilizados como población disponible para la encuesta, nos llevaría a conclusiones más válidas. De todas maneras, hemos optado por remitirnos solamente a los 544 catequistas que respondieron la encuesta, porque consideramos que la confiabilidad de los resultados finales del proyecto quedarán equilibrados por los otros elementos metodológicos que se utilizarán en el proceso:

  1. Rastreo bibliográfico.
  2. Historias de vida, a las que se les realizará el análisis del contenido del discurso.
  3. Encuestas, a las que también se les aplicará el análisis del contenido del discurso.

Tanto la edad de los catequistas que respondieron la encuesta (el mayor porcentaje está comprendido entre los 31 y 50 años), como la nacionalidad y el país en el que desarrollan su ministerio (el mayor porcentaje, en ambos casos, corresponde a la Argentina y el segundo, a los países de Latinoamérica) no aseguran del todo que en estas localizaciones y franjas etáreas se desarrolle con mayor asiduidad el ministerio catequístico, puesto que estos datos pueden responder, simplemente, a la procedencia y a la franja etárea de mayores visitantes del sitio. Aunque el conocimiento intuitivo que poseemos sobre los agentes de la Catequesis parece confirmar la validez de estos resultados. Lo mismo puede decirse de la variable correspondiente al sexo: el mayor porcentaje corresponde a las mujeres, como podemos observar sencillamente en nuestro trabajo pastoral.

 

Con respecto a la formación de los catequistas, hemos establecido ciertos niveles y naturalezas en la formación ofrecida. El porcentaje más alto corresponde a las escuelas o seminarios catequísticos de las Diócesis. A continuación, con cantidades muy similares, siguen los profesorados de Ciencias Sagradas o similares y los Institutos Superiores de Catequesis y Catequética, entre los que se hallan algunos dependientes de diversas Universidades Católicas. Estos últimos datos pueden llevarnos a realizar varias apreciaciones:

  1. El nivel medio de formación (a escala diocesana es el que congrega a mayor cantidad de destinatarios). Esto deja planteadas varias preguntas acerca de la falta de continuidad de esta formación. ¿No hay ofertas disponibles en la formación superior o no hay destinatarios que consideren necesaria esta continuidad? ¿Tiene esto que ver con cierto carácter de “buena voluntad” al que se ve sometido el ministerio catequístico, al que parece considerarse exento de los avances y movimientos propios de una época de cambio, en la cual prácticamente todas las disciplinas se ven impelidas a este crecimiento?

  2. Los Institutos Superiores de Catequesis aparecen en la encuesta en un  segundo lugar y esto hace vislumbrar una proyección positiva en relación con lo expresado anteriormente. Sin embargo, casi en el mismo porcentaje, se sitúan los Profesorados de Ciencias Sagradas o similares. Esto parece indicar que, muchas veces, la formación catequística superior sólo encuentra resolución en este tipo de propuestas que, ofreciendo un reconocimiento civil, carecen en realidad de una verdadera identidad catequística.

  3. Los profesorados de Catequesis continúan en cuarto lugar. Aquí suponemos la presencia de la identidad catequística, aunque reconocemos que la seguridad de estas apreciaciones quedarían manifestadas solamente a través de un cuidadoso análisis de los planes de estudio.

  4. Lo cierto es que, en la formación superior, parecen aunarse una diversidad de propuestas: Institutos Superiores, Profesorados de Ciencias Sagradas, Profesorados de Catequesis… Esto amerita una clarificación seria acerca de la identidad de una formación catequística superior: ¿cuáles son los indicadores de la misma?, ¿cómo se articulan los planes de estudio para referirnos a niveles formativos?, ¿no se estará confundiendo el nivel con los sistemas de reconocimiento y acreditación?

  5. En la comparación de los resultados correspondientes a los distintos ítems de la encuesta se observa que los catequistas que realizan una catequesis con adultos, en sus distintas modalidades, provienen, en casi el 70% de los casos, de procesos de formación a escala diocesana o de procesos de formación no sistemática.

  6. Llama la atención, también, que la formación de catequistas, que se presenta en la encuesta como una forma de “catequesis con adultos” alcanza un porcentaje relativamente bajo en relación con las otras formas propuestas. Esto parece indicar que los formadores de catequistas no consideran que ellos están llevando adelante una acción catequística que tiene, por interlocutores a los catequistas en formación.

En cuanto a las diversas formas de catequesis con adultos alcanza el máximo porcentaje la Catequesis Familiar. Esto puede apreciarse como un buen signo del correcto reconocimiento de la CAFA como catequesis con adultos. En orden de prioridad, en cuanto al porcentaje comparativo, siguen…

  1. el catecumenado pre - bautismal

  2. otros ámbitos catequísticos con adultos, en los que aparece la catequesis con inmigrantes, con aborígenes, con personas privadas de la libertad, con personas de la tercera edad y, sobre todo, la catequesis destinada a padres que piden un sacramento para sus hijos (Bautismo y Confirmación) y la catequesis pre – matrimonial, aunque muchos aquí señalan la ausencia de un verdadero proceso y se preguntan si, realmente, se puede hablar aquí de “catequesis”

  3. la catequesis con adultos que no han completado su iniciación cristiana aparece, también, como ámbito a considerar, congregando a los adultos que se acercan para recibir la Eucaristía y/o la Confirmación. Son menos los catequistas que relatan experiencias de procesos con adultos que, habiendo recibido todos los sacramentos de iniciación, experimentan que no han completado realmente su iniciación y recorren procesos de formación de talante catecumenal.

Los “lugares” eclesiales de mayor presencia catequística en el trabajo con los adultos parecen seguir siendo los tradicionales: parroquias, centros misionales, escuelas católicas (lo que parece hacer referencia a una catequesis familiar o a alguna experiencia similar con los padres en las escuelas). Aparecen aquí, también, otros “lugares” como los movimientos religiosos, los seminarios de catequesis y, en mucho menos proporción, las asociaciones cristianas de fieles.

 

En cuanto a las fortalezas y debilidades que reconocen, en sí mismos, los catequistas con adultos prevalen…

  1. Entre las fortalezas: la capacidad para entablar vínculos empáticos, la capacidad para escuchar, para acompañar, para favorecer experiencias de reconocimiento ante lo trascendente, la apertura para ser testigos de una fe que crece de modo diferente y a un ritmo diferente del que ha experimentado el propio catequista.
  2. Entre las debilidades, muchos señalan cierta tendencia al adoctrinamiento y a la imposición en sus catequesis y cierta lejanía de la Palabra de Dios, como si la propuesta que hacen se hubiera descentrado de su verdadera fuente.
  3. Como fortaleza de la comunidad muchos mencionan la fe de la misma, pero rápidamente pasan a enumerar una larga lista de debilidades: clericalismo, cerrazón y cierta tendencia a adueñarse de los espacios…Dejan, de alguna manera, algunas preguntas implícitas: ¿hay comunidad que inicia y educa en la fe? ¿Hay un espacio para el adulto que se acerca a la comunidad?

Llama la atención que el 80% de los catequistas que respondieron la encuesta no descubren oportunidades en el marco sociocultural actual para la catequesis con adultos. En cambio, mencionan extensamente las amenazas, cayendo, a nuestro modo de ver, en lugares comunes, casi al modo de un lamento sin solución.

 

Finalmente, en cuanto a la última pregunta, el 60% de los que participaron en la encuesta optaron por no responder este ítem. Esto parece indicar cierto desconocimiento de los interlocutores y nos hace intuir la utilización de propuestas catequísticas homogéneas, sin diagnósticos clarificadores iniciales. El 40% restante optó por ubicar a los adultos de sus grupos, en el inicio de sus procesos, entre los “secularistas”, “los que creen sin pertenecer” (el porcentaje más alto) y “los buscadores”. Sólo tres catequistas ubicaron a sus interlocutores en el grupo de “los que vuelven a la religión, no necesariamente a aquélla de la cual emigraron”.

Ana María Cincunegui

 

Tabulación encuesta 2008 a los catequistas
Edades de los encuestados
  entre 20 y 30 años
  entre 31 y 50 años
  más de 50
Sexo de los encuestados
  masculino
  femenino
Nacionalidades
  argentinos
  otros países latinos
  países otros continentes
País donde desarrolla su ministerio
  argentinos
  otros países latinos
  países otros continentes
Formación catequística
  Seminarios Diocesanos
  Profesorados de Ciencias Sagradas
  Formación Catequística no Sistemática
  Profesorados de Catequesis
  Institutos Sup. de Catequética
Interlocutores con los que realizan su ministerio
Ambito en el que desarrolla su ministerio
  Parroquia
  Centro Misional
  Escuela Católica
  Seminario Catequístico
  Otros
Ambitos en los que desarrollan su ministerio los catequistas de adultos
  Catequesis Familiar
  Catequesis Pre matrimonial
  Formación de Catequistas
  Catecumenado Pre Bautismal
  Catequesis con Adultos que no han terminado su formación cristiana
  Otros

 

 
 
 
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